Adrianrojas
07-06 2007, 08:37 AM
A Gustavo lo conocí en una de estas fiestas del interior del país en las cuales me gusta asistir ya que me siento libre de la ciudad y como casi nadie me conoce, libre como el viento. Él es un chico de cuerpo escultural, de buena estatura, piel bronceada por el sol, ojos y cabellos cortos y negros, buenas piernas y un culo espectacular, definido, duro y redondeado.
Era como a las 8:00 de la noche cuando estando yo con unos primos, en la fiesta noto que alguien se me queda mirando a lo lejos y me hace ciertas señas a las cuales no le hago caso pues no entendía ni sabía si era conmigo o no, lo que mis primos me lo confirman. Decidí seguirlo pues la señas decían eso, lo que me preocupaba era que el susodicho no parecía que fuese de ambiente y pensé que él a su vez, creía que yo si lo era (en realidad si, pero nunca he aparentado nada y deseaba saber si es que se me notaba algo o qué) Estando en el lugar, le pregunté qué era lo que deseaba, que yo no era del ambiente y me responde: “no, disculpa, nunca he pensado eso. Soy de lejos, y deseaba portarme mal”, entonces le pregunté si era gay o bisex y me responde que cree ser bisex puesto que nunca había tenido sexo y que deseaba saber qué era eso de ser penetrado, por lo que me interesó de inmediato. Recibió una llamada a su celular lo que interrumpió nuestra plática y sólo nos dimos nuestros números de celulares y hasta allí.
Después de unos meses, recibo una llamada, al parecer Gustavo estaba en mi ciudad por lo que nos encontramos sólo para conversar o eso me decía mi conciencia, pero me traicionó, ya que en aquella ocasión, era de noche y en ese momento era de día y lo vi mucho mejor que nunca, estaba levantando pesas, en resumen, un bocado para chuparle el culo, (jejej, perdón los dedos). Según él aúnera virgen y lo invité a mi casa ya que mis padres estaban de viaje y la empleada estaba de día libre… qué mejor oportunidad.
Ya sabíamos a lo que íbamos, y ninguno comentó nada durante el camino a casa. En el cuarto lo tuve frente a frente y entonces iniciamos aquel inolvidable momento. Nos besamos tan apasionadamente que de sólo recordarlo se me ha erectado, nos tocábamos todo todito los cuerpos mutuamente, él tomaba mi pene por fuera del pantalón y yo su grandísimo culo, sus pompis duras de tanto ejercicios. Le fui quitando el suéter y luego él a mí, después nuestros pantalones. Gustavo llevaba un bóxer negro con mallas a los lados que aún lo recuerdo con loquísima pasión, el cual le dibujaba más la buena figura que tiene. En cambio yo llevaba unos interiores blancos los cuales estaban ya húmedos con liquido pre seminal de la arrechera que tenía en ese momento. Ni dos minutos estuvimos así ya que quedamos completamente desnudos los dos, él se cubría su pene y su cara reflejaba vergüenza lo que me agradó pues confirmaba lo que antes, en diferentes ocasiones me había indicado: que era virgen.
Después de unos momentos de plática fue accediendo y quitándose las manos de su pene y de sus bolas, pene contra pene fue lo que primero que se me antojó hacer. Aquél pene era diferente al mío y a todos los que hasta el momento he visto, pues estaba completamente para la izquierda y miraba para abajo aún cuanto estaba erecto, en cambio el mío es recto, mira para arriba y de grosor parejo, estéticamente “hermoso” Me empezó a besar todo, centímetro de mi piel, me lamió las orejas, las tetillas, mis testículos y lo que me enloqueció, la parte que queda entre el ano y mis testículos, eso me mata. Al terminar lo coloqué boca abajo, accedió sin problemas, le besé la espalda, sólo un beso ya que no podía concentrarme con semejante perfecto culo del cual quedé lamiendo apasionadamente de inmediato. Estaba depilado, se veía higiénico, rozadito, virgen a la vista, la punta de mi lengua traspasaba ese anillo hermoso que se podía apreciar a simple vista, creo que ya era el momento de la penetración.
