paisa
13-05 2007, 06:58 PM
Tengo 20 años, y hace dos me pasó lo que voy a contar.
Mi mamá es estilista profesional y tiene muchas amigas que pues, son clientes. Una de ellas, Ángela, de unos 45 años, muy bien tenida, excelentes pechos, buen culo… era para una mujer de su edad, excelente. El caso es que yo con ella casi nunca tuve confianza, era solo el saludo y ya. Todo cambió cuando se hizo un baile cerca de casa, era el cumple de quince de una chica. Todos los de mi casa estábamos invitados y ella, que era separada con dos hijas pequeñas de 13 y 15, también. Esa noche pintaba para ser muy aburrida, nos tomamos algunos tragos y Ángela más por lo que estaba algo entonada. Esa noche tenía una falda de cuero negra súper ajustada y una blusa pegada que le quedaba muy bien, estaba muy tentadora.
En uno de esos desordenes de los bailes, donde todos bailan, ella me tomó y me dijo si es que pensaba que no iba a bailar con ella. La respuesta fue el agarrón que le pegué y empezamos a bailar. Estábamos bailando vallenato, a mi no me gusta mucho, pero era lo que había. De todas maneras, el soba que soba ya me tenía muy mal y más aún cuando sentía sus pechos grandes sobre mí. Yo intentaba disimular al máximo, pero era casi imposible, ella lo notó y por maldad, más me apretaba. Al comienzo me dio vergüenza pero despues me dejé llevar, qué más podía hacer. En eso se me acercó al oído y me preguntó que porqué estaba tan excitado si era sólo un baile, y la verdad, con esa pregunta me avergoncé un poco más pero mi respuesta fue que con una mujer así al frente, cualquiera. Ella sonrió y se fue a sentar a la mesa.
La fiesta se acabo rápido, Ángela se fue para su apartamento que queda en frente de mi casa y yo me retiré también. Mis padres se quedaron estaban algo tomados. Cuando me disponía a entrar a mi casa, Ángela me llamó desde su apartamento, me preguntó si mi mamá se había quedado y que porqué no le ayudaba con una ventana que no podía cerrar. Me dispuse a ayudarla, me ofreció agua y me dijo que porqué no me quedaba a ver una película con ella, que no tenía sueño y yo ni corto ni perezoso, acepté. Empezamos a hablar de mi excitación de hacia un rato, mi respuesta fue que ella ya sabía, se quedó en silencio un rato y me dijo que porqué no se lo demostraba. De inmediato sentí una excitación rápida y fuerte, ella me puso la mano sobre mi pantalón y mi pene ya se quería salir. Nos empezamos a dar besos largos y cortos hasta ser besos súper apasionados, nos queríamos comer la lengua el uno al otro.
No podía creer lo que sucedía, siempre fue mi fantasía estar con una mujer mayor. Lentamente le quité su blusa y su sostén sin dejar de besarnos. Sus tetas estaban duras, ricas, se las chupé una y otra vez. Ella me bajó los pantalones y mi boxer, cogió fuerte mi pene y empezó a subir y bajar, se sentía delicioso.
Se agachó y empezó a mamarme el pene de una manera increíble y a un ritmo fuertísimo, a ese paso llevábamos cinco minutos, yo le dije que iba a llegar y al saberlo, aumentó el ritmo hasta que estallé Me vine encima de ella, fue súper, nunca antes me la habían mamado de esa manera.
De inmediato le quité su falda y vi que tenía una tanga súper pequeña, se la quité y empecé a chuparle su clítoris, relinchaba de placer. Al rato también se me volvió a parar mi pene, yo le sobaba su vagina y todo su clítoris. La vagina estaba súper caliente y yo seguía chupando su clítoris y empezó a botar sus jugos sobre mi boca, estaban deliciosos y calientes. Ella se levantó y yo también, me dijo que me sentara en la silla del comedor y ella se sentó lentamente sobre mi pene, inició la penetración lentamente hasta estar todo mi pene dentro de su vagina. Empezó a aumentar el ritmo de sube y baja, era súper la sensación y para que ella no se cansara mucho, me levanté y ella se sentó en el sofá abierta de piernas. Yo sólo tenía que recostarme sobre ella y empecé a penetrar a un ritmo bastante fuerte, cada vez ella estaba más caliente, gemía como loca, fue tanto el ritmo, que ella tuvo un gran orgasmo y luego, cuando yo sentí que iba a estallar, saqué mi pene de su vagina y chorreé mi leche en su cuerpo. Ella se veía exhausta y yo estaba cansado pero aguantaba para un poco más, pero al verla a ella tan cansada y complacida, decidí que era suficiente.
Y no crean que no le propuse lo de la penetración anal, pero a ella no le gusta y a mi me tocaba entenderla. Desde esa noche loca, cada vez que ella quiere sexo, me llama y lo hacemos y además inventamos cosas nuevas.
Este fue mi relato con la amiga de mi mamá, la más caliente.
