arayera68
05-06 2007, 06:27 PM
Me desperté una mañana con las ansias y los deseos de hacer el amor. Que me lo hicieran como este sueño húmedo que tuve. El escenario era típico de cualquier novela romántica de corín tellado. Era un sueño profundo del cual no quieres despertar.
Para no hacer más largo mi relato, trataré de describir muy brevemente como fue mi sueño, mi divino sueño.
--------------------------------------------------------------------------------
Mi sueño se desarrolla en una pequeña isla rodeada por un hermoso lago. Donde las aguas eran tan cristalinas, que podías reflejarte en ella como un espejo. A pesar de su tamaño, vivían varias personas, tenía mucha vegetación y un alegre colorido.
Yo estaba en una pequeña casita a orillas del lado. A un lado tenía esta bello lago, y al otro lado un bello pastizal verde. Parecía esas pinturas paisajistas hechas con óleo, de esas que miras y te transportas al lugar.
Yo me estaba quedando en una pequeña, pero cómoda casa. Estaba mirando a través de uno de los balcones hacia el lado del pastizal, mi mirada vagaba por el horizonte, miraba las montañas, cuando se desvió de pronto hacia un joven que rondaba por allí cerca.
Este joven tenía a lo sumo 25 años (no se lo digan a nadie, pero estoy en los treinta y algo), que sin camisa cepillaba y acicalaba a su yegua marrón intenso. La yegua tenía un bello pelaje y una linda cola, me llamo tanto la atención que observé por mucho rato. Veía como la cepillaba con total dedicación, incluso con cariño, como lo acariciaba, como acomodada su pelaje con el cepillo y luego con las manos.
Yo miraba esta escena, y soñaba con ser yo esa yegua. Ser yo a quien ese chico acariciaba, mmm. Empecé a sentir una sensación muy extraña en mi cuerpo, mi piel se erizaba sin contacto, al imaginar las manos de aquel joven sobre mi piel. Me estremecía con solo pensarlo. Sin dudar salí al encuentro de aquel joven, quería conversar con él.
Para mí siempre ha sido fácil conversar, soy muy sociable. Le empecé preguntando por la raza de la yegua, y por allí arrancó todo, seguimos hablando de cosas de familia, de amigos, de viajes, del sitio tan bello donde estábamos. Era un sueño en un sitio mágico, divino diría yo.
Ya en confianza nos presentamos, estrechamos la mano, con una suavidad extraña. Al tocar su mano, sentí un calor y una corriente muy rica. Sentí una química y atracción por este joven, algo que es muy difícil explicar.
- Me llamo Eduardo
- Y yo Ivis, es un placer conversar contigo. Te observaba hace rato, desde aquella casa, que está por allá.- sentía que estaba con alguien conocido de toda la vida.
- Si es una casa muy bonita.- me miraba con mucha dulzura.
- Eduardo miraba como cepillabas tu yegua, y sentía curiosidad por saber si era tuyo.
- Si es una yegua, y es mía. Se llama Anacleta, me ayuda en las faenas de mi finca que queda por este lado de la isla.
- ¿Estás comprometido?.
- Para nada, soy soltero- me confesó.
Se notaba que era algo tímido.
- mmm
- Vamos a pasear con mi yegua.
Ya cabalgando, estaba algo ansiosa, el detrás de mi. Mientras conversaba con aquel joven, mis ganas de tener un contacto más intimo, se hacían más profundas. No me atrevía, esperaba que el diera el primer paso. El se insinuaba, me abrazaba un poco más fuerte, me hablaba suavemente.
Me encantaba ese joven, yo le llevaba varios años, pero su mirada era de un hombre maduro, de campo, mmm. Me sentía dispuesta a todo, mi corazón se aceleraba cada vez que lo miraba.
El día estaba muy lindo, quería estar libre, y así me había vestido. Tenía un vestido blanco y suave de lino, parecía casi algodón, la tela era delgada y casi transparente. Estaba sin brasier, mis senos grandes presionaban contra el vestido, y un bikini blanco. Unas lindas sandalias blancas. Mi cabello negro crespo llegaba hasta el hombro, suelto y hacia juego con el aire.
El me seguía rodeando con sus brazos. No eran muy gruesos pero si firmes. Lo había detallado desde que lo vi por primera vez. Era delgado de piernas torneadas, como jugador de fútbol, tenía jeans ajustado que se destacaba todo, sus manos duras y fuertes. Sentía su respiración en mi oreja, con ello se me erizaba la piel. Me apretaba, lo hacía a propósito.
