PHOENIXBEKR
19-01 2007, 10:30 PM
Hola amigos de Relatos y Más, espero que no se hayan molestado mucho por mi prolongada ausencia y para cortar eso, ahora les envio este nuevo relato (se que la introducción va a ser un poco pesada pero creo que es necesaria).:rolleyes:
Luego de hacer muchas veces travesuras con Carlos y Rei, a veces los tres, a veces solo dos de nosotros, pues decidí aventurarme un poco más por mi cuenta a ver que podía conseguir tanteando el terreno alrededor de mi ambiente más frecuente, que era el Liceo. Obviamente en el liceo habían muchos chicos espectaculares, unos más jóvenes, unos mayores (yo en ese entonces estaba en el último año es decir quinto y tenía 18 años de edad), algunos muy lindos, y algunos con mucha fama por tener mucha facilidad con las chicas por el hecho de tener y prácticamente publicar en el liceo que tenían un pene enorme.
Uno de esos chicos era uno de mis compañeros de clase llamado Oswaldo que supuestamente tenía una pija de 23 cm y muy gruesa. Él es bastante alto (como 1,90 mts), cuerpo bien formado y moreno oscuro, y al parecer lo encontrarón una vez con un chico de segundo año mamándole la pija, lo que me dio a entender que yo podría hacer algo por allí con algo de suerte.
Para atreverme a hacer esto aproveché el hecho de que siempre fui el mejor de mi clase de Inglés y que muchos de mis compañeros de clases tenían problemas con esa materia. Lle comenté a Oswaldo que si le gustaría que le explicara y me dijo que con mucho gusto, que fuéramos a su casa para estar más cómodos y obviamente yo acepté.
Sin embargo, cuando entré a su casa esperando encontrarlo solo, me llevé una sorpresa pues estaba con otro de nuestros compañeros llamado Robbien que a decir verdad no estaba nada mal, pero nunca le había prestado mucha atención. Él es de buen cuerpo pero no definido por el gym ni nada de eso, blanco, ojos color miel, y unos muy provocativos labios color rosa intenso.
Pensando que no podríamos hacer nada por culpa de Robbien, me puse a explicarles lo necesario para el examen y cuando entendieron todo, yo les dije que me iba. Sin embargo me invitan a tomar una cerveza y a jugar naipes un rato. Estuvimos cerca de una hora jugando naipes con penitencias sencillas como traerle alguna cosa o hacer como algún animal cómico, hasta que Robbien dice que sería bueno aumentar el precio de la penitencia y que jugaríamos mamando pijas. Obviamente yo no podía perder esa oportunidad y todos aceptamos, sin embargo yo para aprovechar más la situación dije:
- Mejor jugamos de la siguiente forma: juguemos diez rondas, y el que pierda más será la putita del que más gane y el segundo lugar recibirá una buena mamada de pija del perdedor.
En ese momento Robbien estuvo a punto de arrepentirse de lo que había dicho, sin embargo se veía en su cara las ganas que tenía de coger ese día y no de ser cogido así que al final aceptó. Está claro que yo iba a hacer todo lo posible por tener para mi la pija de Oswaldo aunque para eso tuviera q mamarme la pija de Robbien.