Atte: paisa
Nota: disfruten del sexo cada vez que puedan
Mi mamá es estilista profesional y tiene muchas amigas que pues, son clientes. Una de ellas, Ángela, de unos 45 años, muy bien tenida, excelentes pechos, buen culo… era para una mujer de su edad, excelente. El caso es que yo con ella casi nunca tuve confianza, era solo el saludo y ya. Todo cambió cuando se hizo un baile cerca de casa, era el cumple de quince de una chica. Todos los de mi casa estábamos invitados y ella, que era separada con dos hijas pequeñas de 13 y 15, también. Esa noche pintaba para ser muy aburrida, nos tomamos algunos tragos y Ángela más por lo que estaba algo entonada. Esa noche tenía una falda de cuero negra súper ajustada y una blusa pegada que le quedaba muy bien, estaba muy tentadora.
En uno de esos desordenes de los bailes, donde todos bailan, ella me tomó y me dijo si es que pensaba que no iba a bailar con ella. La respuesta fue el agarrón que le pegué y empezamos a bailar. Estábamos bailando vallenato, a mi no me gusta mucho, pero era lo que había. De todas maneras, el soba que soba ya me tenía muy mal y más aún cuando sentía sus pechos grandes sobre mí. Yo intentaba disimular al máximo, pero era casi imposible, ella lo notó y por maldad, más me apretaba. Al comienzo me dio vergüenza pero despues me dejé llevar, qué más podía hacer. En eso se me acercó al oído y me preguntó que porqué estaba tan excitado si era sólo un baile, y la verdad, con esa pregunta me avergoncé un poco más pero mi respuesta fue que con una mujer así al frente, cualquiera. Ella sonrió y se fue a sentar a la mesa.
La fiesta se acabo rápido, Ángela se fue para su apartamento que queda en frente de mi casa y yo me retiré también. Mis padres se quedaron estaban algo tomados. Cuando me disponía a entrar a mi casa, Ángela me llamó desde su apartamento, me preguntó si mi mamá se había quedado y que porqué no le ayudaba con una ventana que no podía cerrar. Me dispuse a ayudarla, me ofreció agua y me dijo que porqué no me quedaba a ver una película con ella, que no tenía sueño y yo ni corto ni perezoso, acepté. Empezamos a hablar de mi excitación de hacia un rato, mi respuesta fue que ella ya sabía, se quedó en silencio un rato y me dijo que porqué no se lo demostraba. De inmediato sentí una excitación rápida y fuerte, ella me puso la mano sobre mi pantalón y mi pene ya se quería salir. Nos empezamos a dar besos largos y cortos hasta ser besos súper apasionados, nos queríamos comer la lengua el uno al otro.
No podía creer lo que sucedía, siempre fue mi fantasía estar con una mujer mayor. Lentamente le quité su blusa y su sostén sin dejar de besarnos. Sus tetas estaban duras, ricas, se las chupé una y otra vez. Ella me bajó los pantalones y mi boxer, cogió fuerte mi pene y empezó a subir y bajar, se sentía delicioso.
Se agachó y empezó a mamarme el pene de una manera increíble y a un ritmo fuertísimo, a ese paso llevábamos cinco minutos, yo le dije que iba a llegar y al saberlo, aumentó el ritmo hasta que estallé Me vine encima de ella, fue súper, nunca antes me la habían mamado de esa manera.
De inmediato le quité su falda y vi que tenía una tanga súper pequeña, se la quité y empecé a chuparle su clítoris, relinchaba de placer. Al rato también se me volvió a parar mi pene, yo le sobaba su vagina y todo su clítoris. La vagina estaba súper caliente y yo seguía chupando su clítoris y empezó a botar sus jugos sobre mi boca, estaban deliciosos y calientes. Ella se levantó y yo también, me dijo que me sentara en la silla del comedor y ella se sentó lentamente sobre mi pene, inició la penetración lentamente hasta estar todo mi pene dentro de su vagina. Empezó a aumentar el ritmo de sube y baja, era súper la sensación y para que ella no se cansara mucho, me levanté y ella se sentó en el sofá abierta de piernas. Yo sólo tenía que recostarme sobre ella y empecé a penetrar a un ritmo bastante fuerte, cada vez ella estaba más caliente, gemía como loca, fue tanto el ritmo, que ella tuvo un gran orgasmo y luego, cuando yo sentí que iba a estallar, saqué mi pene de su vagina y chorreé mi leche en su cuerpo. Ella se veía exhausta y yo estaba cansado pero aguantaba para un poco más, pero al verla a ella tan cansada y complacida, decidí que era suficiente.
Y no crean que no le propuse lo de la penetración anal, pero a ella no le gusta y a mi me tocaba entenderla. Desde esa noche loca, cada vez que ella quiere sexo, me llama y lo hacemos y además inventamos cosas nuevas.
Este fue mi relato con la amiga de mi mamá, la más caliente.
Atte: paisa
Nota: disfruten del sexo cada vez que puedan