Parker
27-06 2007, 01:15 AM
Una mujer estaba acompañando en el hospital a su esposo, que salía del estado de coma, después de varios meses. Ella había permanecido a su lado todos los días esperando su recuperación y cuando, finalmente, volvió en sí, él le pidió que se acercara y, con lágrimas en los ojos, le dijo:
- Querida: has estado conmigo siempre en las malas. El día en que fui despedido de mi empleo, tú estabas ahí y me diste tu apoyo. Recuerdo también la época en que quebró mi negocio tal y como si fuera hoy pues ahí también estabas, a mi lado. Y cuando me dispararon en el atraco aquel, no hubo quien pudiera separarte de mi lado. ¡Hasta cuando perdimos la casa permaneciste conmigo!… No sólo eso, desde que mi salud comenzó a fallar, no te has separado un segundo de mi lado… ¿Sabes qué?
- ¡Díme, mi vida! (angustiada de emoción, la mujer no puede reprimir las lágrimas de felicidad).
- ¡Caramba, vieja, qué clase de mala suerte me traes!
- Querida: has estado conmigo siempre en las malas. El día en que fui despedido de mi empleo, tú estabas ahí y me diste tu apoyo. Recuerdo también la época en que quebró mi negocio tal y como si fuera hoy pues ahí también estabas, a mi lado. Y cuando me dispararon en el atraco aquel, no hubo quien pudiera separarte de mi lado. ¡Hasta cuando perdimos la casa permaneciste conmigo!… No sólo eso, desde que mi salud comenzó a fallar, no te has separado un segundo de mi lado… ¿Sabes qué?
- ¡Díme, mi vida! (angustiada de emoción, la mujer no puede reprimir las lágrimas de felicidad).
- ¡Caramba, vieja, qué clase de mala suerte me traes!