pibecba
29-06 2007, 06:39 PM
Crecí en una familia la cual mi padre podríamos decir que es todo un casanova, un personaje que se casó tres veces y se divorció dos. Yo heredé algo de su personalidad y atractivo, es por eso que en plena pubertad ya años había debutado con una chica de 21 que virtualmente me violó después de haberse comido a mi viejo, no sé si por encargo de él o simplemente para comerse a la familia completa.
Es por eso que mi relación con mi viejo siempre fue muy buena en todo sentido, en lo afectivo y sexual. Debido a eso, un favor el cual no vi para nada extraño.
En la familia de su segundo matrimonio había un sobrino de él (primo a medias mío) que al parecer era por demás tímido, eso preocupaba a su madre ya que el muchachito mostraba algunos indicios de homosexualidad pero nada comprobable. La madre del niño le pidió a mi padre que hablara con él para ver que pasaba en su cabeza, pero como mi viejo no estaba para psicoanalizar críos directamente me pasó la pelota a mí.
Yo conocía a Hugo muy fugazmente y habíamos cruzado algunas palabras un par de veces nada más, pero lo que me llamaba la atención era que el muchacho era muy lindo, pelo lacio castaño claro y de ojos verdes, en definitiva muy lindo, y me parecía muy extraño con esa facha que no le gustaran las mujeres como a mí.
Un día se dio la oportunidad de estar solos (me imagino que por complicidad de su madre) ya que cuando llegue a visitarlos ella nos dejó con la excusa que tenia que ir a hacer unos tramites al centro de la ciudad.
Hablamos de todo un poco hasta que llegamos al sexo, yo le pregunté si tenía novia, a lo que me respondió que no, le pregunté por que con la facha que él tenia me parecía raro, pero me dijo que le tenía miedo de las mujeres porque él pensaba que su pene era demasiado pequeño.
A mí nunca me había atraído ningún chico, pero con Hugo me sucedía algo distinto, es como que lo veía muy puro y eso me causaba cierto morbo de hacerle el amor, no como otros chicos gay que conocía de vista y me daban cierto asco por la forma en que ellos demostraban su condición.
Siguiendo con la charla le dije que eso no era motivo para preocuparse, que yo había debutado muy joven y que seguro a esa edad la tenia más chica que él en la actualidad, a lo que me respondió:
-Puede ser, pero seguro que vos la tenias mas grande que yo –ya la charla se puso media densa y en mi comenzó la calentura-.
-Bueno, muéstramela y te digo si vas bien o es chica.
Él al principio tuvo vergüenza, pero después de insistirle un par de veces me la mostró, era algo normal para su edad, tal vez hasta un poquito más grande que mi pene a esa edad.
-No te preocupes que estaba bien.
-La tuya debe ser mucho mas grande, ¿verdad? –yo ya estaba a medio palo.
-Sí, pero no podemos compararlas porque la charla me ha calentado un poco.
-¿Puedo verla?, solo para comparar.
Entonces me decidí y se la mostré. Ahí me di cuenta realmente de las inclinaciones de Hugo, ví como su rostro cambió de una expresión normal a placer. Yo ya estaba al palo.
-¿Quieres tocármela? –ni siquiera me respondió, me agarro la verga del tronco y comenzó a acariciarla de punta a punta.
-Que dura es.
-Si quieres chuparla también ahora puedes.
Él sólo se sonrió y se agachó, esa fue la primera vez sentí la boca de un pibe en mi verga, me encantaba lo delicado que era, después comenzó a chupar cada vez más fuerte como si quisiera sacar succionando todo lo que había dentro, hasta que sentí como me venía dentro de su boca.
No atiné a avisarle ni nada, era demasiado placer para cortarlo de golpe. Él sintió mi primer chorro de semen y saco su boca de mi verga y comenzó a hacer arcadas; pero cuando terminé de eyacular el volvió a mamarla y a jugar con el poco semen que había quedado en la punta de mi glande.
