vergon
27-04 2007, 07:24 AM
Les contaré una de mis primeras experiencias con homosexuales, que han sido muchas ¿eh?, je je.
Todo ocurrió cuando mi hermana que vive en el extranjero, adonde se trasladó a trabajar, conoció a su novio y al poco tiempo estaban comprometidos. Naturalmente, siendo mi única hermana, mis padres y yo viajamos hasta Firenze para la boda. Aunque tuve el ofrecimiento de la familia de mi cuñado para hospedarme en su residencia, preferí hacerlo en un hotel cercano. Fue allí donde vi por primera vez al botones mas lindo que alguien se pueda imaginar. Tras registrarme en el lobby, Giorgio, un jovencito italiano, se acercó para llevar mi equipaje, que eran cuatro grandes valijas. De cabello color rubio rojizo, ondulado, ojos verdes y una piel blanca como la leche, Giorgio lucia súper estilizado con su uniforme rojo -pantalones ajustados que resaltaban su culo de cabro, y chaqueta con botones dorados, que le daban una imagen de soldadito de juguete- Me sonrió y sólo le pude devolver la sonrisa ya que no domino su idioma. Nos dirigimos hacia el elevador y le ayudé a cargar las valijas, una vez dentro, propicié, estar justo detrás de él y rozar mi verga, que en ese momento ya comenzaba a erectarse.
El estuvo súper amable conmigo. Pensé si sería así con todos los clientes del hostal. Después de meter las maletas a la habitación, me mostró el cuarto de baño, el funcionamiento de la regadera, el closet, el pequeño bar etc. le hice señas para que me preparase el baño con abundante agua caliente. Luego, adrede, comencé a desnudarme delante de él. Bajé mis pantalones y me quedé sólo en slip, que en ese momento apenas cubría mis cojones, tenía la polla hacia arriba, el glande cabezón sobresalía del slip. El botones me sonreía coquetamente lanzando miradas furtivas a mi miembro. Luego me dijo en su idioma que todo estaba listo, le di unos billetes de propina y se retiró.
Una vez solo, comencé a pajearme pensado en tan apetecible presa. Y creo que la lujuria hizo que mi polla adquiriese su máxima proporción 25cts. de largo, gruesa como morcilla y el glande toma un apetecible color malva cuando esta a full de esperma. Pensé en eyacular pero me contuve pensando en capturar ese gorrión en mi jaula. Llegó el día de la boda de mi hermana, donde actué como testigo, todo fue fantástico, la ceremonia, la recepción, el lujo de los detalles etc. etc. Bailamos hasta el amanecer y a eso de las 3:00 de la madrugada regresé al hotel. Afortunadamente, el administrador estaba atareado en otros asuntos, así pude hacerle señas al botones que me siguiera a mi habitación. Una vez dentro, volví a pedirle que me prepare el baño y luego procedí a desnudarme. Me quité las mancuernas, la camisa y le pedí que me ayude a quitarme el fajin.
En mi escaso conocimiento de su idioma. le pregunté su nombre y cuánto tiempo hacía que trabajaba en el hotel. Me dijo que su nombre era Giorgio, tenía 17 años, vivía con su familia en un pueblo cercano y hacia más de once meses que era botones. Cuando me ayudaba a quitarme el fajin, él rodeaba mi cintura y fue allí donde aproveché para abrazarlo, le di un beso ardiente en sus labios rojos, tan rojos que parecían que usara colorete. Fue delicioso, su piel suave como una hembra, lo rodeé con mis brazos y acaricié ese culo tan apetecible. Sin dejar de besarlo lo cargue en vilo, y nos recostamos en la cama, le quite la chaqueta roja, la camisa, y comencé a morder sus tetillas rosadas, su cuerpo era enjuto, lampiño de piel blanca rosácea. Le desabroche los pantalones y pude ver que usaba una tanga negra transparente, (muy femenina), que delineaba su miembro como un delicioso paquete esperando ser desenvuelto. Acto seguido, le bajé la tanga hasta las rodillas y acerqué mi boca a su pequeño miembro, blanquísimo, con vellos rojizos en los huevos. Saboreaba su pene, que comenzó a crecer dentro de mi boca. Giorgio gemía como una zorra diciendo palabras en su idioma. Temiendo que eyaculara antes de tiempo, tomé su rostro con mis grandes manos y le di un beso con lengua transmitiéndole un poco de su propio liquido pre-seminal.
