erikpablo
06-05 2007, 02:29 PM
Mido 1.78, peso 65kg. y no tengo los músculos del cuerpo trabajados. Mis ojos son marrones, al igual que mi pelo. Yo estaba matriculado en Ciencias de la Salud y sólo me separaba de mis compañeros de clase para dar Biología y Química. En estas clases estaba un compañero mío de toda la vida llamado Andrés. Era un chico guapísimo, 1.85, pelo oscuro y ojos verdes. No tenía los músculos del cuerpo muy marcados, pero tenia unos brazos enormes. Un día, en clase de Biología, me emparejaron con él para hacer un trabajo sobre el cuerpo humano. Yo me puse muy nervioso ya que él sabía que yo era gay, pero no que me gustaba. Lo llamé el viernes para quedar con él y así hacer el trabajo.
-¿Andrés, puedes quedar hoy para hacer el trabajo?
-Si, pero tiene que ser a partir de las 7:00.
-De acuerdo. ¿Quedamos en la biblioteca? –pregunté.
-No, ven a mi casa. Aquí no habrá nadie y no nos molestarán.
Estaba muy nervioso. Me preparé cogí mis apuntes y me dirige a casa de Andrés. Llegué a su casa y toqué el timbre. Escuche unos pasos y Andrés abrió la puerta. Estaba recién duchado, con el pelo mojado y una toalla alrededor de la cintura. Me fijé en su abdomen, por el que se deslizaban unas gotas hasta llegar a su ombligo y de él asomaban unos pelos, que me excitaron al momento. Noté crecer mi verga dentro de los pantalones. “Pasa, pasa. Me acabo de duchar. He llegado ahora de jugar al baloncesto. Vete a mi dormitorio que enseguida voy yo” me dijo Andrés y me fui a su dormitorio. Estaba muy ordenado. Vi su cama, sobre ella estaban unos boxers y una camiseta de tirantes. Andrés vino con el pelo y el cuerpo secos, cogió la ropa y fue al baño a vestirse. Cuando volvió me dijo: “Casi he terminado mi parte. Sólo tenemos que unir tus apuntes y los míos”.
Encendió el ordenador. Abrió su trabajo, me lo enseñó y empezamos a añadir mis apuntes. Al rato me sonó el móvil, era mi madre. Me dijo que ella y mi padre se iban con sus amigos todo el fin de semana. Cuando colgué, Andrés me preguntó qué pasaba. Le dije que mis padres se iban. Él me contestó que sus padres también se habían ido y que si quería me podía quedar allí hasta el domingo. No sé porqué, pero no le contesté. Él añadió que así tendríamos más tiempo para hacer el trabajo. No me pude negar. Entonces le dije que tendría que ir a casa a por mis cosas. Él me dijo que no fuera (no lo he mencionado antes, vivíamos a 1km uno del otro), que perderíamos tiempo. Pero bajé a una farmacia que había bajo su casa y me compré un cepillo de dientes e inconscientemente unos condones. Subí a y vi que estaba sacando de abajo de su cama otra cama. Me pidió que le ayudara a hacerla. Después de esto seguimos con el trabajo. Hacia las diez, cenamos y después le dije que me iba a la cama ya que tenía mucho sueño. Él me contestó que iría más tarde.
Como no tenía pijama me quité toda la ropa menos mis boxers. Me metí a la cama y me acordé de la imagen de Andrés cuando me abrió la puerta. Me debí de dormir con eso ya que no me acuerdo más nada. Me desperté hacia las 9:00 con una erección. Miré a Andrés, estaba dormido, menos mal, hubiera pasado un mal rato. Vi a los pies de mi cama ropa y encima una nota en la que decía: “Si no quieres ponerte tu ropa de ayer, puedes ponerte esto. Andrés.” Sentí una sensación entre excitación y vergüenza. Ponerme ropa de Andrés. Nunca lo hubiera soñado. Decidí darme una ducha. Así bajaría mi erección y después me pondría la ropa de Andrés. Abrí el grifo y esperé a que se calentara el agua. De pronto noté unas manos agarrándome de la cintura. Me asusté, giré y vi a Andrés.
-¡Joder! ¡Que susto! Te habrá hecho gracia.
-Es que te he visto y he pensado que podríamos ducharnos juntos.