Llegamos finalmente a un sitio, era mágico. Me senté sobre la grama cerca de un riachuelo (suena algo extraño, isla, lago,. Riachuelo dentro de un isla…pero es un sueño o no?).
Se oía el canto de los pájaros y el correr de las aguas. Ya se había hecho la conexión entre ambos. Nos miramos profundamente, ambos sabíamos lo que queríamos del otro. Sin decirnos ya palabras, se acerco a mis labios carnosos. Deseaba que lo hiciera con pasión, así lo hacia. Me besó deliciosamente, primero los labios, seguía por mi cuello, mis hombros…mmm que divino…
Me acostó sobre la grama, me bajó las tiras de mi vestido y mis grandes senos quedaron al descubierto. Sólo con esto ya estaba excitada, mi cuerpo se erizaba con el contacto de sus dedos y sus labios. Masajeó mis senos, como si fuera su yegua a la que cepillaba, con mucha delicadeza. Reemplazó sus manos con sus labios sobre mis pezones… mmm los succionaba de tal forma que nunca lo había sentido, los mordía, los besaba, todo muy delicadamente.
Sentía mucho placer, bajó con sus labios por mi vientre. Mi cuerpo se estremecía, sus manos bajaban entre mis muslos y los acariciaba… luego siguió tocando mi sexo, que estaba humedecido por el deseo, lo tocaba suavemente como si fuera una flor. No pensaba en nada, cerré los ojos y me dejé llevar por el placer. Tocaba con más pasión mi vagina, jugaba con mi clítoris, lo masajeaba, metía y sacaba dos dedos en mi sexo, y luego metió su lengua, y disfrutaba las mieles de placer. Ambos disfrutábamos de aquel momento, sentía como si todo fuese realidad, succionó mi clítoris como si chupara un caramelo, sentí un corrientaso muy rico que recorrió todo mi cuerpo. Di un quejido de placer muy fuerte, jamás había gemido tan fuerte.
Jugaba y besaba con mi clítoris, como si fuese una fruta jugosa de aquel jardín. Mmm… escribo este relato y recuerdo las divinas sensaciones. Se me eriza la piel. Estuvo disfrutando cada centímetro de mí, acaricio toda mi suave piel. Ya el vestido no existía, no sé en que momento me lo quitó. Solo estábamos el y yo, no existía la yegua, ni el tiempo, ni el espacio.
Sentía que moría y volvía a vivir, me mojé una y otra vez cada vez que succionaba mi clítoris. Me hacia llegar a la gloria, ya quería el toque final. El llevo mi mano sobre su pene para que lo acariciara, no era muy grande, ni muy pequeño, ni muy grueso, ni muy delgado, era el ideal para mí. Lo masajeaba hacia arriba y hacia abajo, estaba duro, y mojado en la puntica. El quiso que acercase mi boca a su miembro, pero no lo dejé.
Besé su cuello, su abdomen, me acerqué a su miembro, pero lo dejé con las ganas. Seguía masturbándolo con la mano. En aquel momento decidí que no aguantaba más. Ya quería que me penetrara. Parece que leyó mi mente, me tomó con toda su fuerza e introdujo su miembro viril en mi vagina. Estábamos bastante cerca, disfrutábamos al máximo aquel momento previo al orgasmo, sentía el palpitar de su miembro dentro de mí. Yo estaba boca arriba, él sobre mi.
Yo llegué primero con aquel desconocido. Grité muy fuerte de placer, temblé, sentí un orgasmo como ninguno. A los pocos minutos, sentía como me llenaba con su rico orgasmo, sentía los jugos de él. Nos dimos unos besos… mmm. Que rica fue esa aventura. Fue uno de los sueños más placenteros que he tenido.
Lo sentía todo como si fuese realidad, sabía que era un sueño, mi divino sueño mmm
--------------------------------------------------------------------------------
En este momento no sé si en realidad aquel joven exista. No es un galán de cine, pero si es muy sensual. La pasé muy divino en ese sueño maravilloso. Como quisiera que se me hiciese realidad.
Me muero por conocerlo, saber que es lo que piensa, saber que existe. A lo mejor esa noche nos conectamos a través de nuestros sueños y de nuestros deseos. Me lo imagino así: delgado, brazos fuertes, manos grandes, ojos achinados, cara redonda, cabello liso, hombros anchos, talla m (mediana) de camisa, de tez blanca, y gorra negra.
Ustedes me dirán si existe un joven así para mí en el mundo real. Por favor que me lo haga saber.
