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View Full Version : Tarde de sabado


migatita
12-06 2007, 08:15 AM
Nunca olvidaré esa tarde de sábado, me habías invitado a tu casa para almorzar, una tremenda emoción me embargaba, el sólo hecho que me invitaras era para mi de gran emoción, no sólo porque podría estar más tiempo contigo, sino también porque guardaba la esperanza de que se diera algo más. Decidí entonces arreglarme lo mejor posible para causarte una agradable impresión, he guardado mucho tiempo mis sentimientos hacia ti, desde el primer día que nos conocimos, y en mi corazón, deseaba que esta fuera una tarde para recordar.

Toqué a la puerta de tu casa, cuando me abriste, mis ojos no podían dar crédito a la belleza que estaba frente a mí, te veías tan sensual con esa blusa corta, con esa faldita de lona tan cortita, con tus sandalias tus pies lucían tan bellos como los recordaba. Al momento de saludarte, tu perfume nubló mis sentidos, ese aroma que despedía tu cuerpo… el mismo con el que había soñado tantas noches mientras frenéticamente me masturbaba imaginando que tu mano era la que jugaba diestramente con mi sexo.

Me invitaste a pasar, no podía despegar mi vista de tu hermoso trasero mientras te seguía por la casa hasta donde estabas aún terminando de hacer los preparativos para la comida. Hablamos de tantas cosas mientras te ayudaba a terminar y sin embargo, mi mente estaba en otra parte, estaba contigo en un lugar apartado, solas tu y yo, dando rienda suelta a nuestros deseos reprimidos, pero regresaba a la realidad cada vez que me repetías alguna pregunta que ya habías hecho y yo por estar en otro mundo, no atinaba a responder de inmediato. Luego de la comida pasamos a tomar un café a la sala, reconozco que había comido poco, no por no desearlo, sino simplemente porque mi cabeza estaba en otra parte, cuando nos sentamos en la sala tenía el deseo de saltar sobre ti y besar tus labios, acariciar tu rostro, recorrer con mis manos tu hermoso cuerpo, hacerte mía, pero tenía que detenerme, no quería que un sobresalto arruinara la hermosa relación que mantenía contigo hasta ahora.

El cielo comenzó a oscurecer y un tremendo aguacero se dejó sentir, tu no dejaste que saliera en esas condiciones y me dijiste que aguardara un poco, seguimos conversando pero la lluvia no amainaba, fue entonces cuando se realizó mi más anhelado sueño. Al ver que la lluvia no cesaba, me invitaste a pasar la noche en tu casa, ¡en tu casa! Aquello era un milagro, acepté sin pensarlo y como muestra de agradecimiento, mi única reacción fue darte un beso pero para mi sorpresa, te lo di en la boca. Inmediatamente reaccioné reprochándome por el error que acababa de cometer, bajé mi cabeza mirando para otro lado, cuando sentí tu tibia mano que alzaba mi rostro… “¿Por qué hiciste eso?, preguntaste.

No supe responder, tenía miedo de mostrar mis verdaderos sentimientos hacia ti. Te miré a los ojos, aquellos hermosos ojos que me hipnotizaban y en los cuales siempre me perdía. Lentamente te acercaste a mí y respondiste a mi primer beso con uno más profundo y prolongado. Sentía tu lengua explorar el interior de mi boca, buscando la mía, jugábamos con ellas; mi mente estaba en otra galaxia, ¡tu me estabas besando! Sentí tus manos recorrer mi espalda hasta mis nalgas, un escalofrió recorría mi cuerpo, chispas de electricidad me invadían con el tacto de tus dedos, hice lo mismo, te tomé de la cintura y acaricié tu cuerpo, mi boca no se separaba de la tuya y lentamente te llevé a un interminable ir y venir de caricias que lentamente elevaban la temperatura de nuestros cuerpos.

“Soñaba con esto desde hace tanto tiempo…” -te dije- “…pero tenía miedo que me rechazaras…” “¿Por qué iba a hacerlo…?”, me respondiste mientras me tomabas de la mano y me conducías a tu habitación. Finalmente iba a poder hacerte mía en tu cama, mi deseo era tan fuerte que te acosté en ella y lentamente fui removiendo tus sandalias y luego tu falda, te acomodé mejor luego de quitarte la blusa y dejar tus senos libres. Me senté sobre ti, me acerqué y te besé nuevamente, ahora podía tener el control sin nada que me reprimiera, ibas a ser mía de la manera que siempre la había soñado.

Te susurré al oído cuánto me excitabas, luego te pregunté dónde guardabas tu ropa interior, sin ninguna duda me lo indicaste, busqué en el mueble y saqué varios juegos de pantimedias. Un tanto intrigada me preguntaste qué tenía en mente, con una mirada sensual te respondí que dejaras de preguntar y que cedieras a la sorpresa, “cierra tus ojos…”, te dije al oído. Lo hiciste, tomé una media y con ella até tu mano a la cama, luego la otra, te di un tierno beso en la boca, “abre tus piernas…”, te pedí. Lo hiciste también, con una media até tu tobillo a la cama, luego el otro, y con una pañoleta, vendé tus ojos, “ahora eres mía…” dije en tu oído.

