polk13
28-05 2007, 04:04 PM
Les quiero contar como fue mi primera vez. Seguramente les parezca un poco tonto por lo que pasó, pero no lo pasé muy bien.
Yo hice la el servicio militar en Mallorca, y no tenía mucho dinero así que, los fines de semana me tenía que quedar allí; como muchos otros. Por el hecho de tener poco dinero, cuando queríamos salir algún fin de semana, lo que hacíamos es ir a una pensión y compartir habitacion entre dos o tres personas, depende del número de camas. En una ocasión, salí con un compañero. Y como salíamos poco, lo típico de esa edad… nos emborrachamos. El tenía novia, así nada me hacía presagiar lo que ocurriría.
De vuelta a la habitación para ir a dormir, se me resistió uno de los cordones de mis zapatillas deportivas. Mi compañero, al verme pelear con el cordón, se ofreció a ayudarme; él pensaba que yo estaba mucho más borracho de lo que realmente estaba. Como la situación me molaba, lo dejé y me quitó las zapatillas, y empezó a ayudarme a desvestirme. Me quitó la camiseta y los pantalones. Yo pensé que aquí acabaría mi aventura, pero no sé porqué de repente se le ocurrió que yo tenía que darme una ducha y sin previo aviso, me bajó los slips. Claro, yo ya estaba con un calentón de cuidado, por lo que al quitarme los slips apareció mi polla totalmente erecta. Eso mi dió mucha vergüenza, tanta que le dije que no quería ducharme y me tumbé en la cama boca abajo para que no viese mi erección.
Así pareció que quedó la cosa, pasaron unos minutos, yo ni me atreví a moverme, de hecho, casi estaba dormido cuando él se acercó a mi cama y puso su mano encima de mi culo. Yo me hice el dormido, no sabía si quería despertarme o si quería algo más. Me acarició el culo un par de veces y luego se volvió a marchar. Pero no debieron pasar un par de minutos cuando directamente se subió a la cama y se puso sobre mí y con sus manos empezó a separar mis nalgas buscando mi ano.
Joder, me asusté cantidad, yo era totalmente virgen con los tíos. Me di la vuelta como pude y le pregunté “¿Qué haces?” A él no se le ocurrió otra cosa que decirme que era para que se me pasase la borrachera. Yo estaba intentando asimilar la respuesta tan estúpida que me había dado, cuando empezó a acariciarme mi polla. Entonces ya me rendí a él y dejé de oponer resistencia.
Era bajito, corpulento y muy belludo y allí estaba sobre mi, los dos desnudos y tocando mi polla, llevaba mucho tiempo imaginando algo así. Como vió que yo ya cedí, acercó su polla a mi boca para que se la chupara, cosa que hice. Se la estuve chupando un buen rato, era la primera vez que tenía una polla en mi boca y estaba disfrutando del momento, un rato después sacó la polla de mi boca y me pidió que me diese la vuelta. No sé porqué, y con más miedo que vergüenza, le hice caso. Entonces fue cuando hizo lo que quería desde el primer momento, penetrarme. Fue un poco irresponsable ya que no usamos condón. Yo puse de mi parte todo lo que pude, pero aún así me hizo bastante daño, fue un poco bruto y no tuvo ningún cuidado. Yo me quejé pero él ya la tenía dentro y empezó a follarme vigorosamente.
Recuerdo que me dió mucha vergüenza los gemidos que daba, seguro que en las habiaciones de al lado había algún compañero del cuartel. El se corrió dentro de mí y tras quedar un rato tendido sobre mi cuerpo recuperando el aliento, sacó su polla, lo que fue un alivio para mí y luego se fue a su cama a dormir. Me dejó allí tirado, dolorido y sin haber podido disfrutar de ese primer momento. Tan sólo unas caricias en la polla que no me supieron a mucho.
Lo malo llegó al día siguiente, los efectos del alcohol habían pasado. Los dos nos despertamos desnudos en nuestras propias camas y yo tenía una mancha de sangre en la sábana y un escozor tremendo en mi culo. Cuando nos despertamos no nos atrevíamos a mirarnos las caras. Él, al ver la sangre, se acercó a mí y me pidió perdón, me dijo que nunca había hecho nada así y que no volvería a hacerlo. Yo ni contesté, estaba muy avergonzado y bastante molesto con lo que pasó.
No volvimos a coincidir; y aunque un tiempo despues le empezé a hablar de nuevo, nunca quise comentar con él lo que pasó.
