dolton73
27-02 2007, 03:51 PM
Aun no me he podido explicar como te has convertido en alguien tan importante en mi vida. Lo primero que supe de ti fue a través de aquel poema tan triste donde llorabas a aun amigo ido. Yo pensé que adolecías por un amor que se había mudado a otra casa y te escribí enviándote mis votos de condolencia por encontrarme, al igual que tu, en tan penosa situación. Trate de animarte diciéndote al final: “Eso tan bien pasara”. En realidad creo que trataba de consolarme a mi mismo. Respondiste a mi mensaje explicándome tu poema y eso dio comienzo a esta loca historia.
Al principio no pasábamos de un saludo cordial, unos buenos días, o algo por el estilo, pero de algún modo extraño me sentía identificado contigo. Yo trataba de no decir algo que pudiera asustarte. Te sentía a la defensiva, quizás el resultado de experiencias pasadas opte por sugerir las cosas que quería expresar, con mucho tacto, atacando tu subconsciente de modo que llegaras a pensar anticipadamente lo que yo quería decirte.
El pasar de los días y nuestros continuos mensajes le dieron a nuestra amistad el calor necesario para vencer tu timidez y en ocasiones llegaras a hablarme de tus sueños, fantasías, e intimidades. Lo mas atrevido que te dije en esos días fue “Tu avatar me desconcentra”, pero no hiciste caso de ello y cambie el tema. Fue esa noche, ya era un poco tarde y aun el sueño no estaba de vuelta me acosté en mi cama con mi computadora y comencé a leer uno de los relatos del portal.
Tú entraste al Messenger unos minutos mas tarde, te salude y respondiste diciéndome que no esperabas encontrarme aquí. A decir verdad yo tampoco, te pedí que me mostraras la foto, aquella que por descuido pude ver un día, la del escote generoso, la que te tomaron tu mama y tu ex queriéndote avergonzar por haberte vestido así aquella noche. La inseguridad del ser humano… un mal que nos aqueja.
Esa foto me encanta, me transporta a algún sitio maravilloso, tal vez al paraíso perdido. Estaba realmente excitado por tan solo mirar tu escote e imaginarme tus grandes senos debajo de tu diminuta blusa te pedí permiso para dejar correr mi imaginación al mirar tu foto. Dijiste que era dueño de mis pensamientos. Mi teléfono sonó dos veces seguidas dos amigas también sin sueño… al parecer éramos muchos los desvelados esa noche.
Con la primera siempre había tenido buen sexo, pero esa noche debí encontrarle algún defecto porque le di una excusa barata para no ir a su encuentro… La segunda… quizás ya había probado todo con ella porque ni siquiera me excuse, dije tan solo: “dejémoslo para otro día”. Sin embargo tú, te me antojabas tan perfecta, te deseaba tanto en ese instante, el calor que mi cuerpo desprendía debió haber hecho que mi cerebro mal funcionara, pero se sentía tan real que creí necesitar la noche completa para dar placer a ese par de melones.
Querías que respondiera al post… que sigue después de un riquisssssiiiiiiiiimo orgasmo… te pedí me ayudaras a tener uno y después podría escribir en el. Dijiste que era guapo y chicas no debían faltarme. Tenías razón, pero porque pensar en otras chichas si tú estabas allí… aquí… de algún modo presente, conmigo. Insististeis en que debía ser alguien que me gustara; alguien como la camarera del restaurante donde suelo almorzar. En esos instantes yo prefería a alguien que realmente estaba deseando, que había deseado desde que por tu descuido vi aquella foto, te deseaba a ti.
Te imagine excitada y quería tener la certeza Pregunte si estabas apretando tus piernas, una contra otra. Me dijiste que si, pero no entendías porque preguntaba. Me costaba creer que fueses tan ingenua, pero me gustaba era como hacerle el amor a una virgen, robarle su inocencia, esa que una mujer puede entrega una sola vez en su vida. Presionabas tus piernas involuntariamente por lo que estabas sintiendo, por estar tan excitada como yo lo estaba.
