axel_ramos
12-01 2007, 08:46 PM
Hey, ya me toca contarles lo que sigue de mi relato UN REGALO ARDIENTE… Me quedé en que cojí con Clara en la fiesta de Chris, y que ella me quitó la virginidad como regalo de cumpleaños.
Bueno, después de eso nos volvimos a ver durante algunos meses, pero creo que solo era para coger: nos veíamos en su casa, cuando sus papas estaban trabajando. Nos gustaba meternos al cuarto de su hermanita y ella me mamaba la verga durante horas, le metía los dedos por su concha hasta hacerla jadear como la primera vez: me excitaba el hecho de que en cualquier momento llegaran sus papas y nos cacharan, porque siempre tuvieron una excelente y galante imagen de mí.
Para ese entonces, ella aun no sabía que soy bisexual, y ni yo me lo acababa de creer: Sabia que tenía ciertas dudas, después de todo siempre me excitaba pensar en Orlando Bloom, ja. Pero cuando me masturbaba pensando en un hombre, me confirmaba a medias que no era yo lo que pensaba. Lo que les cuento ahora pasó como 7 meses después de mi primera vez:
Eran vacaciones de verano, y mis papas me dieron chance de ir a Cancún con Chris, Emmanuel, Gabriel, Bryan, Dafne y Ana. Como todo adolescente normal, me emocionaba la idea: casi contaba los días para salir, como si presintiera lo que iba a cambiar mi vida a la semana de llegar.
Desde hacia un tiempo me había sentido medio atraído por Emmanuel. Es un chico de 18, de cabello castaño con rayos dorados, ojos verdes (Wow!) , el rostro hasta con barbita partida y pómulos perfectos, medio moreno, alto. Gracias a todas sus visitas al Gym y al básquet tiene los brazos marcaditos y anchos, el culo redondo y amplio, el abdomen duro y musculoso. En resumen, el tipo de hombre que ahora me gusta. Creía que solo era una gran amistad y afecto lo que sentía por ser de mis mejores amigos. Pero de repente sentía el impulso de estar mas cerca de él: cuando íbamos al cine trataba de sentarme a su lado, acercarme todo lo posible a él en los partidos de básquet, incluso tocar brevemente sus torneados brazos cuando pasaba junto a mi. Pero, igual que yo, el creía que era solo nuestra amistad lo que nos unía y que era solo esa intimidad que todos los varones sienten entre si.
Llegamos a Cancún en avión y, en cuanto llegamos al hotel, corrimos a nadar, todos menos Emmanuel porque le iba a llamar a Carla, su novia. Yo me sentía muy solo sin él cerca, pero me consolaba ver a los demás chavos en trajes de baño, con sus cuerpos duros y anchos empapados de sudor y agua, e imaginar que eran Emmanuel… porque necesitaba un amigo con quien platicar, no? Casi toda esa semana fue de ir a alguna plaza, a un antro, nadar, salir a la playa a excitarnos un poquito con las ricuras que salían del agua en diminutos bikinis… Y fue un martes cuando pasó.
En la mañana, cuando despertamos, fuimos inmediatamente a desayunar, pero la fila para el buffet estaba apretadísima y a Emmanuel lo empujaron contra mí. En eso sentí un gran bulto entre mis nalgas, que parecía muy apretado, pero sentía claramente su pene a través de la ropa. Medio con instinto me apreté contra él pero se separo un poco e hicimos como si nada, riéndonos. Luego, en la tarde, fuimos otra vez a la playa pero solo a pasearnos. Yo sentía todo el calor en mi frente, pero no sabía si era sudor o excitación: lo voltee a ver. Llevaba un chaleco de pana blanca abierto y su abdomen de labrado se asomaba allí, igual que sus anchos pectorales, y la cadena de plata que llevaba al cuello le brillaba. Bajé más la mirada y me encontré con unas bermudas hasta las rodillos tras las que estaba el paquete que me había rozado hacia unas horas. En ese momento me acorde de Clara: La recordé sobre mi de atrás a adelante, frotando su clítoris contra mi pene, de rodillas chupándomela hasta que se me iba la respiración, o simplemente desnuda en la cama, jadeante, feliz. Era mi novia. Que pensaría si descubría que tal vez me gustaba Emmanuel? Me dejaría y yo no podría vivirlo. Pero que hacia yo? No podía evitarlo.
