hotsand
26-04 2007, 02:43 AM
Esto me sucedió cuando trabajaba en unas oficinas por el área de Wall St. en NY.
Aquella noche en la ciudad, fuimos a una fiesta con varios amigos del trabajo, habíamos terminado una gran reunión y decidimos ir a relajarnos y celebrar todos juntos, los tragos habían hecho de las suyas entre nosotros. Era la jornada de cierre y el último día de un fin semana de actividades profesionales. Un compañero del trabajo, muy guapo, de Colombia; había tomado demasiado y como yo no tomo, al salir decidimos que yo manejaría. Fui a dejar a todos a sus casas y nos quedamos solos con él, por ultimo lo llevé a su apartamento, ya estaba esperando el elevador para bajar, cuando me dice que la esposa andaba en otro estado visitando a familia y él estaba solo, (le vamos a llamar Neto) Me invitó a quedarme ya que era tarde y así podría descansar más y que me fuera en la mañana. Accedí, no pensando en que algo fuera a pasar porque él me dice que me quede en el otro cuarto que tenían ya que su hermano tampoco estaba, se había ido de vacaciones a Colombia.
Neto y yo comenzamos a ver televisión y a hablar de cosas que nos pasaron en nuestra adolescencia, en eso me ofrece una cerveza, se la aceptó y agarra una para él. Seguimos hablando y luego él se va a su cuarto y yo me quedo en la sala viendo televisión, regresa ya con unos shorts y seguimos conversando hasta que comenzamos a hablar de sexo. Yo me estaba calentando, y a través de sus shorts noté que él también, pero él se fue a su cama matrimonial y yo me quedé viendo televisión. Después de un rato, escuché la regadera, Neto se me insinuaba como un macho inclemente y andaba desnudo por el apartamento, con apenas la toalla terciada a su cintura y dejando ver apenas su pene, casi siempre en semi erección. Sin poder evitarlo, yo dirigía mi vista hacia aquello a la vez que evitaba que él observara mi curiosidad.
Empezamos a conversar otra vez y él a contarme que había tenido curiosidad de tener sexo con hombres, que yo le gustaba etc. Al principio yo le seguí la charla, pero pensando de que a lo mejor me estaba tomando el pelo, se lo hacía en forma de broma, y de broma en broma, me instaba ese buen culo de hombre y en mi mente yo pensaba que estaba bueno para darle duro y poner a gozar mi verga, que ya la tenia algo erecta. En eso, Neto me da un beso, que por un momento se lo correspondí pero luego lo separé y le dije que no, que estaba borracho y que después iba andar contando lo que pasó, o que se iba a arrepentir de esta noche. Me contestó que no, que me quería, que sabía lo que estaba haciendo, que no se iba a arrepentir, y que además a él no le convenía que se supiera ya que estaba casado. Con lo que me dijo, me convenció y seguí besándolo, llegamos a calentarnos tanto que me quitó la ropa y me desnudó totalmente.
Su miembro era largo y delgado, tenía como siempre una pequeña erección y me sugirió que nos bañáramos juntos. Entonces caí en cuenta que varias veces me había rozado mientras trabajábamos, y que yo estuve atento y nervioso ante cierto acoso disimulado que no decía nada, pero siempre había pensado que era por accidente. A mí neto me fascinaba ya que es bien atractivo, no tiene cuerpo musculoso pero lo tiene bien cuidado, y en el fondo de mí ser, reconozco que lo deseaba. Siempre había tenido fantasías que nunca pensé que se me cumplieran hasta ese día.
Ante tal invitación, me decidí y le contesté que sí pero que eso quedaba entre nosotros, que nadie en el trabajo podía saberlo. Eso le agradó también a él y comenzó a caminar hacia la regadera mientras yo lo observaba como un libidinoso. Mi verga que estaba semi, comenzó a erectarse en toda su longitud. Mi vista se concentraba en todo su cuerpo pero más que nada en sus bellas nalgas, redondas como una manzana, aunque peludas y noté que su verga respondía al acoso. Sin mediar palabras, me dirigí al baño a ducharme y siguiendo a Neto, quien dando un traspié logró colocarme a su lado mientras corría el agua de la ducha.