(Continuará)
Todo ocurrió cuando mi hermana que vive en el extranjero, adonde se trasladó a trabajar, conoció a su novio y al poco tiempo estaban comprometidos. Naturalmente, siendo mi única hermana, mis padres y yo viajamos hasta Firenze para la boda. Aunque tuve el ofrecimiento de la familia de mi cuñado para hospedarme en su residencia, preferí hacerlo en un hotel cercano. Fue allí donde vi por primera vez al botones mas lindo que alguien se pueda imaginar. Tras registrarme en el lobby, Giorgio, un jovencito italiano, se acercó para llevar mi equipaje, que eran cuatro grandes valijas. De cabello color rubio rojizo, ondulado, ojos verdes y una piel blanca como la leche, Giorgio lucia súper estilizado con su uniforme rojo -pantalones ajustados que resaltaban su culo de cabro, y chaqueta con botones dorados, que le daban una imagen de soldadito de juguete- Me sonrió y sólo le pude devolver la sonrisa ya que no domino su idioma. Nos dirigimos hacia el elevador y le ayudé a cargar las valijas, una vez dentro, propicié, estar justo detrás de él y rozar mi verga, que en ese momento ya comenzaba a erectarse.
El estuvo súper amable conmigo. Pensé si sería así con todos los clientes del hostal. Después de meter las maletas a la habitación, me mostró el cuarto de baño, el funcionamiento de la regadera, el closet, el pequeño bar etc. le hice señas para que me preparase el baño con abundante agua caliente. Luego, adrede, comencé a desnudarme delante de él. Bajé mis pantalones y me quedé sólo en slip, que en ese momento apenas cubría mis cojones, tenía la polla hacia arriba, el glande cabezón sobresalía del slip. El botones me sonreía coquetamente lanzando miradas furtivas a mi miembro. Luego me dijo en su idioma que todo estaba listo, le di unos billetes de propina y se retiró.
Una vez solo, comencé a pajearme pensado en tan apetecible presa. Y creo que la lujuria hizo que mi polla adquiriese su máxima proporción 25cts. de largo, gruesa como morcilla y el glande toma un apetecible color malva cuando esta a full de esperma. Pensé en eyacular pero me contuve pensando en capturar ese gorrión en mi jaula. Llegó el día de la boda de mi hermana, donde actué como testigo, todo fue fantástico, la ceremonia, la recepción, el lujo de los detalles etc. etc. Bailamos hasta el amanecer y a eso de las 3:00 de la madrugada regresé al hotel. Afortunadamente, el administrador estaba atareado en otros asuntos, así pude hacerle señas al botones que me siguiera a mi habitación. Una vez dentro, volví a pedirle que me prepare el baño y luego procedí a desnudarme. Me quité las mancuernas, la camisa y le pedí que me ayude a quitarme el fajin.
En mi escaso conocimiento de su idioma. le pregunté su nombre y cuánto tiempo hacía que trabajaba en el hotel. Me dijo que su nombre era Giorgio, tenía 17 años, vivía con su familia en un pueblo cercano y hacia más de once meses que era botones. Cuando me ayudaba a quitarme el fajin, él rodeaba mi cintura y fue allí donde aproveché para abrazarlo, le di un beso ardiente en sus labios rojos, tan rojos que parecían que usara colorete. Fue delicioso, su piel suave como una hembra, lo rodeé con mis brazos y acaricié ese culo tan apetecible. Sin dejar de besarlo lo cargue en vilo, y nos recostamos en la cama, le quite la chaqueta roja, la camisa, y comencé a morder sus tetillas rosadas, su cuerpo era enjuto, lampiño de piel blanca rosácea. Le desabroche los pantalones y pude ver que usaba una tanga negra transparente, (muy femenina), que delineaba su miembro como un delicioso paquete esperando ser desenvuelto. Acto seguido, le bajé la tanga hasta las rodillas y acerqué mi boca a su pequeño miembro, blanquísimo, con vellos rojizos en los huevos. Saboreaba su pene, que comenzó a crecer dentro de mi boca. Giorgio gemía como una zorra diciendo palabras en su idioma. Temiendo que eyaculara antes de tiempo, tomé su rostro con mis grandes manos y le di un beso con lengua transmitiéndole un poco de su propio liquido pre-seminal.
(Continuará)