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View Full Version : Mi suegra Verónica


migatita
19-06 2007, 03:44 PM
Hace un tiempo, conocí a un muchacho bastante buen mozo, se llama Paolo y la verdad, desde que nos hicimos novios todo ha sido de maravilla. Es muy respetuoso, muy educado y galante, luego de un tiempo de estar juntos, me invitó a su casa para conocer a su familia. Unas encantadoras personas, pero me agradó muchísimo su madre, Verónica. Una hermosa señora ya pasada de los 40 años, con un cuerpo muy bien conservado debido al gimnasio y me llamaron poderosamente la atención sus tetas, grandes pero firmes y la manera cómo me recibió. Un dulce de persona, estuvimos conversando bastante tiempo y me agradó su conversación, calida y amigable. Luego de esto, mis visitas a la casa fueron más frecuentes, el grado de amistad que llegamos a tener nos permitía hablar de todo, incluso de sexo.

El sexo con Paolo es grandioso, siempre estamos buscando un lugar para estar en la intimidad y gozar de momentos increíbles, siempre estamos innovando posiciones y cosas nuevas para hacer cada encuentro, único. En una oportunidad, Paolo me invitó a su casa y cuando llegamos no había nadie, así que nos pusimos a ver la televisión, pero con el calor del momento y los besos, rápidamente estábamos enfrascados en el delicioso juego de caricias eróticas. Cuando me estaba hincando frente a él para saborear su verga, vi de reojo una sombra por el pasillo, pude notar que era Verónica, su madre, me hice la desatendida y continué con mi juego pero con la diferencia que esta vez en presencia de ella, le daría un show para recordar.

Desde hace tiempo me excitaba el hecho de tener sexo con Paolo frente a su hermosa madre y esta era la oportunidad, le bajé los pantalones, saqué su erecto miembro y jugué con él en mi boca más dedicada que nunca, sabiendo que Verónica estaba observando, el sólo hecho de saber que ella miraba, me excitaba más. Engullía su tronco ávidamente y hacia sonidos bastante fuertes cuando lo sacaba de mi boca, lo llenaba de saliva, me saboreaba su verga y cuando estuvo a punto, me senté sobre ella haciendo movimientos pélvicos fuertes gritando y gimiendo. A estas alturas, Verónica estaba enloquecida por el espectáculo, lograba ver cómo jugaba con sus tetas, de pronto ya no la vi más, asumo que corrió a su habitación para terminar más tranquila su juego de manos en su conchita.

Luego de esa aventura y sabiendo que Verónica sabía lo que hacíamos, mis visitas fueron más frecuentes, notaba que ella me miraba de manera distinta, había un destello de lujuria en sus bellos ojos, y yo me excitaba de sólo pensar cómo seducirla. Llegué un día a su casa con el pretexto de ver a Paolo y sabiendo que él no llegaría. Verónica me recibió, tenia un pantalón ajustado y un suéter de tejido, no llevaba nada debajo, sus pezones se traslucían por el tejido, me recibió con un aire de sorpresa, le dije que esperaría a Paolo si no le importaba. Me dejo pasar, fuimos a la cocina y nos sentamos a tomar un café, conversamos de muchas cosas, pero mi vista no se despegaba de sus hermosos pechos y de esos pezones tan duros y suculentos, ella me vio y dijo… ”¿Te gusta lo que ves?”, “y mucho…” le respondí mientras alargaba mi mano para tocarlos.

Ella se acerco un poco más y mientras acariciaba sus pechos, me dio un cálido beso en la boca. “¿Sabes?, he visto lo que tú y Paolo hacen en la sala…, y me ha excitado mucho ver la forma en que seduces a mi hijo y cómo cabalgas sobre su pene” Con un guiño del ojo le respondí: “lo hago porque sé que siempre nos observas y para serte sincera, hoy he venido porque sabia que estabas sola y deseaba tener tu cuerpo entre mis brazos…” “Pero mi niña…” Callé sus palabras con un beso, mi lengua se adentro en su boca y con la suya, juntas, comenzaron a danzar en un interminable juego de caricias.

