vanyola
16-02 2007, 07:29 PM
Luego de que Alejandra me tocara, quedé con el corazón palpitando a mil revoluciones por segundo. Cuando por fin logré salir del estado de placer que nublaba mi mente, me percaté que Alejandra había salido del baño corriendo… me quedé helada como una estatua al darme cuenta del posible problema en el que estaba metida. Un montón de imágenes pasaron por mi mente, donde ella me denunciaba a las autoridades.
Me senté y esperé como una hora dentro del baño. Ya estaba oscuro, tomé mis cosas y me dirigí a mi oficina dentro del gimnasio, yo creía que me encontraría con el director, el dueño y la policía… nada ocurrió. Me quedé dentro de mi oficina hasta que fue hora de salir, prácticamente salí corriendo del colegio…
Al llegar a mi casa lloré durante mucho tiempo, abrazada a una almohada, me quedé dormida en el mismo lugar donde llegué. En la mañana llamé al colegio y me reporte enferma y que no podía ir. Durante todo el día traté de olvidar la sensación que me provocó Alejandra. Llené mi tina y me sumergí para relajarme. Pero al igual que el mar, las olas de recuerdos volvían sin detenerse, haciendo que mi cuerpo se estimulara hasta el punto de no poder controlarme, y mi mano sola llegó hasta mi clítoris. Me masturbé con la imagen y la sensación que en mi mente estaba grabada, su cuerpo húmedo, sus pechos, su conchita, estaba masturbándome tan intensamente que no controlé mis gemidos, que luego, se transformaron en un grito cuando un poderoso orgasmo inundó todo mi cuerpo.
Al otro día fue Sábado y como no tenia que trabajar me decidí ir y hablar con Alejandra, porque pensaba que ella podía estar mal (asustada, avergonzada, temerosa, etc). Fui a el colegio y conseguí la dirección de su casa, realmente era una parcela de la zona sur, un lugar pobre y donde no hay muchas casas (les recuerdo que esto ocurrió a al sur de mi país en las zonas rurales).
Llegué en mi moto scooter al lugar, realmente había pocas casas y estaban separadas entre ellas por lo menos unos 800 a 1000 metros de bosque y plantaciones. Ubiqué la casa y luego de gritar un rato alguien apareció… era su abuela (ella no tiene madre ni padre y vive con sus abuelos). La abuela me contó que la niña andaba en el establo con las vacas, me mandó en dirección al establo así que camine unos minutos, atravesé un pequeño bosque y luego de saltar una cerca caminé por un prado verde y al fondo, en medio de la nada, había una estructura de dos pisos de madera. A unos 100 metros pude divisar a Alejandra, que ingresaba al granero, cuando entré no la encontré, miré por todos lados pero sólo había vacas.
Escuché un ruido sobre mi y subí por una escalera, la vi, Alejandra llevaba un vestido feo en forma de campana, cubierto hasta el cuello, blanco con estampados de flores rojas; el vestido le llegaba hasta las rodillas y para rematar llevaba unas botas de goma… me vio, se sonrió y me saludó. No sabía que hacer, Alejandra se acercó y me dijo:
-La extrañé ayer, no fue a trabajar…
No pude responder, ella se aproximó un poco. Alejandra volvió a hablar:
-No sé na’ de la demás gente, no sé que es lo que me pasa a mi, será que yo soy diferente, pero siempre me han gustado mis compañeras…
No supe que decir y ella se acerco un poco más…
-No hay nada de malo en ti –le dije- eres joven y estas empezando a sentir y experimentar todo tu cuerpo…
Me miró y me dijo – “disculpe Profe, no era mi intención insultarla. Yo quería… bueno… no sé que quería”. Sus ojos brillaron y se puso a llorar, se cubrió el rostro con ambas manos y las lágrimas corrieron entre sus dedos… yo también me emocioné, y lloré. Caminé hacia ella y la abracé, ella lloró durante un rato más, con su cara pegada a mi cuello… sin pensarlo, besé su hombro y su cuello… ella contuvo la respiración, despegó su cara, me miro fijo a los ojos, cerró los suyos y me besó en la boca…
Nos estuvimos besando largo rato, ella me tocaba el trasero con ambas manos, separando mis glúteos… yo estaba muy excitada, podía sentir como mi tanga se iba humedeciendo. De repente, cuando nos separamos, me dijo que me amaba… en un arranque de excitación yo le respondí que ella me volvía loca… nos besamos nuevamente… mi lengua ingresaba en su boca, ella realmente no sabia besar, y en el calor de nuestros cuerpos y la excitación misma… desee arrancarle toda la ropa. Ella se apartó de mí y me dijo – “aquí esta sucio y hediondo…además, mi abue me espera”. Nos miramos y tomé una decisión…
Lo que pasó después se los contaré más adelante.