Sin embargo para disimular tampoco podía perder todo, por lo tanto hice hasta lo imposible por perder y lo logré. Lo único que no fue del todo perfecto es que el ganador absoluto no fue Oswaldo sino Robbien. En ese momento hice como que no iba a hacer eso, que yo lo había dicho jugando que no me iban a coger, sin embargo ellos dijeron que tenía que pagar porque de paso el de la idea fui yo, y noté que a ambos se les marcaban dos bultos en sus pantalones. Esa visión me puso ardiente y decidí olvidarme de quien ganó y quien perdió y ser la putita de esos dos machos que tenía en frente. Primero le bajé el pantalón a Oswaldo porque me moría de la curiosidad de ver si era verdad eso que decían y efectivamente, una verga negra, larga y gruesa como una morcilla se ponía ante mi cada vez más y más erecta, y luego le saqué el pene a Robbien, que tenía un buen trozo, un poco más largo que el mío (de unos 18 cm más o menos) pero un poco más delgado. Comencé mamándoselo a Robbien, metiéndome lentamente su glande en mi boca y jugando con el con mi lengua, mientras él se retorcía y buscaba metérmelo más en la boca y yo no me dejaba. En eso me lo comienzo a tragar cada vez más y más y Robbien pellizcándose las tetillas, mientras Oswaldo meneaba su ya completamente erecta y descomunal pija con sus manos. Al rato de ponerme a mamárselo a Robbien, viene Oswaldo y se coloca tras de mi y comienza a mamar mi culo, pasando su lengua de arriba a abajo, en formas circulares, con rudeza pero excitándome muchísimo, y metiéndola todo lo que podía en mi hoyito que ya estaba muy dilatado por todo eso, seguido luego de un dedo, luego de dos y luego de tres, que pasaron sin problemas por mi culo que ya ansiaba tener esas pijas dentro. Allí Oswaldo le dice a Robbien, acá lo tienes listo para que le destroces el culo. En ese momento hubo cambio de papeles; Oswaldo se vino a mi boca para yo comenzar a mamarle todo lo que me cabía de su gran pinga, mientras tanto Robbien me puso en posición de perrito y poco a poco comenzó a meter la suya en mi culo hiper dilatado, con mucha suavidad haciéndome sentir mucho placer y nada de dolor, hasta que lo metió completito, gimiendo de placer y diciéndome “que rico culo tienes putito”. Comenzó a taladrarme lentamente, sacándolo casi todo y dejando solo su cabeza dentro de mi, haciéndolo así cada vez más y más rápidamente, haciéndome sentir casi delirando, mientras me volvía loco dándole su respectiva ración del placer que estaba sintiendo a Oswaldo, que estaba también como loco, simulando que me penetraba por la boca, metiéndome todo lo que podía en mi boca que abría al máximo para poder tragarme ese gran trozo de carne. Al cabo de un rato, yo me acosté boca arriba y abrí mis piernas, para que Robbien me penetrara de esa forma, con la diferencia de que esta vez casi no quería ni sacarlo y me embestía fuertemente como si quisiera destrozarme el culo en mil trozos con su pene, hasta que en poco tiempo sentí toda su leche caliente inundando las profundidades de mi culo como nunca antes lo habían hecho.
Oswaldo ya prácticamente se había resignado a que yo no dejaría q el me cogiera, sin embargo yo le dije que si quería hacerlo que lo hiciera, que ya estaba dilatado y húmedo, situación q ni corto no perezoso aprovechó, para comenzar a penetrarme en la misma posición en que me había dejado Robbien. Si bien era cierto que estaba dilatado y lubricado, nunca me imaginé que me iba a doler tanto el que me metiera semejante pija en mi anito. Sentí un dolor indescriptible, sin embargo Oswaldo no la sacó sino que sólo se quedó quieto un momento, para luego comenzar a moverse y comenzar a disipar lentamente mi dolor y darme incluso más placer del que había sentido ya con Robbien. Me embestía con rapidez, pero sin rudeza, de una manera deliciosa, para luego jugar con mi culito, sacando completamente su pija para después meterla completa hasta el fondo, permaneciendo un rato en ese juego, para entonces, darme otra corrida de mucha leche ardiente en mi culo, seguido por mi parte de uno de los orgasmos más intensos que he sentido en toda mi vida, tanto así que mi semen terminó casi todo en mi cara y en mi cabello de lo fuerte que salió de mi pene.
Luego de eso, salimos rápido y Robbien nos estaba esperando para decirnos que lo habían pasado buscando y que me iban a llevar a casa así que me despedí de Oswaldo para vernos al otro día. Sin embargo al otro día tanto Robbien como Oswaldo me pidieron disculpas por haberme hecho eso sólo por un juego y por el alcohol y me prometieron (para mi desgracia) que no volverían a hacerlo bajo ninguna circunstancia.
