Joshua
01-06 2007, 03:14 PM
Ésta experiencia la tuve hace 2 años con un buen amigo del trabajo. En ése entonces yo trabajaba en un famoso centro de juegos y apuestas de la ciudad de México, ahí el ambiente de trabajo era muy padre y me llevaba muy bien casi con la mayoría de mis compañeros. Pero hubo uno en particular que desde el primer día nos llevamos bien, su nombre era Sebastián; incluso hacíamos muy buen equipo a la hora de trabajar.
Con el paso del tiempo nos fuimos llevando aun mejor, él me contaba de sus problemas, novias y esas cosas. Por mi lado procuraba ser un poco más discreto porque me daba algo de pena con él pese a nuestra confianza adquirida, así que nunca le conté que sea gay (aunque después se dio cuenta). Ahora que lo recuerdo es muy curioso, porque la mayoría lo sabía; durante muchos meses no lo veía más que como un amigo, pero un día llegamos a trabajar al mismo tiempo y como en el trabajo usábamos uniformes, teníamos que cambiarnos.
Cuando llegué, no me había percatado que el había entrado al vestidor antes que yo. Una vez que entré me quedé congelado; lo vi de espaldas, solo traía puesto un bóxer rojo a cuadros, pero eso era lo de menos, ya que nunca me había detenido a verlo detalladamente y pude percatarme que era cierto cuando decía que practicaba Box. Tenia unas nalgas bien firmes y paraditas, una espalda amplia, brazos bien delimitados, unas piernas de ensueño y un pecho para chuparse los dedos, así como su abdomen (y digo lo del pecho y abdomen por que se reflejaba en el espejo); casi se me caía la baba, en eso el volteo y me vio, me saludó con naturalidad, yo procuré hacer como si nada pasaba mientras nos vestíamos. Desde entonces procuraba hacer todo lo posible por verle o tocarle "accidentalmente", claro y aunque de la cara no era muy guapo, ese cuerpo lo perdonaba todo.
Muchas veces salíamos muy tarde de trabajar, a veces como a las 2 o 3 de la mañana y eran jornadas muy intensas de estar todo el día de pie y con una sonrisa tatuada en la cara. Algunas veces coincidíamos en horarios, así que salíamos juntos; como no tenía carro para irse y me quedaba de paso su casa, muchas veces lo invité a irse conmigo.
Un día de esos que salíamos muy tarde, me dijo que tenía hambre y que me invitaba cenar pues conocía un lugar donde servían tacos muy ricos y que permanecía abierto toda la noche, yo acepté y camino al estacionamiento encontramos aun compañero de trabajo, el cual decidió unirse con nosotros a la cena.
Llegamos, cenamos y pasamos un buen rato; pero me percate que ya era muy tarde, eran las 3:35 AM y yo tenía que ira a la escuela al día siguiente y que decir de mis papás que ya me estarían esperando como cada noche. Les dije que ya era hora de irnos, nos subimos al coche, no muy lejos dejé al otro compañero que fue con nosotros; una vez solos, Sebastián me dijo que si podía dar vuelta a la izquierda porque quería checar algo, se me hizo raro ya que era muy noche pero lo hice. Llegamos a una calle un tanto obscura pero me percaté que había gente, en eso se acercaron 2 personas, eran Travestis que para mi gusto estaban horribles y Sebastián empezó a hacerles preguntas en un tono un tanto burlón.
-¿Cuánto por el oral? –el travesti contestó.
-100 pesos para ti papito –siguieron platicando, me dio coraje o celos. En eso lo interrumpí y le dije.
-Oye, no sé que pretendas pero yo ya me tengo que ir.
-Ok, ok, vámonos –me quede asombrado, ¿será o no será? En eso el me pregunta.
-¿Qué, te espantaste?
-¡No, para nada!
-¿Seguro? Es que no dices nada.
-No, de verdad. Digo, si me sorprendió pero no me espanta.
-Ok, no sé… es que... tenia ganas...
-¿Y tu novia?
-No te lo había dicho, pero termine con ella el Sábado pasado
-Ya veo pero ¿por qué buscar a alguien así? si hay muchas personas que yo creo que si tu se los pides no se negarían.
- Jajaja ¿Tu crees? pues no conozco a nadie.
En eso, no sé que paso por mi cabeza; yo creo que fue más que un impulso o tal vez al ver lo que había sucedido hace unos minutos fue lo que me dio valor y le dije:
-Pues yo si lo haría –reino el silencio como unos 5 minutos que casi fueron eternos mientras yo conducía, en eso me dijo.
-No te creo –por un momento quise decir que fue una broma, pero ya era muy evidente y me dije ya estás aquí, así que acábalo.
-Si de verdad –tratando de decirlo con naturalidad.