Lentamente fui besando tu cuerpo, tú solamente sentías sin saber qué iba a suceder, pequeños gemidos salían de tu boca, algunos de ellos eran callados por la mía, te besaba a placer, exploraba con mis manos tu cuerpo, que estaba electrizado, pues sentía cómo te erizabas cada vez que mi lengua recorría aquellas curvas que siempre había deseado. Comencé mi juego sexual desde tus pies, besando uno a uno tus deditos, lamiendo tus plantas, colocando mi lengua entre tus adorables dedos. Ahora eran más fuertes tus gemidos, subí por tu pierna únicamente usando mi lengua, mi sexo estaba húmedo de sentir tu sabor, llegué a tu entrepierna y haciendo a un lado tu tanga, pude ver tu hermoso sexo depilado, húmedo en ese momento, lo aspiré para sentir tu olor a mujer excitada; seguí subiendo por tu vientre hasta encontrarme con tus senos, tus pezones duros por la excitación fueron míos, los mordía, succionaba, chupaba, seguí mi camino hasta tu cuello, el aroma que despedías era embriagante, lamía y besaba tu cuello, tu sólo alcanzabas a pedir más entre gemidos que acallé con un profundo beso.

Mordí tus labios, tu boca pedía más, me acerqué a tu oído y te dije: “abre tu boca…”, lo hiciste y puse dos dedos dentro de ella, ¡qué maravilla! Los chupabas ardientemente, no los soltabas mientras mi boca hacia delicias en tus senos, saqué de mi bolsa un juguete que llevaba preparado para esta ocasión, me acerqué a ti y lo coloqué suavemente en tus labios, abriste tu boca y comenzaste a chuparlo; yo hacia lo mismo sobre ti, nuestras bocas se encontraban al final del juguete, sabias lo que estabas chupando y lo hacías diestramente, fui bajando nuevamente por tu cuerpo y mientras jugaba con tu clítoris que estaba dilatado, suavemente iba introduciendo el juguete en tu conchita; entraba y salía fácilmente por tu humedad, eras mía, de la manera que siempre había querido tenerte.

Desate tus pies para poder abrir más tus piernas, y poder entregarme a adorar tu ano. Mientras el juguete penetraba tu concha, mi lengua se perdía en tu ano, tantas noches de desvelo imaginando ese placer se hacía realidad en este momento… Tu aroma era excitante, mi lengua recorría ahora todo tu sexo, dejé a un lado el juguete para poder tocarte y besarte por tu sexo y tu ano, estaba perdida, me di la vuelta para colocarme sobre ti en un 69, coloqué mi conchita sobre tu bello rostro y dejé que solo tu lengua recorriera mi sexo, mi humedad era tal que mis jugos corrían por mis piernas y se encontraban con tu lengua que ávidamente los bebía, yo hacia lo mismo contigo, saboreaba cada gota de tu ardiente sexo, nuestros gemidos eran ahogados por el sexo de la otra, mientras enterrábamos nuestros rostros en nuestras vaginas, me gritaste que te soltara, a lo cual accedí, sólo para que continuáramos en nuestro juego de sexo sin limites.

Ahora tu tomaste el juguete y con el explorabas mi interior, la manera tan violenta como lo hacías sólo lograba que me mojara más aproximándonos cada vez a un incontenible orgasmo, nuestros dedos y nuestras lenguas no dieron tregua a nuestros cuerpos hasta que alcanzamos un simultaneo e impresionante orgasmo que nos dejó en la misma posición por unos minutos.

Me incorpore y me recosté a tu lado, nuestros rostros empapados de nuestros jugos brillaban en la oscuridad de la habitación, nos limpiamos con nuestras lenguas sintiendo nuestro sabor en rostro de la otra: “eres increíble”, me dijiste y así, abrazadas, tomamos un descanso para luego continuar amándonos por toda la noche.


Este relato es verídico y sucedió hace más o menos unos 6 meses, cualquier comentario es agradecido.

Besos

TuGirlAgent007
18-06 2007, 11:39 PM
waoo migatita , tremendo relato , si no hubiera sido por esa lluvia quizas no hubiese sucedido tan excitante noche . me encanto el relato;)

azucena
19-06 2007, 07:13 AM
mmmm que rico..dentro de tu casa me mojé más que afuera....delicioso....hazmelo cuando quieras...

bubu
20-06 2007, 04:57 PM
que buen relato... super excitante y ademas con un toke de amor.. es evidente que a esa mujer la amabas y la deseabas mucho! algo parecido me sucedio a mi! te felicito por el relato.. muy intenso y excitante! segui escribiendo! besos

ferio
20-06 2007, 11:54 PM
Que delicia de relato, sobre todo como haces paritcipe al lector atrayendolo en el centro de la historia. Gracias!!

Amigas, animo y compartan sus experiencias.

pericles
29-06 2007, 09:00 PM
soy gay pero tu relato me parecio increible apasionado, calido, veraz, conmovedor... increible no sabia que una mujer podia despertar mi interes pero con tu relato me intrigaste felicitaciones y espero que haya una segunda parte chao [/FONT]:):):)

lunanegra
28-09 2007, 01:10 PM
Esta vez no se si felicitarte por el relato o por la noche tan apasionada q tuvist, aun asi. Felicidades y q rico....mmmm!!!!!!;)