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View Full Version : Un romance con mi tía Cintia.


lidia666
02-05 2007, 05:13 PM
Mi tía Cintia es una mujer como otra cualquiera, casada, 32 años de edad, guapa, y al mismo tiempo un poco misteriosa... En realidad no somos de la misma familia, ella es la mujer de mi tío Rafael. Siempre nos llevamos muy bien, yo solía ir a su casa con cierta frecuencia para oír sus discos de música que son geniales y de paso almorzábamos juntas.

Un día de esos en que fui a visitarla, me la encontré llorando desconsolada, estaba sola en casa vestida aún con un diminuto vestido que usaba para dormir y con los pelos desparramados sobre la espalda... ese pelo tan negro que le daba un toque especial. La verdad es que en aquellos momentos aún no me había dado cuenta de que me gustaban las mujeres, pero había algo en ella que ciertamente me dejaba un poco en la duda.

-Pasa por favor, ¿estás en tu casa!- me dijo al abrir la puerta, secándose las lagrimas con el vestido.

Mi tío estaba de viaje por trabajo, en realidad, él siempre andaba de viaje y casi nunca estaba en casa. Esa era la razón de su malestar, se habían distanciado desde hacía tiempo ya. En ese momento comprendí lo mal que lo estaría pasando. Me puso una taza de té y fue a ducharse, desde el baño sentí que me comentaba algo que no podía oír por el ruido del agua, así que cogí mi taza y me fui al baño con ella. Sentada en la tapa del inodoro, escuché la triste historia de su desdicha con mi tío, las mamparas de la ducha se abrieron y entre el vapor del agua caliente vi su magnífico cuerpo. Era una belleza, tenía unas caderas anchas y sus senos eran los de una diosa, ya hubiese querido yo con mis 24 años tener aquel trasero tan bien formado o esa cinturita tan hermosa. Me quedé pasmada mirándola, era preciosa.

Me hablaba mientras caminábamos a la habitación, pero yo ya no estaba escuchando nada de lo que me decía, estaba embelezada mirando su cuerpo desnudo, ligeramente mojado todavía. Se sentó en la cama con las piernas abiertas para secarse el pelo con la toalla, su coño era carnoso y no tenía ni un solo pelo... ¡por dios, creía que iba a morir de la sensación que estaba causando esa imagen en mi mente!. Ella debió notarlo, ya que cuando vine a darme cuenta, había cambiado de conversación y ahora su rostro denotaba una actitud diferente: picardía. Se puso un tanga rosa y nada más. Yo pensé que se vestiría completamente pero de eso nada. Empezó a cocinarnos el almuerzo así, semidesnuda, yo aún estaba aturdida cuando me preguntó:

-¿Te gusta lo que ves?
-Eeeh... ¿qué? -Pregunté quitando la vista de sus tetas.
-Que si te gusta lo que estas mirando… ¡Empiezo a sentir que estamos en desventaja! –respondió- ¡Quítate la ropa! -me ordenó y no me quedó mas remedio que hacerlo.
-Tía, perdona, es que no pensé que tu cuerpo fuera tan lindo -respondí nerviosa y un poco avergonzada.
-A partir de ahora no quiero que me llames más tía... llámame Cintia o "mi amor"

Mi tía, perdón, Cintia estaba muy falta de cariño, según lo que me había contado, hacía algunos meses que ella y mi tío ni siquiera se tocaban, así que supuse que identificarme o acercarme más a ella la haría sentir mejor. Después de almorzar, nos pusimos a ver una peli tendidas en el sofá del salón, bastante desnudas las dos. Ella se sentó muy cerca de mí y comenzó a acariciarme el pelo.

-Lidia... ¿alguna vez te has acostado con una mujer? –me preguntó.
-No Cintia, por dios, jamás lo he pensado. -Respondí nerviosa pero excitada.
-Venga… por dios, somos amigas, podemos contarnos todo –dijo- ¿Te gusta mi curpo Lidia?
Comprendí que en realidad estaba reprimiéndome, tenia que soltarme más, estar mas cómoda, Cintia era muy imponente y eso la hacia ver preciosa.
-Tengo que admitir que me he sentido muy atraída por ti al verte desnuda… -nunca pensé que fuera a decirlo.

