eriko
13-05 2007, 09:27 AM
Antes de nada quiero pedir perdón por el retraso y dar las gracias a todos por vuestros e-mails diciendo lo que os gustan mis relatos, pero es que he tenido unos meses muy ocupados, en agradecimiento a todos vosotros aquí va la 4ºparte de mi saga, a disfrutarla. Besos, eriko.
Ámsterdam la ciudad del vicio
¡Qué guay!, como se enrolla mi viejo, cuando llegué ayer del gimnasio tuve una gran sorpresa.
_¿Qué te parece pasar unos días en la vieja Holanda, con tus padres y tus tíos?
_¿Holanda, con todos esos rubitos y esos pollones grandes y rosados?
_Jajaja Marko, siempre pensando en lo mismo. ¿Y dime, cómo sabes que tienen pollón y que son rosaditos como tú dices?
_Pues… lo sé porque me he follado unos cuantos y todos tienen buenas pollas.
_Joder con el niño, si eres un manual andante… lo que tu no te hayas follado…
Llegó el gran dia del viaje, habíamos quedado con mis tios en encontrarnos en la Terminal. En cuanto vi aparecer a mi tio, me puse cachondo, qué guapo estaba con esos vaqueros marcando su gran paquete, a su lado, estaba la insulsa de mi tia que ya venia quejándose, como de costumbre, “ay, como pesan las bolsas y yo que me he hecho la manicura, no me van a lucir nada” Mi padre y yo nos miramos y nos aguantamos la risa, mira que es tontita mi tia, si ella supiera lo bien que nos lo pasamos los tres juntos, seguro que me odiaria.
En cuanto aterrizamos en el aeropuerto de Schiphol , lo encontré inmenso, tenía de todo. Tenía hasta un casino, ya se empezaban a divisar hombres y chicos guapísimos. En eso, que noto un codazo en mi lado izquierdo, volteo y era mi padre: “Vaya Markitos, cómo nos vamos a poner -me dice en voz baja para que mi madre no se entere- Luego te enseño una sorpresa que he comprado, que nos ira muy bien a los tres”
¿Qué narices sera?, viniendo de mi padre me espero cualquier cosa. Cuando llegamos al hotel, flipamos de lo lujoso que era, hasta mi madre y mi tia reian nerviosas. “Niña, has visto qué hotel, si parece de película, ¿tendra jacuzzy en la habitación?, decía mi madre a mi tia, entonces a mi padre se le iluminó la cara y le brotó una gran sonrisa; ¿qué estaria pensando la mente calenturienta de mi padre en esos momentos?
Nos instalamos en nuestras habitaciones, para mi sorpresa, me habían alquilado una para mí sólo, mi madre me dijo que había sido idea de mi padre, que yo ya tenía edad y necesitaba mi intimidad. En cuanto mi madre se metío en el lavabo, le dije mi viejo:
_¿Con que mi intimidad…?, querrás decir nuestra intimidad, ¿no?.
_Jajaja, si Markos, alquilé tu habitación para pasar buenos ratos los tres juntos y si ligas con alguno, poder traértelo y follar todo lo que quieras ¿te parece bien, no?
_Joder papá, de cojones, pero dime una cosa, ¿cómo lo harás sin que mamá y la tía sospechen algo?
_Tu déjamelo a mí que ya se me ocurrirá algo -diciendo esto se fue hacia una puerta y la abrió- Aquí detrás está tu habitación, son habitaciones que se comunican por estas puertas -entramos a mi habitación y me mostró otra puerta- y esta otra, comunica con la habitación de tus tíos, asi que cuando oigas que pican a cualquier puerta, seremos uno de nosotros.
_Joder papi, estas en todo, me gusta tu idea.
Cerré la puerta de la habitación de mis padres y le pregunté: “¿Por qué no estrenamos la cama, eh papi?”
Y diciéndoselo le empeze a sobar el paquete y a tumbarlo en la cama donde empeze a darles suaves besos, y esos besos se convirtieron en apasionados y lamidas de lengua, le fui desabrochando la camisa y fui lamiendo su pecho velludo y con mi lengua hacia el camino hasta su pubis, le desabroché los pantalones y bajé su cremallera. Al instante me encontré con un paquete muy abultado, donde me guardaba esa polla que tanto me gusta y tanto placer me da. Estaba a punto de metérmela en la boca, cuando un ruido en la puerta, concretamente era el pomo de la puerta, giraba sin cesar y al otro lado se oía una voz, la de mi madre. Corriendo, mi padre se vistió pero no se abrochó bien la camisa, se levantó y fue a abrir a mi madre. Yo, en un acto reflejo, cojí el mando de la televisión y la encendí, en la imágen salía los resúmenes de los deportes, mientras, mi padre movía el pomo de la puerta, como si no lo pudiese abrir. “Cariño, que no sé lo que le ha pasado a la puerta, no se habre, espera que creo que ya está” Se oyó un clic y se abrió la puerta, al instante entró mi madre y con los brazos en jarras soltó:
_Ya me lo imaginaba yo que estarías con la tele, si sois tal para cual. Pero que no veis que estan hablando en holandes, ¿entendeis algo?
_Amor, el deporte es un lenguaje universal, con las imágenes ya nos enteramos, cuando acabe este resumen voy contigo –dijo mi padre y se leventó y besó a mi madre.
En ese momento, noté una sensación rara en mi cuerpo, ¿sería que tenía celos de mi madre?, ¿me estaba enamorando de mi viejo?, no, no creo, lo que pasa es que estaba cachondo, mi madre me habia cortado el rollo en el mejor momento, justa cuando iba a disfrutar del pollón de mi viejo. Antes de irse de nuevo hacia su habitación, mi madre soltó otra de las suyas: “por favor Paco, abróchate esa camisa que estamos en un sitio con categoría”, y diciendo esto, cerró la puerta detrás suyo. Mi padre y yo nos miramos y empezamos a reírnos a carcajadas.
Pasamos una mañana muy divertida visitando lo tipico de alli y disfrutando de las vistas, a la hora de comer fuimos a un restaurante selfservis llamado La Plaçe. Era muy bonito y simulaba una plaza con sus puestos, cada uno de ellos estaba destinado a una comida, tu solo tenías que ir con tu bandeja y coger lo que más te guste. Me fui hacia el puesto donde hacían la carne, me quedé sin habla cuando vi aquel chico. Era de 1’85, de complexión fuerte, con unos ojos azules y por lo poco que se le veía de pelo, pues lo tapaba un gorro, era rubisimo. Cuando me tocó el turno, me recibió con una gran sonrisa, qué dientes tan blancos. Yo me quedé tonto y me empezó a hablar: “¡Hallo!” me hablaba en holandés, yo le dije en inglés que no lo entendía y rápidamente se pasó al ingles, me preguntó que me apetecía comer mostrándome toda la clase de carnes que estaban expuestas, me preguntó de dónde éramos y yo le expliqué que éramos de Barcelona, al chico se le iluminó la cara y en un perfecto castellano nos dijo:
”me encanta Barcelona, el año pasado estuve de vacaciones y qué bien me lo pasé”, diciendo esto me miraba a los ojos, yo me puse rojo y aparté tímidamente la mirada.
