to_heart
01-03 2007, 12:09 AM
No sé si recordarán que hace unos meses les conté mi relato con una promotora de un centro comercial, les prometí que les relataría mi historia con una compañera de trabajo, pues como ya les conté yo era encargado de un departamento en dicho centro comercial.
Bueno comenzaré diciéndoles que a ella la conocí por otra chica con la que yo me llevaba de vacilón, siempre que me veía pasar me gritaba “adiós aplana pasillos” (eso era porque siempre tenia que andar de un lugar a otro y nunca estaba quieto), siempre estaba acompañada por Miriam, la chica que me presentó. La verdad es que no era tan chica, es mayor que yo, me llevaba cerca de 5 años y a pesar de que no era un monumento de mujer tenia cierto carisma que me llamó la atención. Cabe aclarar que Miriam es una mujer llenita pero con forma, unos pechos no muy grandes pero si antojables y unas nalgas que parecían globitos. Empecé a tratar a Miriam al poco tiempo de conocerla y a pesar de que casi no sabíamos nada el uno del otro nos llevábamos bien.
Un día que salimos de trabajar decidí invitarla a ver lo que faltaba del último desfile del carnaval de aquí, para esto yo ya sabia la tirada que iba a hacer y pues llegando le invité una cerveza la cual aceptó. Pasó un rato en el cual disfrutamos el desfile, platicamos en lo que caminamos para ir a tomar un taxi y llegamos a un parque, (que por cierto estaba muy concurrido), nos sentamos a platicar de nuestras vidas y de lo que hacíamos aparte de trabajar. Sin más preámbulo me animé a darle un beso al que ella respondió gustosa, al fin pude probar el sabor de esos labios que tanto me gustaban pero, lástima, teníamos que irnos por que a ella le esperaba su marido.
Al día siguiente platicamos de lo sucedido y como a los dos nos gustó quedamos que sería un secreto para que no le fueran con el “chisme” al marido. Pasó como una semana de besos y caricias dentro del súper hasta que llegó el día que no aguantamos más. Nos metimos a una cámara de conservación y a pesar del frió que hacia dentro no nos importó en lo absoluto.
Ya estando dentro seguimos con las caricias cada vez más ardientes, ella comenzó a apretarme la verga y me mordía los labios mientras nos besábamos, por mi parte le apretaba los pezones por encima de su ropa. Ella estaba bastante caliente, me desabrochó el cinturón, y me bajó el pantalón y el bóxer hasta las rodillas, se agachó y comenzó a chuparme la cabeza del pene de una manera que hasta el día de hoy puedo asegurar que nadie ha igualado o superado y esta por demás decir que la excitación que nos provocaba estar en un lugar en el que nos podían descubrir nos calentaba aún más.
Pasaron como 10 minutos y ella se detuvo en la acción ya comentada, para ese momento mi verga estaba tan dura que me dolía, Miriam se levantó y me dio un beso mientras yo le sobaba sus labios vaginales por encima de la ropa, en ese momento se acercó a mi oido y me dijo "no te detengas papi, no te detengas, dame más"; haber escuchado esas palabras me calentó de sobremanera y ni tardo ni perezoso le desabroche el pantalón y lo jalé hasta los tobillos. Para mi sorpresa ella llevaba puesta una tanguita blanca de encaje que se le veía más que deliciosa, la deje puesta, no se la quité por que me encantaba como se veía, aunque sí, se la hice a un lado para poder lamerle su vulva.
Estuvimos así cerca de 15 minutos hasta que ella se vino en mi boca, entre nuestra calentura y nuestros jadeos me dijo "ya métemela, métemela por favor, ya no aguanto las ganas de sentirla dentro de mí" no me hice del rogar y enseguida la puse de espaldas a mi y la incliné para clavarle mi verga, primero la metí despacio y de momento aceleré la penetración, "no pares, no pares, métemela por el culo", esta vez no hice nada y la puse de frente a mi, levante una pierna y se la volví a clavar hasta el fondo, desde que me la empecé a coger hasta que le dije que se diera la vuelta por que se la iba a meter por el culo demoramos como 15 minutos. Miriam, como si estuviera poseída, inmediatamente se dio la vuelta, se inclinó y se separó las nalgas, esperando a que se la metiera.
La hice sufrir porque sólo pasaba la cabeza por la entrada del ano, por lo que ella reaccionó "no seas malo, ya, dámela", yo tampoco me aguantaba las ganas de metérsela pero me encantaba ver como jadeaba. Dejé de jugar y la volví empinar, ensalivé la entrada de su ano y de una sola estocada se la metí toda, no pasaron ni 10 minutos cuando le dije que estaba a punto de venirme, a lo que ella me contesto "dámelo todo, vente en mi culo, lléname con tu leche"... empecé a bombear más rápido hasta que ya no aguanté y me vine. Estuve con la verga dentro de su ano cerca de dos minutos, nos vestimos enseguida, nos dimos un beso y ella salió primero que yo, para que no nos cacharan. Salí justo a los diez minutos, fingiendo que llevaba unos papeles de preinventario, esa fue la excusa justa que le di a mi supervisor para explicarle mi ausencia.
A la hora de salida, Miriam y yo platicamos de lo sucedido y nos reíamos de sólo imaginar que hubiese pasado si nos hubiesen descubierto.
Esa fue todo de esta historia, espero que les guste y que me den su opinión. Más adelante les contaré alguna otra aventura que me suceda y ojala las chicas se animen a escribirme a mi email.