-En el siguiente semáforo hay un parque, detente ahí.
Me detuve, volteé a verlo, él me miro fijamente como si dudara. En eso llevo su mano a su entrepierna, cerró sus ojos y pude ver como su pene comenzó a crece entre su pantalón, de pronto tomo mi muñeca y llevo mi mano a su pecho; se sentía muy cálido y firme, y me dije ok ya se rompió el hielo.
Así que desabotone su camisa y comenzó a mamarle una tetilla, el gimió tan rico que me excitó. Sus manos recorrían mi espalda hasta tocar mis nalgas, mientras yo lentamente fui bajando hasta su pene que ya se encontraba húmedo y ahogándose entre su ropa interior; bajé su ropa y me lo llevé a la boca; estaba delicioso, tenía muchos vellos púbicos, y su pene era muy grueso y venoso, despedía un olor que me encantaba.
Comencé a chuparlo lentamente como si fuera un mango, mientras el movía su cadera de manera muy sexy y sus manos acariciaban mi cabeza. No sé por cuanto tiempo le estuve mamando, sólo sé que no quería acabar, me comía sus testículos, acariciaba sus piernas y trataba de tragármelo todo, y me di cuenta que le encantaba que succionara solo la cabeza por que era cuando mas se retorcía. En eso me dice:
-Ya no continúes o me voy a venir.
Cuando me dijo eso me excitó aun más y quise tener su semen en mi boca. Aparté mi cabeza de su pene, lo miré a los ojos y me plantó un beso riquísimo, de esos que su lengua hace que te derritas.
-No importa, quiero tu leche en mi boca.
Volví a mamarle, ahora más despacio porque de verdad no quería que terminara; pero fue un tanto inútil ya que en pocos segundos sentí como me tomó la cabeza con más fuerza y su leche llegaba a mi garganta. Fue una sensación deliciosa y me lo tragué todo. Me abrazó y me dijo que obviamente no podíamos decírselo a nadie, le dije:
-Ok no te preocupes, soy muy envidioso.
El sólo sonrió, estuvimos así por un rato en eso sonó mi celular y era mi madre que estaba muy preocupada por que no había llegado. Y bueno lamentablemente no pude llegar a más esa noche, y es que días más tarde me enteré que él se había hecho novio de una compañera del trabajo.
Me dio tristeza, y el muy descarado de vez en cuando me hacia gestos o miraditas picaras; así como según él "por accidente" me frotaba su paquete en mis nalgas. Pero de ahí en fuera ya no paso más.
Todavía lo veo de vez en cuando por casualidad y aun existe esa mirada de complicidad y espero que un día no muy lejano concluyamos bien "nuestra amistad".
Con el paso del tiempo nos fuimos llevando aun mejor, él me contaba de sus problemas, novias y esas cosas. Por mi lado procuraba ser un poco más discreto porque me daba algo de pena con él pese a nuestra confianza adquirida, así que nunca le conté que sea gay (aunque después se dio cuenta). Ahora que lo recuerdo es muy curioso, porque la mayoría lo sabía; durante muchos meses no lo veía más que como un amigo, pero un día llegamos a trabajar al mismo tiempo y como en el trabajo usábamos uniformes, teníamos que cambiarnos.
Cuando llegué, no me había percatado que el había entrado al vestidor antes que yo. Una vez que entré me quedé congelado; lo vi de espaldas, solo traía puesto un bóxer rojo a cuadros, pero eso era lo de menos, ya que nunca me había detenido a verlo detalladamente y pude percatarme que era cierto cuando decía que practicaba Box. Tenia unas nalgas bien firmes y paraditas, una espalda amplia, brazos bien delimitados, unas piernas de ensueño y un pecho para chuparse los dedos, así como su abdomen (y digo lo del pecho y abdomen por que se reflejaba en el espejo); casi se me caía la baba, en eso el volteo y me vio, me saludó con naturalidad, yo procuré hacer como si nada pasaba mientras nos vestíamos. Desde entonces procuraba hacer todo lo posible por verle o tocarle "accidentalmente", claro y aunque de la cara no era muy guapo, ese cuerpo lo perdonaba todo.
Muchas veces salíamos muy tarde de trabajar, a veces como a las 2 o 3 de la mañana y eran jornadas muy intensas de estar todo el día de pie y con una sonrisa tatuada en la cara. Algunas veces coincidíamos en horarios, así que salíamos juntos; como no tenía carro para irse y me quedaba de paso su casa, muchas veces lo invité a irse conmigo.
Un día de esos que salíamos muy tarde, me dijo que tenía hambre y que me invitaba cenar pues conocía un lugar donde servían tacos muy ricos y que permanecía abierto toda la noche, yo acepté y camino al estacionamiento encontramos aun compañero de trabajo, el cual decidió unirse con nosotros a la cena.