_Qué simpático este chico ¿verdad? -decía mi madre.
_Es todo un detalle que nos hablara en nuestra lengua, seguro que todos los comerciantes lo hablan, claro como viven del turismo… -acotó mi tía.
¿Pero qué se ha creído mi tía, que la iban a tratar como la reina de shaba? Comimos muy bien en ese sitio, ya era por la tarde, mi tía ya comenzaba a decir que estaba cansada y que se iría para el hotel, le preguntó a mi madre si se iba con ella y la pobre no tuvo más remedio que irse. “Nosotras nos vamos al hotel a descansar, he visto que hay una piscina, seguro me daré un bañito, ¿y vosotros donde iréis?” Entonces mi padre le dijo:
_Creo que iremos a un coffeshop a fumarnos unos porros.
_¡Por dios Paco vas a ir con el niño a esos sitios! –exclamó mi madre.
_Cariño, Markos ya no es tan niño como tu piensas, ¿y qué te crees, que no los a probado nunca?, seguro que está harto de fumarlos con os colegas; cariño, que ya tiene 19 años, yo a su edad hacia cosas peores…
_Bueno, bueno, si le pasa algo al niño bajo tu responsabilidad queda, vamonos -y cogiendo a mi tía del brazo salieron rumbo al hotel.
_Qué bien que ya nos hemos librado de los dos loros -reía mi tío- Ahora tenemos todo el tiempo para nosostros. ¿Qué os apetece hacer?
_Lo primero que haremos será sentarnos en esa terracita y pedirnos unas buenas cervezas –dijo mi padre
En cuanto nos sentamos, vino el camarero y nos tomó nota, mi padre sacó de su bolsa unos papeles...
_Miren lo que tengo aquí, la semana pasada me metí en una Web gay de turismo de Ámsterdam y he recopilado direcciones muy interesantes, miran...
_Joder papi, tu piensas en todo, menudo viaje nos espera...
Decidimos por mayoría visitar una sauna, la mas famosa de Ámsterdam la archí-conocida Termos Day, ( la verdad, si vais a Ámsterdam no os la podéis perder) Nos acabamos las cervezas y pusimos rumbo a la sauna, yo estaba súper excitado y creo que mi padre y mi tío estaban igual que yo, sólo hacía falta mirarles el paquete para comprobar el grado de excitación que tenían.
_¿Falta mucho? -le preguntaba a mi viejo, mientras no quitaba los ojos del mapa.
_Mira, ahora estamos en Leidsegracht, si seguimos unos metros nos encontraremos con la calle de la sauna que se llama Raamstraat,
_¡Mira, esta es la calle! En el numero 33 esta la sauna, vamos que solo nos quedan 10 números.
_Hey chicos, que ya hemos llegado, aquí esta.
_¿Esta es la sauna, me la imaginaba de otra manera, si parece un gimnasio? -decía mi tío.
_Jajaja, hermanito, tu estas acostumbrado a otro tipo de saunas, las de las guarrillas, esta es una sauna de tíos, he leído que solo tienes que pagar la entrada y las consumiciones que tomes.
_¿Y lo del tema folleteo como va, hay que pagarlo aparte?
_No hermanito, eso es lo mejor, a diferencia de las saunas de tías, tu tienes que pagar tu servicio, en las saunas gay follas lo que quieres con quien quieres.
_Joder, qué estamos esperando, tengo ganas que una boquita holandesa se coma esta polla española – y diciendo esto se zarandeaba su paquete.
Cuando entramos en la sauna ya se respiraba el ambiente gay, el recepcionista era de etnia filipina o indonesia, era todo una mujercita, bestia una camiseta sin mangas muy ceñida y unos shorts, su voz era muy amanerada: “¡¡Hello, boys!!”, decía con una voz muy estridente. Como yo era el único que hablaba ingles, me dirigí a él y le dije que queríamos tres entradas, me preguntó el número de pies, me los dio y me dio un montón de condones y lubricante deseándonos una feliz estancia. Nada más entrar, nos encontramos con un vestuario y sus respectivas taquillas, buscamos la de cada uno y empezamos a desnudarnos,¡Qué guapos que estaban mi tío y mi padre con solo las toallas!, ya se notaba que querían guerra pues estaban bastante morcillonas, habían tíos buenísimos cambiándose o vistiéndose, me fijé en un hombre de unos 40 años, tenía un cuerpo trabajado de gimnasio y un pecho muy velludo. Estaba empezando a desabrocharse los pantalones, se los quitó y quedó en calzoncillos mostrando un buen paquete, me miró y me sonrió tocándose su fabuloso paquete, de repente, se bajó el calzoncillo y salió un pollón bastante morcillón, era muy gorda y eso que no estaba todavía empalmada, tenía todo el capullo tapado por el prepucio, es el tipo de pollas que me vuelven loco, me encanta jugar con ese trocito de piel con mi lengua. Se tapó con su toalla y se fue.
”Vaya markitos, ¿te has quedado tonto con esa polla?” Joder cómo me conocía mi padre, me abrazó y fuimos a investigar que nos deparaba esta magnifica sauna, de momento, lo primero que había visto me gusto mucho. Descubrimos el bar y nos pedimos unos cubatas mientras dábamos un repaso a todos los tíos que se encontraban en ese recinto, conforme iba viéndolos, ellos muy gentilmente levantaban su copa y hacían un brindis en el aire, era un especie de saludo entre machos, me fijé que había mucho oriental y todos eran del mismo patrón, pequeñitos y muy femeninos, parecía niñas, a mi tío se le acercó uno de ellos y quiso hablar con él, pero como vio que no le entendía, me miró y me habló en inglés, le expliqué que éramos de Barcelona y el oriental pegó un chillido, empezó a decir que le gustaba mucho y que los chicos eran muy gupos, tan guapos como él, y me señalo a mi tío.
_¿Markos, que dice este de mi? Si parece una niñata, seguro que le encanta que la enraben, tiene pinta de gustarle.