Me tomó de las manos y me hizo sentarme en sus piernas, mi coño estaba muy caliente y un poco mojado, ella lo notó y comenzó a acariciármelo lenta pero profundamente.

-Hacía mucho tiempo que no sentía lo que has despertado en mi hoy -me dijo- Estoy muy excitada Lidia, ¿porqué no me das un poco de ese calor que tienes ahí abajo?-Sonrió...

Cuando me di cuenta, estábamos besándonos en su cama matrimonial, donde hacía un tiempo hacía el amor con mi tío... y ahora estaba encima de mí, besándome descontroladamente y pegando su coño mojado a mi muslo. De la gaveta sacó un pene de plástico bastante largo y comenzó a chuparlo para después chuparme el coño e introducírmelo lentamente. Mis flujos comenzaron a brotar de mi raja, ella se mojó con saliva su chocho y se introdujo el otro extremo del juguete de plástico. Comenzamos a follarnos la una a la otra con la pseudopolla y era increíblemente, el sexo más excitante que estaba teniendo en mi vida. Lo más rico de todo no era que me estuviese penetrando con la polla de plástico, sino el placer de sentir su enorme coño mojado pegado del mío, llenándome con sus jugos, el placer de sus besos, de su lengua caliente, de su boca deliciosa; el placer de saber que tenia aquél cuerpo de diosa sobre mí, entre mis piernas.

Me llené de euforia y tomé el mando de la situación, entonces la puse debajo y comencé a penetrarla duro, mucho mejor seguramente, de como la penetraba mi tío, yo sí que la quería, la deseaba. Estaba como una perrita desquiciada de placer, me sobaba las nalgas mientras me la cogía y pronto descubrí que en realidad, se estaba dando gusto con mi clítoris, así que me saqué la polla y comencé a follármela restregando mi chocho en el suyo. Enloquecimos una y otra vez mirándonos impresionadas de los que estábamos haciendo. Nos corrimos innumerables veces, fue genial.

Nos quedamos el resto de la noche en su cama, acariciándonos y besándonos como si fuera nuestra luna de miel. Por la mañana volvimos a hacer el amor, esta vez sentadas, besándonos amorosa y suavemente, empujando uno contra otro nuestros dos coños mojados. A eso de las 11:00, me levanté y me vestí. “Tengo que arreglar unos asuntos”-le dije y salí hacia mi casa, cogí un bolso, puse unas cuantas ropas y le dije a mi madre que iba a pasar una semana con unas amigas en un balneario. Desde una cabina, llamé a mi novio, le dije que lo nuestro ya no tenía sentido pues me había enamorado de otra persona y que no me buscara nunca más.

Estuvimos dos semanas y media en su casa, juntas, mi tío llegaba al otro día. Esas semanas estuvimos haciendo el amor constantemente, en la bañera entre la espuma, en la piscina por las noches para que los vecinos no nos vieran, en su inmensa cama matrimonial y en su cocina, como dos amantes de toda la vida. Habíamos comenzado a amarnos, pero teníamos que guardar un poco las formas, mi tío pronto volvería y yo tenía que regresar a mi casa: mi madre comenzaba a preocuparse.

Durante meses seguimos viéndonos, yo le decía a mi madre que iba a casa de mi tía a almorzar y a que me ayudara en unas tareas de la universidad y nos pasábamos las tardes completas amándonos sin cansancio. Me pregunto por qué nunca me importó estar acostándome con la mujer de mi tío y por qué perdí la cabeza y me enamoré locamente de una mujer. No lo sé, pero tampoco me arrepiento. Fue increíble y delicioso convertirme en la amante de mi tía Cintia.

julio01
25-05 2007, 03:33 PM
que belleza de relato, excitante de principio a fin, nos transportas a los ambientes donde ambas se demuestran su amor y pasion desenfrenada,
te felicito por esa maravillosa experiencia que has compartido con nosotros, sigue asi, deleitandonos con tu habilidad para relatar.

sexy_mia
25-05 2007, 11:52 PM
Maravilloso relato exelente, espero que sigas escribiendo asi.:)

ferio
27-05 2007, 01:36 AM
Sin duda un gran relato, gracias por compartirlo. Me pregunto que sucedio despues ntre uds.... Escribe pronto

stepanyhot
28-05 2007, 12:53 PM
Estuvo bueno tu relato querida, porfavor, cuentanos mas de tu aventura.:p

azucena
28-05 2007, 05:09 PM
Mmmmm....Que rico, delicioso tu relato, ...me mojé todita imaginándolas. Cuenta mas..