Espero les haya gustado mi primer relato y no se vayan a dormir leyéndolo. Agradezco sus amables comentarios.
Para no hacer más largo mi relato, trataré de describir muy brevemente como fue mi sueño, mi divino sueño.
--------------------------------------------------------------------------------
Mi sueño se desarrolla en una pequeña isla rodeada por un hermoso lago. Donde las aguas eran tan cristalinas, que podías reflejarte en ella como un espejo. A pesar de su tamaño, vivían varias personas, tenía mucha vegetación y un alegre colorido.
Yo estaba en una pequeña casita a orillas del lado. A un lado tenía esta bello lago, y al otro lado un bello pastizal verde. Parecía esas pinturas paisajistas hechas con óleo, de esas que miras y te transportas al lugar.
Yo me estaba quedando en una pequeña, pero cómoda casa. Estaba mirando a través de uno de los balcones hacia el lado del pastizal, mi mirada vagaba por el horizonte, miraba las montañas, cuando se desvió de pronto hacia un joven que rondaba por allí cerca.
Este joven tenía a lo sumo 25 años (no se lo digan a nadie, pero estoy en los treinta y algo), que sin camisa cepillaba y acicalaba a su yegua marrón intenso. La yegua tenía un bello pelaje y una linda cola, me llamo tanto la atención que observé por mucho rato. Veía como la cepillaba con total dedicación, incluso con cariño, como lo acariciaba, como acomodada su pelaje con el cepillo y luego con las manos.
Yo miraba esta escena, y soñaba con ser yo esa yegua. Ser yo a quien ese chico acariciaba, mmm. Empecé a sentir una sensación muy extraña en mi cuerpo, mi piel se erizaba sin contacto, al imaginar las manos de aquel joven sobre mi piel. Me estremecía con solo pensarlo. Sin dudar salí al encuentro de aquel joven, quería conversar con él.
Para mí siempre ha sido fácil conversar, soy muy sociable. Le empecé preguntando por la raza de la yegua, y por allí arrancó todo, seguimos hablando de cosas de familia, de amigos, de viajes, del sitio tan bello donde estábamos. Era un sueño en un sitio mágico, divino diría yo.
Ya en confianza nos presentamos, estrechamos la mano, con una suavidad extraña. Al tocar su mano, sentí un calor y una corriente muy rica. Sentí una química y atracción por este joven, algo que es muy difícil explicar.
- Me llamo Eduardo
- Y yo Ivis, es un placer conversar contigo. Te observaba hace rato, desde aquella casa, que está por allá.- sentía que estaba con alguien conocido de toda la vida.
- Si es una casa muy bonita.- me miraba con mucha dulzura.
- Eduardo miraba como cepillabas tu yegua, y sentía curiosidad por saber si era tuyo.
- Si es una yegua, y es mía. Se llama Anacleta, me ayuda en las faenas de mi finca que queda por este lado de la isla.
- ¿Estás comprometido?.
- Para nada, soy soltero- me confesó.
Se notaba que era algo tímido.
- mmm
- Vamos a pasear con mi yegua.
Ya cabalgando, estaba algo ansiosa, el detrás de mi. Mientras conversaba con aquel joven, mis ganas de tener un contacto más intimo, se hacían más profundas. No me atrevía, esperaba que el diera el primer paso. El se insinuaba, me abrazaba un poco más fuerte, me hablaba suavemente.
Me encantaba ese joven, yo le llevaba varios años, pero su mirada era de un hombre maduro, de campo, mmm. Me sentía dispuesta a todo, mi corazón se aceleraba cada vez que lo miraba.
El día estaba muy lindo, quería estar libre, y así me había vestido. Tenía un vestido blanco y suave de lino, parecía casi algodón, la tela era delgada y casi transparente. Estaba sin brasier, mis senos grandes presionaban contra el vestido, y un bikini blanco. Unas lindas sandalias blancas. Mi cabello negro crespo llegaba hasta el hombro, suelto y hacia juego con el aire.
El me seguía rodeando con sus brazos. No eran muy gruesos pero si firmes. Lo había detallado desde que lo vi por primera vez. Era delgado de piernas torneadas, como jugador de fútbol, tenía jeans ajustado que se destacaba todo, sus manos duras y fuertes. Sentía su respiración en mi oreja, con ello se me erizaba la piel. Me apretaba, lo hacía a propósito.
Llegamos finalmente a un sitio, era mágico. Me senté sobre la grama cerca de un riachuelo (suena algo extraño, isla, lago,. Riachuelo dentro de un isla…pero es un sueño o no?).
