POTENTE18CM
02-04 2007, 01:17 AM
Espero que este relato les guste, tomé los comentarios que me hicieron la otra vez para mejorar mi relato y espero que esta vez quede mejor. Bueno, lo siguiente me sucedió hace algunos años (para ser exactos hace dos, cuando tenia 18).
Resulta que recién habíamos cumplido la mayoría de edad y aquí en México se ponen buenas las parrandas y todas las diversiones extremas nocturnas a la que mi amigo y yo estábamos o queríamos acostumbrarnos, ya desde muchos años antes, todos los vicios de adolescencia y más, los conocíamos. Sólo faltaba hacerlo sin temor a la ley, de la mayoría de los amigos, él no sabía que yo tenía preferencias por los hombres, (tiempo después me enteré que él tampoco nunca me lo había dicho), así que ese día esperamos que nos dieran las credenciales y que llegara el viernes. Ese día salimos a ponernos brutos de alcohol y lo que cayera, y así lo hicimos hasta entrada la madrugada y cuando él se puso un poco más ebrio que yo, como aquí el problema era que no podía llegar a su casa en ese estado y en mí casa no habría problema por llevarlo (puesto que mis padres toleran hasta cierto punto mis excesos), decidí tomar un taxi y llevarlo a mi casa.
Cuando llegamos, decidí darle un baño, lo metí a mi cuarto, le quité la ropa y ahí, en ese momento, fue cuando mis instintos secretos despertaron, el tiene una cara hermosa, delgada, nariz afilada, ojos café, boca pequeña con labios carnosos. Igual que yo, tenia el cabello medio largo, su abdomen era de 10 (entrena fútbol), unos pectorales definidos, vello que cubría todo su abdomen y bajaba hasta su miembro y en esa zona, una verga de unos 15cm. dormida (por eso toda las viejas querían coger con él, si eso era dormida) y unos testículos de privilegio, los glúteos definidos, duros, suaves, redondos y blancos. Finalmente, unas piernas marcadas por el deporte. Después de hacer todo ese análisis, quedo desnudo, al meterlo a la regadera y bañarlo, aproveché y le toqué todo el cuerpo, todas las partes. Cuando salimos del baño, lo recosté y lo vestí con ropa mía, me agradeció y me dijo:
-Gracias por el baño y por el faje.
-Por el baño sí, pero cuál faje…, si fuera vieja hasta te cogía ahí adentro –contesté.
-No creo… mira cómo tienes la verga (señalando y posteriormente tocándomela), a poco no se te antoja esta –dijo llevando mi mano a su exquisita verga, yo lo único que hice fue disfrutarla, acariciarla y decirle:
-Si la quiero…
(Para disipar dudas, cuando sucedía todo eso, me percaté de poner el seguro de la puerta, aparte de aclarar que el cuarto de mis padres y el mío están en diferentes sitios, ellos arriba y yo abajo, por tanto cualquier ruido no se escucha)
No dilaté mucho, cuando lo besé le metí la lengua, compartimos aliento y los labios fueron chocando cada vez con más pasión hasta que él y yo nos quitamos la ropa, yo quedé con bóxer (que después en la pasión me los fue quitando para jugar con mi ano y verga) y él desnudo. Le besé el cuello, para proceder luego con las orejas, acariciar y lamer sus tetillas y finalmente mamarle la verga; con la punta de la lengua acariciaba su glande, para después con los labios, chupar desde la punta hasta la base, sin descuidar ese par de huevos los cuales todo el tiempo acaricié, besé y lamí. Él por su parte, tomó mi cabeza y hacía que me tragara todo ese trozo en cada bajada y sin perder tanto el tiempo, con la otra mano rozaba y visitaba mi ano. Cuando sentí que se empezó a agitar de más y mantuvo su mano con fuerza para que no quitara mi cara de su verga, sentí como una brisa de semen en mi boca, la cual tragué y acabé de limpiar esa verga, y compartí con él los restos de su delicioso semen con un beso. Al hacer eso me dice: “ahora voy yo”.
Bajó a mi verga, me la mamó, estaba tan excitado que mi líquido preseminal salió pronto y sólo después de unos minutos, me vine en su boca igual y dejando que me la limpiara y jugara con ella. Al suceder eso, cuando bajé la mano para visitar su miembro, de nuevo estaba parada y esta vez lista para ensartármela en el ano. Como ya había jugado con él, ya estaba dilatado, no fue tan difícil, saqué unos condones y él se puso el suyo y sin lubricante me penetró de lo más cuidadoso y con palabras como: “qué rico culo”, “siempre lo he querido”, “sólo será mío…” Dejé que me envistiera y bombeara hasta cuando me dijo que se venía y sacó su verga para quietarse el condón y acabar, después de jalársela un poco, sobre mi pecho y cara, y con su boca recogió su propio semen el cual compartimos. En tanto, yo tocaba la verga para saborerar y jugar con ella. Procedí a penetrarlo yo después de dilatar su culo con mis dedos, cuando sentí que tres eran suficientes, lo envestí hasta venirme dentro de él (obvio, tenía condón).
Después de todo ello y de esas corridas, acabamos cansados, tocándonos y bensadonos toda la noche, hasta que nos ganó el sueño y temprano, cuando despertamos, él me besó y yo a él. Platicamos de lo sucedido y qué haríamos, él me contestó que ahora que sabemos que los dos queremos lo mismo, haríamos muchas cosas iguales. Hicimos muchas más cosas ese día y varios más.