ETERNOANGEL
30-05 2007, 03:08 PM
waooo que relato para mas delicioso tanto asi q me dio ganas de hacerlo tambien...

nomo_189
18-06 2007, 08:20 PM
wau te flicito fue un relato realmente impresionante, me encanto el como lo relatas, la pasion que le has puesto.
pues que rico relato

SUELITANO
08-05 2008, 07:32 PM
Mi tía Cintia es una mujer como otra cualquiera, casada, 32 años de edad, guapa, y al mismo tiempo un poco misteriosa... En realidad no somos de la misma familia, ella es la mujer de mi tío Rafael. Siempre nos llevamos muy bien, yo solía ir a su casa con cierta frecuencia para oír sus discos de música que son geniales y de paso almorzábamos juntas.

Un día de esos en que fui a visitarla, me la encontré llorando desconsolada, estaba sola en casa vestida aún con un diminuto vestido que usaba para dormir y con los pelos desparramados sobre la espalda... ese pelo tan negro que le daba un toque especial. La verdad es que en aquellos momentos aún no me había dado cuenta de que me gustaban las mujeres, pero había algo en ella que ciertamente me dejaba un poco en la duda.

-Pasa por favor, ¿estás en tu casa!- me dijo al abrir la puerta, secándose las lagrimas con el vestido.

Mi tío estaba de viaje por trabajo, en realidad, él siempre andaba de viaje y casi nunca estaba en casa. Esa era la razón de su malestar, se habían distanciado desde hacía tiempo ya. En ese momento comprendí lo mal que lo estaría pasando. Me puso una taza de té y fue a ducharse, desde el baño sentí que me comentaba algo que no podía oír por el ruido del agua, así que cogí mi taza y me fui al baño con ella. Sentada en la tapa del inodoro, escuché la triste historia de su desdicha con mi tío, las mamparas de la ducha se abrieron y entre el vapor del agua caliente vi su magnífico cuerpo. Era una belleza, tenía unas caderas anchas y sus senos eran los de una diosa, ya hubiese querido yo con mis 24 años tener aquel trasero tan bien formado o esa cinturita tan hermosa. Me quedé pasmada mirándola, era preciosa.

Me hablaba mientras caminábamos a la habitación, pero yo ya no estaba escuchando nada de lo que me decía, estaba embelezada mirando su cuerpo desnudo, ligeramente mojado todavía. Se sentó en la cama con las piernas abiertas para secarse el pelo con la toalla, su coño era carnoso y no tenía ni un solo pelo... ¡por dios, creía que iba a morir de la sensación que estaba causando esa imagen en mi mente!. Ella debió notarlo, ya que cuando vine a darme cuenta, había cambiado de conversación y ahora su rostro denotaba una actitud diferente: picardía. Se puso un tanga rosa y nada más. Yo pensé que se vestiría completamente pero de eso nada. Empezó a cocinarnos el almuerzo así, semidesnuda, yo aún estaba aturdida cuando me preguntó:

-¿Te gusta lo que ves?
-Eeeh... ¿qué? -Pregunté quitando la vista de sus tetas.
-Que si te gusta lo que estas mirando… ¡Empiezo a sentir que estamos en desventaja! –respondió- ¡Quítate la ropa! -me ordenó y no me quedó mas remedio que hacerlo.
-Tía, perdona, es que no pensé que tu cuerpo fuera tan lindo -respondí nerviosa y un poco avergonzada.
-A partir de ahora no quiero que me llames más tía... llámame Cintia o "mi amor"

Mi tía, perdón, Cintia estaba muy falta de cariño, según lo que me había contado, hacía algunos meses que ella y mi tío ni siquiera se tocaban, así que supuse que identificarme o acercarme más a ella la haría sentir mejor. Después de almorzar, nos pusimos a ver una peli tendidas en el sofá del salón, bastante desnudas las dos. Ella se sentó muy cerca de mí y comenzó a acariciarme el pelo.