En la tarde, otra vez a la alberca, el agua estaba medio fría pero eso no sirvió para quitarme la calentura: Emmanuel se zambulló un momento, buceó y salió de ella empapado. Llevaba un traje de baño azul cortito y apretado, el agua hacia notar sus huevos y su verga. Era más grande de lo normal. Caminó y esta se movió ligeramente de un lado a otro, entonces me dio una erección cañona, pero como estaba debajo del agua nadie se dio cuenta. Se dio la vuelta y sus pompas relucientes me la pararon aun más. Ese día nos quedamos hasta tarde en la alberca, cuando casi todos los huéspedes se habían salido. En un rincón, entre unas palmeras decorativas Bryan le pasaba la boca por los pechos a Ana y esta se dejaba querer. Chris estaba echando carreras con Dafne y Gabriel, y Emmanuel, solo nadaba en círculos con habilidad. A los 10 minutos todos decidimos irnos y solo se quedaron Emmanuel y Ana. Ana se salio a las regaderas y Emmanuel siguió nadando en círculos. Yo me empecé a salir, pero en eso Emmanuel me jala y caigo otra vez al agua.
-Pendejo, jaja! – me dice y me sonríe con sus dientes blancos.
Yo también me rei y me apoyé contra la pared de la alberca a su lado. Era la primera vez en esas vacaciones que estábamos solos. Entonces sentí un impulso: metí la mano en el agua, y la moví hasta su traje de baño. El abrió los ojos muy grandes, como sorprendido, pero yo no quité la mano. Me puse frente a él y le agarré la verga por arriba del traje, se la empecé a frotar de arriba a bajo. Entonces me aventé y le baje un poco el traje, le agarré el pene, que estaba ya medio duro: era suave, sus músculos parecía gruesas venas, y el glande era esponjoso. Tenía los huevos cubiertos de un fino vello y estaban encogidos por el agua. Era el primer pito que agarraba después del mío. Lo empecé a masturbar, dándole con mí índice en el glande, inmediatamente empezó a crecer y crecer: estaba enorme, y yo se lo acaricié con las dos manos que no alcanzaban para cubrirla. De repente sentí un líquido tibio en mis dedos. Su leche flotó en la alberca, y se pego a mis manos. Las quité, lo miré y dije:
- Que quieres hacer?
- Ax, tienes novia. Y yo no, bueno… Yo no soy gay.
- De plano?
- Si?
- Que quieres hacer? -me mira fijamente y dice:
- Besarte.
En eso, me pegó un beso en la boca. Sentí su saliva tan tibia como su semen en mi lengua y la suya pasándome por la boca. Lo agarré por la espalda y lo abracé contra mí. Estaba tan caliente, tan rico. Cuando nos quitamos, le repetí:
- Que quieres hacer?
- Que la mames, por fa.
Se sube de un brinco al borde de la alberca y se sienta, entonces le quito todo el traje de baño y lo hecho al agua. K vergota! Después supe: 24 cm. de puro placer. La agarré con la mano derecha y me la metí en la boca. Estaba húmeda y dura, y mis labios le chuparon la cabecita varias veces. Oía como jadeaba. Mi lengua se movía alrededor de su pija, rozando el vello de sus huevos ya muy aflojados. Se la mordí y soltó un grito de placer. Me agarró de los hombros y me quitó. Luego me dijo:
- Ahora, deja que te coja.
Me subí junto a él y me desabroché el traje de baño. Mi pito también estaba grande como cuando mi primera vez, pero mas curveado. Él me puso las manos en las piernas y las fue subiendo hasta llegara mi cintura. Entonces me acostó en la piedra fría, me oprimió las piernas contra el pecho, y me la metió por el ano. Me dolió cañón, estaba tan dura y gruesa que me abrió a huevo el ano. Quería decirle que parara, pero esperé hasta que lo sacó, entonces la volvió a meter con más suavidad, sentí que se me adormecían las piernas y el placer me llegó al corazón: me estaba dando un orgasmo con el hermano de mi ex.
La sacó otra vez y se me echó encima, acariciándome cada rincón, se detuvo en mi trasero y lo apretó con sensualidad, hizo que mi verga se parara aun más, hasta que chocó con su ano. Entonces, le dije que me tocaba a mí: se puso igual que yo y se la metí hasta el fondo: dijo que le dolía y la saqué entonces. Después agarré un poco de agua, me la eche en la verga y la volví a meter, se deslizo mas fácil. El seguía jadeando y acelere hasta que ambos nos movíamos con violencia. Como 10 minutos después, se la dejé adentro, y me quedé acostado encima de él. Le bese el cuello, y el seguía acariciándome el culo. Entonces, nos metimos entre unas palmeras como las de Bryan y Ana, y allí nos seguimos besando. Yo me sentía en la luna: Iba a dejar a Clara, a hacerme novio de Emmanuel, íbamos a mudarnos a Cancún, y cogeríamos todas las noches… Con esa verga en mi boca y en mi cuerpo, yo seria feliz. Con sus besos, sus caricias. Seria feliz.