Resulta que recién habíamos cumplido la mayoría de edad y aquí en México se ponen buenas las parrandas y todas las diversiones extremas nocturnas a la que mi amigo y yo estábamos o queríamos acostumbrarnos, ya desde muchos años antes, todos los vicios de adolescencia y más, los conocíamos. Sólo faltaba hacerlo sin temor a la ley, de la mayoría de los amigos, él no sabía que yo tenía preferencias por los hombres, (tiempo después me enteré que él tampoco nunca me lo había dicho), así que ese día esperamos que nos dieran las credenciales y que llegara el viernes. Ese día salimos a ponernos brutos de alcohol y lo que cayera, y así lo hicimos hasta entrada la madrugada y cuando él se puso un poco más ebrio que yo, como aquí el problema era que no podía llegar a su casa en ese estado y en mí casa no habría problema por llevarlo (puesto que mis padres toleran hasta cierto punto mis excesos), decidí tomar un taxi y llevarlo a mi casa.
Cuando llegamos, decidí darle un baño, lo metí a mi cuarto, le quité la ropa y ahí, en ese momento, fue cuando mis instintos secretos despertaron, el tiene una cara hermosa, delgada, nariz afilada, ojos café, boca pequeña con labios carnosos. Igual que yo, tenia el cabello medio largo, su abdomen era de 10 (entrena fútbol), unos pectorales definidos, vello que cubría todo su abdomen y bajaba hasta su miembro y en esa zona, una verga de unos 15cm. dormida (por eso toda las viejas querían coger con él, si eso era dormida) y unos testículos de privilegio, los glúteos definidos, duros, suaves, redondos y blancos. Finalmente, unas piernas marcadas por el deporte. Después de hacer todo ese análisis, quedo desnudo, al meterlo a la regadera y bañarlo, aproveché y le toqué todo el cuerpo, todas las partes. Cuando salimos del baño, lo recosté y lo vestí con ropa mía, me agradeció y me dijo:
-Gracias por el baño y por el faje.
-Por el baño sí, pero cuál faje…, si fuera vieja hasta te cogía ahí adentro –contesté.
-No creo… mira cómo tienes la verga (señalando y posteriormente tocándomela), a poco no se te antoja esta –dijo llevando mi mano a su exquisita verga, yo lo único que hice fue disfrutarla, acariciarla y decirle:
-Si la quiero…
(Para disipar dudas, cuando sucedía todo eso, me percaté de poner el seguro de la puerta, aparte de aclarar que el cuarto de mis padres y el mío están en diferentes sitios, ellos arriba y yo abajo, por tanto cualquier ruido no se escucha)
No dilaté mucho, cuando lo besé le metí la lengua, compartimos aliento y los labios fueron chocando cada vez con más pasión hasta que él y yo nos quitamos la ropa, yo quedé con bóxer (que después en la pasión me los fue quitando para jugar con mi ano y verga) y él desnudo. Le besé el cuello, para proceder luego con las orejas, acariciar y lamer sus tetillas y finalmente mamarle la verga; con la punta de la lengua acariciaba su glande, para después con los labios, chupar desde la punta hasta la base, sin descuidar ese par de huevos los cuales todo el tiempo acaricié, besé y lamí. Él por su parte, tomó mi cabeza y hacía que me tragara todo ese trozo en cada bajada y sin perder tanto el tiempo, con la otra mano rozaba y visitaba mi ano. Cuando sentí que se empezó a agitar de más y mantuvo su mano con fuerza para que no quitara mi cara de su verga, sentí como una brisa de semen en mi boca, la cual tragué y acabé de limpiar esa verga, y compartí con él los restos de su delicioso semen con un beso. Al hacer eso me dice: “ahora voy yo”.
Bajó a mi verga, me la mamó, estaba tan excitado que mi líquido preseminal salió pronto y sólo después de unos minutos, me vine en su boca igual y dejando que me la limpiara y jugara con ella. Al suceder eso, cuando bajé la mano para visitar su miembro, de nuevo estaba parada y esta vez lista para ensartármela en el ano. Como ya había jugado con él, ya estaba dilatado, no fue tan difícil, saqué unos condones y él se puso el suyo y sin lubricante me penetró de lo más cuidadoso y con palabras como: “qué rico culo”, “siempre lo he querido”, “sólo será mío…” Dejé que me envistiera y bombeara hasta cuando me dijo que se venía y sacó su verga para quietarse el condón y acabar, después de jalársela un poco, sobre mi pecho y cara, y con su boca recogió su propio semen el cual compartimos. En tanto, yo tocaba la verga para saborerar y jugar con ella. Procedí a penetrarlo yo después de dilatar su culo con mis dedos, cuando sentí que tres eran suficientes, lo envestí hasta venirme dentro de él (obvio, tenía condón).
Después de todo ello y de esas corridas, acabamos cansados, tocándonos y bensadonos toda la noche, hasta que nos ganó el sueño y temprano, cuando despertamos, él me besó y yo a él. Platicamos de lo sucedido y qué haríamos, él me contestó que ahora que sabemos que los dos queremos lo mismo, haríamos muchas cosas iguales. Hicimos muchas más cosas ese día y varios más.