Una vez mas te pedí que me ayudaras con lo del orgasmo, realmente lo estaba necesitando y casi se me hacia insoportable la espera solo pudiste decir: “y luego yo que?”. No creo que se te fuesen a romper tus dedos por ello, fue todo cuanto pude decir, quisiste saber sobre las medidas de tu nuevo amigo y se te antojo enorme…Golosa… Creíste que no cabria en tu boca gracias a Dios que eres tímida e ingenua, de lo contrario correría peligro. Tu comentario me hizo estremecer. Agregaste que fue la primera idea que te había asaltado tu mente desde que te pedí ayuda.
Te inste a que sintieras tu humedad, pero lo pusiste en duda y me desafíate. Si no hubieses confesado lo de tus piernas me hubieses engañado, pero pequeña paloma tímida, aun te estas descubriendo a ti misma y quiero formar parte de esa parte tan hermosa en tu vida, quiero guiarte a encontrarte a ti misma, a que encuentres tus propios limites esos que marcan el inicio de la vida plena. Se te sentía muy nerviosa, desesperada por terminar la platica, dijiste algo así como: “Hiciste que algo sucediera… ¿no te das cuenta?”, terminaste blasfemando de esta manera:”No se que rayos me pasa contigo” y desapareciste.
Quede tendido en mi cama, desnudo, relajado y satisfecho. Pensando en una frase que mi antiguo profesor de periodismo había dicho una vez: “No hay mejor escenografía que la Radio”. Frase que en aquel entonces no pude entender hoy me atrevo hacerle una modificación, no hay mejor escenografía que nuestra propia imaginación supongo que a eso se refería. Al otro día tenia un mensaje tuyo que decía lo siguiente”
“Te pido una disculpa por haberme salido así tan de repente anoche, pero me pusiste al limite de mis nervios y no supe como reaccionar, y opte por huir.”
Ese mismo día volvimos a dialogar, hubo confesiones mutuas…anoche, en nuestras recamaras, nuestras camas, nuestras mentes… Habíamos hecho el AMOR.
__________________
Me vendría bien... Tenerte aquí!!!
Al principio no pasábamos de un saludo cordial, unos buenos días, o algo por el estilo, pero de algún modo extraño me sentía identificado contigo. Yo trataba de no decir algo que pudiera asustarte. Te sentía a la defensiva, quizás el resultado de experiencias pasadas opte por sugerir las cosas que quería expresar, con mucho tacto, atacando tu subconsciente de modo que llegaras a pensar anticipadamente lo que yo quería decirte.
El pasar de los días y nuestros continuos mensajes le dieron a nuestra amistad el calor necesario para vencer tu timidez y en ocasiones llegaras a hablarme de tus sueños, fantasías, e intimidades. Lo mas atrevido que te dije en esos días fue “Tu avatar me desconcentra”, pero no hiciste caso de ello y cambie el tema. Fue esa noche, ya era un poco tarde y aun el sueño no estaba de vuelta me acosté en mi cama con mi computadora y comencé a leer uno de los relatos del portal.
Tú entraste al Messenger unos minutos mas tarde, te salude y respondiste diciéndome que no esperabas encontrarme aquí. A decir verdad yo tampoco, te pedí que me mostraras la foto, aquella que por descuido pude ver un día, la del escote generoso, la que te tomaron tu mama y tu ex queriéndote avergonzar por haberte vestido así aquella noche. La inseguridad del ser humano… un mal que nos aqueja.
Esa foto me encanta, me transporta a algún sitio maravilloso, tal vez al paraíso perdido. Estaba realmente excitado por tan solo mirar tu escote e imaginarme tus grandes senos debajo de tu diminuta blusa te pedí permiso para dejar correr mi imaginación al mirar tu foto. Dijiste que era dueño de mis pensamientos. Mi teléfono sonó dos veces seguidas dos amigas también sin sueño… al parecer éramos muchos los desvelados esa noche.
