Karendeli
26-05 2007, 11:40 PM
Soy Karen y les voy a contar algo que pasó en mi casa con mi prima. Yo vivo con mis tíos y con una prima y un primo que casi nunca está porque estudia en un internado.
Un día, mis tíos salieron como de costumbre a hacer compras, yo estaba en mi cuarto estudiando y mi prima Paola estaba duchándose, al rato oigo el timbre de la puerta, escucho a Paola hablar. Yo me quedé en mi cuarto siguiendo en lo mío. Mi cuarto da a la parte de atrás de la casa, hacia donde esta el cuarto de lavado y aplanchado. En eso, me asomo a la ventana y para m i sorpresa, veo a Paola entrar acompañada al cuarto de lavado. Claro, aprovechó la salida de mis tíos e invitó a su novio Fabián. Estaban ahí en el cuarto de lavado, desde mi ventana yo tenía una vista increíble y además, ellos no podían verme.
Se empiezan a besar, ricamente, ella lo abraza, él la abraza y los besos son bien cachondos. En eso veo que su novio Fabián, empieza a tocar sus pechos con fuerza, se los agarraba bien rico, ella tranquila lo dejaba hacer, luego avanzan las caricias y Fabián le suelta la faja y abre el jeans de Paola, lo baja un poco, mete su mano y empieza a acariciarle su panochita, la mano entraba y salía sin parar y Paola tenía una cara de lujuria desesperada. Fabián no tardó en bajarle completamente el jeans a Paola, la dejó en su tanguita que es bien diminuta, ella se la había puesto a propósito. Sin quitarla, Fabián empieza a chupar encima de la tela, la sube en la lavadora y le abre bien las piernas, se sumerge en su tanga como loco, chupa y ella empuja su cabeza hacia su panochita, ella echa su cabeza para atrás demostrando placer, aquella lengua de Fabián no distinguía entre la tanga y la panochita de Paola… ¡qué mamada le estaba dando!
Yo, claro, estaba caliente de ver aquello, no podía concentrarme en otra cosa, así que me saqué mi pijama y me quedé en interiores, estaba empezando a mojarme. Fabián quita la tanga de Paola y ahora sí, directo a su pubis, sin parar, la mamaba con frenesí, ella gemía de placer, se abrió a más no poder. Yo podía ver cómo Fabián separaba con su lengua los labios vaginales de Paola, aquello estaba recaliente. Fabián se incorpora y le ayuda a Paola a darse vuelta encima de la misma lavadora pero ofreciéndole su culito, montada así en la lavadora, a Fabián le queda el culito de Paola de frente y parado. Se sumerge otra vez entre sus nalgas a mamarle el culito, Paola apretaba sus labios por el placer incontenible que sentía y yo ya tenía mi mano en mi vagina, sobando y acariciando y por entrar un dedo o dos por el placer que me estaba dando lo que veía.
Seguía Fabián mamándole el culito sin parar y ella disfrutando como loca, dan un leve descanso; Fabián aprovecha, se saca el pantalón y baja su calzoncillo. Aquel pene era lindo, ni muy grande ni muy chico, mediano apenas para aquella tarea, Paola baja hasta su pene y empieza a dar una buena mamada, los motores se calentaron otra vez, Paola mamaba como si se le fuera a acabar, Fabián se recostó en la lavadora y gemía de placer, ¡aquello era suculento! Una vez que Paola se incorpora, se besan y cambian sus jugos de sexo y placer. Y aquí viene la parte más rica, Fabián apoya a Paola de cuclillas en la lavadora y se la mete de golpe por atrás, Paola estaba de espaldas y su panochita se tragó aquella verguita húmeda que entraba y salía sin parar. Paola jadeaba como una perrita en celo, Fabián la tomaba de sus hombros y la envestía con ganas, ella no se quedaba atrás, con una mano lo agarraba y empujaba de sus nalgas para que siguiera dándole.