_Si tío, me ha dicho que le gustas y por lo que parece a ti también… ¿Quieres que le diga que tu quieres fallártelo?
_Venga, sí, díselo. Me apetece follarme a esta niñata.
Le expliqué que a mi tío le gustaba y quería fallárselo si él estaba de acuerdo, puso una cara muy morbosa mirando a mi tío y le metió la mano bajo su toalla, la cara del oriental fue de sorpresa: “¡Oh my god!” Rápidamente le abrió la toalla, le acogió la polla y le dio un beso en la punta, la demás gente que estaba allí no quitaba ojo, se notaba que mi tío le había gustado mucho y más ahora que le habían visto la polla en acción. Mi padre también se abrió la toalla y se zarandeó la polla; corriendo, el oriental se la tomó y la beso como a mi tío, luego se fue hacia la salida del bar y con un gesto de manos, hizo entender que lo siguieran los dos. Mi viejo y mi tío se fueron con él dejándome solo en el bar.
_Adiós folladores, ya me contareis como le dejáis el culo a este tío, no os paséis mucho que me lo matáis, que es muy poca cosa, jajaja.
_Calla, calla que estas menuditas son las que mejor aguantan y las que tragan.
Dio la casualidad que coincidieron en la puerta, mi padre y el hombre que había visto en las taquillas, el hombre me saludo alzando la mano y se sentó a mi lado en la barra. Todo esto lo vio mi padre y con un gesto de cabeza, me dio a entender que atacara. El hombre se presentó como Hans, era alemán y estaba en Ámsterdam por trabajo. Cuando me preguntó de donde era y le dije que era de Barcelona, su rostro se iluminó, me contó maravillas de mi ciudad y yo le pregunté porqué todo el mundo que había conocido hoy le gustaba tanto mi ciudad. Él me dio a entender que Barcelona era una ciudad que gustaba mucho al público gay y por su alta oferta de ocio nocturno, cosa que le faltaba a Ámsterdam.
Mientras hablaba, me lancé y empecé a acariciarle el muslo, él abrió un poco las piernas dándome a entender que podía hacer lo que quisiera, yo le sobé la polla que inmediatamente se puso bastante grande, casi no me cabía en la mano.Él me dijo que fuéramos a un sitio mas cómodo, salimos del bar., me tomó de la mano y me dio un tierno beso en los labios… “Dios, cómo me gustaba ese hombre”. Nos encaminamos hacia otra planta llena de cabinas, él estuvo buscando la suya, abrió la puerta y con un gesto muy cortés me invitó a entrar. La habitación estaba muy bien, tenía una cama muy grande, una televisión de plasma donde estaba una película porno… Hans se estiró en la cama y quitándose la toalla me invitó a acostarme con él. No lo pensé dos veces, corriendo fui a por su polla, joder… menudo pollón tenía Hans. Me costaba bastante meterme el capullo, parecía una mandarina debido a su tamaño pero como soy bastante testarudo, no paré hasta que me la metí, incluso con pequeñas arcadas, mientras Hans me iba tocando el culo al que mpezó a ensalivarlo y a meterme dedos. En eso, oímos unos grititos en la habitación de al lado, las voces me eran familiares y vaya si me sonarían, eran las voces de mi viejo y mi tío: _Así perra, trágatela toda. Joder, cómo mama la china esta… ¿Y qué me dices de su culito? Me cabe entera… ostia, qué bien me lo estoy pasando, aquí falta Marcos…
Desde mi cabina les dije que estaba en la de al lado, y que no destrozaran mucho al oriental, mientras Hans me empezaba a meter su pollón. Joder, qué grande, mi culo estaba acostumbrado a pollones, pues mi padre y mi tío, como ya sabéis, tienen unos buenos cacharros; pero el de Hans era inmenso, yo gemía y toqué su polla pensando que ya la tenía adentro, pero comprobé que sólo me había metido la punta. Me asusté pensando en cuando la metiera entera, Hans me dio un botecito y me dijo que aspirara muy fuerte, lo hice e inmediatamente me encontré con una sensación muy cachonda y noté cómo mi culo se abría para albergar el pollón de Hans. Joder, cómo follaba… si follaba igual que mi padre y mi tío, cómo se nota la experiencia… mira que he follado con tíos, pero mis mejores polvos siempre han sido con maduritos; tienen una forma de follarte que los niñatos no tienen. Me lo estaba pasando de vicio, Hans la sacaba y la metía de golpe hasta los cojones, yo le pedí más de lo que me había dado, inspire fuerte y volví a sentir esa sensación tan placentera, Hans estaba a punto de correrse y me preguntó entre jadeos dónde la quería, le pedí que se corriera en mi culo, necesitaba notar su corrida dentro de mí.
No hicieron falta más envestidas, repente noté ese calorcito que se siente cuando una polla se corre dentro de ti. Hans se acostó boca arriba todavía jadeando de la gran corrida que había tenido, yo me incorporé y lo abracé chupándole sus tetillas. Él me besó y me dio lengua durante un rato, -¡que a gusto estaba con ese hombre!- podía pasarme horas y horas así abrazados. Nos adormilamos y nos despertó el ruido de la puerta, alguien picaba muy intensamente.
_Markos… ¿sigues ahí, hijo? –decía mi padre. Fui a abrirle dejando a Hans estirado en la cama y morcillón
_¿Qué pasa papa? –pregunté. La cara de Hans cambió con una mueca de sorpresa al oír que decía papá.
_Nada hijo, lo que pasa es que no te escuchábamos y queríamos saber qué pasaba, pero ya veo que estás muy bien acompañado… -diciendo esto, saludó a Hans con la mano.
Hice las oportunas presentaciones, la cara de Hans era un poema, nos dijo que le chocaba mucho que estuviéramos juntos en un sauna gay y follando; y cuando le conté que también habíamos venido con mi tío, Hans no pudo aguantar la risa, luego nos fuimos los tres al bar a seguir bebiendo. En eso estábamos cuando entró mi tío abrazado con el oriental quien no paraba de masajearle el paquete. “Vaya con el chino, parece que contigo le ha tocado la lotería, jajaja” -reía mi padre- “Ven que te voy a presentar a este rubio tan guapo” Hechas las presentaciones, tuvimos una charla bastante interesante, y Hans nos preguntó en qué hotel nos hospedábamos, cuando le dijimos que estábamos en el Jolly Carlton empezó a reírse, justamente ése era su hotel. Él estaba en la habitación 420 y nosotros estábamos dos pisos más abajo, en la 220 que era la de mis padres, en la 221 que era la mía -algo que recalqué muy bien- y en la 222 la de mis tíos.