Que tontos fuimos, qué bien hubiesemos pasado el servicio militar si todo hubiese sido de otro modo.
Yo hice la el servicio militar en Mallorca, y no tenía mucho dinero así que, los fines de semana me tenía que quedar allí; como muchos otros. Por el hecho de tener poco dinero, cuando queríamos salir algún fin de semana, lo que hacíamos es ir a una pensión y compartir habitacion entre dos o tres personas, depende del número de camas. En una ocasión, salí con un compañero. Y como salíamos poco, lo típico de esa edad… nos emborrachamos. El tenía novia, así nada me hacía presagiar lo que ocurriría.
De vuelta a la habitación para ir a dormir, se me resistió uno de los cordones de mis zapatillas deportivas. Mi compañero, al verme pelear con el cordón, se ofreció a ayudarme; él pensaba que yo estaba mucho más borracho de lo que realmente estaba. Como la situación me molaba, lo dejé y me quitó las zapatillas, y empezó a ayudarme a desvestirme. Me quitó la camiseta y los pantalones. Yo pensé que aquí acabaría mi aventura, pero no sé porqué de repente se le ocurrió que yo tenía que darme una ducha y sin previo aviso, me bajó los slips. Claro, yo ya estaba con un calentón de cuidado, por lo que al quitarme los slips apareció mi polla totalmente erecta. Eso mi dió mucha vergüenza, tanta que le dije que no quería ducharme y me tumbé en la cama boca abajo para que no viese mi erección.
Así pareció que quedó la cosa, pasaron unos minutos, yo ni me atreví a moverme, de hecho, casi estaba dormido cuando él se acercó a mi cama y puso su mano encima de mi culo. Yo me hice el dormido, no sabía si quería despertarme o si quería algo más. Me acarició el culo un par de veces y luego se volvió a marchar. Pero no debieron pasar un par de minutos cuando directamente se subió a la cama y se puso sobre mí y con sus manos empezó a separar mis nalgas buscando mi ano.
Joder, me asusté cantidad, yo era totalmente virgen con los tíos. Me di la vuelta como pude y le pregunté “¿Qué haces?” A él no se le ocurrió otra cosa que decirme que era para que se me pasase la borrachera. Yo estaba intentando asimilar la respuesta tan estúpida que me había dado, cuando empezó a acariciarme mi polla. Entonces ya me rendí a él y dejé de oponer resistencia.
Era bajito, corpulento y muy belludo y allí estaba sobre mi, los dos desnudos y tocando mi polla, llevaba mucho tiempo imaginando algo así. Como vió que yo ya cedí, acercó su polla a mi boca para que se la chupara, cosa que hice. Se la estuve chupando un buen rato, era la primera vez que tenía una polla en mi boca y estaba disfrutando del momento, un rato después sacó la polla de mi boca y me pidió que me diese la vuelta. No sé porqué, y con más miedo que vergüenza, le hice caso. Entonces fue cuando hizo lo que quería desde el primer momento, penetrarme. Fue un poco irresponsable ya que no usamos condón. Yo puse de mi parte todo lo que pude, pero aún así me hizo bastante daño, fue un poco bruto y no tuvo ningún cuidado. Yo me quejé pero él ya la tenía dentro y empezó a follarme vigorosamente.
Recuerdo que me dió mucha vergüenza los gemidos que daba, seguro que en las habiaciones de al lado había algún compañero del cuartel. El se corrió dentro de mí y tras quedar un rato tendido sobre mi cuerpo recuperando el aliento, sacó su polla, lo que fue un alivio para mí y luego se fue a su cama a dormir. Me dejó allí tirado, dolorido y sin haber podido disfrutar de ese primer momento. Tan sólo unas caricias en la polla que no me supieron a mucho.
Lo malo llegó al día siguiente, los efectos del alcohol habían pasado. Los dos nos despertamos desnudos en nuestras propias camas y yo tenía una mancha de sangre en la sábana y un escozor tremendo en mi culo. Cuando nos despertamos no nos atrevíamos a mirarnos las caras. Él, al ver la sangre, se acercó a mí y me pidió perdón, me dijo que nunca había hecho nada así y que no volvería a hacerlo. Yo ni contesté, estaba muy avergonzado y bastante molesto con lo que pasó.
No volvimos a coincidir; y aunque un tiempo despues le empezé a hablar de nuevo, nunca quise comentar con él lo que pasó.
Que tontos fuimos, qué bien hubiesemos pasado el servicio militar si todo hubiese sido de otro modo.