Tomé el jabón y comencé a pasarlo por mi cuerpo mientras ese hombre maduro de 37 años, me observaba. Yo trataba de no verlo a la cara, sin embargo él, con una risita disimulada, parecía prever lo que vendría en breve. “Oye Héctor, estoy algo mareado, enjabóname un poco” Su pedido me puso nervioso, pero yo ya no resistía más, lo que tenía que ser, tenía que ser. “Esta bien, pero quédate quieto”, dije sin más. Yo ya estaba excitado a tal forma, que mi pene tenía una erección total y el suyo estaba a punto de estallar. Tomé la pastilla de jabón y comencé por su pecho y brazos. De pronto me tomó de la mano y la dirigió hasta su lanza. “Anda, lávala que tiene hambre. No resistí más y la tomé entre mis manos, solté el jabón y presioné hacia sus bolas, pelando aquella cabeza puntiaguda.
Todo estaba dicho, había cedido a sus deseos y mi secreto guardado por muchos años se venía al suelo, quería tener el placer de tener a este macho conmigo, penetrar ese trasero, darle como un hombre, y Neto había descubierto mi debilidad. Me contó que él me vio una vez que estaba sentado en el parque y pasaron unos papitos bellos como de 25 años para arriba y a mí se me paró, que se me notaba un poco en el pantalón, ya que tenía boxers flojos, él me había visto y desde entonces me tenía ganas. Me decía esto mientras nos besábamos en la ducha, fue allí donde me di cuenta que no era su primera vez con un hombre. Nos seguimos besando y él comienza a bajarse y se pone enfrente de mi verga y me mira, entonces le digo: “mámamelo, es tuyo; no tengas miedo, desde hace tiempo que quería contigo pero jamás pensé que serías mío”
Mientras le decía eso, Neto tenía dentro de su boca aquella lanza varonil de hombre 27 años, que son los que tengo, estaba tan tiesa que parecía de madera. “Jamás me imaginé que fuera tan rica esta punta de carne”, me decía él mientras me la mamaba. “Mi ano está que arde ante esta locura”, agregó suspirando de deseos. Yo lo escuché pero sólo quería sentir esa boca caliente que sabia cómo saborear y hacer sentir a un hombre. Neto esperó a que yo terminase para beber el semen de mi primer orgasmo el cual tomó en su totalidad, y según mi amigo, le encantó tomarse la leche. Yo le correspondí, agarré su verga y sentí que explotaría en cualquier minuto ya que mientras me la mamaba, yo se la jugaba y se la presionaba a su cuerpo con mi pie. Él se la pajeaba un poco también, gemía de placer y yo se la mamaba con tal hambre, porque pensaba que a lo mejor no se repetiría más ya que Neto es casado y trabajamos juntos.
Se la mamaba con tal deseo, que de repente siento cómo esa verga se va poniendo dura y más caliente y comienzo a sentir a leche de Neto por primera vez. Era agridulce pero muy caliente y la cantidad fue abundante. Mientras su pene convulsionaba, yo succionaba con fuerza, quería toda esa leche para mí y escuchaba como Neto gritaba de placer, en eso me dice: “Coño marica… me vas a sacar las bolas…” Me levanté algo apenado y me dijo: “qué pasó… no pares, sólo fue una broma”, entonces nos reímos y nos besamos. Con un tono quedo le dije: “Tranquilo mi bello, este sólo fue el comienzo de este juego” Me sonrió mansamente mientras se daba vuelta colocando su espalda hacia mí: “¿Que vas a hacer bicho malo?” “Te voy a hacer mío. Hace dos años estoy deseándote y te llego la hora”, le dije ansioso. Sus nalgas velludas tenían mi miembro apuntando hacia su ano. Lo besé en la espalda abrazándolo tiernamente mientras lo llenaba de besos.
