vanyola
12-03 2007, 03:19 PM
Sin pensar mucho yo debía seguir mis impulsos, mis deseos, mis sentimientos… la miré a los ojos, le di un beso fuerte y largo. Mi lengua recorría el interior de su boca, tratando de saborear su lengua… yo sólo la tenía abrazada, ella apretaba y separaba mis glúteos, nuestras respiraciones se agitaron, nuestros corazones latían muy fuerte ya que yo sentía el mío y el de ella latiendo contra mi pecho...
Logré tener un segundo de claridad en la inmensa excitación que nublaba mi mente y pude separarme de su cuerpo, un montón de ideas recorrían mi mente. Pero una idea no dejaba de torturarme, Alejandra era mi alumna… la miré, la tomé de la mano y nos fuimos hasta su casa, durante el trayecto pensé y pensé, ella me miraba tratando de descubrir sobre mis actos y pensamientos... al llegar a su casa, su abuela estaba sentada cerca de la cocina a leña, era una mujer muy vieja, su abuelo estaba sentado durmiendo, era un ambiente pobre y carente de comodidades. Hablamos un rato su abuela, Alejandra y yo, y lo que pude comprender era que Alejandra y su familia pasaban penurias y necesidades…al cabo de un rato me despedí y me fui.
Al llegar a casa y bajarme de mi moto no podía sacarme de la cabeza todo lo vivido, el calor de su cuerpo, la forma en que ella me tocaba el trasero, su boca y su deficiente forma de besar, todo eso provocaba algo parecido a la fatiga. Entré, me senté en mi sofá y traté de calmarme, sentía oleadas de calor, sudaba… me fui a ducharme... me desnudé y al verme desnuda en el espejo que está en mi habitación, comencé a tocarme mis pechos, los pezones estaban como piedras, mi conchita estaba muy tibia e hinchada, estaba muy tibio todo mi cuerpo. Pasé mi mano por mi conchita y comencé a masturbarme frente al espejo con una intensidad y fuerza que nunca antes había utilizado, oleadas de placer recorrían todo mi ser, mi mente divagaba en imágenes de Alejandra… y de repente... exploté en un orgasmo tan intenso que me desplomé al suelo, mi rodillas cubiertas por mis fluidos no fueron capaz de sostener mi cuerpo y caí convulsionándome en orgasmos consecutivos…cerré mis ojos y entre toda esa excitación una idea se presentó.
Al abrir los ojos todo estaba oscuro, habían pasado horas, me levanté; fui hasta el baño, me duché y me acosté con la clara resolución en mi mente. El domingo me levanté temprano y partí hacia la casa de Alejandra, con un plan fraguado y bien preparado. Llegué a su casa y llamé, apareció su abuela. Entré a su casa y conversé durante un rato, después de un rato los convencí... Alejandra estaría mejor si viviera conmigo... les dije que le ayudaría a estudiar, la alimentaría, la llevaría a la escuela todos los días, le compraría sus cosas y todo aquello que ella necesitara… obviamente no revelé mis verdaderas intenciones pero lo que si les dije era que todo esto dependía de que Alejandra aceptara…
La despertaron, le consultaron, ella me miró, sonrió y aceptó. Recogió sus cosas, las guardó en un saco que se amarró a la espalda y se despidió afectuosamente de sus abuelos. Yo la esperaba ya sentada sobre la moto, ella se montó detrás de mi y partimos. Cuando nos alejamos de su casa ella me abrazó fuerte… sus manos suavemente pasaron del abrazo a rodearme la cintura, y luego pasaron a masajearme los pechos, con sus dedos apretaba suavemente mis pezones, con toda su mano apretaba mis senos, luego con la mano derecha sujetaba mi seno derecho, metió su mano izquierda entre mis piernas, presionando mi conchita, frotando su mano hacia arriba y hacia abajo… fue un viaje sobrenatural, mi mente y mi cuerpo se habían entregado a Alejandra. Sólo quería llegar rápido a casa para poder estar a solas sin molestias…
Al llegar a mi casa, abrí la puerta, entré primero y le dije “bienvenida”… ella entró y cerró la puerta. Me acerqué y desprendí el saco de su espalda… puse mis dos manos tomando su cara y la bese suavemente en la boca… finalmente le dije…“desde hoy aprenderás que es sentir”…
Logré tener un segundo de claridad en la inmensa excitación que nublaba mi mente y pude separarme de su cuerpo, un montón de ideas recorrían mi mente. Pero una idea no dejaba de torturarme, Alejandra era mi alumna… la miré, la tomé de la mano y nos fuimos hasta su casa, durante el trayecto pensé y pensé, ella me miraba tratando de descubrir sobre mis actos y pensamientos... al llegar a su casa, su abuela estaba sentada cerca de la cocina a leña, era una mujer muy vieja, su abuelo estaba sentado durmiendo, era un ambiente pobre y carente de comodidades. Hablamos un rato su abuela, Alejandra y yo, y lo que pude comprender era que Alejandra y su familia pasaban penurias y necesidades…al cabo de un rato me despedí y me fui.
