Fere
25-06 2007, 12:02 PM
Después de unos meses de encuentros continuos, Erika decidió que podíamos rentar juntos el departamento y convenció a sus amigas de que yo podría llegar y compartir el cuarto con ella. El departamento tiene tres habitaciones y cada una de ellas tiene su propio espacio, pero Erika las convenció de que yo era buena opción para convivir y sin más preámbulo, me mudé hace unas cuantas semanas. No tengo muchas cosas, así que todo quedó listo en unas horas.
Karina y Alejandra, estaban en casa al igual que Erika y finalmente pude conocerlas con más calma, ya que sólo había tenido la oportunidad de saludarlas y cruzar algunas palabras con ellas. Las dos están muy guapas y tienen muy buena figura. Karina es bien proporcionada y tienen un par de tetas y un culo fabulosos, que saltan a la vista, pues es fanática de los escotes muy sugestivos. Alejandra es más alta y tiene unas tetas medianas y un par de nalgas bien paraditas. Las pocas veces que las he observado no he podido determinar qué tipo de ropa interior usan, pues normalmente se marca; sin embargo, ellas cuidan bien esos detalles y no he podido realizar mi diagnóstico.
Los primeros días la pasé muy bien con Erika, ella me enseñó muchas cosas y posiciones que no conocía. Muchas noches estuvimos cogiendo hasta altas horas y disfrutándonos el uno al otro. En lo personal me sigue fascinando lamerle la panocha y el culito y meterle la verga por todos lados. Ella me hace unas mamadas espectaculares y siempre logra complacerme. Nuestros encuentros seguramente no pasan inadvertidos para Karina y Alejandra, pues Erika es bastante expresiva y no se limita en cuanto a gemidos y chillidos.
Sin embargo, la idea de cogerme a alguna de sus amigas me empezaba a dar vueltas en la cabeza, me las imaginaba haciendo de todo. Las enormes tetas de Karina y el suculento culo de Ale me traían casi loco. Mi primer plan fue provocarlas y por las noches hacía gozar extraordinariamente Erika, al punto de que sus gemidos de placer se multiplicaban y se escuchaban por todas partes. Ellas sin duda estaban al tanto. Además, como parte complementaria del plan, empecé a dejar la puerta de nuestro cuarto entreabierta y a iniciar las cogidas con Erika mucho más temprano, a veces cuando ellas aún estaban viendo televisión; también empecé a salir de la ducha con una pequeña toalla en la cintura y la verga semirrecta. Erika apoyaba mi plan y me prometió que las haríamos caer.
Una tarde en que Erika y Alejandra salieron a comprar unas cosas y Karina prefirió quedarse argumentando que tenia que preparar sus ropas para los días siguientes; puse en marcha mi plan y me metí a darme una ducha mientras ella estaba en el pasillo preparando la lavadora, me bañe rápidamente y salí con la toalla débilmente atada en la cintura, ella me vio al salir y me hizo un comentario sobre mi rapidez al bañarme. Yo fingí rascarme la cabeza al tiempo que soltaba la toalla y le dejaba ver mi verga semirrecta, pues había estado jugueteando con ella en la ducha. Ella no pudo más que ver mi tranca y quedarse anonadada.
No le dije nada ni ella emitió palabra, nos acercamos por instinto y la tomé por atrás sujetándole la cintura. Bajé el súper escote de su blusa y sin más, extraje aquel hermoso par de tetas que me traían más que loco, eran enormes pero consistentes; las masajeé por un rato y me deleité después saboreándolas. Enseguida bajé su jeans blanco y pude ver una especie de boxer casi transparente que se ceñía a sus caderas; eso me excitó enormemente, al grado que sin pensarlo, lo bajé a la altura de sus rodillas y allí mismo, en el pasillo, la puse contra la pared y arremetí contra ella ensartándole mi verga en su rica panocha que ya estaba más que lista y mojadita. Me la cogí así como unos 15 minutos hasta que terminé dentro de ella, después la encaminé hacia su cama, la desnudé completamente y le propiné una tremenda mamada de panocha y culo que la dejó sin aire. Se retorcía como yegua a cada lambetada mía y creo que se vino como tres o cuatro veces, porque yo sentía el sabor salado de sus ricos jugos.
Con el culo ya lubricado, empecé a meterle mi tranca suavemente hasta invadirla en su totalidad y sentir cómo me apretaba su rico agujerito y sus nalgas. Mientras me la clavaba en cuatro patas, ella oscilaba de atrás hacia delante moviendo a la vez sus ricas tetas en un ritmo enloquecedor. Terminé finalmente y de inmediato le ofrecí mi verga para que la limpiara con sus ricos labios. “Fue maravilloso” me dijo al final, y después se vistió y como si nada hubiera pasado, siguió arreglando su ropa y me dejó con una gran satisfacción en la cara.
A las pocas horas llegaron Erika y Ale y nos encontraron como si nada. Por la noche le conté lo sucedido a Erika y se calentó nada más de escuchar mi relato. Esa noche cogimos riquísimo, porque además tuvimos a Karina de invitada especial.