”Vamos a la cama mi amor”, dijo suavemente, me tomó de la mano y me llevó a su cama. “Acuéstate boca abajo”, le dije. Él obedeció sin chistar, yo estaba decidido a hacerle sentir mi verga hasta el fondo. Mientras nos besábamos y rozaba mi verga con la de él, me dice que quería sentirme adentro, que lo penetrara… que iba a ser mío. Comencé a besarlo desde la espalda hasta sus deliciosas nalgas, subía y bajaba con la punta de la lengua señalando el camino. Finalmente me coloqué entre sus nalgas y él las abrió con sus manos dejando al descubierto aquel rosado y virginal agujero. Mi lengua caliente lo perforó y un beso sonoro en su ya rendida pepita de culo lo hizo estremecer, entonces me pedió que lo penetrara ya.
Neto… ¡qué delicia de hombre! Lo hice poner de cuclillas y levanté aquellas rosadas nalgas una vez más para iniciar una mamada en su culo que nunca olvidaría. Aquella sabia lengua, larga como ninguna, lo penetraba como loco y él comenzó a moverse desesperadamente hasta que no pudo más y me gritaba como un loco: ¡¡¡métela mi amor, no aguanto… métela!!. A todo esto, Neto tenía una pomada en sus manos, la tomé y con uno de mis dedos lo lubriqué profunda y sabiamente. Él se volteó y me dio una mamadita rápida, luego colocó sus dos manos a los lados de sus nalgas y las abrió para dejar al descubierto mi objetivo. Sentí mi afilada cabeza, caliente como al rojo vivo, hacer contacto con su orificio y luego comenzar a penetrar su nuevo hogar.
La penetración fue lenta y caliente, por primera vez me estaba cogiendo a Neto, tal como lo había soñado tantas veces. Logré penetrarlo totalmente y me le acerqué a su oído para susurrarle: “Eres Mío…” Y entre esa apasionada y ardiente satisfacción Neto me contesta: “Si… todo tuyo, malvado amor. Dame. Dame. Aprovéchame que estoy borracho” Comenzó a moverse lentamente mientras yo trataba de acoplar su paso hasta que logramos un ritmo cadencioso, ambos aceleramos nuestros cuerpos acoplados en uno solo mientras mi miembro iba y venía entre sus nalgas. Él se dejó caer y entonces abrió las piernas para quedar a mi merced. Yo, muy cariñoso, lo llenaba de besos hasta que logré voltearle la cara, sacó su lengua y como en suplica, me pidió que lo besara en la boca: “bésame mi amor, quiero ser tuyo, todo tuyo…”
Aquel hombre era especial y complaciente, buscó mi boca y me ofreció su lengua que chupé ansioso mientras su culo ardiente apretaba cada vez más mi miembro buscando acelerar nuestros orgasmos. De pronto, Neto comezó con un grito quejumbroso: “¡estas acabando!” Si, efectivamente no pude resistir aquel placer que vivía por vez primera y mi orgasmo lo sorprendió. Le tomé su pene y lo masturbé mientras yo le gritaba emocionado: “¡rico…, qué rico culito mi amor, acaba mi amor, que quiero que acabemos juntos!” Dicho esto, acometí con furia y no tardó más de dos minutos cuando sentí mi miembro batirse dentro de él para descargar unos fuertes chorros de leche caliente en sus entrañas. Le empujé todo el pene mientras acababa y él giraba su culo en redondo para extraer hasta la última gota de mis bolas calientes.
Finalmente, siento que Neto comienza a disparar entre mis manos esos líquidos de placer y él también grita extasiado y yo sintiendo en mi verga las convulsiones de las paredes de ese culo tan delicioso. Caí agotado y sudoroso sobre él y le dije al oído: “Te quiero mi vida…” Y entre nuestros cuerpos sudados y el semen entre nosotros, nos besamos quedándonos así durante todo el resto de la madrugada. Nos bañamos otra vez y allí nos volvimos a juntar, luego me vestí y salí para mi casa dejando a esa delicia de macho satisfecho en la suya. Por mi parte, más que satisfecho, nunca pensé que esto se me iba a cumplir.
El lunes en el trabajo nos hablamos como siempre a la hora del desayuno. Desde aquella noche, mi secreto fue develado para él y cada vez que hay una oportunidad, nos juntamos y nos gozamos uno con el otro. Aunque ya no trabajamos juntos, siempre hablamos y tenemos una amistad muy linda, la esposa no sabe nada, él sigue con ella, aunque ella viaja mucho y él nunca se queda sin recibir lo que quiere de mí.