Después de eso él se levantó y se fue a lavar. Cuando volvió me pidió que no contara nada a nadie. Hasta el día de hoy sigue siendo nuestro secreto. Los dos estamos casados y con hijos, pero nunca hicimos nada más.
Es por eso que mi relación con mi viejo siempre fue muy buena en todo sentido, en lo afectivo y sexual. Debido a eso, un favor el cual no vi para nada extraño.
En la familia de su segundo matrimonio había un sobrino de él (primo a medias mío) que al parecer era por demás tímido, eso preocupaba a su madre ya que el muchachito mostraba algunos indicios de homosexualidad pero nada comprobable. La madre del niño le pidió a mi padre que hablara con él para ver que pasaba en su cabeza, pero como mi viejo no estaba para psicoanalizar críos directamente me pasó la pelota a mí.
Yo conocía a Hugo muy fugazmente y habíamos cruzado algunas palabras un par de veces nada más, pero lo que me llamaba la atención era que el muchacho era muy lindo, pelo lacio castaño claro y de ojos verdes, en definitiva muy lindo, y me parecía muy extraño con esa facha que no le gustaran las mujeres como a mí.
Un día se dio la oportunidad de estar solos (me imagino que por complicidad de su madre) ya que cuando llegue a visitarlos ella nos dejó con la excusa que tenia que ir a hacer unos tramites al centro de la ciudad.
Hablamos de todo un poco hasta que llegamos al sexo, yo le pregunté si tenía novia, a lo que me respondió que no, le pregunté por que con la facha que él tenia me parecía raro, pero me dijo que le tenía miedo de las mujeres porque él pensaba que su pene era demasiado pequeño.
A mí nunca me había atraído ningún chico, pero con Hugo me sucedía algo distinto, es como que lo veía muy puro y eso me causaba cierto morbo de hacerle el amor, no como otros chicos gay que conocía de vista y me daban cierto asco por la forma en que ellos demostraban su condición.
Siguiendo con la charla le dije que eso no era motivo para preocuparse, que yo había debutado muy joven y que seguro a esa edad la tenia más chica que él en la actualidad, a lo que me respondió:
-Puede ser, pero seguro que vos la tenias mas grande que yo –ya la charla se puso media densa y en mi comenzó la calentura-.
-Bueno, muéstramela y te digo si vas bien o es chica.
Él al principio tuvo vergüenza, pero después de insistirle un par de veces me la mostró, era algo normal para su edad, tal vez hasta un poquito más grande que mi pene a esa edad.
-No te preocupes que estaba bien.
-La tuya debe ser mucho mas grande, ¿verdad? –yo ya estaba a medio palo.
-Sí, pero no podemos compararlas porque la charla me ha calentado un poco.
-¿Puedo verla?, solo para comparar.
Entonces me decidí y se la mostré. Ahí me di cuenta realmente de las inclinaciones de Hugo, ví como su rostro cambió de una expresión normal a placer. Yo ya estaba al palo.
-¿Quieres tocármela? –ni siquiera me respondió, me agarro la verga del tronco y comenzó a acariciarla de punta a punta.
-Que dura es.
-Si quieres chuparla también ahora puedes.
Él sólo se sonrió y se agachó, esa fue la primera vez sentí la boca de un pibe en mi verga, me encantaba lo delicado que era, después comenzó a chupar cada vez más fuerte como si quisiera sacar succionando todo lo que había dentro, hasta que sentí como me venía dentro de su boca.
No atiné a avisarle ni nada, era demasiado placer para cortarlo de golpe. Él sintió mi primer chorro de semen y saco su boca de mi verga y comenzó a hacer arcadas; pero cuando terminé de eyacular el volvió a mamarla y a jugar con el poco semen que había quedado en la punta de mi glande.
Después de eso él se levantó y se fue a lavar. Cuando volvió me pidió que no contara nada a nadie. Hasta el día de hoy sigue siendo nuestro secreto. Los dos estamos casados y con hijos, pero nunca hicimos nada más.