-Lidia... ¿alguna vez te has acostado con una mujer? –me preguntó.
-No Cintia, por dios, jamás lo he pensado. -Respondí nerviosa pero excitada.
-Venga… por dios, somos amigas, podemos contarnos todo –dijo- ¿Te gusta mi curpo Lidia?
Comprendí que en realidad estaba reprimiéndome, tenia que soltarme más, estar mas cómoda, Cintia era muy imponente y eso la hacia ver preciosa.
-Tengo que admitir que me he sentido muy atraída por ti al verte desnuda… -nunca pensé que fuera a decirlo.

Me tomó de las manos y me hizo sentarme en sus piernas, mi coño estaba muy caliente y un poco mojado, ella lo notó y comenzó a acariciármelo lenta pero profundamente.

-Hacía mucho tiempo que no sentía lo que has despertado en mi hoy -me dijo- Estoy muy excitada Lidia, ¿porqué no me das un poco de ese calor que tienes ahí abajo?-Sonrió...

Cuando me di cuenta, estábamos besándonos en su cama matrimonial, donde hacía un tiempo hacía el amor con mi tío... y ahora estaba encima de mí, besándome descontroladamente y pegando su coño mojado a mi muslo. De la gaveta sacó un pene de plástico bastante largo y comenzó a chuparlo para después chuparme el coño e introducírmelo lentamente. Mis flujos comenzaron a brotar de mi raja, ella se mojó con saliva su chocho y se introdujo el otro extremo del juguete de plástico. Comenzamos a follarnos la una a la otra con la pseudopolla y era increíblemente, el sexo más excitante que estaba teniendo en mi vida. Lo más rico de todo no era que me estuviese penetrando con la polla de plástico, sino el placer de sentir su enorme coño mojado pegado del mío, llenándome con sus jugos, el placer de sus besos, de su lengua caliente, de su boca deliciosa; el placer de saber que tenia aquél cuerpo de diosa sobre mí, entre mis piernas.

Me llené de euforia y tomé el mando de la situación, entonces la puse debajo y comencé a penetrarla duro, mucho mejor seguramente, de como la penetraba mi tío, yo sí que la quería, la deseaba. Estaba como una perrita desquiciada de placer, me sobaba las nalgas mientras me la cogía y pronto descubrí que en realidad, se estaba dando gusto con mi clítoris, así que me saqué la polla y comencé a follármela restregando mi chocho en el suyo. Enloquecimos una y otra vez mirándonos impresionadas de los que estábamos haciendo. Nos corrimos innumerables veces, fue genial.

Nos quedamos el resto de la noche en su cama, acariciándonos y besándonos como si fuera nuestra luna de miel. Por la mañana volvimos a hacer el amor, esta vez sentadas, besándonos amorosa y suavemente, empujando uno contra otro nuestros dos coños mojados. A eso de las 11:00, me levanté y me vestí. “Tengo que arreglar unos asuntos”-le dije y salí hacia mi casa, cogí un bolso, puse unas cuantas ropas y le dije a mi madre que iba a pasar una semana con unas amigas en un balneario. Desde una cabina, llamé a mi novio, le dije que lo nuestro ya no tenía sentido pues me había enamorado de otra persona y que no me buscara nunca más.

Estuvimos dos semanas y media en su casa, juntas, mi tío llegaba al otro día. Esas semanas estuvimos haciendo el amor constantemente, en la bañera entre la espuma, en la piscina por las noches para que los vecinos no nos vieran, en su inmensa cama matrimonial y en su cocina, como dos amantes de toda la vida. Habíamos comenzado a amarnos, pero teníamos que guardar un poco las formas, mi tío pronto volvería y yo tenía que regresar a mi casa: mi madre comenzaba a preocuparse.

Durante meses seguimos viéndonos, yo le decía a mi madre que iba a casa de mi tía a almorzar y a que me ayudara en unas tareas de la universidad y nos pasábamos las tardes completas amándonos sin cansancio. Me pregunto por qué nunca me importó estar acostándome con la mujer de mi tío y por qué perdí la cabeza y me enamoré locamente de una mujer. No lo sé, pero tampoco me arrepiento. Fue increíble y delicioso convertirme en la amante de mi tía Cintia.

muy bueno, me ha encantado, besitos

Marco_menex
24-06 2008, 12:29 AM
eso fue muy exitante espero que nos hables mas de esa relacion