Al colocarme mi condón, se incorpora y me dice que ya, que hasta ahí estaba bien, que tenia miedo de ser penetrado. Segunda terapia “conversativa” y que al final de 4 a 5 minutos, sirvió para proceder con “el sacrificio” (según él). Me unté saliva en la punta del pene y procedí a penetrarlo, me extrañó que de lleno entró muy bien la cabeza de mi pene de 7 pulgadas, pero no quería estropear el momento con preguntas necias. Poco a poco fue entrando la primera parte de mi tallo y Gustavo seguía sin decir nada, inicié con mi mete y saca y fue allí que vi estrellas y centellas, se le metía hasta mis testículos, mis huevos sonaban contra sus grandes nalgas, se lo saqué y lo coloqué en otra posición, en la conocida “pollo asado” en la cual él quedo boca arriba con sus piernas apoyadas en mis hombros y mostrando ya su ano abierto de la penetración anterior.
Sólo fue cuestión de enseñárselo y se lo metió todo hasta el fondo, y en el mete y saca se escuchaba un sonido característico “Chuguats, Chuguats” como que tomaba aire su ano y eso me excitó un más. Terminé haciendo pechadas sobre aquel hermoso culo, eyaculé como nunca, con una fuerza de proyectil, nos incorporamos y nos quedamos un momento en la cama, me retiré el condón mientras le preguntaba que si realmente era virgen ya que le entró así de fácil, a lo que agachó la cabeza y me dijo que sólo una vez, hacia ya tres meses, (por los días que nos conocimos, para carnaval) alguien lo había penetrado, pero no había terminado el acto (que no había eyaculado), y que le había dolido mucho, mucho.
No sabía qué pensar ni qué decir ya que me había engañado, pero llegué a la conclusión que era bueno para mí, que realmente era su primera vez. Al estar arrecho todavía, me coloqué otro condón y lo tomé entonces al borde de cama, fue fabuloso, esta vez demoré mucho más que el primer polvo.
Después de esa ocasión, he estado con Gustavo dos veces más y aún esta en mi mente ese interrogante, ¿en realidad sería sólo uno antes de mí o son muchos como un amigo me indicó? Él lo conoce muy bien ya que vive en la misma barriada que Gustavo.
Espero que les haya gustado mi relato, para correcciones o consejos para perfeccionarme, favor escribir a mi correo, gracias.
Era como a las 8:00 de la noche cuando estando yo con unos primos, en la fiesta noto que alguien se me queda mirando a lo lejos y me hace ciertas señas a las cuales no le hago caso pues no entendía ni sabía si era conmigo o no, lo que mis primos me lo confirman. Decidí seguirlo pues la señas decían eso, lo que me preocupaba era que el susodicho no parecía que fuese de ambiente y pensé que él a su vez, creía que yo si lo era (en realidad si, pero nunca he aparentado nada y deseaba saber si es que se me notaba algo o qué) Estando en el lugar, le pregunté qué era lo que deseaba, que yo no era del ambiente y me responde: “no, disculpa, nunca he pensado eso. Soy de lejos, y deseaba portarme mal”, entonces le pregunté si era gay o bisex y me responde que cree ser bisex puesto que nunca había tenido sexo y que deseaba saber qué era eso de ser penetrado, por lo que me interesó de inmediato. Recibió una llamada a su celular lo que interrumpió nuestra plática y sólo nos dimos nuestros números de celulares y hasta allí.
Después de unos meses, recibo una llamada, al parecer Gustavo estaba en mi ciudad por lo que nos encontramos sólo para conversar o eso me decía mi conciencia, pero me traicionó, ya que en aquella ocasión, era de noche y en ese momento era de día y lo vi mucho mejor que nunca, estaba levantando pesas, en resumen, un bocado para chuparle el culo, (jejej, perdón los dedos). Según él aúnera virgen y lo invité a mi casa ya que mis padres estaban de viaje y la empleada estaba de día libre… qué mejor oportunidad.