En mi próximo relato les contaré lo sucedido con Alejandra, que también fue algo fuera de serie ¡y por demás inesperado!
Karina y Alejandra, estaban en casa al igual que Erika y finalmente pude conocerlas con más calma, ya que sólo había tenido la oportunidad de saludarlas y cruzar algunas palabras con ellas. Las dos están muy guapas y tienen muy buena figura. Karina es bien proporcionada y tienen un par de tetas y un culo fabulosos, que saltan a la vista, pues es fanática de los escotes muy sugestivos. Alejandra es más alta y tiene unas tetas medianas y un par de nalgas bien paraditas. Las pocas veces que las he observado no he podido determinar qué tipo de ropa interior usan, pues normalmente se marca; sin embargo, ellas cuidan bien esos detalles y no he podido realizar mi diagnóstico.
Los primeros días la pasé muy bien con Erika, ella me enseñó muchas cosas y posiciones que no conocía. Muchas noches estuvimos cogiendo hasta altas horas y disfrutándonos el uno al otro. En lo personal me sigue fascinando lamerle la panocha y el culito y meterle la verga por todos lados. Ella me hace unas mamadas espectaculares y siempre logra complacerme. Nuestros encuentros seguramente no pasan inadvertidos para Karina y Alejandra, pues Erika es bastante expresiva y no se limita en cuanto a gemidos y chillidos.
Sin embargo, la idea de cogerme a alguna de sus amigas me empezaba a dar vueltas en la cabeza, me las imaginaba haciendo de todo. Las enormes tetas de Karina y el suculento culo de Ale me traían casi loco. Mi primer plan fue provocarlas y por las noches hacía gozar extraordinariamente Erika, al punto de que sus gemidos de placer se multiplicaban y se escuchaban por todas partes. Ellas sin duda estaban al tanto. Además, como parte complementaria del plan, empecé a dejar la puerta de nuestro cuarto entreabierta y a iniciar las cogidas con Erika mucho más temprano, a veces cuando ellas aún estaban viendo televisión; también empecé a salir de la ducha con una pequeña toalla en la cintura y la verga semirrecta. Erika apoyaba mi plan y me prometió que las haríamos caer.
Una tarde en que Erika y Alejandra salieron a comprar unas cosas y Karina prefirió quedarse argumentando que tenia que preparar sus ropas para los días siguientes; puse en marcha mi plan y me metí a darme una ducha mientras ella estaba en el pasillo preparando la lavadora, me bañe rápidamente y salí con la toalla débilmente atada en la cintura, ella me vio al salir y me hizo un comentario sobre mi rapidez al bañarme. Yo fingí rascarme la cabeza al tiempo que soltaba la toalla y le dejaba ver mi verga semirrecta, pues había estado jugueteando con ella en la ducha. Ella no pudo más que ver mi tranca y quedarse anonadada.
No le dije nada ni ella emitió palabra, nos acercamos por instinto y la tomé por atrás sujetándole la cintura. Bajé el súper escote de su blusa y sin más, extraje aquel hermoso par de tetas que me traían más que loco, eran enormes pero consistentes; las masajeé por un rato y me deleité después saboreándolas. Enseguida bajé su jeans blanco y pude ver una especie de boxer casi transparente que se ceñía a sus caderas; eso me excitó enormemente, al grado que sin pensarlo, lo bajé a la altura de sus rodillas y allí mismo, en el pasillo, la puse contra la pared y arremetí contra ella ensartándole mi verga en su rica panocha que ya estaba más que lista y mojadita. Me la cogí así como unos 15 minutos hasta que terminé dentro de ella, después la encaminé hacia su cama, la desnudé completamente y le propiné una tremenda mamada de panocha y culo que la dejó sin aire. Se retorcía como yegua a cada lambetada mía y creo que se vino como tres o cuatro veces, porque yo sentía el sabor salado de sus ricos jugos.
Con el culo ya lubricado, empecé a meterle mi tranca suavemente hasta invadirla en su totalidad y sentir cómo me apretaba su rico agujerito y sus nalgas. Mientras me la clavaba en cuatro patas, ella oscilaba de atrás hacia delante moviendo a la vez sus ricas tetas en un ritmo enloquecedor. Terminé finalmente y de inmediato le ofrecí mi verga para que la limpiara con sus ricos labios. “Fue maravilloso” me dijo al final, y después se vistió y como si nada hubiera pasado, siguió arreglando su ropa y me dejó con una gran satisfacción en la cara.
A las pocas horas llegaron Erika y Ale y nos encontraron como si nada. Por la noche le conté lo sucedido a Erika y se calentó nada más de escuchar mi relato. Esa noche cogimos riquísimo, porque además tuvimos a Karina de invitada especial.
En mi próximo relato les contaré lo sucedido con Alejandra, que también fue algo fuera de serie ¡y por demás inesperado!