Vanessa_sexy
11-03 2007, 07:02 PM
La historia que les voy a contar sucedió este pasado mes de diciembre del 2006.
Me tomé cuatro días de vacaciones antes de las navidades y me fui a visitar a mi prima y mi tía a Carolina Del Norte. El día del viaje, estando en el aeropuerto sentado esperando la hora de abordaje, a mi lado se sentó un chico alto, bien guapo, que también se dirigía a Carolina Del Norte. Pasó media hora e hicieron el llamado para abordar el avión, yo abordé primero y para mi sorpresa, él se sentó junto a mí, quedamos en la misma fila de asientos y entonces como me sorprendí mucho, lo miré, me miró y sonreímos uno con el otro. Pasamos todo el viaje sin decir palabra, no lograba entablar conversación con él por los nervios, llegamos a Charlotte y él se bajo primero del avión y yo me bajé último y para mi otra gran sorpresa, ese mismo chico es el hermano del esposo de mi prima y los dos íbamos a la misma casa. Me quedé frío y me dije a mi mismo que si dejo pasar esta oportunidad, me mato. Sebastián (el chico guapo) tiene 25 años, es alto tiene un cuerpo bien definido, blanco, de ojos celestes… mis favoritos.
Llegamos a casa de mi prima, dejamos las maletas y después salí con mi prima a casa de mi tía y regresamos ya bien noche, como a las eran las 11:00, entré al cuarto, la luz estaba encendida y vi que el chavo estaba durmiendo, estaba en boxers y me quedé viendo fijamente su bulto, era bien grande y las piernas bien peluditas, ricas. Entré sin hacer ningún ruido, pero igual Sebastián se despertó y me dijo:
-Llegaste tarde…
-Si, ¿por que?, me esperabas.
-Si, quería que platicáramos -respondió.
-Bueno, que sea mañana porque tengo sueño –dije, apagué la luz y me acosté.
Entonces él vino y se tiró sobre mí y me dijo:
-¿Porqué dejar esto para mañana cuando lo pedemos hacer hoy? -y me plantó un gran beso que me dejó sin aliento.
-¡Hey! qué te pasa…
-No finjas, sé que te gusto, sé que me quedaste mirando el bulto cuando entraste al cuarto.
-¿Y qué con eso?, eso no quiere decir nada.
-No finjas más, yo sé que te gusto y no te niego que tu me gustas mucho –dijo y me besó de nuevo.
Me dejé llevar por la pasión, me empezó a besar el cuello, me quitó la camisa y me acostó de nuevo en la cama y empezó a mamarme las tetillas, me los mordía, yo jadeaba de placer, sentía bien rico. Sentí su verga bien parada rozando mi pene y entonces nos dimos vuelta y quedé sobre él, lentamente besé todo su cuerpo, recorrí cada centímetro de tu pecho, mamé sus tetillas como ternero hambriento y así bajé suavemente hasta su verga la cual estaba completamente dura, media como unas 8 pulgadas de largo y muy gruesa y de la cual salía liquido preseminal. Le quité el bóxer que tenia puesto y me dispuse a mamarle la verga, le mordía suavemente la cabeza y jugaba en su orificio con mi lengua, luego de eso, le lamí los huevos lo cual lo hacia excitarse más, él se retorcía del placer, me decía en vos baja que no parara de hacerlo y empujaba mi cabeza hacia su verga cada vez con más fuerza hasta que se corrió, sentí toda su leche en mi boca, él me haló hacia su boca y me besó y compartimos su leche los dos...