-Que gracioso. Me dejas de vacilar, tú eres hetero.
-Me gusta que tu también hayas caído en el engaño. Yo pensaba que te ibas a dar cuenta y que me ibas a joder todo el teatro.
-¿Que dices? ¿Estas tonto? Si has estado saliendo con todas las de clase.
-Sí, porque si se entera mi padre me mata. Él no parece de esta época. (En España los gays podemos casarnos, por eso lo dijo.) Además, siempre me has atraído.
Yo notaba que mi verga se estaba poniendo dura. No sabía qué hacer. Pero pensé en seguirle el juego ya que todos los que me conocían sabían que era gay y él no podía usar eso para chantajearme. Entonces, sin decirle nada me abracé a él. Nuestros cuerpos se rozaron. Noté que se le estaba empinando. Le agarré las nalgas fuertemente y nos empezamos a besar. Noté su saliva en mi boca. Entonces me agarró el culo y me levantó. Yo le rodeé el cuerpo con mis piernas y noté cómo mi verga y mis huevos se chocaban con su abdomen. Me dejó en la cama y se tumbó sobre mí. Me empezó a besar por el cuello. Yo me impulsé, lo hice girar y me quedé encima. Lo besé por el cuello y fui bajando. Me paré en sus pezones. Se los lamí y lo oía gemir de placer. Seguí bajando y le chupé mi zona favorita, los pelos bajo su ombligo. Me separé por un momento de su cuerpo y después comencé a mamar su verga. Ninguno de los dos es circuncidado, así que le mordisqueé levemente el prepucio. Se la seguí mamando hasta que me dijo que no quería correrse el solo y que prefería que hiciéramos el 69. Nunca había hecho el 69, pero lo disfruté de lo lindo. Yo le mamaba su verga mientras notaba que él me la mamaba a mí. Nos corrimos uno en la boca del otro. Sentí su caliente semen por mi boca.
A continuación nos fuimos a duchar los dos juntos. Nos estuvimos enjabonando mutuamente. De repente me di cuenta de que me había vuelto a empinar. Le miré a él y también estaba empinado. Nos masturbamos mutuamente. Primero despacio y luego más fuerte. Entonces me di cuenta de que él empezó a acelerar y yo hice lo mismo. Yo veía asomar su glande y volver a esconderse. Eso me excitó aun más y noté que me venía, entonces lo empecé a masturbar más rápido para que se corriera a la vez que yo y así lo hicimos.
Bueno por ahora esto, si les gusta les contaré lo que ocurrió el resto del fin de semana. No sean muy crueles al opinar.
-¿Andrés, puedes quedar hoy para hacer el trabajo?
-Si, pero tiene que ser a partir de las 7:00.
-De acuerdo. ¿Quedamos en la biblioteca? –pregunté.
-No, ven a mi casa. Aquí no habrá nadie y no nos molestarán.
Estaba muy nervioso. Me preparé cogí mis apuntes y me dirige a casa de Andrés. Llegué a su casa y toqué el timbre. Escuche unos pasos y Andrés abrió la puerta. Estaba recién duchado, con el pelo mojado y una toalla alrededor de la cintura. Me fijé en su abdomen, por el que se deslizaban unas gotas hasta llegar a su ombligo y de él asomaban unos pelos, que me excitaron al momento. Noté crecer mi verga dentro de los pantalones. “Pasa, pasa. Me acabo de duchar. He llegado ahora de jugar al baloncesto. Vete a mi dormitorio que enseguida voy yo” me dijo Andrés y me fui a su dormitorio. Estaba muy ordenado. Vi su cama, sobre ella estaban unos boxers y una camiseta de tirantes. Andrés vino con el pelo y el cuerpo secos, cogió la ropa y fue al baño a vestirse. Cuando volvió me dijo: “Casi he terminado mi parte. Sólo tenemos que unir tus apuntes y los míos”.
