karl0pez
12-06 2007, 01:19 AM
Después de mi primer relato (El Tesoro que Regresó), me quedé en una etapa linda de mi vida, aunque algo dolorosa; creía que entre Omar y yo había nacido algo que duraría mucho tiempo, que nunca nos separaría, que haría darnos cuenta de nuestras preferencias y del camino que queríamos seguir en lo adelante. Desafortunadamente no fue así.
Después de esa vez, volvió a ser el amigo de siempre, sólo mi amigo; aunque supongo que él, como yo, sintió miedo de todas las emociones vividas aquella vez, se fue desprendiendo de mi poco a poco, ya no salíamos como antes ni mucho menos nos expresábamos nuestros sentimientos con la confianza de antes, por lo tanto lo di por perdido.
Pasaron varios meses, llegué al último año de la secundaria, y pues seguí mi vida de closet como coloquialmente se dice. Tuve una novia con la que duré mucho tiempo y con la que descubrí lo que era el sexo, aunque realmente quería que mi primera vez fuera con un hombre, aun así lo disfrute demasiado, viví de nuevo y por un tiempo me dejaron de llamar la atención los hombres, la pasé muy contento con ella.
Llego marzo, mi mes; así que organicé una fiesta en mi casa. Mi madre sabía que quería la casa para mi solo y se llevó a mi abuela con unas tías. La casa era mía, una buena fiesta estaba a punto de llevarse a cabo. Enteré a todos los que pude, y que me cayeran bien por supuesto. El gran día llego muy rápido.
La fiesta empezó desde las 3 de la tarde, para que algunos pudieran ir a sus casas a cambiarse después de la escuela. Todo marchaba bien, yo era el dueño, tenia orden; no iba tan mal, siguieron llegando como hasta las 8 de la noche, la fiesta iba para largo.
Después de unas cervezas y algunos mareos, deje a mi chava en la fiesta mientras iba al baño. Estaba ocupado, pues fui al de arriba; nadie sabe de el, subí y entré al baño de mi cuarto, me hice pendejo un rato ya que andaba medio mareado; y cuando salí, o las cervezas habían hecho mucho efecto, o estaba soñando, o era Omar.
-¡Qué pedo!
-¡Qué onda! -un sueño no habla tan claro, y las cervezas no eran tantas para hacerme delirar; así que ¡era Omar!, estaba en la fiesta y yo ni en cuenta.
-El baño de abajo esta lleno y pues conozco éste, ¿me dejas entrar? –bueno, casi nadie lo conocía.
-¡Ah, Si! no hay pedo, entra –se metió, yo ya me iba a salir.
-Cool tu fiesta –me dijo como para que no me fuera.
-Gracias, ya ves mi jefa, cómo me quiere. Me dejo la casa para mi solo, nomás dejó a mi tío (que vive al lado) chocándome.
-¡Ah, va! ¿Y cómo vas con tu chava?
-Bien gracias, ¿y tú que tal? -¿bien?, si me moría de ganas de decirle que la dejaría por el. Si, él es el único hombre que me importaba más que mi chava, mucho más.
Aunque el tiempo hubiera pasado, aunque nos hubiéramos alejado al grado de no hablarnos por semanas, no podía olvidar lo que habíamos pasado. Aún lo quería, aún lo amaba.
-Pues, no he conseguido nada aún, a ver si en tu fiesta agarro una.
-Seguro que si, eres irresistible –otra estupidez a mi favor. Se quedó callado.
Le jaló al baño y salió con el zipper abajo, subiéndoselo apenas, lo vi sin querer; bueno, si quería, pero fue mas por error.
-No te he felicitado, ¡ven acá!
Se lanzó a mis brazos, me recordó tanto a aquella vez que regresó de California, cuando lo vi llegar. Me abrazó como antes, como nunca. Pero de repente, ¡Me espante!, ¡Estaba llorando! Me asombré tanto que lo separé de un empujón.
¿Qué pasa? ¿Por qué? ¿Qué tienes? Preguntas que no hice pero que pasaron rápidamente por mi cabeza.
-¿Qué hiciste Carlos? ¿Por qué me pasa esto?
-¿De que hablas?
-¡Te amo! ¿No lo ves? Jamás te he olvidado, traté de alejarme de ti pensando que así se me pasaría. ¡Pero no! Se ha vuelto más fuerte.
Y sin más ni más me besó, con una pasión, con una desesperación, una intensidad incalculable. Me deje llevar, lo besé y lo abracé, tan pasional como él a mi. Cerré la puerta de una patada y lo llevé a la cama.