Se oía el canto de los pájaros y el correr de las aguas. Ya se había hecho la conexión entre ambos. Nos miramos profundamente, ambos sabíamos lo que queríamos del otro. Sin decirnos ya palabras, se acerco a mis labios carnosos. Deseaba que lo hiciera con pasión, así lo hacia. Me besó deliciosamente, primero los labios, seguía por mi cuello, mis hombros…mmm que divino…
Me acostó sobre la grama, me bajó las tiras de mi vestido y mis grandes senos quedaron al descubierto. Sólo con esto ya estaba excitada, mi cuerpo se erizaba con el contacto de sus dedos y sus labios. Masajeó mis senos, como si fuera su yegua a la que cepillaba, con mucha delicadeza. Reemplazó sus manos con sus labios sobre mis pezones… mmm los succionaba de tal forma que nunca lo había sentido, los mordía, los besaba, todo muy delicadamente.
Sentía mucho placer, bajó con sus labios por mi vientre. Mi cuerpo se estremecía, sus manos bajaban entre mis muslos y los acariciaba… luego siguió tocando mi sexo, que estaba humedecido por el deseo, lo tocaba suavemente como si fuera una flor. No pensaba en nada, cerré los ojos y me dejé llevar por el placer. Tocaba con más pasión mi vagina, jugaba con mi clítoris, lo masajeaba, metía y sacaba dos dedos en mi sexo, y luego metió su lengua, y disfrutaba las mieles de placer. Ambos disfrutábamos de aquel momento, sentía como si todo fuese realidad, succionó mi clítoris como si chupara un caramelo, sentí un corrientaso muy rico que recorrió todo mi cuerpo. Di un quejido de placer muy fuerte, jamás había gemido tan fuerte.
Jugaba y besaba con mi clítoris, como si fuese una fruta jugosa de aquel jardín. Mmm… escribo este relato y recuerdo las divinas sensaciones. Se me eriza la piel. Estuvo disfrutando cada centímetro de mí, acaricio toda mi suave piel. Ya el vestido no existía, no sé en que momento me lo quitó. Solo estábamos el y yo, no existía la yegua, ni el tiempo, ni el espacio.
Sentía que moría y volvía a vivir, me mojé una y otra vez cada vez que succionaba mi clítoris. Me hacia llegar a la gloria, ya quería el toque final. El llevo mi mano sobre su pene para que lo acariciara, no era muy grande, ni muy pequeño, ni muy grueso, ni muy delgado, era el ideal para mí. Lo masajeaba hacia arriba y hacia abajo, estaba duro, y mojado en la puntica. El quiso que acercase mi boca a su miembro, pero no lo dejé.
Besé su cuello, su abdomen, me acerqué a su miembro, pero lo dejé con las ganas. Seguía masturbándolo con la mano. En aquel momento decidí que no aguantaba más. Ya quería que me penetrara. Parece que leyó mi mente, me tomó con toda su fuerza e introdujo su miembro viril en mi vagina. Estábamos bastante cerca, disfrutábamos al máximo aquel momento previo al orgasmo, sentía el palpitar de su miembro dentro de mí. Yo estaba boca arriba, él sobre mi.
Yo llegué primero con aquel desconocido. Grité muy fuerte de placer, temblé, sentí un orgasmo como ninguno. A los pocos minutos, sentía como me llenaba con su rico orgasmo, sentía los jugos de él. Nos dimos unos besos… mmm. Que rica fue esa aventura. Fue uno de los sueños más placenteros que he tenido.
Lo sentía todo como si fuese realidad, sabía que era un sueño, mi divino sueño mmm
--------------------------------------------------------------------------------
En este momento no sé si en realidad aquel joven exista. No es un galán de cine, pero si es muy sensual. La pasé muy divino en ese sueño maravilloso. Como quisiera que se me hiciese realidad.
Me muero por conocerlo, saber que es lo que piensa, saber que existe. A lo mejor esa noche nos conectamos a través de nuestros sueños y de nuestros deseos. Me lo imagino así: delgado, brazos fuertes, manos grandes, ojos achinados, cara redonda, cabello liso, hombros anchos, talla m (mediana) de camisa, de tez blanca, y gorra negra.
Ustedes me dirán si existe un joven así para mí en el mundo real. Por favor que me lo haga saber.
Espero les haya gustado mi primer relato y no se vayan a dormir leyéndolo. Agradezco sus amables comentarios.