Karendeli
19-04 2007, 02:23 AM
Soy Karen y quiero contarles mi relatito, espero que les guste.
Una noche estaba en mi casa, yo vivo con mis tíos, ellos tenían que salir y me quedé con mi primo, nos sentamos tranquilos a ver TV, en eso, me recosté sobre su pierna mientras seguía mirando la TV. Al rato, él empezó a acariciarme el pelo, me gustan sus caricias así que lo dejé. Me quedé dormida un momento y mi sorpresa fue cuando me despertaron las caricias de mi primo en mi pancita y en mis pechos, por encima del brasier. Me asusté pero aquella sensación era deliciosa, me hice la dormida y quise ver hasta dónde llegaba mi primo. Siguió tocando, bajó su mano a mi pancita y luego a mi short, sobre la tela empezó a tocar mi panochita, eso sí que me puso a sudar y creo que no lo esperaba.
Lo dejé hacer, sus movimientos eran directos, seguidos, a veces me la agarraba fuerte y levantaba mis labios vaginales, aquello estaba descontrolándose pero lo dejé continuar, empecé a notar que mi panochita estaba húmeda, mojada, me gustaba aquello que mi primo me hacía. Seguía haciéndome la dormida y él jugaba con mi panochita, se animó más y bajó un poco mi short, podía ver mi bikini blanco, transparente al frente. Ahora me frotaba encima de la bikini y lo sentía más cerca de mi piel, se animó y levantó mi tanguita, ¡ahora sí estaba piel con piel, qué rico!, me encantaba aquella situación, su dedo entraba suavemente en mi vagina y sin ningún problema por lo mojadita que estaba. Ya mi short estaba a la mitad de mi muslo junto con mi tanga, me sentía desnudita para él, siguió tocando más insistente, suave y rico.
Abrió mi blusa y luego el brasier que tenía cierre al frente, ahora sí que estaba desnuda frente a él, aquella situación, indefensa, haciéndome la dormida, me tenía muy prendida, entonces decidí seguir jugando, parecía que el tipo iba a llegar lejos estuviera dormida o no. Siguió tocando, pasó a mis nalgas, las agarraba y las movía con frenesí. De pronto, se pasa para abajo y se me acuesta encima con ropa, empieza a moverse sobre mí como si estuviera cogiéndome, me volteó hacia un costado y empezó a frotar mis nalgas contra su pene aún cubierto por la ropa, aquello estaba rico, ya no aguantaba pero quería ver hasta dónde llegaba. Se sacó el pene y abrió mis piernas lentamente, empezó a metérmela, lo sentí entrar suave y rico, hasta adentro, me la había clavado. Empezó a moverse, sí, aquello estaba parado, duro y dándome de lo lindo. Me acariciaba las tetitas y seguía dándome parejo, estaba gozando mucho, de pronto, saca su pene y siento su leche caliente sobre mis nalgas, se regó… ¡ah qué delicia!. Rápidamente empezó a subirme la ropa y yo no podía creer que pensara que estaba dormida con semejantes movimientos, entonces me volví y le dije: “no me dejas dormir…”, se asustó y riendo le dije: “me encantó tu cogidita”.
El seguía bien cerca de mí, acariciándome, no me dejaba mover y la verdad, yo seguía caliente, entonces le dije:
-¿Qué sentiste al tenerme a tu disposición, indefensa?
-Tenía ganas de hacerte más de una cosa…
-¿Como qué? -le pregunté.
-Quería poner mi picha en tu rajita, entre tus nalgas…
-¿Y ya se te quitaron las ganas?
-¡Claro que no! –exclamó.
Entonces me volví y le puse mi culito, él acercó su pene ya erecto, lo colocó entre mis nalgas y se hundió a lo largo de mi rajita. Seguí frotando y eso me estaba excitando más, me di vuelta y le pedí que me cogiera otra vez, rápidamente lo tuve adentro de mi panochita, mete y saca, me agarraba las tetas, así estuvimos durante un rato largo y me volvió a chorrear. Ya casi llegaban mis tíos, antes de irnos a limpiar y a mudar de ropa, me dijo: “la próxima vez te voy a coger el culo”. Esa frase me quedó grabada y fue motivo de mis masturbaciones, hasta que un día…, … ¡Ah!, pero eso es para otro relatito.