Ya sabíamos a lo que íbamos, y ninguno comentó nada durante el camino a casa. En el cuarto lo tuve frente a frente y entonces iniciamos aquel inolvidable momento. Nos besamos tan apasionadamente que de sólo recordarlo se me ha erectado, nos tocábamos todo todito los cuerpos mutuamente, él tomaba mi pene por fuera del pantalón y yo su grandísimo culo, sus pompis duras de tanto ejercicios. Le fui quitando el suéter y luego él a mí, después nuestros pantalones. Gustavo llevaba un bóxer negro con mallas a los lados que aún lo recuerdo con loquísima pasión, el cual le dibujaba más la buena figura que tiene. En cambio yo llevaba unos interiores blancos los cuales estaban ya húmedos con liquido pre seminal de la arrechera que tenía en ese momento. Ni dos minutos estuvimos así ya que quedamos completamente desnudos los dos, él se cubría su pene y su cara reflejaba vergüenza lo que me agradó pues confirmaba lo que antes, en diferentes ocasiones me había indicado: que era virgen.
Después de unos momentos de plática fue accediendo y quitándose las manos de su pene y de sus bolas, pene contra pene fue lo que primero que se me antojó hacer. Aquél pene era diferente al mío y a todos los que hasta el momento he visto, pues estaba completamente para la izquierda y miraba para abajo aún cuanto estaba erecto, en cambio el mío es recto, mira para arriba y de grosor parejo, estéticamente “hermoso” Me empezó a besar todo, centímetro de mi piel, me lamió las orejas, las tetillas, mis testículos y lo que me enloqueció, la parte que queda entre el ano y mis testículos, eso me mata. Al terminar lo coloqué boca abajo, accedió sin problemas, le besé la espalda, sólo un beso ya que no podía concentrarme con semejante perfecto culo del cual quedé lamiendo apasionadamente de inmediato. Estaba depilado, se veía higiénico, rozadito, virgen a la vista, la punta de mi lengua traspasaba ese anillo hermoso que se podía apreciar a simple vista, creo que ya era el momento de la penetración.
Al colocarme mi condón, se incorpora y me dice que ya, que hasta ahí estaba bien, que tenia miedo de ser penetrado. Segunda terapia “conversativa” y que al final de 4 a 5 minutos, sirvió para proceder con “el sacrificio” (según él). Me unté saliva en la punta del pene y procedí a penetrarlo, me extrañó que de lleno entró muy bien la cabeza de mi pene de 7 pulgadas, pero no quería estropear el momento con preguntas necias. Poco a poco fue entrando la primera parte de mi tallo y Gustavo seguía sin decir nada, inicié con mi mete y saca y fue allí que vi estrellas y centellas, se le metía hasta mis testículos, mis huevos sonaban contra sus grandes nalgas, se lo saqué y lo coloqué en otra posición, en la conocida “pollo asado” en la cual él quedo boca arriba con sus piernas apoyadas en mis hombros y mostrando ya su ano abierto de la penetración anterior.
Sólo fue cuestión de enseñárselo y se lo metió todo hasta el fondo, y en el mete y saca se escuchaba un sonido característico “Chuguats, Chuguats” como que tomaba aire su ano y eso me excitó un más. Terminé haciendo pechadas sobre aquel hermoso culo, eyaculé como nunca, con una fuerza de proyectil, nos incorporamos y nos quedamos un momento en la cama, me retiré el condón mientras le preguntaba que si realmente era virgen ya que le entró así de fácil, a lo que agachó la cabeza y me dijo que sólo una vez, hacia ya tres meses, (por los días que nos conocimos, para carnaval) alguien lo había penetrado, pero no había terminado el acto (que no había eyaculado), y que le había dolido mucho, mucho.
No sabía qué pensar ni qué decir ya que me había engañado, pero llegué a la conclusión que era bueno para mí, que realmente era su primera vez. Al estar arrecho todavía, me coloqué otro condón y lo tomé entonces al borde de cama, fue fabuloso, esta vez demoré mucho más que el primer polvo.
Después de esa ocasión, he estado con Gustavo dos veces más y aún esta en mi mente ese interrogante, ¿en realidad sería sólo uno antes de mí o son muchos como un amigo me indicó? Él lo conoce muy bien ya que vive en la misma barriada que Gustavo.
Espero que les haya gustado mi relato, para correcciones o consejos para perfeccionarme, favor escribir a mi correo, gracias.