Salimos del sauna, nos acompañaba nuestro nuevo amigo y nos dirigimos con él al Barrio Rojo, la verdad que el barrio me impresionó, sobre todo los escaparates donde se exhibían mujeres a cambio de dinero, me daba la sensación de que estábamos en un lonja y el polvo se cobrara al mejor postor. Luego nos dirigimos al hotel, Hans se despidió de nosotros diciendo que cuando quisiéramos ir a su habitación no lo dudaramos. Yo me fui a mi habitación y antes de cerrar la puerta, le di un beso a mi padre dándole las gracias por el viaje. Luego, después de ducharme, fui a la habitación de mis padres, mi madre todavía se estaba duchando así que tardaría lo suyo, -si la conoceré yo…-
_Cariño, tú tranquila que me quedo en la habitación con el niño mirando la televisión –dijo mi padre.
_Vale, pero no os aplatanéis que os conozco y no quiero ir muy tarde a cenar –contestó mo madre.
Cerramos la puerta, pusimos la tele y nos acostamos en la cama, mi padre se levantó y guiñándome un ojo, puso el seguro a la puerta; volvió a la cama y empezó a abrirse la bragueta sacándose la polla.
_Vamos carino, que esta mañana me he quedado con las ganas de que me la comas –me dijo. En el momento que iba a comérsela llaman a la puerta.
_Coño, será posible… Espero que no sea la loro de tu madre. Joder, qué inoportuna.
_Me parece que es en la habitación de los tíos, supongo que será el tío, papá.
_Pues corre, ve a abrir, pero espera a que me vista. Ya, ya puedes abrir.
Fui hacia la puerta y abrí, era mi tío que girándose en dirección a su habitación pego un grito:
_Niña… me voy a la habitación de Markos a ver la televison mientras tu terminas de arreglarte…
_Vale, pero no te arrugues la ropa que te conozco y luego vas hecho un cromo –decía mi tía desede su habitación.
Mi tío cerró la puerta y también puso el pestillo, a continuación se desnudó y se sentó en la cama con toda su polla apuntando al techo.
_Así es la única manera de no arrugarme la ropa, ¿no creés Markitos?
_Yo también haré lo mismo que tu, hermanito –dijo papá y se desnudó en un momento.
_Pues… yo no voy a ser menos –dije y también me desnudé.
Mi padre y mi tío me esperaban tocándose las pollas, tenían ganas de una buena mamada, antes de subir a la cama hice zapping y encontré un canal donde estaban retransmitiendo el premio de Malasia de Foómula 1, subí el volumen y me fui a disfrutar de esos dos pollones. Me subí en la cama y a gatas fui a las piernas de mi padre y me metí su polla, mientras con la otra mano masturbaba a mi tío, me pasaba de una polla a otra, -cómo me gusta estar así con mi padre y mi tío- Tenía que ser una mamada rápida pues mi madre y mi tía no tardarían en picar a la puerta, empecé a chupársela mas deprisa a mi padre y cuando ya notaba que se corría, puse la lengua para no perder nada de su corrida, en cuanto me pegó los trallazos de leche le limpié bien su polla y me dirigí a la de mi tío haciendo el mismo trabajo hasta que noté su corrida. Ellos me voltearon y entre los dos me la empezaron a comer, juntaban sus lenguas y a la vez se daban un morreo, era tan erótico ver a dos tipos hacer eso…, no aguanté más y empecé a correrme, creía que ellos se retirarían pero lo que vi me dejo pasmado, luchaban con sus bocas a ver quien se comía mi leche y luego, con las puntas de sus lenguas, se lo pasaban el uno al otro dándose otro morreo; me dejaron la polla súper limpia.
Nos levantamos, nos vestimos, y mi tío no se puso la camisa, nos sentamos en el pequeño sofá donde cabíamos bastante apretados, yo miré en el mini-bar y saqué tres cervezas, se las di y me dirigí hacia la puerta para abrirla, en cuanto me senté y me tome el primer sorbo de cerveza, la puerta de la habitación de mis padres se abrió dejando ver a mi madre súper emperifollada y oliendo a perfume.
_Pero bueno, aún estáis así, vaya con el dichoso deporte. Markos, qué haces bebiendo cerveza… todavía eres muy joven.
_Mamá, no seas plasta que tengo 19 años, joder –dije molesto.
_Si cariño, deja ya de tratar a Markos como a un niño, si ya es todo un hombre –dijo mi padre mientras me acariciaba la cabeza en un gesto muy paterno.
_Si hombre, tu ponte de su parte, esta mañana con los porros, ahora la cerveza, ¿y después que será, eh? –siguió protestando mi madre.
Mi tío, por lo bajo, dijo “las pollas”; entonces los tres empezamos a reírnos a carcajadas.
_Hombres… todos sois iguales, dijo mi madre al tiempo que salía cerrando la puerta detrás de sí, pero al instante la volvió a abrir y dijo: “Ah, se me había olvidado deciros que esta noche, cenamos en el restaurante del hotel, ya hemos reservado mesa, así que empezar a poneros decentes, hay que ir de etiqueta”
En ese momento se abrió la puerta de la habitación de mis tíos y salió mi tía igual de emperifollada que mi madre, cuando vio a mi tío monto en cólera.
_Pero bueno… todavía estas así. Venga, que sólo tenemos media hora y el restaurante es de mucha categoría –dijo muy enojada.
_Déjalo niña, hombres tenían que ser… ven, ayúdame hacerme las uñas -dijo mi madre.
Cuando llegamos al restaurante y pedimos nuestra mesa, me encontré con Hans que nos saludó con la mano y con una gran sonrisa.
_¿De qué conocéis a este hombre? –preguntó mi tía. (Si supiera de dónde le daría un patatús a la muy loro)
_Lo conocimos esta tarde en el café, es alemán y nos hemos entendido gracias al inglés de Markos –dijo mi padre.
_Ves como fue buena idea las clases de ingles para Markos -decía mi madre a mi padre.
Llegamos a nuestra mesa, nos sentamos y empezamos a mirar la carta, de repente, mi madre nos dijo:
_Es una pena que este hombre coma solo… ¿por qué no lo invitáis a nuestra mesa?
Yo me levanté y fui hacia la mesa de Hans, él me sonrió y me preguntó a qué se debía la grata visita, le comenté que mi madre le invitaba a nuestra mesa, si le apetecía… Hans miró en dirección a la mesa de mis padres y con un gesto agradeció la invitación mientras mi madre hizo un gesto señalando a la mesa que le invitaba. Hans se levantó de su mesa y cogiéndome la espalda, nos fuimos en dirección a la mesa de mis padres.