Espero que les haya gustado este relato y espero también enviar pronto un relato de una experiencia que tuve con el hijo de mi padrastro. Bye.
Luego de hacer muchas veces travesuras con Carlos y Rei, a veces los tres, a veces solo dos de nosotros, pues decidí aventurarme un poco más por mi cuenta a ver que podía conseguir tanteando el terreno alrededor de mi ambiente más frecuente, que era el Liceo. Obviamente en el liceo habían muchos chicos espectaculares, unos más jóvenes, unos mayores (yo en ese entonces estaba en el último año es decir quinto y tenía 18 años de edad), algunos muy lindos, y algunos con mucha fama por tener mucha facilidad con las chicas por el hecho de tener y prácticamente publicar en el liceo que tenían un pene enorme.
Uno de esos chicos era uno de mis compañeros de clase llamado Oswaldo que supuestamente tenía una pija de 23 cm y muy gruesa. Él es bastante alto (como 1,90 mts), cuerpo bien formado y moreno oscuro, y al parecer lo encontrarón una vez con un chico de segundo año mamándole la pija, lo que me dio a entender que yo podría hacer algo por allí con algo de suerte.
Para atreverme a hacer esto aproveché el hecho de que siempre fui el mejor de mi clase de Inglés y que muchos de mis compañeros de clases tenían problemas con esa materia. Lle comenté a Oswaldo que si le gustaría que le explicara y me dijo que con mucho gusto, que fuéramos a su casa para estar más cómodos y obviamente yo acepté.
Sin embargo, cuando entré a su casa esperando encontrarlo solo, me llevé una sorpresa pues estaba con otro de nuestros compañeros llamado Robbien que a decir verdad no estaba nada mal, pero nunca le había prestado mucha atención. Él es de buen cuerpo pero no definido por el gym ni nada de eso, blanco, ojos color miel, y unos muy provocativos labios color rosa intenso.
Pensando que no podríamos hacer nada por culpa de Robbien, me puse a explicarles lo necesario para el examen y cuando entendieron todo, yo les dije que me iba. Sin embargo me invitan a tomar una cerveza y a jugar naipes un rato. Estuvimos cerca de una hora jugando naipes con penitencias sencillas como traerle alguna cosa o hacer como algún animal cómico, hasta que Robbien dice que sería bueno aumentar el precio de la penitencia y que jugaríamos mamando pijas. Obviamente yo no podía perder esa oportunidad y todos aceptamos, sin embargo yo para aprovechar más la situación dije:
- Mejor jugamos de la siguiente forma: juguemos diez rondas, y el que pierda más será la putita del que más gane y el segundo lugar recibirá una buena mamada de pija del perdedor.
En ese momento Robbien estuvo a punto de arrepentirse de lo que había dicho, sin embargo se veía en su cara las ganas que tenía de coger ese día y no de ser cogido así que al final aceptó. Está claro que yo iba a hacer todo lo posible por tener para mi la pija de Oswaldo aunque para eso tuviera q mamarme la pija de Robbien.