Encendió el ordenador. Abrió su trabajo, me lo enseñó y empezamos a añadir mis apuntes. Al rato me sonó el móvil, era mi madre. Me dijo que ella y mi padre se iban con sus amigos todo el fin de semana. Cuando colgué, Andrés me preguntó qué pasaba. Le dije que mis padres se iban. Él me contestó que sus padres también se habían ido y que si quería me podía quedar allí hasta el domingo. No sé porqué, pero no le contesté. Él añadió que así tendríamos más tiempo para hacer el trabajo. No me pude negar. Entonces le dije que tendría que ir a casa a por mis cosas. Él me dijo que no fuera (no lo he mencionado antes, vivíamos a 1km uno del otro), que perderíamos tiempo. Pero bajé a una farmacia que había bajo su casa y me compré un cepillo de dientes e inconscientemente unos condones. Subí a y vi que estaba sacando de abajo de su cama otra cama. Me pidió que le ayudara a hacerla. Después de esto seguimos con el trabajo. Hacia las diez, cenamos y después le dije que me iba a la cama ya que tenía mucho sueño. Él me contestó que iría más tarde.
Como no tenía pijama me quité toda la ropa menos mis boxers. Me metí a la cama y me acordé de la imagen de Andrés cuando me abrió la puerta. Me debí de dormir con eso ya que no me acuerdo más nada. Me desperté hacia las 9:00 con una erección. Miré a Andrés, estaba dormido, menos mal, hubiera pasado un mal rato. Vi a los pies de mi cama ropa y encima una nota en la que decía: “Si no quieres ponerte tu ropa de ayer, puedes ponerte esto. Andrés.” Sentí una sensación entre excitación y vergüenza. Ponerme ropa de Andrés. Nunca lo hubiera soñado. Decidí darme una ducha. Así bajaría mi erección y después me pondría la ropa de Andrés. Abrí el grifo y esperé a que se calentara el agua. De pronto noté unas manos agarrándome de la cintura. Me asusté, giré y vi a Andrés.
-¡Joder! ¡Que susto! Te habrá hecho gracia.
-Es que te he visto y he pensado que podríamos ducharnos juntos.
-Que gracioso. Me dejas de vacilar, tú eres hetero.
-Me gusta que tu también hayas caído en el engaño. Yo pensaba que te ibas a dar cuenta y que me ibas a joder todo el teatro.
-¿Que dices? ¿Estas tonto? Si has estado saliendo con todas las de clase.
-Sí, porque si se entera mi padre me mata. Él no parece de esta época. (En España los gays podemos casarnos, por eso lo dijo.) Además, siempre me has atraído.
Yo notaba que mi verga se estaba poniendo dura. No sabía qué hacer. Pero pensé en seguirle el juego ya que todos los que me conocían sabían que era gay y él no podía usar eso para chantajearme. Entonces, sin decirle nada me abracé a él. Nuestros cuerpos se rozaron. Noté que se le estaba empinando. Le agarré las nalgas fuertemente y nos empezamos a besar. Noté su saliva en mi boca. Entonces me agarró el culo y me levantó. Yo le rodeé el cuerpo con mis piernas y noté cómo mi verga y mis huevos se chocaban con su abdomen. Me dejó en la cama y se tumbó sobre mí. Me empezó a besar por el cuello. Yo me impulsé, lo hice girar y me quedé encima. Lo besé por el cuello y fui bajando. Me paré en sus pezones. Se los lamí y lo oía gemir de placer. Seguí bajando y le chupé mi zona favorita, los pelos bajo su ombligo. Me separé por un momento de su cuerpo y después comencé a mamar su verga. Ninguno de los dos es circuncidado, así que le mordisqueé levemente el prepucio. Se la seguí mamando hasta que me dijo que no quería correrse el solo y que prefería que hiciéramos el 69. Nunca había hecho el 69, pero lo disfruté de lo lindo. Yo le mamaba su verga mientras notaba que él me la mamaba a mí. Nos corrimos uno en la boca del otro. Sentí su caliente semen por mi boca.
A continuación nos fuimos a duchar los dos juntos. Nos estuvimos enjabonando mutuamente. De repente me di cuenta de que me había vuelto a empinar. Le miré a él y también estaba empinado. Nos masturbamos mutuamente. Primero despacio y luego más fuerte. Entonces me di cuenta de que él empezó a acelerar y yo hice lo mismo. Yo veía asomar su glande y volver a esconderse. Eso me excitó aun más y noté que me venía, entonces lo empecé a masturbar más rápido para que se corriera a la vez que yo y así lo hicimos.
Bueno por ahora esto, si les gusta les contaré lo que ocurrió el resto del fin de semana. No sean muy crueles al opinar.