Al llegar a casa y bajarme de mi moto no podía sacarme de la cabeza todo lo vivido, el calor de su cuerpo, la forma en que ella me tocaba el trasero, su boca y su deficiente forma de besar, todo eso provocaba algo parecido a la fatiga. Entré, me senté en mi sofá y traté de calmarme, sentía oleadas de calor, sudaba… me fui a ducharme... me desnudé y al verme desnuda en el espejo que está en mi habitación, comencé a tocarme mis pechos, los pezones estaban como piedras, mi conchita estaba muy tibia e hinchada, estaba muy tibio todo mi cuerpo. Pasé mi mano por mi conchita y comencé a masturbarme frente al espejo con una intensidad y fuerza que nunca antes había utilizado, oleadas de placer recorrían todo mi ser, mi mente divagaba en imágenes de Alejandra… y de repente... exploté en un orgasmo tan intenso que me desplomé al suelo, mi rodillas cubiertas por mis fluidos no fueron capaz de sostener mi cuerpo y caí convulsionándome en orgasmos consecutivos…cerré mis ojos y entre toda esa excitación una idea se presentó.
Al abrir los ojos todo estaba oscuro, habían pasado horas, me levanté; fui hasta el baño, me duché y me acosté con la clara resolución en mi mente. El domingo me levanté temprano y partí hacia la casa de Alejandra, con un plan fraguado y bien preparado. Llegué a su casa y llamé, apareció su abuela. Entré a su casa y conversé durante un rato, después de un rato los convencí... Alejandra estaría mejor si viviera conmigo... les dije que le ayudaría a estudiar, la alimentaría, la llevaría a la escuela todos los días, le compraría sus cosas y todo aquello que ella necesitara… obviamente no revelé mis verdaderas intenciones pero lo que si les dije era que todo esto dependía de que Alejandra aceptara…
La despertaron, le consultaron, ella me miró, sonrió y aceptó. Recogió sus cosas, las guardó en un saco que se amarró a la espalda y se despidió afectuosamente de sus abuelos. Yo la esperaba ya sentada sobre la moto, ella se montó detrás de mi y partimos. Cuando nos alejamos de su casa ella me abrazó fuerte… sus manos suavemente pasaron del abrazo a rodearme la cintura, y luego pasaron a masajearme los pechos, con sus dedos apretaba suavemente mis pezones, con toda su mano apretaba mis senos, luego con la mano derecha sujetaba mi seno derecho, metió su mano izquierda entre mis piernas, presionando mi conchita, frotando su mano hacia arriba y hacia abajo… fue un viaje sobrenatural, mi mente y mi cuerpo se habían entregado a Alejandra. Sólo quería llegar rápido a casa para poder estar a solas sin molestias…
Al llegar a mi casa, abrí la puerta, entré primero y le dije “bienvenida”… ella entró y cerró la puerta. Me acerqué y desprendí el saco de su espalda… puse mis dos manos tomando su cara y la bese suavemente en la boca… finalmente le dije…“desde hoy aprenderás que es sentir”…