(Continuará)
Perdónenme si este relato ha sido muy largo pero es que estaba muy inspirado.
Ámsterdam la ciudad del vicio
¡Qué guay!, como se enrolla mi viejo, cuando llegué ayer del gimnasio tuve una gran sorpresa.
_¿Qué te parece pasar unos días en la vieja Holanda, con tus padres y tus tíos?
_¿Holanda, con todos esos rubitos y esos pollones grandes y rosados?
_Jajaja Marko, siempre pensando en lo mismo. ¿Y dime, cómo sabes que tienen pollón y que son rosaditos como tú dices?
_Pues… lo sé porque me he follado unos cuantos y todos tienen buenas pollas.
_Joder con el niño, si eres un manual andante… lo que tu no te hayas follado…
Llegó el gran dia del viaje, habíamos quedado con mis tios en encontrarnos en la Terminal. En cuanto vi aparecer a mi tio, me puse cachondo, qué guapo estaba con esos vaqueros marcando su gran paquete, a su lado, estaba la insulsa de mi tia que ya venia quejándose, como de costumbre, “ay, como pesan las bolsas y yo que me he hecho la manicura, no me van a lucir nada” Mi padre y yo nos miramos y nos aguantamos la risa, mira que es tontita mi tia, si ella supiera lo bien que nos lo pasamos los tres juntos, seguro que me odiaria.
En cuanto aterrizamos en el aeropuerto de Schiphol , lo encontré inmenso, tenía de todo. Tenía hasta un casino, ya se empezaban a divisar hombres y chicos guapísimos. En eso, que noto un codazo en mi lado izquierdo, volteo y era mi padre: “Vaya Markitos, cómo nos vamos a poner -me dice en voz baja para que mi madre no se entere- Luego te enseño una sorpresa que he comprado, que nos ira muy bien a los tres”
¿Qué narices sera?, viniendo de mi padre me espero cualquier cosa. Cuando llegamos al hotel, flipamos de lo lujoso que era, hasta mi madre y mi tia reian nerviosas. “Niña, has visto qué hotel, si parece de película, ¿tendra jacuzzy en la habitación?, decía mi madre a mi tia, entonces a mi padre se le iluminó la cara y le brotó una gran sonrisa; ¿qué estaria pensando la mente calenturienta de mi padre en esos momentos?
Nos instalamos en nuestras habitaciones, para mi sorpresa, me habían alquilado una para mí sólo, mi madre me dijo que había sido idea de mi padre, que yo ya tenía edad y necesitaba mi intimidad. En cuanto mi madre se metío en el lavabo, le dije mi viejo:
_¿Con que mi intimidad…?, querrás decir nuestra intimidad, ¿no?.
_Jajaja, si Markos, alquilé tu habitación para pasar buenos ratos los tres juntos y si ligas con alguno, poder traértelo y follar todo lo que quieras ¿te parece bien, no?
_Joder papá, de cojones, pero dime una cosa, ¿cómo lo harás sin que mamá y la tía sospechen algo?
_Tu déjamelo a mí que ya se me ocurrirá algo -diciendo esto se fue hacia una puerta y la abrió- Aquí detrás está tu habitación, son habitaciones que se comunican por estas puertas -entramos a mi habitación y me mostró otra puerta- y esta otra, comunica con la habitación de tus tíos, asi que cuando oigas que pican a cualquier puerta, seremos uno de nosotros.
_Joder papi, estas en todo, me gusta tu idea.
Cerré la puerta de la habitación de mis padres y le pregunté: “¿Por qué no estrenamos la cama, eh papi?”
Y diciéndoselo le empeze a sobar el paquete y a tumbarlo en la cama donde empeze a darles suaves besos, y esos besos se convirtieron en apasionados y lamidas de lengua, le fui desabrochando la camisa y fui lamiendo su pecho velludo y con mi lengua hacia el camino hasta su pubis, le desabroché los pantalones y bajé su cremallera. Al instante me encontré con un paquete muy abultado, donde me guardaba esa polla que tanto me gusta y tanto placer me da. Estaba a punto de metérmela en la boca, cuando un ruido en la puerta, concretamente era el pomo de la puerta, giraba sin cesar y al otro lado se oía una voz, la de mi madre. Corriendo, mi padre se vistió pero no se abrochó bien la camisa, se levantó y fue a abrir a mi madre. Yo, en un acto reflejo, cojí el mando de la televisión y la encendí, en la imágen salía los resúmenes de los deportes, mientras, mi padre movía el pomo de la puerta, como si no lo pudiese abrir. “Cariño, que no sé lo que le ha pasado a la puerta, no se habre, espera que creo que ya está” Se oyó un clic y se abrió la puerta, al instante entró mi madre y con los brazos en jarras soltó:
_Ya me lo imaginaba yo que estarías con la tele, si sois tal para cual. Pero que no veis que estan hablando en holandes, ¿entendeis algo?
_Amor, el deporte es un lenguaje universal, con las imágenes ya nos enteramos, cuando acabe este resumen voy contigo –dijo mi padre y se leventó y besó a mi madre.
En ese momento, noté una sensación rara en mi cuerpo, ¿sería que tenía celos de mi madre?, ¿me estaba enamorando de mi viejo?, no, no creo, lo que pasa es que estaba cachondo, mi madre me habia cortado el rollo en el mejor momento, justa cuando iba a disfrutar del pollón de mi viejo. Antes de irse de nuevo hacia su habitación, mi madre soltó otra de las suyas: “por favor Paco, abróchate esa camisa que estamos en un sitio con categoría”, y diciendo esto, cerró la puerta detrás suyo. Mi padre y yo nos miramos y empezamos a reírnos a carcajadas.
Pasamos una mañana muy divertida visitando lo tipico de alli y disfrutando de las vistas, a la hora de comer fuimos a un restaurante selfservis llamado La Plaçe. Era muy bonito y simulaba una plaza con sus puestos, cada uno de ellos estaba destinado a una comida, tu solo tenías que ir con tu bandeja y coger lo que más te guste. Me fui hacia el puesto donde hacían la carne, me quedé sin habla cuando vi aquel chico. Era de 1’85, de complexión fuerte, con unos ojos azules y por lo poco que se le veía de pelo, pues lo tapaba un gorro, era rubisimo. Cuando me tocó el turno, me recibió con una gran sonrisa, qué dientes tan blancos. Yo me quedé tonto y me empezó a hablar: “¡Hallo!” me hablaba en holandés, yo le dije en inglés que no lo entendía y rápidamente se pasó al ingles, me preguntó que me apetecía comer mostrándome toda la clase de carnes que estaban expuestas, me preguntó de dónde éramos y yo le expliqué que éramos de Barcelona, al chico se le iluminó la cara y en un perfecto castellano nos dijo:
”me encanta Barcelona, el año pasado estuve de vacaciones y qué bien me lo pasé”, diciendo esto me miraba a los ojos, yo me puse rojo y aparté tímidamente la mirada.