Estivmos ahí por 20 minutos, platicando y conociéndonos más y entonces vi que otra vez su verga cobraba dureza y tamaño y la introduje en mi boca. Después de eso le dije que me hiciera suyo, él vino y se puso sobre mí, luego me abrió las piernas y se colocó en medio de ellas y empezó a dilatar ni ano con sus dedos para después introducir su verga, era bien gruesa lo cual hacia que me doliera mucho cuando intentaba penetrarme, pero igual le dije que lo hiciera, que no aguantaba más, quería sentir esa verga adentro de mí. El metió la cabeza primero y después empezó a bombear despacio para no hacerme daño, yo sentía que me partía en dos cuando esa verga me entraba, crucé mis piernas alrededor de él y apoyé mis manos en su espalda la cual arañaba cada vez que me envestía. Me besaba con mucha pasión y me decía que me quería, que no quería que ese momento se terminara nuca, después me puso en cuatro y me empezó a penetrar de nuevo, eso era más rico, sentía como sus huevos golpeaban mis nalgas cada vez que me envestía con mas fuerza, yo emitía quejidos pero muy bajitos, para que no escucharan y su respiración se hacía más fuerte.
Me pidió que me sentara sobre él, lo cual hice y empecé en el sube y baja, yo apretaba mi ano y cada vez que lo hacia, el gemía, le gustaba mucho cuando yo hacia eso, me decía que no dejara de hacerlo, que siguiera, que no parara, y a la misma vez que yo brincaba sobre él, él también se impulsaba hacia arriba para encontrarse con mis nalgas. Así estuvimos hasta que me dijo que me pusiera boca abajo lo cual yo hice y él se subió sobre mi, empezó a penetrarme en esa posición, lo hacia cada vez mas rápido y su respiración era más agitada hasta que me dijo que ya iba a acabar y le dije que acabara adentro de mí, él se movió más y más hasta que emitió un gemido y sentí cómo su leche caía adentro de mi ano, ¡qué rico se siente...!
Quedamos agotados, después de eso nos dormimos en la misma cama hasta el otro día cuando nos despertamos. Después de esa noche, todo cambio entre nosotros pero sólo lo hicimos una vez porque los cuatro días se pasaron rápido y tuve que regresar a Miami. Estando ahí me puse en contacto con él y hemos tenido encuentros tan ricos como la primera vez. No somos pareja, pero si nos divertimos siempre que podemos. ¡Ah!, y nuestros parientes ni cuenta se dieron, jajaja. No saben nada hasta el día de hoy...
Espero que les haya gustado mi relato y sus comentarios. Hasta el próximo relato.
Me tomé cuatro días de vacaciones antes de las navidades y me fui a visitar a mi prima y mi tía a Carolina Del Norte. El día del viaje, estando en el aeropuerto sentado esperando la hora de abordaje, a mi lado se sentó un chico alto, bien guapo, que también se dirigía a Carolina Del Norte. Pasó media hora e hicieron el llamado para abordar el avión, yo abordé primero y para mi sorpresa, él se sentó junto a mí, quedamos en la misma fila de asientos y entonces como me sorprendí mucho, lo miré, me miró y sonreímos uno con el otro. Pasamos todo el viaje sin decir palabra, no lograba entablar conversación con él por los nervios, llegamos a Charlotte y él se bajo primero del avión y yo me bajé último y para mi otra gran sorpresa, ese mismo chico es el hermano del esposo de mi prima y los dos íbamos a la misma casa. Me quedé frío y me dije a mi mismo que si dejo pasar esta oportunidad, me mato. Sebastián (el chico guapo) tiene 25 años, es alto tiene un cuerpo bien definido, blanco, de ojos celestes… mis favoritos.
Llegamos a casa de mi prima, dejamos las maletas y después salí con mi prima a casa de mi tía y regresamos ya bien noche, como a las eran las 11:00, entré al cuarto, la luz estaba encendida y vi que el chavo estaba durmiendo, estaba en boxers y me quedé viendo fijamente su bulto, era bien grande y las piernas bien peluditas, ricas. Entré sin hacer ningún ruido, pero igual Sebastián se despertó y me dijo:
-Llegaste tarde…
-Si, ¿por que?, me esperabas.
-Si, quería que platicáramos -respondió.
-Bueno, que sea mañana porque tengo sueño –dije, apagué la luz y me acosté.
Entonces él vino y se tiró sobre mí y me dijo:
-¿Porqué dejar esto para mañana cuando lo pedemos hacer hoy? -y me plantó un gran beso que me dejó sin aliento.