Nos subimos a su cuarto y él se metió al baño a lavar el semen en el cuerpo. Yo estaba tan excitado que tome un desodorante y me lo empecé a meter por el ano, pero me lastimo más que la primera penetración. Entonces, él salio. Se acostó en la cama junto a mí acariciándome y yo le chupé las tetillas. Le pasé la lengua otra vez por los cuadros de su abdomen, y le masajeé esos brazos que me estrechaban contra él. Volvimos a coger, una y otra vez, toda la noche.
Después, despertamos por la mañana como a las 6 y me dio tiempo de cambiar de cuarto antes de que lo notaran. Desde ese momento Emmanuel y yo no mencionamos palabras de lo pasado. Solo una vez, cuando estábamos realmente a solas, nos besamos mientras le hacia una pija, pero preferimos no hablar de eso. Sin embargo, en esas vacaciones no fue la única aventurita que tuve. Los dejo con la duda de quien siguió para otro relato. Ciao!
Bueno, después de eso nos volvimos a ver durante algunos meses, pero creo que solo era para coger: nos veíamos en su casa, cuando sus papas estaban trabajando. Nos gustaba meternos al cuarto de su hermanita y ella me mamaba la verga durante horas, le metía los dedos por su concha hasta hacerla jadear como la primera vez: me excitaba el hecho de que en cualquier momento llegaran sus papas y nos cacharan, porque siempre tuvieron una excelente y galante imagen de mí.
Para ese entonces, ella aun no sabía que soy bisexual, y ni yo me lo acababa de creer: Sabia que tenía ciertas dudas, después de todo siempre me excitaba pensar en Orlando Bloom, ja. Pero cuando me masturbaba pensando en un hombre, me confirmaba a medias que no era yo lo que pensaba. Lo que les cuento ahora pasó como 7 meses después de mi primera vez:
Eran vacaciones de verano, y mis papas me dieron chance de ir a Cancún con Chris, Emmanuel, Gabriel, Bryan, Dafne y Ana. Como todo adolescente normal, me emocionaba la idea: casi contaba los días para salir, como si presintiera lo que iba a cambiar mi vida a la semana de llegar.
Desde hacia un tiempo me había sentido medio atraído por Emmanuel. Es un chico de 18, de cabello castaño con rayos dorados, ojos verdes (Wow!) , el rostro hasta con barbita partida y pómulos perfectos, medio moreno, alto. Gracias a todas sus visitas al Gym y al básquet tiene los brazos marcaditos y anchos, el culo redondo y amplio, el abdomen duro y musculoso. En resumen, el tipo de hombre que ahora me gusta. Creía que solo era una gran amistad y afecto lo que sentía por ser de mis mejores amigos. Pero de repente sentía el impulso de estar mas cerca de él: cuando íbamos al cine trataba de sentarme a su lado, acercarme todo lo posible a él en los partidos de básquet, incluso tocar brevemente sus torneados brazos cuando pasaba junto a mi. Pero, igual que yo, el creía que era solo nuestra amistad lo que nos unía y que era solo esa intimidad que todos los varones sienten entre si.
Llegamos a Cancún en avión y, en cuanto llegamos al hotel, corrimos a nadar, todos menos Emmanuel porque le iba a llamar a Carla, su novia. Yo me sentía muy solo sin él cerca, pero me consolaba ver a los demás chavos en trajes de baño, con sus cuerpos duros y anchos empapados de sudor y agua, e imaginar que eran Emmanuel… porque necesitaba un amigo con quien platicar, no? Casi toda esa semana fue de ir a alguna plaza, a un antro, nadar, salir a la playa a excitarnos un poquito con las ricuras que salían del agua en diminutos bikinis… Y fue un martes cuando pasó.