_Qué simpático este chico ¿verdad? -decía mi madre.
_Es todo un detalle que nos hablara en nuestra lengua, seguro que todos los comerciantes lo hablan, claro como viven del turismo… -acotó mi tía.
¿Pero qué se ha creído mi tía, que la iban a tratar como la reina de shaba? Comimos muy bien en ese sitio, ya era por la tarde, mi tía ya comenzaba a decir que estaba cansada y que se iría para el hotel, le preguntó a mi madre si se iba con ella y la pobre no tuvo más remedio que irse. “Nosotras nos vamos al hotel a descansar, he visto que hay una piscina, seguro me daré un bañito, ¿y vosotros donde iréis?” Entonces mi padre le dijo:
_Creo que iremos a un coffeshop a fumarnos unos porros.
_¡Por dios Paco vas a ir con el niño a esos sitios! –exclamó mi madre.
_Cariño, Markos ya no es tan niño como tu piensas, ¿y qué te crees, que no los a probado nunca?, seguro que está harto de fumarlos con os colegas; cariño, que ya tiene 19 años, yo a su edad hacia cosas peores…
_Bueno, bueno, si le pasa algo al niño bajo tu responsabilidad queda, vamonos -y cogiendo a mi tía del brazo salieron rumbo al hotel.
_Qué bien que ya nos hemos librado de los dos loros -reía mi tío- Ahora tenemos todo el tiempo para nosostros. ¿Qué os apetece hacer?
_Lo primero que haremos será sentarnos en esa terracita y pedirnos unas buenas cervezas –dijo mi padre
En cuanto nos sentamos, vino el camarero y nos tomó nota, mi padre sacó de su bolsa unos papeles...
_Miren lo que tengo aquí, la semana pasada me metí en una Web gay de turismo de Ámsterdam y he recopilado direcciones muy interesantes, miran...
_Joder papi, tu piensas en todo, menudo viaje nos espera...
Decidimos por mayoría visitar una sauna, la mas famosa de Ámsterdam la archí-conocida Termos Day, ( la verdad, si vais a Ámsterdam no os la podéis perder) Nos acabamos las cervezas y pusimos rumbo a la sauna, yo estaba súper excitado y creo que mi padre y mi tío estaban igual que yo, sólo hacía falta mirarles el paquete para comprobar el grado de excitación que tenían.
_¿Falta mucho? -le preguntaba a mi viejo, mientras no quitaba los ojos del mapa.
_Mira, ahora estamos en Leidsegracht, si seguimos unos metros nos encontraremos con la calle de la sauna que se llama Raamstraat,
_¡Mira, esta es la calle! En el numero 33 esta la sauna, vamos que solo nos quedan 10 números.
_Hey chicos, que ya hemos llegado, aquí esta.
_¿Esta es la sauna, me la imaginaba de otra manera, si parece un gimnasio? -decía mi tío.
_Jajaja, hermanito, tu estas acostumbrado a otro tipo de saunas, las de las guarrillas, esta es una sauna de tíos, he leído que solo tienes que pagar la entrada y las consumiciones que tomes.
_¿Y lo del tema folleteo como va, hay que pagarlo aparte?
_No hermanito, eso es lo mejor, a diferencia de las saunas de tías, tu tienes que pagar tu servicio, en las saunas gay follas lo que quieres con quien quieres.
_Joder, qué estamos esperando, tengo ganas que una boquita holandesa se coma esta polla española – y diciendo esto se zarandeaba su paquete.
Cuando entramos en la sauna ya se respiraba el ambiente gay, el recepcionista era de etnia filipina o indonesia, era todo una mujercita, bestia una camiseta sin mangas muy ceñida y unos shorts, su voz era muy amanerada: “¡¡Hello, boys!!”, decía con una voz muy estridente. Como yo era el único que hablaba ingles, me dirigí a él y le dije que queríamos tres entradas, me preguntó el número de pies, me los dio y me dio un montón de condones y lubricante deseándonos una feliz estancia. Nada más entrar, nos encontramos con un vestuario y sus respectivas taquillas, buscamos la de cada uno y empezamos a desnudarnos,¡Qué guapos que estaban mi tío y mi padre con solo las toallas!, ya se notaba que querían guerra pues estaban bastante morcillonas, habían tíos buenísimos cambiándose o vistiéndose, me fijé en un hombre de unos 40 años, tenía un cuerpo trabajado de gimnasio y un pecho muy velludo. Estaba empezando a desabrocharse los pantalones, se los quitó y quedó en calzoncillos mostrando un buen paquete, me miró y me sonrió tocándose su fabuloso paquete, de repente, se bajó el calzoncillo y salió un pollón bastante morcillón, era muy gorda y eso que no estaba todavía empalmada, tenía todo el capullo tapado por el prepucio, es el tipo de pollas que me vuelven loco, me encanta jugar con ese trocito de piel con mi lengua. Se tapó con su toalla y se fue.
”Vaya markitos, ¿te has quedado tonto con esa polla?” Joder cómo me conocía mi padre, me abrazó y fuimos a investigar que nos deparaba esta magnifica sauna, de momento, lo primero que había visto me gusto mucho. Descubrimos el bar y nos pedimos unos cubatas mientras dábamos un repaso a todos los tíos que se encontraban en ese recinto, conforme iba viéndolos, ellos muy gentilmente levantaban su copa y hacían un brindis en el aire, era un especie de saludo entre machos, me fijé que había mucho oriental y todos eran del mismo patrón, pequeñitos y muy femeninos, parecía niñas, a mi tío se le acercó uno de ellos y quiso hablar con él, pero como vio que no le entendía, me miró y me habló en inglés, le expliqué que éramos de Barcelona y el oriental pegó un chillido, empezó a decir que le gustaba mucho y que los chicos eran muy gupos, tan guapos como él, y me señalo a mi tío.
_¿Markos, que dice este de mi? Si parece una niñata, seguro que le encanta que la enraben, tiene pinta de gustarle.
_Si tío, me ha dicho que le gustas y por lo que parece a ti también… ¿Quieres que le diga que tu quieres fallártelo?
_Venga, sí, díselo. Me apetece follarme a esta niñata.