A estas alturas, yo estaba desnuda, con una manoseada de mi panochita hinchada y jugosa, estaba por regarme otra vez, ya llevaba dos. Bien, Fabián no le negó y siguió dándole sin parar a Paola, ella estaba salida de si y quería más de lo que estaba recibiendo, estiró su mano y abrió sus nalgas, empezó a tocar su culito ella solita. Pude ver que Fabián se salio de si al ver aquello, Paola estaba ofreciéndole su culo y al parecer él lo quería hace tiempo ya que no tardó en sacar su verga de la vagina y antes de meterla, Paola sacó un frasco vaselina, ella sabía lo que quería y tenia todo listo, tomó una buena untada y ella misma se la aplicó.
Fabián estaba espantado de ver aquello, Paola con su mano untando vaselina adentro de su culo. Ya hecho el procedimiento, Paola, como la más puta, se abrió hasta más no poder y jaló a Fabián, él apuntó directo y colocó su verga a la entrada del culito de Paola y entró como nada hasta el fondo. Pude ver cómo sus huevos pegaron en las nalgas de Paola, dejó un rato y luego empezó el mete saca, aquello tenía ya más de 30 minutos, Fabián se cogía el culo de Paola sin parar, metía, sacaba, la envestía… Era impresionante ver cómo la levantaba casi del piso, ella estaba disfrutando su cogida. De pronto Fabián se detuvo y logré notar que era un largo y prolongado orgasmo dentro del culo de Paola, no quedó nada afuera, se lo dejó todo adentro.
Quedaron pegados por unos minutos recuperando aire y fuerzas, Fabián sacó su verga suave y el chorrito de leche detrás, se besaron y entraron a la casa. Acto seguido me masturbé a más no poder recordando aquella envestida tan rica, donde mi prima se levantaba del piso de tanto placer y lujuria. Mis tíos llegaron y ya Fabián se había ido, Paola durmió toda la tarde, no le dije nada, pero guardo para mí el recuerdo y cada vez que me acuerdo, me masturbo en nombre de los dos.
Chao amores.
Un día, mis tíos salieron como de costumbre a hacer compras, yo estaba en mi cuarto estudiando y mi prima Paola estaba duchándose, al rato oigo el timbre de la puerta, escucho a Paola hablar. Yo me quedé en mi cuarto siguiendo en lo mío. Mi cuarto da a la parte de atrás de la casa, hacia donde esta el cuarto de lavado y aplanchado. En eso, me asomo a la ventana y para m i sorpresa, veo a Paola entrar acompañada al cuarto de lavado. Claro, aprovechó la salida de mis tíos e invitó a su novio Fabián. Estaban ahí en el cuarto de lavado, desde mi ventana yo tenía una vista increíble y además, ellos no podían verme.
Se empiezan a besar, ricamente, ella lo abraza, él la abraza y los besos son bien cachondos. En eso veo que su novio Fabián, empieza a tocar sus pechos con fuerza, se los agarraba bien rico, ella tranquila lo dejaba hacer, luego avanzan las caricias y Fabián le suelta la faja y abre el jeans de Paola, lo baja un poco, mete su mano y empieza a acariciarle su panochita, la mano entraba y salía sin parar y Paola tenía una cara de lujuria desesperada. Fabián no tardó en bajarle completamente el jeans a Paola, la dejó en su tanguita que es bien diminuta, ella se la había puesto a propósito. Sin quitarla, Fabián empieza a chupar encima de la tela, la sube en la lavadora y le abre bien las piernas, se sumerge en su tanga como loco, chupa y ella empuja su cabeza hacia su panochita, ella echa su cabeza para atrás demostrando placer, aquella lengua de Fabián no distinguía entre la tanga y la panochita de Paola… ¡qué mamada le estaba dando!