-¡Hey! qué te pasa…
-No finjas, sé que te gusto, sé que me quedaste mirando el bulto cuando entraste al cuarto.
-¿Y qué con eso?, eso no quiere decir nada.
-No finjas más, yo sé que te gusto y no te niego que tu me gustas mucho –dijo y me besó de nuevo.
Me dejé llevar por la pasión, me empezó a besar el cuello, me quitó la camisa y me acostó de nuevo en la cama y empezó a mamarme las tetillas, me los mordía, yo jadeaba de placer, sentía bien rico. Sentí su verga bien parada rozando mi pene y entonces nos dimos vuelta y quedé sobre él, lentamente besé todo su cuerpo, recorrí cada centímetro de tu pecho, mamé sus tetillas como ternero hambriento y así bajé suavemente hasta su verga la cual estaba completamente dura, media como unas 8 pulgadas de largo y muy gruesa y de la cual salía liquido preseminal. Le quité el bóxer que tenia puesto y me dispuse a mamarle la verga, le mordía suavemente la cabeza y jugaba en su orificio con mi lengua, luego de eso, le lamí los huevos lo cual lo hacia excitarse más, él se retorcía del placer, me decía en vos baja que no parara de hacerlo y empujaba mi cabeza hacia su verga cada vez con más fuerza hasta que se corrió, sentí toda su leche en mi boca, él me haló hacia su boca y me besó y compartimos su leche los dos...
Estivmos ahí por 20 minutos, platicando y conociéndonos más y entonces vi que otra vez su verga cobraba dureza y tamaño y la introduje en mi boca. Después de eso le dije que me hiciera suyo, él vino y se puso sobre mí, luego me abrió las piernas y se colocó en medio de ellas y empezó a dilatar ni ano con sus dedos para después introducir su verga, era bien gruesa lo cual hacia que me doliera mucho cuando intentaba penetrarme, pero igual le dije que lo hiciera, que no aguantaba más, quería sentir esa verga adentro de mí. El metió la cabeza primero y después empezó a bombear despacio para no hacerme daño, yo sentía que me partía en dos cuando esa verga me entraba, crucé mis piernas alrededor de él y apoyé mis manos en su espalda la cual arañaba cada vez que me envestía. Me besaba con mucha pasión y me decía que me quería, que no quería que ese momento se terminara nuca, después me puso en cuatro y me empezó a penetrar de nuevo, eso era más rico, sentía como sus huevos golpeaban mis nalgas cada vez que me envestía con mas fuerza, yo emitía quejidos pero muy bajitos, para que no escucharan y su respiración se hacía más fuerte.
Me pidió que me sentara sobre él, lo cual hice y empecé en el sube y baja, yo apretaba mi ano y cada vez que lo hacia, el gemía, le gustaba mucho cuando yo hacia eso, me decía que no dejara de hacerlo, que siguiera, que no parara, y a la misma vez que yo brincaba sobre él, él también se impulsaba hacia arriba para encontrarse con mis nalgas. Así estuvimos hasta que me dijo que me pusiera boca abajo lo cual yo hice y él se subió sobre mi, empezó a penetrarme en esa posición, lo hacia cada vez mas rápido y su respiración era más agitada hasta que me dijo que ya iba a acabar y le dije que acabara adentro de mí, él se movió más y más hasta que emitió un gemido y sentí cómo su leche caía adentro de mi ano, ¡qué rico se siente...!
Quedamos agotados, después de eso nos dormimos en la misma cama hasta el otro día cuando nos despertamos. Después de esa noche, todo cambio entre nosotros pero sólo lo hicimos una vez porque los cuatro días se pasaron rápido y tuve que regresar a Miami. Estando ahí me puse en contacto con él y hemos tenido encuentros tan ricos como la primera vez. No somos pareja, pero si nos divertimos siempre que podemos. ¡Ah!, y nuestros parientes ni cuenta se dieron, jajaja. No saben nada hasta el día de hoy...
Espero que les haya gustado mi relato y sus comentarios. Hasta el próximo relato.