Le expliqué que a mi tío le gustaba y quería fallárselo si él estaba de acuerdo, puso una cara muy morbosa mirando a mi tío y le metió la mano bajo su toalla, la cara del oriental fue de sorpresa: “¡Oh my god!” Rápidamente le abrió la toalla, le acogió la polla y le dio un beso en la punta, la demás gente que estaba allí no quitaba ojo, se notaba que mi tío le había gustado mucho y más ahora que le habían visto la polla en acción. Mi padre también se abrió la toalla y se zarandeó la polla; corriendo, el oriental se la tomó y la beso como a mi tío, luego se fue hacia la salida del bar y con un gesto de manos, hizo entender que lo siguieran los dos. Mi viejo y mi tío se fueron con él dejándome solo en el bar.
_Adiós folladores, ya me contareis como le dejáis el culo a este tío, no os paséis mucho que me lo matáis, que es muy poca cosa, jajaja.
_Calla, calla que estas menuditas son las que mejor aguantan y las que tragan.
Dio la casualidad que coincidieron en la puerta, mi padre y el hombre que había visto en las taquillas, el hombre me saludo alzando la mano y se sentó a mi lado en la barra. Todo esto lo vio mi padre y con un gesto de cabeza, me dio a entender que atacara. El hombre se presentó como Hans, era alemán y estaba en Ámsterdam por trabajo. Cuando me preguntó de donde era y le dije que era de Barcelona, su rostro se iluminó, me contó maravillas de mi ciudad y yo le pregunté porqué todo el mundo que había conocido hoy le gustaba tanto mi ciudad. Él me dio a entender que Barcelona era una ciudad que gustaba mucho al público gay y por su alta oferta de ocio nocturno, cosa que le faltaba a Ámsterdam.
Mientras hablaba, me lancé y empecé a acariciarle el muslo, él abrió un poco las piernas dándome a entender que podía hacer lo que quisiera, yo le sobé la polla que inmediatamente se puso bastante grande, casi no me cabía en la mano.Él me dijo que fuéramos a un sitio mas cómodo, salimos del bar., me tomó de la mano y me dio un tierno beso en los labios… “Dios, cómo me gustaba ese hombre”. Nos encaminamos hacia otra planta llena de cabinas, él estuvo buscando la suya, abrió la puerta y con un gesto muy cortés me invitó a entrar. La habitación estaba muy bien, tenía una cama muy grande, una televisión de plasma donde estaba una película porno… Hans se estiró en la cama y quitándose la toalla me invitó a acostarme con él. No lo pensé dos veces, corriendo fui a por su polla, joder… menudo pollón tenía Hans. Me costaba bastante meterme el capullo, parecía una mandarina debido a su tamaño pero como soy bastante testarudo, no paré hasta que me la metí, incluso con pequeñas arcadas, mientras Hans me iba tocando el culo al que mpezó a ensalivarlo y a meterme dedos. En eso, oímos unos grititos en la habitación de al lado, las voces me eran familiares y vaya si me sonarían, eran las voces de mi viejo y mi tío: _Así perra, trágatela toda. Joder, cómo mama la china esta… ¿Y qué me dices de su culito? Me cabe entera… ostia, qué bien me lo estoy pasando, aquí falta Marcos…
Desde mi cabina les dije que estaba en la de al lado, y que no destrozaran mucho al oriental, mientras Hans me empezaba a meter su pollón. Joder, qué grande, mi culo estaba acostumbrado a pollones, pues mi padre y mi tío, como ya sabéis, tienen unos buenos cacharros; pero el de Hans era inmenso, yo gemía y toqué su polla pensando que ya la tenía adentro, pero comprobé que sólo me había metido la punta. Me asusté pensando en cuando la metiera entera, Hans me dio un botecito y me dijo que aspirara muy fuerte, lo hice e inmediatamente me encontré con una sensación muy cachonda y noté cómo mi culo se abría para albergar el pollón de Hans. Joder, cómo follaba… si follaba igual que mi padre y mi tío, cómo se nota la experiencia… mira que he follado con tíos, pero mis mejores polvos siempre han sido con maduritos; tienen una forma de follarte que los niñatos no tienen. Me lo estaba pasando de vicio, Hans la sacaba y la metía de golpe hasta los cojones, yo le pedí más de lo que me había dado, inspire fuerte y volví a sentir esa sensación tan placentera, Hans estaba a punto de correrse y me preguntó entre jadeos dónde la quería, le pedí que se corriera en mi culo, necesitaba notar su corrida dentro de mí.
No hicieron falta más envestidas, repente noté ese calorcito que se siente cuando una polla se corre dentro de ti. Hans se acostó boca arriba todavía jadeando de la gran corrida que había tenido, yo me incorporé y lo abracé chupándole sus tetillas. Él me besó y me dio lengua durante un rato, -¡que a gusto estaba con ese hombre!- podía pasarme horas y horas así abrazados. Nos adormilamos y nos despertó el ruido de la puerta, alguien picaba muy intensamente.
_Markos… ¿sigues ahí, hijo? –decía mi padre. Fui a abrirle dejando a Hans estirado en la cama y morcillón
_¿Qué pasa papa? –pregunté. La cara de Hans cambió con una mueca de sorpresa al oír que decía papá.
_Nada hijo, lo que pasa es que no te escuchábamos y queríamos saber qué pasaba, pero ya veo que estás muy bien acompañado… -diciendo esto, saludó a Hans con la mano.
Hice las oportunas presentaciones, la cara de Hans era un poema, nos dijo que le chocaba mucho que estuviéramos juntos en un sauna gay y follando; y cuando le conté que también habíamos venido con mi tío, Hans no pudo aguantar la risa, luego nos fuimos los tres al bar a seguir bebiendo. En eso estábamos cuando entró mi tío abrazado con el oriental quien no paraba de masajearle el paquete. “Vaya con el chino, parece que contigo le ha tocado la lotería, jajaja” -reía mi padre- “Ven que te voy a presentar a este rubio tan guapo” Hechas las presentaciones, tuvimos una charla bastante interesante, y Hans nos preguntó en qué hotel nos hospedábamos, cuando le dijimos que estábamos en el Jolly Carlton empezó a reírse, justamente ése era su hotel. Él estaba en la habitación 420 y nosotros estábamos dos pisos más abajo, en la 220 que era la de mis padres, en la 221 que era la mía -algo que recalqué muy bien- y en la 222 la de mis tíos.