Mis manos levantaron su suéter para poder tener a mi merced esos hermosos pechos, bajé lentamente por su cuello, que despedía un aroma delicioso y alternaba sus pechos en mi boca, mordiscos suaves hacían que ella respondiera con callados gemiditos, que me excitaban más aún, pasé mi lengua por sus pechos, sus pezones, pero justo en el momento de seguir mi juego, me detuve… ”¿Por qué haces esto?”, me preguntó. “Ven vamos a la alcoba”, dije y la tomé de la mano. Caminamos hacia la cama, me senté en ella con Verónica frente a mi, lentamente comencé a bajar su ajustado pantalón, lo saqué de sus pies y tuve frente a mi esa hermosa vagina, que era apenas cubierta por su tanga, me acerqué a su ombligo y desde allí comenzó mi lengua a bajar hacia su sexo, con mi boca bajé su tanga y quedó su sexo depilado a mi entera disposición. Abrí un poco sus piernas y mi lengua recorrió su vagina de abajo hacia arriba, Verónica sólo tomaba mi cabello mientras gemía fuerte y mis manos jugaban con sus nalgas duras, firmes, las sobaba a discreción.

Me levanté poco a poco pasando mi lengua desde su vientre hasta su rostro, la besé frenéticamente, nos dimos vuelta y la tumbé en la cama, me despojé de mis ropas y me senté sobre ella, mi sexo pegado a su sexo; cabalgué sobre ella mientras mordía sus pezones, sus manos recorrían mi espalda, mi culo, me tocaba toda. Fui bajando poco a poco, abrí sus piernas lo más que pude, para poder enterrar mi cara en su húmedo sexo, recorría mi lengua desde su ano hasta su clítoris, chupé un dedo y lo introduje en su ahora ardiente sexo, luego fueron dos dedos. Verónica se retorcía de placer y ahora sus gemidos eran grititos.

Tenia a mi disposición a la madre de mi novio, saqué mis mojados dedos de su vagina y mientras mordía y chupaba su clítoris, introduje un dedo en su ano lentamente, para ahogar el dolor que pudiera sentir; cuando su esfínter estaba lo suficientemente dilatado, entró el otro dedo, todo esto acompañado de frenéticas lamidas a su chorreante vagina, su orgasmo no se hizo esperar mojando mi cara. Sus jugos salían abundantemente, los bebía a discreción, mis dedos entraban y salían de su culo. Con la cara aún mojada por sus jugos, me levanté a besarla, ella respondió de una manera ardiente, me pasaba la lengua por la cara. Me incorporé y di vuelta para quedar sobre ella en un 69, “hazme lo mismo que te haga a ti”, le dije y comenzamos a comernos nuestras conchitas.

Verónica se retorcía de placer, nuevamente mis dedos estaban en su culo y ella hacia lo mismo conmigo, nuestras lenguas exploraban cada centímetro de nuestras conchas, mis movimientos pélvicos se hicieron frenéticos en la cara de Verónica, era inminente un orgasmo, fueron instantes de placer divino hasta que nuestros cuerpos explotaron en un sonoro gemido simultaneo. Me recosté a su lado y después de un tierno y muy húmedo beso me dijo: “bienvenida a la familia, hija mía…”

josedaniel_123
02-07 2007, 06:18 PM
me gusto tu relato

TuGirlAgent007
02-07 2007, 11:27 PM
muy bno tu relato , q facil se te hizo seducir a tu suegrita:Dahora si q estas bien en familia:p

bubu
03-07 2007, 02:58 PM
hey! suerte la tuya!!!! muy bueno el relato linda! ahora ese circulo de familia no es muy comun! jaja difrutalo! segui escribiendo... besos y suerte":)