No pensaba, sólo actuaba; así que no hay muchos sentimientos en esta parte de la historia, sólo la pasión y mucho lenguaje corporal. Esta vez el se recostó en la cama, dejando que pusiera mi cuerpo sobre el suyo. Aún abrazados y pegados por la boca, empecé a quitarle la playera que traía encima, él sólo se dejaba llevar. Bajé mi boca por su cuello, besando y humedeciendo con mi lengua cada centímetro que bajaba, pasando al pecho me fui un poco de lado, volteé hacia arriba y lo vi cerrando sus ojos, echando la cabeza hacia atrás, sin pensar, solo disfrutando el momento, lo estaba disfrutando.
Llegué a su pezón y al mojarlo fue como si el hubiera recibido una pequeña descarga; su cuerpo vibró, sentía cómo su corazón se aceleraba cada vez más. Jugué un rato con esa parte del cuerpo tan sensible, lo cual hizo que se excitara mucho. Bajé un poco mi cara, pero me la levantó con sus manos y me besó. De repente me volteó y me puso boca arriba.
Me quitó mi playera, me miraba a los ojos, como desesperado por seguirme besando y quitarme todo lo que nos estorbaba, me tocó todo el pecho, excitándome cada vez más. Se fue a mi pantalón y me sacó el cinturón, me quitó el pantalón casi de un solo tiro dejándome en bóxers, y sin más ni más, me sacó mi pene, erecto completamente y un poco húmedo por tanta excitación.
-Quien te viera cabrón, estás bien proporcionado.
-Ya ves, de lo que te estabas perdiendo.
-Si veo, pero ahora no lo voy a dejar ir, ni a esto ni a ti.
Se fue a mi boca, me dio un beso fugaz pero igual de pasional, y terminando se fue directo a mi verga. La sensación fue algo diferente, no es lo mismo introducirlo en una vagina, que en un lugar aun mas húmedo y con una lengua que se mueve provocando tocar el cielo, era algo que no había probado aún, ya que las chavas son más difíciles al acceder hacer sexo oral.
Imagínense la excitación, las nuevas sensaciones, el deseo, la pasión y el amor reunidos en un mismo lugar, en un mismo momento y en una misma zona.
Me sentía realizado completamente, pensaba que podía morir en ese momento y habría muerto completamente feliz. Aun a nuestra corta edad, parecía un experto, movía su lengua de una forma deliciosa, rodeando la cabeza, bajando desde la raíz hasta la punta, lenta pero intensamente. Después de un rato, sentía que me venía, así que lo detuve.
-Espérate, o te voy a llenar de leche la boca –le dije.
-Ni pedo, al fin que no he cenado.
-No, ahora me toca hacerte sentir a ti. Pero no creo ser tan bueno como tu.
-¿Soy bueno? es mi primera vez. Quería probarte antes que a nadie.
-Pues cuando seas experto me hablas.
Así como el había hecho, yo también lo bese antes de irme a su verga. Le bajé el pantalón sólo a la mitad, hasta las rodillas y vi su trusa; el paquete se veía bastante bien, y me excitó mucho ver solo la ropa interior, así que empecé a besarle su miembro aun cubierto, mojando su calzón, chupando la tela, con la sensación de pene y huevos al mismo tiempo.
Empezó a gemir; me impulsaron sus gemidos, sentía que necesitaba comérmelo todo para hacerlo gemir más. Así que lo saqué, era de unos 16 cms, bastante bien para alguien de 15 años, aunque no tanto como el mío (18 cms en ese tiempo) e hice lo mío, haciéndolo suspirar cada vez que lo succionaba, gemía y eso más me excitaba, y pasado un rato de chupar y chupar.
-Aguas, que me vengo –me daba un poco de asco, así que me quité y lo masturbé hasta que se vino a chorros, gimiendo aun más.
Me masturbé y poco después me vine yo, como nunca antes; mis huevos me apretaban cada vez que sacaba chorro y duro más de lo normal, fue un gran orgasmo.
Terminando, agitados y felices, nos besamos, nos abrazamos y nos recostamos cuerpo a cuerpo, cerca, sintiendo el calor del otro, como si se fundieran nuestros sentimientos en uno solo, amor.
Hay una canción en salsa que dice “Se vive el amor cuando acaba el placer” y eso fue precisamente lo que viví. Pasó casi media hora cuando recordé que había una fiesta abajo. Me vestí lo más rápido que pude y le dije que me esperara, que iría a despedir a todos.