Yo, claro, estaba caliente de ver aquello, no podía concentrarme en otra cosa, así que me saqué mi pijama y me quedé en interiores, estaba empezando a mojarme. Fabián quita la tanga de Paola y ahora sí, directo a su pubis, sin parar, la mamaba con frenesí, ella gemía de placer, se abrió a más no poder. Yo podía ver cómo Fabián separaba con su lengua los labios vaginales de Paola, aquello estaba recaliente. Fabián se incorpora y le ayuda a Paola a darse vuelta encima de la misma lavadora pero ofreciéndole su culito, montada así en la lavadora, a Fabián le queda el culito de Paola de frente y parado. Se sumerge otra vez entre sus nalgas a mamarle el culito, Paola apretaba sus labios por el placer incontenible que sentía y yo ya tenía mi mano en mi vagina, sobando y acariciando y por entrar un dedo o dos por el placer que me estaba dando lo que veía.
Seguía Fabián mamándole el culito sin parar y ella disfrutando como loca, dan un leve descanso; Fabián aprovecha, se saca el pantalón y baja su calzoncillo. Aquel pene era lindo, ni muy grande ni muy chico, mediano apenas para aquella tarea, Paola baja hasta su pene y empieza a dar una buena mamada, los motores se calentaron otra vez, Paola mamaba como si se le fuera a acabar, Fabián se recostó en la lavadora y gemía de placer, ¡aquello era suculento! Una vez que Paola se incorpora, se besan y cambian sus jugos de sexo y placer. Y aquí viene la parte más rica, Fabián apoya a Paola de cuclillas en la lavadora y se la mete de golpe por atrás, Paola estaba de espaldas y su panochita se tragó aquella verguita húmeda que entraba y salía sin parar. Paola jadeaba como una perrita en celo, Fabián la tomaba de sus hombros y la envestía con ganas, ella no se quedaba atrás, con una mano lo agarraba y empujaba de sus nalgas para que siguiera dándole.
A estas alturas, yo estaba desnuda, con una manoseada de mi panochita hinchada y jugosa, estaba por regarme otra vez, ya llevaba dos. Bien, Fabián no le negó y siguió dándole sin parar a Paola, ella estaba salida de si y quería más de lo que estaba recibiendo, estiró su mano y abrió sus nalgas, empezó a tocar su culito ella solita. Pude ver que Fabián se salio de si al ver aquello, Paola estaba ofreciéndole su culo y al parecer él lo quería hace tiempo ya que no tardó en sacar su verga de la vagina y antes de meterla, Paola sacó un frasco vaselina, ella sabía lo que quería y tenia todo listo, tomó una buena untada y ella misma se la aplicó.
Fabián estaba espantado de ver aquello, Paola con su mano untando vaselina adentro de su culo. Ya hecho el procedimiento, Paola, como la más puta, se abrió hasta más no poder y jaló a Fabián, él apuntó directo y colocó su verga a la entrada del culito de Paola y entró como nada hasta el fondo. Pude ver cómo sus huevos pegaron en las nalgas de Paola, dejó un rato y luego empezó el mete saca, aquello tenía ya más de 30 minutos, Fabián se cogía el culo de Paola sin parar, metía, sacaba, la envestía… Era impresionante ver cómo la levantaba casi del piso, ella estaba disfrutando su cogida. De pronto Fabián se detuvo y logré notar que era un largo y prolongado orgasmo dentro del culo de Paola, no quedó nada afuera, se lo dejó todo adentro.
Quedaron pegados por unos minutos recuperando aire y fuerzas, Fabián sacó su verga suave y el chorrito de leche detrás, se besaron y entraron a la casa. Acto seguido me masturbé a más no poder recordando aquella envestida tan rica, donde mi prima se levantaba del piso de tanto placer y lujuria. Mis tíos llegaron y ya Fabián se había ido, Paola durmió toda la tarde, no le dije nada, pero guardo para mí el recuerdo y cada vez que me acuerdo, me masturbo en nombre de los dos.
Chao amores.