Karendeli
13-06 2007, 02:19 AM
Voy a relatarles algo que me contó una amiga y que me parece rico compartirlo con ustedes.
Olga es una nena linda, bien proporcionada, sobre todo, posee un trasero razonablemente bueno. Resulta que Olga vivía en la casa de su novio ya que ella era de un lugar muy lejano y para estudiar se vino al centro del país. A su suegra, una señora muy religiosa, no le agradó mucho que la nena estuviera en la casa, por la cercanía con su hijo. Olga empezó a ganarse la confianza de ella ayudándole en la cocina y demás, la suegra se sentía más tranquila, pero su novio aprovechaba aquella cercanía y en las noches se acostaba tarde, pasaba por su cuarto, entraba sigilosamente, le daba unos buenos besos y Olga quedaba alucinando, aquellos acercamientos fueron creciendo y cada vez sus visitas eran mas extensas.
Los cuartos quedaban en la parte de atrás de la casa y los de los papas de su novio y la abuela, en la parte baja adelante, arriba y atrás estaban los cuartos del novio, un hermano más y dos hermanas. Olga empezó a sentir que los besos de su novio eran apasionados y que sus manos no se quedaban quietas, le rozaba sus tetas, le pasaba la mano muy cerca de su panochita y no dejaba de lado sus nalgas, cuando salía del cuarto, no le negaba una nalgada.
Mi amiga Olga cuenta que aquel rose empezó a calentarla mucho y que algunas noches, cuando su novio salía de su cuarto, ella empezaba a acariciar su cuerpo, se tocaba sus tetas suavemente, luego bajaba a su panochita, la cual acariciaba sin cesar y le excitaba mucho jugar con su culo, ya que era muy bien formado. Se ponía boca abajo, levantaba sus nalgas y meneaba su culo al aire, separando sus nalguitas como mostrándose, sabiendo que no había nadie, terminaba en un orgasmo frenético y se dormía. Así permaneció Olga durante un tiempo.
Una noche, quedaron solos ella y su novio y no se tardaron mucho de pasar de los besos a las caricias, su novio empezó a besar sus tetas, su pancita y descendió hasta su panochita, la cual chupo sin parar. Olga estaba desconectada de la realidad, suspiraba, jadeaba y disfrutaba aquella suculenta mamada, su novio le levantó su pierna y para sorpresa de ella, empezó a chupar su culito, aquello la trastornó más y sin que se lo pidieran, se volvió y le dejó su culo a su disposición. Su novio no escatimó esfuerzo y se consumió entre sus nalgas a chupar sin cesar aquel hermoso culo.
Después de un buen rato y ya Olga entregada al placer, estaba deseosa de ser cogida pero por su culo, no sabía cómo pedírselo pero quería ser culiada por él. Su novio se desprendió, entró al baño y salió con una vaselina, ella no preguntó nada, él se dirigió a Olga que permanecía en la misma posición, con su culito levantado; se acercó y le untó en su culito una buena cantidad de vaselina, se bajó el pantalón, sacó su verga y empezó suavemente a metérsela, pedacito a pedacito su verguita fue entrando en el culito de Olga, ella tranquila porque eso era el morbo que tenía y lo que quería. Una vez que entró toda, paró un rato y luego empezó a bombear suave, seguido, más rápido y Olga estaba disfrutando aquel mete y saca delicioso que su novio le estaba dando. Él, con su pene adentro, empezó a sobarle las tetas; bajó su blusa y su brasier, la dejó desnuda por completo y no paraba de cogerle el culo, el silencio se rompió y su novio le pregunto: “¿esto querías verdad?”, y ella respondió: "si mi amor… eso quería. Dame todo, métemela”
Con aquellas palabras, su novio envistió de lo lindo el culo de Olga, seguido, rápido, duro; aquel culo tragaba verga sin cesar. Olga gemía de placer, su novio no paró hasta eyacular dentro de ella, se regó por completo, la inundo toda, le salía leche que le bajaba por su pierna. Olga recogió su ropa y subió a su cuarto, se cambió y sus suegros no tardaron en llegar, al notar que su novio estaba solo abajo, se alegraron.
Después de esa noche, Olga no cesó de provocar a su novio, llegando a cenar con una enagua y sin nada abajo, desnuda, diciéndole a su novio al oído cuando veían TV que estaba desnuda abajo y que su culo estaba ya con la vaselina, su fiel amiga en adelante. Su novio no tardaba en poner una excusa y subir al cuarto, ella, al rato igual. Y como la familia permanecía viendo TV, su novio la esperaba en el pasillo de los cuartos de arriba, ella subía las escaleras y caminaba por el pasillo, levantaba su falda, su novio la veía; ella se daba vuelta, le mostraba su culo y él ya tenía su verga afuera. Ahí, en medio pasillo, atentos a cualquier ruido o señal de que alguien subía, la daba vuelta a Olga y sin mucho que esperar, le ensartaba el culo.
Contra la pared, de puntillas, su novio le hacia levantar los pies del suelo, cada vez le cogía el culo con mayor fuerza, le estiraba las manos hacia arriba sobre la pared, la abría lo más que podía y su verga entraba y salía de su culo. Olga se mordía los labios para no jadear, ni gritar, se regaba y su jugo se combinaba con el de ella, su ultima vista era verla caminar hacia el baño, chorreando líquido por sus piernas…
Rico ¿verdad?