Me salí del cuarto, bajé y despedí a todos. Mi novia se enojó por que la dejé mucho tiempo sola; realmente no me importó y hasta fui un poco agresivo con ella al momento de decirle “Si, si, luego te veo, ya es tarde; bye bye.” Subí las escaleras casi corriendo, y llegué al cuarto…
Después de esa vez, volvió a ser el amigo de siempre, sólo mi amigo; aunque supongo que él, como yo, sintió miedo de todas las emociones vividas aquella vez, se fue desprendiendo de mi poco a poco, ya no salíamos como antes ni mucho menos nos expresábamos nuestros sentimientos con la confianza de antes, por lo tanto lo di por perdido.
Pasaron varios meses, llegué al último año de la secundaria, y pues seguí mi vida de closet como coloquialmente se dice. Tuve una novia con la que duré mucho tiempo y con la que descubrí lo que era el sexo, aunque realmente quería que mi primera vez fuera con un hombre, aun así lo disfrute demasiado, viví de nuevo y por un tiempo me dejaron de llamar la atención los hombres, la pasé muy contento con ella.
Llego marzo, mi mes; así que organicé una fiesta en mi casa. Mi madre sabía que quería la casa para mi solo y se llevó a mi abuela con unas tías. La casa era mía, una buena fiesta estaba a punto de llevarse a cabo. Enteré a todos los que pude, y que me cayeran bien por supuesto. El gran día llego muy rápido.
La fiesta empezó desde las 3 de la tarde, para que algunos pudieran ir a sus casas a cambiarse después de la escuela. Todo marchaba bien, yo era el dueño, tenia orden; no iba tan mal, siguieron llegando como hasta las 8 de la noche, la fiesta iba para largo.
Después de unas cervezas y algunos mareos, deje a mi chava en la fiesta mientras iba al baño. Estaba ocupado, pues fui al de arriba; nadie sabe de el, subí y entré al baño de mi cuarto, me hice pendejo un rato ya que andaba medio mareado; y cuando salí, o las cervezas habían hecho mucho efecto, o estaba soñando, o era Omar.
-¡Qué pedo!
-¡Qué onda! -un sueño no habla tan claro, y las cervezas no eran tantas para hacerme delirar; así que ¡era Omar!, estaba en la fiesta y yo ni en cuenta.
-El baño de abajo esta lleno y pues conozco éste, ¿me dejas entrar? –bueno, casi nadie lo conocía.
-¡Ah, Si! no hay pedo, entra –se metió, yo ya me iba a salir.
-Cool tu fiesta –me dijo como para que no me fuera.
-Gracias, ya ves mi jefa, cómo me quiere. Me dejo la casa para mi solo, nomás dejó a mi tío (que vive al lado) chocándome.
-¡Ah, va! ¿Y cómo vas con tu chava?
-Bien gracias, ¿y tú que tal? -¿bien?, si me moría de ganas de decirle que la dejaría por el. Si, él es el único hombre que me importaba más que mi chava, mucho más.
Aunque el tiempo hubiera pasado, aunque nos hubiéramos alejado al grado de no hablarnos por semanas, no podía olvidar lo que habíamos pasado. Aún lo quería, aún lo amaba.
-Pues, no he conseguido nada aún, a ver si en tu fiesta agarro una.
-Seguro que si, eres irresistible –otra estupidez a mi favor. Se quedó callado.
Le jaló al baño y salió con el zipper abajo, subiéndoselo apenas, lo vi sin querer; bueno, si quería, pero fue mas por error.
-No te he felicitado, ¡ven acá!
Se lanzó a mis brazos, me recordó tanto a aquella vez que regresó de California, cuando lo vi llegar. Me abrazó como antes, como nunca. Pero de repente, ¡Me espante!, ¡Estaba llorando! Me asombré tanto que lo separé de un empujón.
¿Qué pasa? ¿Por qué? ¿Qué tienes? Preguntas que no hice pero que pasaron rápidamente por mi cabeza.
-¿Qué hiciste Carlos? ¿Por qué me pasa esto?
-¿De que hablas?
-¡Te amo! ¿No lo ves? Jamás te he olvidado, traté de alejarme de ti pensando que así se me pasaría. ¡Pero no! Se ha vuelto más fuerte.
Y sin más ni más me besó, con una pasión, con una desesperación, una intensidad incalculable. Me deje llevar, lo besé y lo abracé, tan pasional como él a mi. Cerré la puerta de una patada y lo llevé a la cama.