Aquella noche en la ciudad, fuimos a una fiesta con varios amigos del trabajo, habíamos terminado una gran reunión y decidimos ir a relajarnos y celebrar todos juntos, los tragos habían hecho de las suyas entre nosotros. Era la jornada de cierre y el último día de un fin semana de actividades profesionales. Un compañero del trabajo, muy guapo, de Colombia; había tomado demasiado y como yo no tomo, al salir decidimos que yo manejaría. Fui a dejar a todos a sus casas y nos quedamos solos con él, por ultimo lo llevé a su apartamento, ya estaba esperando el elevador para bajar, cuando me dice que la esposa andaba en otro estado visitando a familia y él estaba solo, (le vamos a llamar Neto) Me invitó a quedarme ya que era tarde y así podría descansar más y que me fuera en la mañana. Accedí, no pensando en que algo fuera a pasar porque él me dice que me quede en el otro cuarto que tenían ya que su hermano tampoco estaba, se había ido de vacaciones a Colombia.
Neto y yo comenzamos a ver televisión y a hablar de cosas que nos pasaron en nuestra adolescencia, en eso me ofrece una cerveza, se la aceptó y agarra una para él. Seguimos hablando y luego él se va a su cuarto y yo me quedo en la sala viendo televisión, regresa ya con unos shorts y seguimos conversando hasta que comenzamos a hablar de sexo. Yo me estaba calentando, y a través de sus shorts noté que él también, pero él se fue a su cama matrimonial y yo me quedé viendo televisión. Después de un rato, escuché la regadera, Neto se me insinuaba como un macho inclemente y andaba desnudo por el apartamento, con apenas la toalla terciada a su cintura y dejando ver apenas su pene, casi siempre en semi erección. Sin poder evitarlo, yo dirigía mi vista hacia aquello a la vez que evitaba que él observara mi curiosidad.
Empezamos a conversar otra vez y él a contarme que había tenido curiosidad de tener sexo con hombres, que yo le gustaba etc. Al principio yo le seguí la charla, pero pensando de que a lo mejor me estaba tomando el pelo, se lo hacía en forma de broma, y de broma en broma, me instaba ese buen culo de hombre y en mi mente yo pensaba que estaba bueno para darle duro y poner a gozar mi verga, que ya la tenia algo erecta. En eso, Neto me da un beso, que por un momento se lo correspondí pero luego lo separé y le dije que no, que estaba borracho y que después iba andar contando lo que pasó, o que se iba a arrepentir de esta noche. Me contestó que no, que me quería, que sabía lo que estaba haciendo, que no se iba a arrepentir, y que además a él no le convenía que se supiera ya que estaba casado. Con lo que me dijo, me convenció y seguí besándolo, llegamos a calentarnos tanto que me quitó la ropa y me desnudó totalmente.
Su miembro era largo y delgado, tenía como siempre una pequeña erección y me sugirió que nos bañáramos juntos. Entonces caí en cuenta que varias veces me había rozado mientras trabajábamos, y que yo estuve atento y nervioso ante cierto acoso disimulado que no decía nada, pero siempre había pensado que era por accidente. A mí neto me fascinaba ya que es bien atractivo, no tiene cuerpo musculoso pero lo tiene bien cuidado, y en el fondo de mí ser, reconozco que lo deseaba. Siempre había tenido fantasías que nunca pensé que se me cumplieran hasta ese día.
Ante tal invitación, me decidí y le contesté que sí pero que eso quedaba entre nosotros, que nadie en el trabajo podía saberlo. Eso le agradó también a él y comenzó a caminar hacia la regadera mientras yo lo observaba como un libidinoso. Mi verga que estaba semi, comenzó a erectarse en toda su longitud. Mi vista se concentraba en todo su cuerpo pero más que nada en sus bellas nalgas, redondas como una manzana, aunque peludas y noté que su verga respondía al acoso. Sin mediar palabras, me dirigí al baño a ducharme y siguiendo a Neto, quien dando un traspié logró colocarme a su lado mientras corría el agua de la ducha.