Llegamos, cenamos y pasamos un buen rato; pero me percate que ya era muy tarde, eran las 3:35 AM y yo tenía que ira a la escuela al día siguiente y que decir de mis papás que ya me estarían esperando como cada noche. Les dije que ya era hora de irnos, nos subimos al coche, no muy lejos dejé al otro compañero que fue con nosotros; una vez solos, Sebastián me dijo que si podía dar vuelta a la izquierda porque quería checar algo, se me hizo raro ya que era muy noche pero lo hice. Llegamos a una calle un tanto obscura pero me percaté que había gente, en eso se acercaron 2 personas, eran Travestis que para mi gusto estaban horribles y Sebastián empezó a hacerles preguntas en un tono un tanto burlón.
-¿Cuánto por el oral? –el travesti contestó.
-100 pesos para ti papito –siguieron platicando, me dio coraje o celos. En eso lo interrumpí y le dije.
-Oye, no sé que pretendas pero yo ya me tengo que ir.
-Ok, ok, vámonos –me quede asombrado, ¿será o no será? En eso el me pregunta.
-¿Qué, te espantaste?
-¡No, para nada!
-¿Seguro? Es que no dices nada.
-No, de verdad. Digo, si me sorprendió pero no me espanta.
-Ok, no sé… es que... tenia ganas...
-¿Y tu novia?
-No te lo había dicho, pero termine con ella el Sábado pasado
-Ya veo pero ¿por qué buscar a alguien así? si hay muchas personas que yo creo que si tu se los pides no se negarían.
- Jajaja ¿Tu crees? pues no conozco a nadie.
En eso, no sé que paso por mi cabeza; yo creo que fue más que un impulso o tal vez al ver lo que había sucedido hace unos minutos fue lo que me dio valor y le dije:
-Pues yo si lo haría –reino el silencio como unos 5 minutos que casi fueron eternos mientras yo conducía, en eso me dijo.
-No te creo –por un momento quise decir que fue una broma, pero ya era muy evidente y me dije ya estás aquí, así que acábalo.
-Si de verdad –tratando de decirlo con naturalidad.
-En el siguiente semáforo hay un parque, detente ahí.
Me detuve, volteé a verlo, él me miro fijamente como si dudara. En eso llevo su mano a su entrepierna, cerró sus ojos y pude ver como su pene comenzó a crece entre su pantalón, de pronto tomo mi muñeca y llevo mi mano a su pecho; se sentía muy cálido y firme, y me dije ok ya se rompió el hielo.
Así que desabotone su camisa y comenzó a mamarle una tetilla, el gimió tan rico que me excitó. Sus manos recorrían mi espalda hasta tocar mis nalgas, mientras yo lentamente fui bajando hasta su pene que ya se encontraba húmedo y ahogándose entre su ropa interior; bajé su ropa y me lo llevé a la boca; estaba delicioso, tenía muchos vellos púbicos, y su pene era muy grueso y venoso, despedía un olor que me encantaba.
Comencé a chuparlo lentamente como si fuera un mango, mientras el movía su cadera de manera muy sexy y sus manos acariciaban mi cabeza. No sé por cuanto tiempo le estuve mamando, sólo sé que no quería acabar, me comía sus testículos, acariciaba sus piernas y trataba de tragármelo todo, y me di cuenta que le encantaba que succionara solo la cabeza por que era cuando mas se retorcía. En eso me dice:
-Ya no continúes o me voy a venir.
Cuando me dijo eso me excitó aun más y quise tener su semen en mi boca. Aparté mi cabeza de su pene, lo miré a los ojos y me plantó un beso riquísimo, de esos que su lengua hace que te derritas.
-No importa, quiero tu leche en mi boca.
Volví a mamarle, ahora más despacio porque de verdad no quería que terminara; pero fue un tanto inútil ya que en pocos segundos sentí como me tomó la cabeza con más fuerza y su leche llegaba a mi garganta. Fue una sensación deliciosa y me lo tragué todo. Me abrazó y me dijo que obviamente no podíamos decírselo a nadie, le dije:
-Ok no te preocupes, soy muy envidioso.
El sólo sonrió, estuvimos así por un rato en eso sonó mi celular y era mi madre que estaba muy preocupada por que no había llegado. Y bueno lamentablemente no pude llegar a más esa noche, y es que días más tarde me enteré que él se había hecho novio de una compañera del trabajo.
Me dio tristeza, y el muy descarado de vez en cuando me hacia gestos o miraditas picaras; así como según él "por accidente" me frotaba su paquete en mis nalgas. Pero de ahí en fuera ya no paso más.
Todavía lo veo de vez en cuando por casualidad y aun existe esa mirada de complicidad y espero que un día no muy lejano concluyamos bien "nuestra amistad".