Olga es una nena linda, bien proporcionada, sobre todo, posee un trasero razonablemente bueno. Resulta que Olga vivía en la casa de su novio ya que ella era de un lugar muy lejano y para estudiar se vino al centro del país. A su suegra, una señora muy religiosa, no le agradó mucho que la nena estuviera en la casa, por la cercanía con su hijo. Olga empezó a ganarse la confianza de ella ayudándole en la cocina y demás, la suegra se sentía más tranquila, pero su novio aprovechaba aquella cercanía y en las noches se acostaba tarde, pasaba por su cuarto, entraba sigilosamente, le daba unos buenos besos y Olga quedaba alucinando, aquellos acercamientos fueron creciendo y cada vez sus visitas eran mas extensas.
Los cuartos quedaban en la parte de atrás de la casa y los de los papas de su novio y la abuela, en la parte baja adelante, arriba y atrás estaban los cuartos del novio, un hermano más y dos hermanas. Olga empezó a sentir que los besos de su novio eran apasionados y que sus manos no se quedaban quietas, le rozaba sus tetas, le pasaba la mano muy cerca de su panochita y no dejaba de lado sus nalgas, cuando salía del cuarto, no le negaba una nalgada.
Mi amiga Olga cuenta que aquel rose empezó a calentarla mucho y que algunas noches, cuando su novio salía de su cuarto, ella empezaba a acariciar su cuerpo, se tocaba sus tetas suavemente, luego bajaba a su panochita, la cual acariciaba sin cesar y le excitaba mucho jugar con su culo, ya que era muy bien formado. Se ponía boca abajo, levantaba sus nalgas y meneaba su culo al aire, separando sus nalguitas como mostrándose, sabiendo que no había nadie, terminaba en un orgasmo frenético y se dormía. Así permaneció Olga durante un tiempo.
Una noche, quedaron solos ella y su novio y no se tardaron mucho de pasar de los besos a las caricias, su novio empezó a besar sus tetas, su pancita y descendió hasta su panochita, la cual chupo sin parar. Olga estaba desconectada de la realidad, suspiraba, jadeaba y disfrutaba aquella suculenta mamada, su novio le levantó su pierna y para sorpresa de ella, empezó a chupar su culito, aquello la trastornó más y sin que se lo pidieran, se volvió y le dejó su culo a su disposición. Su novio no escatimó esfuerzo y se consumió entre sus nalgas a chupar sin cesar aquel hermoso culo.
Después de un buen rato y ya Olga entregada al placer, estaba deseosa de ser cogida pero por su culo, no sabía cómo pedírselo pero quería ser culiada por él. Su novio se desprendió, entró al baño y salió con una vaselina, ella no preguntó nada, él se dirigió a Olga que permanecía en la misma posición, con su culito levantado; se acercó y le untó en su culito una buena cantidad de vaselina, se bajó el pantalón, sacó su verga y empezó suavemente a metérsela, pedacito a pedacito su verguita fue entrando en el culito de Olga, ella tranquila porque eso era el morbo que tenía y lo que quería. Una vez que entró toda, paró un rato y luego empezó a bombear suave, seguido, más rápido y Olga estaba disfrutando aquel mete y saca delicioso que su novio le estaba dando. Él, con su pene adentro, empezó a sobarle las tetas; bajó su blusa y su brasier, la dejó desnuda por completo y no paraba de cogerle el culo, el silencio se rompió y su novio le pregunto: “¿esto querías verdad?”, y ella respondió: "si mi amor… eso quería. Dame todo, métemela”
Con aquellas palabras, su novio envistió de lo lindo el culo de Olga, seguido, rápido, duro; aquel culo tragaba verga sin cesar. Olga gemía de placer, su novio no paró hasta eyacular dentro de ella, se regó por completo, la inundo toda, le salía leche que le bajaba por su pierna. Olga recogió su ropa y subió a su cuarto, se cambió y sus suegros no tardaron en llegar, al notar que su novio estaba solo abajo, se alegraron.
Después de esa noche, Olga no cesó de provocar a su novio, llegando a cenar con una enagua y sin nada abajo, desnuda, diciéndole a su novio al oído cuando veían TV que estaba desnuda abajo y que su culo estaba ya con la vaselina, su fiel amiga en adelante. Su novio no tardaba en poner una excusa y subir al cuarto, ella, al rato igual. Y como la familia permanecía viendo TV, su novio la esperaba en el pasillo de los cuartos de arriba, ella subía las escaleras y caminaba por el pasillo, levantaba su falda, su novio la veía; ella se daba vuelta, le mostraba su culo y él ya tenía su verga afuera. Ahí, en medio pasillo, atentos a cualquier ruido o señal de que alguien subía, la daba vuelta a Olga y sin mucho que esperar, le ensartaba el culo.
Contra la pared, de puntillas, su novio le hacia levantar los pies del suelo, cada vez le cogía el culo con mayor fuerza, le estiraba las manos hacia arriba sobre la pared, la abría lo más que podía y su verga entraba y salía de su culo. Olga se mordía los labios para no jadear, ni gritar, se regaba y su jugo se combinaba con el de ella, su ultima vista era verla caminar hacia el baño, chorreando líquido por sus piernas…
Rico ¿verdad?