Con la primera siempre había tenido buen sexo, pero esa noche debí encontrarle algún defecto porque le di una excusa barata para no ir a su encuentro… La segunda… quizás ya había probado todo con ella porque ni siquiera me excuse, dije tan solo: “dejémoslo para otro día”. Sin embargo tú, te me antojabas tan perfecta, te deseaba tanto en ese instante, el calor que mi cuerpo desprendía debió haber hecho que mi cerebro mal funcionara, pero se sentía tan real que creí necesitar la noche completa para dar placer a ese par de melones.
Querías que respondiera al post… que sigue después de un riquisssssiiiiiiiiimo orgasmo… te pedí me ayudaras a tener uno y después podría escribir en el. Dijiste que era guapo y chicas no debían faltarme. Tenías razón, pero porque pensar en otras chichas si tú estabas allí… aquí… de algún modo presente, conmigo. Insististeis en que debía ser alguien que me gustara; alguien como la camarera del restaurante donde suelo almorzar. En esos instantes yo prefería a alguien que realmente estaba deseando, que había deseado desde que por tu descuido vi aquella foto, te deseaba a ti.
Te imagine excitada y quería tener la certeza Pregunte si estabas apretando tus piernas, una contra otra. Me dijiste que si, pero no entendías porque preguntaba. Me costaba creer que fueses tan ingenua, pero me gustaba era como hacerle el amor a una virgen, robarle su inocencia, esa que una mujer puede entrega una sola vez en su vida. Presionabas tus piernas involuntariamente por lo que estabas sintiendo, por estar tan excitada como yo lo estaba.
Una vez mas te pedí que me ayudaras con lo del orgasmo, realmente lo estaba necesitando y casi se me hacia insoportable la espera solo pudiste decir: “y luego yo que?”. No creo que se te fuesen a romper tus dedos por ello, fue todo cuanto pude decir, quisiste saber sobre las medidas de tu nuevo amigo y se te antojo enorme…Golosa… Creíste que no cabria en tu boca gracias a Dios que eres tímida e ingenua, de lo contrario correría peligro. Tu comentario me hizo estremecer. Agregaste que fue la primera idea que te había asaltado tu mente desde que te pedí ayuda.
Te inste a que sintieras tu humedad, pero lo pusiste en duda y me desafíate. Si no hubieses confesado lo de tus piernas me hubieses engañado, pero pequeña paloma tímida, aun te estas descubriendo a ti misma y quiero formar parte de esa parte tan hermosa en tu vida, quiero guiarte a encontrarte a ti misma, a que encuentres tus propios limites esos que marcan el inicio de la vida plena. Se te sentía muy nerviosa, desesperada por terminar la platica, dijiste algo así como: “Hiciste que algo sucediera… ¿no te das cuenta?”, terminaste blasfemando de esta manera:”No se que rayos me pasa contigo” y desapareciste.
Quede tendido en mi cama, desnudo, relajado y satisfecho. Pensando en una frase que mi antiguo profesor de periodismo había dicho una vez: “No hay mejor escenografía que la Radio”. Frase que en aquel entonces no pude entender hoy me atrevo hacerle una modificación, no hay mejor escenografía que nuestra propia imaginación supongo que a eso se refería. Al otro día tenia un mensaje tuyo que decía lo siguiente”
“Te pido una disculpa por haberme salido así tan de repente anoche, pero me pusiste al limite de mis nervios y no supe como reaccionar, y opte por huir.”
Ese mismo día volvimos a dialogar, hubo confesiones mutuas…anoche, en nuestras recamaras, nuestras camas, nuestras mentes… Habíamos hecho el AMOR.
__________________
Me vendría bien... Tenerte aquí!!!