Espero sus respuestas: condepatula12@hotmail.com
Bueno comenzaré diciéndoles que a ella la conocí por otra chica con la que yo me llevaba de vacilón, siempre que me veía pasar me gritaba “adiós aplana pasillos” (eso era porque siempre tenia que andar de un lugar a otro y nunca estaba quieto), siempre estaba acompañada por Miriam, la chica que me presentó. La verdad es que no era tan chica, es mayor que yo, me llevaba cerca de 5 años y a pesar de que no era un monumento de mujer tenia cierto carisma que me llamó la atención. Cabe aclarar que Miriam es una mujer llenita pero con forma, unos pechos no muy grandes pero si antojables y unas nalgas que parecían globitos. Empecé a tratar a Miriam al poco tiempo de conocerla y a pesar de que casi no sabíamos nada el uno del otro nos llevábamos bien.
Un día que salimos de trabajar decidí invitarla a ver lo que faltaba del último desfile del carnaval de aquí, para esto yo ya sabia la tirada que iba a hacer y pues llegando le invité una cerveza la cual aceptó. Pasó un rato en el cual disfrutamos el desfile, platicamos en lo que caminamos para ir a tomar un taxi y llegamos a un parque, (que por cierto estaba muy concurrido), nos sentamos a platicar de nuestras vidas y de lo que hacíamos aparte de trabajar. Sin más preámbulo me animé a darle un beso al que ella respondió gustosa, al fin pude probar el sabor de esos labios que tanto me gustaban pero, lástima, teníamos que irnos por que a ella le esperaba su marido.
Al día siguiente platicamos de lo sucedido y como a los dos nos gustó quedamos que sería un secreto para que no le fueran con el “chisme” al marido. Pasó como una semana de besos y caricias dentro del súper hasta que llegó el día que no aguantamos más. Nos metimos a una cámara de conservación y a pesar del frió que hacia dentro no nos importó en lo absoluto.
Ya estando dentro seguimos con las caricias cada vez más ardientes, ella comenzó a apretarme la verga y me mordía los labios mientras nos besábamos, por mi parte le apretaba los pezones por encima de su ropa. Ella estaba bastante caliente, me desabrochó el cinturón, y me bajó el pantalón y el bóxer hasta las rodillas, se agachó y comenzó a chuparme la cabeza del pene de una manera que hasta el día de hoy puedo asegurar que nadie ha igualado o superado y esta por demás decir que la excitación que nos provocaba estar en un lugar en el que nos podían descubrir nos calentaba aún más.
Pasaron como 10 minutos y ella se detuvo en la acción ya comentada, para ese momento mi verga estaba tan dura que me dolía, Miriam se levantó y me dio un beso mientras yo le sobaba sus labios vaginales por encima de la ropa, en ese momento se acercó a mi oido y me dijo "no te detengas papi, no te detengas, dame más"; haber escuchado esas palabras me calentó de sobremanera y ni tardo ni perezoso le desabroche el pantalón y lo jalé hasta los tobillos. Para mi sorpresa ella llevaba puesta una tanguita blanca de encaje que se le veía más que deliciosa, la deje puesta, no se la quité por que me encantaba como se veía, aunque sí, se la hice a un lado para poder lamerle su vulva.
Estuvimos así cerca de 15 minutos hasta que ella se vino en mi boca, entre nuestra calentura y nuestros jadeos me dijo "ya métemela, métemela por favor, ya no aguanto las ganas de sentirla dentro de mí" no me hice del rogar y enseguida la puse de espaldas a mi y la incliné para clavarle mi verga, primero la metí despacio y de momento aceleré la penetración, "no pares, no pares, métemela por el culo", esta vez no hice nada y la puse de frente a mi, levante una pierna y se la volví a clavar hasta el fondo, desde que me la empecé a coger hasta que le dije que se diera la vuelta por que se la iba a meter por el culo demoramos como 15 minutos. Miriam, como si estuviera poseída, inmediatamente se dio la vuelta, se inclinó y se separó las nalgas, esperando a que se la metiera.
La hice sufrir porque sólo pasaba la cabeza por la entrada del ano, por lo que ella reaccionó "no seas malo, ya, dámela", yo tampoco me aguantaba las ganas de metérsela pero me encantaba ver como jadeaba. Dejé de jugar y la volví empinar, ensalivé la entrada de su ano y de una sola estocada se la metí toda, no pasaron ni 10 minutos cuando le dije que estaba a punto de venirme, a lo que ella me contesto "dámelo todo, vente en mi culo, lléname con tu leche"... empecé a bombear más rápido hasta que ya no aguanté y me vine. Estuve con la verga dentro de su ano cerca de dos minutos, nos vestimos enseguida, nos dimos un beso y ella salió primero que yo, para que no nos cacharan. Salí justo a los diez minutos, fingiendo que llevaba unos papeles de preinventario, esa fue la excusa justa que le di a mi supervisor para explicarle mi ausencia.
A la hora de salida, Miriam y yo platicamos de lo sucedido y nos reíamos de sólo imaginar que hubiese pasado si nos hubiesen descubierto.
Esa fue todo de esta historia, espero que les guste y que me den su opinión. Más adelante les contaré alguna otra aventura que me suceda y ojala las chicas se animen a escribirme a mi email.
Espero sus respuestas: condepatula12@hotmail.com