No pensaba, sólo actuaba; así que no hay muchos sentimientos en esta parte de la historia, sólo la pasión y mucho lenguaje corporal. Esta vez el se recostó en la cama, dejando que pusiera mi cuerpo sobre el suyo. Aún abrazados y pegados por la boca, empecé a quitarle la playera que traía encima, él sólo se dejaba llevar. Bajé mi boca por su cuello, besando y humedeciendo con mi lengua cada centímetro que bajaba, pasando al pecho me fui un poco de lado, volteé hacia arriba y lo vi cerrando sus ojos, echando la cabeza hacia atrás, sin pensar, solo disfrutando el momento, lo estaba disfrutando.
Llegué a su pezón y al mojarlo fue como si el hubiera recibido una pequeña descarga; su cuerpo vibró, sentía cómo su corazón se aceleraba cada vez más. Jugué un rato con esa parte del cuerpo tan sensible, lo cual hizo que se excitara mucho. Bajé un poco mi cara, pero me la levantó con sus manos y me besó. De repente me volteó y me puso boca arriba.
Me quitó mi playera, me miraba a los ojos, como desesperado por seguirme besando y quitarme todo lo que nos estorbaba, me tocó todo el pecho, excitándome cada vez más. Se fue a mi pantalón y me sacó el cinturón, me quitó el pantalón casi de un solo tiro dejándome en bóxers, y sin más ni más, me sacó mi pene, erecto completamente y un poco húmedo por tanta excitación.
-Quien te viera cabrón, estás bien proporcionado.
-Ya ves, de lo que te estabas perdiendo.
-Si veo, pero ahora no lo voy a dejar ir, ni a esto ni a ti.
Se fue a mi boca, me dio un beso fugaz pero igual de pasional, y terminando se fue directo a mi verga. La sensación fue algo diferente, no es lo mismo introducirlo en una vagina, que en un lugar aun mas húmedo y con una lengua que se mueve provocando tocar el cielo, era algo que no había probado aún, ya que las chavas son más difíciles al acceder hacer sexo oral.
Imagínense la excitación, las nuevas sensaciones, el deseo, la pasión y el amor reunidos en un mismo lugar, en un mismo momento y en una misma zona.
Me sentía realizado completamente, pensaba que podía morir en ese momento y habría muerto completamente feliz. Aun a nuestra corta edad, parecía un experto, movía su lengua de una forma deliciosa, rodeando la cabeza, bajando desde la raíz hasta la punta, lenta pero intensamente. Después de un rato, sentía que me venía, así que lo detuve.
-Espérate, o te voy a llenar de leche la boca –le dije.
-Ni pedo, al fin que no he cenado.
-No, ahora me toca hacerte sentir a ti. Pero no creo ser tan bueno como tu.
-¿Soy bueno? es mi primera vez. Quería probarte antes que a nadie.
-Pues cuando seas experto me hablas.
Así como el había hecho, yo también lo bese antes de irme a su verga. Le bajé el pantalón sólo a la mitad, hasta las rodillas y vi su trusa; el paquete se veía bastante bien, y me excitó mucho ver solo la ropa interior, así que empecé a besarle su miembro aun cubierto, mojando su calzón, chupando la tela, con la sensación de pene y huevos al mismo tiempo.
Empezó a gemir; me impulsaron sus gemidos, sentía que necesitaba comérmelo todo para hacerlo gemir más. Así que lo saqué, era de unos 16 cms, bastante bien para alguien de 15 años, aunque no tanto como el mío (18 cms en ese tiempo) e hice lo mío, haciéndolo suspirar cada vez que lo succionaba, gemía y eso más me excitaba, y pasado un rato de chupar y chupar.
-Aguas, que me vengo –me daba un poco de asco, así que me quité y lo masturbé hasta que se vino a chorros, gimiendo aun más.
Me masturbé y poco después me vine yo, como nunca antes; mis huevos me apretaban cada vez que sacaba chorro y duro más de lo normal, fue un gran orgasmo.
Terminando, agitados y felices, nos besamos, nos abrazamos y nos recostamos cuerpo a cuerpo, cerca, sintiendo el calor del otro, como si se fundieran nuestros sentimientos en uno solo, amor.
Hay una canción en salsa que dice “Se vive el amor cuando acaba el placer” y eso fue precisamente lo que viví. Pasó casi media hora cuando recordé que había una fiesta abajo. Me vestí lo más rápido que pude y le dije que me esperara, que iría a despedir a todos.
Me salí del cuarto, bajé y despedí a todos. Mi novia se enojó por que la dejé mucho tiempo sola; realmente no me importó y hasta fui un poco agresivo con ella al momento de decirle “Si, si, luego te veo, ya es tarde; bye bye.” Subí las escaleras casi corriendo, y llegué al cuarto…