Salimos del sauna, nos acompañaba nuestro nuevo amigo y nos dirigimos con él al Barrio Rojo, la verdad que el barrio me impresionó, sobre todo los escaparates donde se exhibían mujeres a cambio de dinero, me daba la sensación de que estábamos en un lonja y el polvo se cobrara al mejor postor. Luego nos dirigimos al hotel, Hans se despidió de nosotros diciendo que cuando quisiéramos ir a su habitación no lo dudaramos. Yo me fui a mi habitación y antes de cerrar la puerta, le di un beso a mi padre dándole las gracias por el viaje. Luego, después de ducharme, fui a la habitación de mis padres, mi madre todavía se estaba duchando así que tardaría lo suyo, -si la conoceré yo…-
_Cariño, tú tranquila que me quedo en la habitación con el niño mirando la televisión –dijo mi padre.
_Vale, pero no os aplatanéis que os conozco y no quiero ir muy tarde a cenar –contestó mo madre.
Cerramos la puerta, pusimos la tele y nos acostamos en la cama, mi padre se levantó y guiñándome un ojo, puso el seguro a la puerta; volvió a la cama y empezó a abrirse la bragueta sacándose la polla.
_Vamos carino, que esta mañana me he quedado con las ganas de que me la comas –me dijo. En el momento que iba a comérsela llaman a la puerta.
_Coño, será posible… Espero que no sea la loro de tu madre. Joder, qué inoportuna.
_Me parece que es en la habitación de los tíos, supongo que será el tío, papá.
_Pues corre, ve a abrir, pero espera a que me vista. Ya, ya puedes abrir.
Fui hacia la puerta y abrí, era mi tío que girándose en dirección a su habitación pego un grito:
_Niña… me voy a la habitación de Markos a ver la televison mientras tu terminas de arreglarte…
_Vale, pero no te arrugues la ropa que te conozco y luego vas hecho un cromo –decía mi tía desede su habitación.
Mi tío cerró la puerta y también puso el pestillo, a continuación se desnudó y se sentó en la cama con toda su polla apuntando al techo.
_Así es la única manera de no arrugarme la ropa, ¿no creés Markitos?
_Yo también haré lo mismo que tu, hermanito –dijo papá y se desnudó en un momento.
_Pues… yo no voy a ser menos –dije y también me desnudé.
Mi padre y mi tío me esperaban tocándose las pollas, tenían ganas de una buena mamada, antes de subir a la cama hice zapping y encontré un canal donde estaban retransmitiendo el premio de Malasia de Foómula 1, subí el volumen y me fui a disfrutar de esos dos pollones. Me subí en la cama y a gatas fui a las piernas de mi padre y me metí su polla, mientras con la otra mano masturbaba a mi tío, me pasaba de una polla a otra, -cómo me gusta estar así con mi padre y mi tío- Tenía que ser una mamada rápida pues mi madre y mi tía no tardarían en picar a la puerta, empecé a chupársela mas deprisa a mi padre y cuando ya notaba que se corría, puse la lengua para no perder nada de su corrida, en cuanto me pegó los trallazos de leche le limpié bien su polla y me dirigí a la de mi tío haciendo el mismo trabajo hasta que noté su corrida. Ellos me voltearon y entre los dos me la empezaron a comer, juntaban sus lenguas y a la vez se daban un morreo, era tan erótico ver a dos tipos hacer eso…, no aguanté más y empecé a correrme, creía que ellos se retirarían pero lo que vi me dejo pasmado, luchaban con sus bocas a ver quien se comía mi leche y luego, con las puntas de sus lenguas, se lo pasaban el uno al otro dándose otro morreo; me dejaron la polla súper limpia.
Nos levantamos, nos vestimos, y mi tío no se puso la camisa, nos sentamos en el pequeño sofá donde cabíamos bastante apretados, yo miré en el mini-bar y saqué tres cervezas, se las di y me dirigí hacia la puerta para abrirla, en cuanto me senté y me tome el primer sorbo de cerveza, la puerta de la habitación de mis padres se abrió dejando ver a mi madre súper emperifollada y oliendo a perfume.
_Pero bueno, aún estáis así, vaya con el dichoso deporte. Markos, qué haces bebiendo cerveza… todavía eres muy joven.
_Mamá, no seas plasta que tengo 19 años, joder –dije molesto.
_Si cariño, deja ya de tratar a Markos como a un niño, si ya es todo un hombre –dijo mi padre mientras me acariciaba la cabeza en un gesto muy paterno.
_Si hombre, tu ponte de su parte, esta mañana con los porros, ahora la cerveza, ¿y después que será, eh? –siguió protestando mi madre.
Mi tío, por lo bajo, dijo “las pollas”; entonces los tres empezamos a reírnos a carcajadas.
_Hombres… todos sois iguales, dijo mi madre al tiempo que salía cerrando la puerta detrás de sí, pero al instante la volvió a abrir y dijo: “Ah, se me había olvidado deciros que esta noche, cenamos en el restaurante del hotel, ya hemos reservado mesa, así que empezar a poneros decentes, hay que ir de etiqueta”
En ese momento se abrió la puerta de la habitación de mis tíos y salió mi tía igual de emperifollada que mi madre, cuando vio a mi tío monto en cólera.
_Pero bueno… todavía estas así. Venga, que sólo tenemos media hora y el restaurante es de mucha categoría –dijo muy enojada.
_Déjalo niña, hombres tenían que ser… ven, ayúdame hacerme las uñas -dijo mi madre.
Cuando llegamos al restaurante y pedimos nuestra mesa, me encontré con Hans que nos saludó con la mano y con una gran sonrisa.
_¿De qué conocéis a este hombre? –preguntó mi tía. (Si supiera de dónde le daría un patatús a la muy loro)
_Lo conocimos esta tarde en el café, es alemán y nos hemos entendido gracias al inglés de Markos –dijo mi padre.
_Ves como fue buena idea las clases de ingles para Markos -decía mi madre a mi padre.
Llegamos a nuestra mesa, nos sentamos y empezamos a mirar la carta, de repente, mi madre nos dijo:
_Es una pena que este hombre coma solo… ¿por qué no lo invitáis a nuestra mesa?
Yo me levanté y fui hacia la mesa de Hans, él me sonrió y me preguntó a qué se debía la grata visita, le comenté que mi madre le invitaba a nuestra mesa, si le apetecía… Hans miró en dirección a la mesa de mis padres y con un gesto agradeció la invitación mientras mi madre hizo un gesto señalando a la mesa que le invitaba. Hans se levantó de su mesa y cogiéndome la espalda, nos fuimos en dirección a la mesa de mis padres.
(Continuará)
Perdónenme si este relato ha sido muy largo pero es que estaba muy inspirado.