Si tienen mensaje escríbame a vanyola@hotmail.com
Me senté y esperé como una hora dentro del baño. Ya estaba oscuro, tomé mis cosas y me dirigí a mi oficina dentro del gimnasio, yo creía que me encontraría con el director, el dueño y la policía… nada ocurrió. Me quedé dentro de mi oficina hasta que fue hora de salir, prácticamente salí corriendo del colegio…
Al llegar a mi casa lloré durante mucho tiempo, abrazada a una almohada, me quedé dormida en el mismo lugar donde llegué. En la mañana llamé al colegio y me reporte enferma y que no podía ir. Durante todo el día traté de olvidar la sensación que me provocó Alejandra. Llené mi tina y me sumergí para relajarme. Pero al igual que el mar, las olas de recuerdos volvían sin detenerse, haciendo que mi cuerpo se estimulara hasta el punto de no poder controlarme, y mi mano sola llegó hasta mi clítoris. Me masturbé con la imagen y la sensación que en mi mente estaba grabada, su cuerpo húmedo, sus pechos, su conchita, estaba masturbándome tan intensamente que no controlé mis gemidos, que luego, se transformaron en un grito cuando un poderoso orgasmo inundó todo mi cuerpo.
Al otro día fue Sábado y como no tenia que trabajar me decidí ir y hablar con Alejandra, porque pensaba que ella podía estar mal (asustada, avergonzada, temerosa, etc). Fui a el colegio y conseguí la dirección de su casa, realmente era una parcela de la zona sur, un lugar pobre y donde no hay muchas casas (les recuerdo que esto ocurrió a al sur de mi país en las zonas rurales).
Llegué en mi moto scooter al lugar, realmente había pocas casas y estaban separadas entre ellas por lo menos unos 800 a 1000 metros de bosque y plantaciones. Ubiqué la casa y luego de gritar un rato alguien apareció… era su abuela (ella no tiene madre ni padre y vive con sus abuelos). La abuela me contó que la niña andaba en el establo con las vacas, me mandó en dirección al establo así que camine unos minutos, atravesé un pequeño bosque y luego de saltar una cerca caminé por un prado verde y al fondo, en medio de la nada, había una estructura de dos pisos de madera. A unos 100 metros pude divisar a Alejandra, que ingresaba al granero, cuando entré no la encontré, miré por todos lados pero sólo había vacas.
Escuché un ruido sobre mi y subí por una escalera, la vi, Alejandra llevaba un vestido feo en forma de campana, cubierto hasta el cuello, blanco con estampados de flores rojas; el vestido le llegaba hasta las rodillas y para rematar llevaba unas botas de goma… me vio, se sonrió y me saludó. No sabía que hacer, Alejandra se acercó y me dijo:
-La extrañé ayer, no fue a trabajar…
No pude responder, ella se aproximó un poco. Alejandra volvió a hablar:
-No sé na’ de la demás gente, no sé que es lo que me pasa a mi, será que yo soy diferente, pero siempre me han gustado mis compañeras…
No supe que decir y ella se acerco un poco más…
-No hay nada de malo en ti –le dije- eres joven y estas empezando a sentir y experimentar todo tu cuerpo…
Me miró y me dijo – “disculpe Profe, no era mi intención insultarla. Yo quería… bueno… no sé que quería”. Sus ojos brillaron y se puso a llorar, se cubrió el rostro con ambas manos y las lágrimas corrieron entre sus dedos… yo también me emocioné, y lloré. Caminé hacia ella y la abracé, ella lloró durante un rato más, con su cara pegada a mi cuello… sin pensarlo, besé su hombro y su cuello… ella contuvo la respiración, despegó su cara, me miro fijo a los ojos, cerró los suyos y me besó en la boca…
Nos estuvimos besando largo rato, ella me tocaba el trasero con ambas manos, separando mis glúteos… yo estaba muy excitada, podía sentir como mi tanga se iba humedeciendo. De repente, cuando nos separamos, me dijo que me amaba… en un arranque de excitación yo le respondí que ella me volvía loca… nos besamos nuevamente… mi lengua ingresaba en su boca, ella realmente no sabia besar, y en el calor de nuestros cuerpos y la excitación misma… desee arrancarle toda la ropa. Ella se apartó de mí y me dijo – “aquí esta sucio y hediondo…además, mi abue me espera”. Nos miramos y tomé una decisión…
Lo que pasó después se los contaré más adelante.
Si tienen mensaje escríbame a vanyola@hotmail.com