Tomé el jabón y comencé a pasarlo por mi cuerpo mientras ese hombre maduro de 37 años, me observaba. Yo trataba de no verlo a la cara, sin embargo él, con una risita disimulada, parecía prever lo que vendría en breve. “Oye Héctor, estoy algo mareado, enjabóname un poco” Su pedido me puso nervioso, pero yo ya no resistía más, lo que tenía que ser, tenía que ser. “Esta bien, pero quédate quieto”, dije sin más. Yo ya estaba excitado a tal forma, que mi pene tenía una erección total y el suyo estaba a punto de estallar. Tomé la pastilla de jabón y comencé por su pecho y brazos. De pronto me tomó de la mano y la dirigió hasta su lanza. “Anda, lávala que tiene hambre. No resistí más y la tomé entre mis manos, solté el jabón y presioné hacia sus bolas, pelando aquella cabeza puntiaguda.
Todo estaba dicho, había cedido a sus deseos y mi secreto guardado por muchos años se venía al suelo, quería tener el placer de tener a este macho conmigo, penetrar ese trasero, darle como un hombre, y Neto había descubierto mi debilidad. Me contó que él me vio una vez que estaba sentado en el parque y pasaron unos papitos bellos como de 25 años para arriba y a mí se me paró, que se me notaba un poco en el pantalón, ya que tenía boxers flojos, él me había visto y desde entonces me tenía ganas. Me decía esto mientras nos besábamos en la ducha, fue allí donde me di cuenta que no era su primera vez con un hombre. Nos seguimos besando y él comienza a bajarse y se pone enfrente de mi verga y me mira, entonces le digo: “mámamelo, es tuyo; no tengas miedo, desde hace tiempo que quería contigo pero jamás pensé que serías mío”
Mientras le decía eso, Neto tenía dentro de su boca aquella lanza varonil de hombre 27 años, que son los que tengo, estaba tan tiesa que parecía de madera. “Jamás me imaginé que fuera tan rica esta punta de carne”, me decía él mientras me la mamaba. “Mi ano está que arde ante esta locura”, agregó suspirando de deseos. Yo lo escuché pero sólo quería sentir esa boca caliente que sabia cómo saborear y hacer sentir a un hombre. Neto esperó a que yo terminase para beber el semen de mi primer orgasmo el cual tomó en su totalidad, y según mi amigo, le encantó tomarse la leche. Yo le correspondí, agarré su verga y sentí que explotaría en cualquier minuto ya que mientras me la mamaba, yo se la jugaba y se la presionaba a su cuerpo con mi pie. Él se la pajeaba un poco también, gemía de placer y yo se la mamaba con tal hambre, porque pensaba que a lo mejor no se repetiría más ya que Neto es casado y trabajamos juntos.
Se la mamaba con tal deseo, que de repente siento cómo esa verga se va poniendo dura y más caliente y comienzo a sentir a leche de Neto por primera vez. Era agridulce pero muy caliente y la cantidad fue abundante. Mientras su pene convulsionaba, yo succionaba con fuerza, quería toda esa leche para mí y escuchaba como Neto gritaba de placer, en eso me dice: “Coño marica… me vas a sacar las bolas…” Me levanté algo apenado y me dijo: “qué pasó… no pares, sólo fue una broma”, entonces nos reímos y nos besamos. Con un tono quedo le dije: “Tranquilo mi bello, este sólo fue el comienzo de este juego” Me sonrió mansamente mientras se daba vuelta colocando su espalda hacia mí: “¿Que vas a hacer bicho malo?” “Te voy a hacer mío. Hace dos años estoy deseándote y te llego la hora”, le dije ansioso. Sus nalgas velludas tenían mi miembro apuntando hacia su ano. Lo besé en la espalda abrazándolo tiernamente mientras lo llenaba de besos.
”Vamos a la cama mi amor”, dijo suavemente, me tomó de la mano y me llevó a su cama. “Acuéstate boca abajo”, le dije. Él obedeció sin chistar, yo estaba decidido a hacerle sentir mi verga hasta el fondo. Mientras nos besábamos y rozaba mi verga con la de él, me dice que quería sentirme adentro, que lo penetrara… que iba a ser mío. Comencé a besarlo desde la espalda hasta sus deliciosas nalgas, subía y bajaba con la punta de la lengua señalando el camino. Finalmente me coloqué entre sus nalgas y él las abrió con sus manos dejando al descubierto aquel rosado y virginal agujero. Mi lengua caliente lo perforó y un beso sonoro en su ya rendida pepita de culo lo hizo estremecer, entonces me pedió que lo penetrara ya.