Chao, besitos y ponlos donde quieras.
Karen
Una noche estaba en mi casa, yo vivo con mis tíos, ellos tenían que salir y me quedé con mi primo, nos sentamos tranquilos a ver TV, en eso, me recosté sobre su pierna mientras seguía mirando la TV. Al rato, él empezó a acariciarme el pelo, me gustan sus caricias así que lo dejé. Me quedé dormida un momento y mi sorpresa fue cuando me despertaron las caricias de mi primo en mi pancita y en mis pechos, por encima del brasier. Me asusté pero aquella sensación era deliciosa, me hice la dormida y quise ver hasta dónde llegaba mi primo. Siguió tocando, bajó su mano a mi pancita y luego a mi short, sobre la tela empezó a tocar mi panochita, eso sí que me puso a sudar y creo que no lo esperaba.
Lo dejé hacer, sus movimientos eran directos, seguidos, a veces me la agarraba fuerte y levantaba mis labios vaginales, aquello estaba descontrolándose pero lo dejé continuar, empecé a notar que mi panochita estaba húmeda, mojada, me gustaba aquello que mi primo me hacía. Seguía haciéndome la dormida y él jugaba con mi panochita, se animó más y bajó un poco mi short, podía ver mi bikini blanco, transparente al frente. Ahora me frotaba encima de la bikini y lo sentía más cerca de mi piel, se animó y levantó mi tanguita, ¡ahora sí estaba piel con piel, qué rico!, me encantaba aquella situación, su dedo entraba suavemente en mi vagina y sin ningún problema por lo mojadita que estaba. Ya mi short estaba a la mitad de mi muslo junto con mi tanga, me sentía desnudita para él, siguió tocando más insistente, suave y rico.
Abrió mi blusa y luego el brasier que tenía cierre al frente, ahora sí que estaba desnuda frente a él, aquella situación, indefensa, haciéndome la dormida, me tenía muy prendida, entonces decidí seguir jugando, parecía que el tipo iba a llegar lejos estuviera dormida o no. Siguió tocando, pasó a mis nalgas, las agarraba y las movía con frenesí. De pronto, se pasa para abajo y se me acuesta encima con ropa, empieza a moverse sobre mí como si estuviera cogiéndome, me volteó hacia un costado y empezó a frotar mis nalgas contra su pene aún cubierto por la ropa, aquello estaba rico, ya no aguantaba pero quería ver hasta dónde llegaba. Se sacó el pene y abrió mis piernas lentamente, empezó a metérmela, lo sentí entrar suave y rico, hasta adentro, me la había clavado. Empezó a moverse, sí, aquello estaba parado, duro y dándome de lo lindo. Me acariciaba las tetitas y seguía dándome parejo, estaba gozando mucho, de pronto, saca su pene y siento su leche caliente sobre mis nalgas, se regó… ¡ah qué delicia!. Rápidamente empezó a subirme la ropa y yo no podía creer que pensara que estaba dormida con semejantes movimientos, entonces me volví y le dije: “no me dejas dormir…”, se asustó y riendo le dije: “me encantó tu cogidita”.
El seguía bien cerca de mí, acariciándome, no me dejaba mover y la verdad, yo seguía caliente, entonces le dije:
-¿Qué sentiste al tenerme a tu disposición, indefensa?
-Tenía ganas de hacerte más de una cosa…
-¿Como qué? -le pregunté.
-Quería poner mi picha en tu rajita, entre tus nalgas…
-¿Y ya se te quitaron las ganas?
-¡Claro que no! –exclamó.
Entonces me volví y le puse mi culito, él acercó su pene ya erecto, lo colocó entre mis nalgas y se hundió a lo largo de mi rajita. Seguí frotando y eso me estaba excitando más, me di vuelta y le pedí que me cogiera otra vez, rápidamente lo tuve adentro de mi panochita, mete y saca, me agarraba las tetas, así estuvimos durante un rato largo y me volvió a chorrear. Ya casi llegaban mis tíos, antes de irnos a limpiar y a mudar de ropa, me dijo: “la próxima vez te voy a coger el culo”. Esa frase me quedó grabada y fue motivo de mis masturbaciones, hasta que un día…, … ¡Ah!, pero eso es para otro relatito.
Chao, besitos y ponlos donde quieras.
Karen