Sin embargo para disimular tampoco podía perder todo, por lo tanto hice hasta lo imposible por perder y lo logré. Lo único que no fue del todo perfecto es que el ganador absoluto no fue Oswaldo sino Robbien. En ese momento hice como que no iba a hacer eso, que yo lo había dicho jugando que no me iban a coger, sin embargo ellos dijeron que tenía que pagar porque de paso el de la idea fui yo, y noté que a ambos se les marcaban dos bultos en sus pantalones. Esa visión me puso ardiente y decidí olvidarme de quien ganó y quien perdió y ser la putita de esos dos machos que tenía en frente. Primero le bajé el pantalón a Oswaldo porque me moría de la curiosidad de ver si era verdad eso que decían y efectivamente, una verga negra, larga y gruesa como una morcilla se ponía ante mi cada vez más y más erecta, y luego le saqué el pene a Robbien, que tenía un buen trozo, un poco más largo que el mío (de unos 18 cm más o menos) pero un poco más delgado. Comencé mamándoselo a Robbien, metiéndome lentamente su glande en mi boca y jugando con el con mi lengua, mientras él se retorcía y buscaba metérmelo más en la boca y yo no me dejaba. En eso me lo comienzo a tragar cada vez más y más y Robbien pellizcándose las tetillas, mientras Oswaldo meneaba su ya completamente erecta y descomunal pija con sus manos. Al rato de ponerme a mamárselo a Robbien, viene Oswaldo y se coloca tras de mi y comienza a mamar mi culo, pasando su lengua de arriba a abajo, en formas circulares, con rudeza pero excitándome muchísimo, y metiéndola todo lo que podía en mi hoyito que ya estaba muy dilatado por todo eso, seguido luego de un dedo, luego de dos y luego de tres, que pasaron sin problemas por mi culo que ya ansiaba tener esas pijas dentro. Allí Oswaldo le dice a Robbien, acá lo tienes listo para que le destroces el culo. En ese momento hubo cambio de papeles; Oswaldo se vino a mi boca para yo comenzar a mamarle todo lo que me cabía de su gran pinga, mientras tanto Robbien me puso en posición de perrito y poco a poco comenzó a meter la suya en mi culo hiper dilatado, con mucha suavidad haciéndome sentir mucho placer y nada de dolor, hasta que lo metió completito, gimiendo de placer y diciéndome “que rico culo tienes putito”. Comenzó a taladrarme lentamente, sacándolo casi todo y dejando solo su cabeza dentro de mi, haciéndolo así cada vez más y más rápidamente, haciéndome sentir casi delirando, mientras me volvía loco dándole su respectiva ración del placer que estaba sintiendo a Oswaldo, que estaba también como loco, simulando que me penetraba por la boca, metiéndome todo lo que podía en mi boca que abría al máximo para poder tragarme ese gran trozo de carne. Al cabo de un rato, yo me acosté boca arriba y abrí mis piernas, para que Robbien me penetrara de esa forma, con la diferencia de que esta vez casi no quería ni sacarlo y me embestía fuertemente como si quisiera destrozarme el culo en mil trozos con su pene, hasta que en poco tiempo sentí toda su leche caliente inundando las profundidades de mi culo como nunca antes lo habían hecho.
Oswaldo ya prácticamente se había resignado a que yo no dejaría q el me cogiera, sin embargo yo le dije que si quería hacerlo que lo hiciera, que ya estaba dilatado y húmedo, situación q ni corto no perezoso aprovechó, para comenzar a penetrarme en la misma posición en que me había dejado Robbien. Si bien era cierto que estaba dilatado y lubricado, nunca me imaginé que me iba a doler tanto el que me metiera semejante pija en mi anito. Sentí un dolor indescriptible, sin embargo Oswaldo no la sacó sino que sólo se quedó quieto un momento, para luego comenzar a moverse y comenzar a disipar lentamente mi dolor y darme incluso más placer del que había sentido ya con Robbien. Me embestía con rapidez, pero sin rudeza, de una manera deliciosa, para luego jugar con mi culito, sacando completamente su pija para después meterla completa hasta el fondo, permaneciendo un rato en ese juego, para entonces, darme otra corrida de mucha leche ardiente en mi culo, seguido por mi parte de uno de los orgasmos más intensos que he sentido en toda mi vida, tanto así que mi semen terminó casi todo en mi cara y en mi cabello de lo fuerte que salió de mi pene.
Luego de eso, salimos rápido y Robbien nos estaba esperando para decirnos que lo habían pasado buscando y que me iban a llevar a casa así que me despedí de Oswaldo para vernos al otro día. Sin embargo al otro día tanto Robbien como Oswaldo me pidieron disculpas por haberme hecho eso sólo por un juego y por el alcohol y me prometieron (para mi desgracia) que no volverían a hacerlo bajo ninguna circunstancia.
Espero que les haya gustado este relato y espero también enviar pronto un relato de una experiencia que tuve con el hijo de mi padrastro. Bye.