Neto… ¡qué delicia de hombre! Lo hice poner de cuclillas y levanté aquellas rosadas nalgas una vez más para iniciar una mamada en su culo que nunca olvidaría. Aquella sabia lengua, larga como ninguna, lo penetraba como loco y él comenzó a moverse desesperadamente hasta que no pudo más y me gritaba como un loco: ¡¡¡métela mi amor, no aguanto… métela!!. A todo esto, Neto tenía una pomada en sus manos, la tomé y con uno de mis dedos lo lubriqué profunda y sabiamente. Él se volteó y me dio una mamadita rápida, luego colocó sus dos manos a los lados de sus nalgas y las abrió para dejar al descubierto mi objetivo. Sentí mi afilada cabeza, caliente como al rojo vivo, hacer contacto con su orificio y luego comenzar a penetrar su nuevo hogar.
La penetración fue lenta y caliente, por primera vez me estaba cogiendo a Neto, tal como lo había soñado tantas veces. Logré penetrarlo totalmente y me le acerqué a su oído para susurrarle: “Eres Mío…” Y entre esa apasionada y ardiente satisfacción Neto me contesta: “Si… todo tuyo, malvado amor. Dame. Dame. Aprovéchame que estoy borracho” Comenzó a moverse lentamente mientras yo trataba de acoplar su paso hasta que logramos un ritmo cadencioso, ambos aceleramos nuestros cuerpos acoplados en uno solo mientras mi miembro iba y venía entre sus nalgas. Él se dejó caer y entonces abrió las piernas para quedar a mi merced. Yo, muy cariñoso, lo llenaba de besos hasta que logré voltearle la cara, sacó su lengua y como en suplica, me pidió que lo besara en la boca: “bésame mi amor, quiero ser tuyo, todo tuyo…”
Aquel hombre era especial y complaciente, buscó mi boca y me ofreció su lengua que chupé ansioso mientras su culo ardiente apretaba cada vez más mi miembro buscando acelerar nuestros orgasmos. De pronto, Neto comezó con un grito quejumbroso: “¡estas acabando!” Si, efectivamente no pude resistir aquel placer que vivía por vez primera y mi orgasmo lo sorprendió. Le tomé su pene y lo masturbé mientras yo le gritaba emocionado: “¡rico…, qué rico culito mi amor, acaba mi amor, que quiero que acabemos juntos!” Dicho esto, acometí con furia y no tardó más de dos minutos cuando sentí mi miembro batirse dentro de él para descargar unos fuertes chorros de leche caliente en sus entrañas. Le empujé todo el pene mientras acababa y él giraba su culo en redondo para extraer hasta la última gota de mis bolas calientes.
Finalmente, siento que Neto comienza a disparar entre mis manos esos líquidos de placer y él también grita extasiado y yo sintiendo en mi verga las convulsiones de las paredes de ese culo tan delicioso. Caí agotado y sudoroso sobre él y le dije al oído: “Te quiero mi vida…” Y entre nuestros cuerpos sudados y el semen entre nosotros, nos besamos quedándonos así durante todo el resto de la madrugada. Nos bañamos otra vez y allí nos volvimos a juntar, luego me vestí y salí para mi casa dejando a esa delicia de macho satisfecho en la suya. Por mi parte, más que satisfecho, nunca pensé que esto se me iba a cumplir.
El lunes en el trabajo nos hablamos como siempre a la hora del desayuno. Desde aquella noche, mi secreto fue develado para él y cada vez que hay una oportunidad, nos juntamos y nos gozamos uno con el otro. Aunque ya no trabajamos juntos, siempre hablamos y tenemos una amistad muy linda, la esposa no sabe nada, él sigue con ella, aunque ella viaja mucho y él nunca se queda sin recibir lo que quiere de mí.