En la mañana, cuando despertamos, fuimos inmediatamente a desayunar, pero la fila para el buffet estaba apretadísima y a Emmanuel lo empujaron contra mí. En eso sentí un gran bulto entre mis nalgas, que parecía muy apretado, pero sentía claramente su pene a través de la ropa. Medio con instinto me apreté contra él pero se separo un poco e hicimos como si nada, riéndonos. Luego, en la tarde, fuimos otra vez a la playa pero solo a pasearnos. Yo sentía todo el calor en mi frente, pero no sabía si era sudor o excitación: lo voltee a ver. Llevaba un chaleco de pana blanca abierto y su abdomen de labrado se asomaba allí, igual que sus anchos pectorales, y la cadena de plata que llevaba al cuello le brillaba. Bajé más la mirada y me encontré con unas bermudas hasta las rodillos tras las que estaba el paquete que me había rozado hacia unas horas. En ese momento me acorde de Clara: La recordé sobre mi de atrás a adelante, frotando su clítoris contra mi pene, de rodillas chupándomela hasta que se me iba la respiración, o simplemente desnuda en la cama, jadeante, feliz. Era mi novia. Que pensaría si descubría que tal vez me gustaba Emmanuel? Me dejaría y yo no podría vivirlo. Pero que hacia yo? No podía evitarlo.
En la tarde, otra vez a la alberca, el agua estaba medio fría pero eso no sirvió para quitarme la calentura: Emmanuel se zambulló un momento, buceó y salió de ella empapado. Llevaba un traje de baño azul cortito y apretado, el agua hacia notar sus huevos y su verga. Era más grande de lo normal. Caminó y esta se movió ligeramente de un lado a otro, entonces me dio una erección cañona, pero como estaba debajo del agua nadie se dio cuenta. Se dio la vuelta y sus pompas relucientes me la pararon aun más. Ese día nos quedamos hasta tarde en la alberca, cuando casi todos los huéspedes se habían salido. En un rincón, entre unas palmeras decorativas Bryan le pasaba la boca por los pechos a Ana y esta se dejaba querer. Chris estaba echando carreras con Dafne y Gabriel, y Emmanuel, solo nadaba en círculos con habilidad. A los 10 minutos todos decidimos irnos y solo se quedaron Emmanuel y Ana. Ana se salio a las regaderas y Emmanuel siguió nadando en círculos. Yo me empecé a salir, pero en eso Emmanuel me jala y caigo otra vez al agua.
-Pendejo, jaja! – me dice y me sonríe con sus dientes blancos.
Yo también me rei y me apoyé contra la pared de la alberca a su lado. Era la primera vez en esas vacaciones que estábamos solos. Entonces sentí un impulso: metí la mano en el agua, y la moví hasta su traje de baño. El abrió los ojos muy grandes, como sorprendido, pero yo no quité la mano. Me puse frente a él y le agarré la verga por arriba del traje, se la empecé a frotar de arriba a bajo. Entonces me aventé y le baje un poco el traje, le agarré el pene, que estaba ya medio duro: era suave, sus músculos parecía gruesas venas, y el glande era esponjoso. Tenía los huevos cubiertos de un fino vello y estaban encogidos por el agua. Era el primer pito que agarraba después del mío. Lo empecé a masturbar, dándole con mí índice en el glande, inmediatamente empezó a crecer y crecer: estaba enorme, y yo se lo acaricié con las dos manos que no alcanzaban para cubrirla. De repente sentí un líquido tibio en mis dedos. Su leche flotó en la alberca, y se pego a mis manos. Las quité, lo miré y dije:
- Que quieres hacer?
- Ax, tienes novia. Y yo no, bueno… Yo no soy gay.
- De plano?
- Si?
- Que quieres hacer? -me mira fijamente y dice:
- Besarte.
En eso, me pegó un beso en la boca. Sentí su saliva tan tibia como su semen en mi lengua y la suya pasándome por la boca. Lo agarré por la espalda y lo abracé contra mí. Estaba tan caliente, tan rico. Cuando nos quitamos, le repetí:
- Que quieres hacer?
- Que la mames, por fa.
Se sube de un brinco al borde de la alberca y se sienta, entonces le quito todo el traje de baño y lo hecho al agua. K vergota! Después supe: 24 cm. de puro placer. La agarré con la mano derecha y me la metí en la boca. Estaba húmeda y dura, y mis labios le chuparon la cabecita varias veces. Oía como jadeaba. Mi lengua se movía alrededor de su pija, rozando el vello de sus huevos ya muy aflojados. Se la mordí y soltó un grito de placer. Me agarró de los hombros y me quitó. Luego me dijo:
- Ahora, deja que te coja.
Me subí junto a él y me desabroché el traje de baño. Mi pito también estaba grande como cuando mi primera vez, pero mas curveado. Él me puso las manos en las piernas y las fue subiendo hasta llegara mi cintura. Entonces me acostó en la piedra fría, me oprimió las piernas contra el pecho, y me la metió por el ano. Me dolió cañón, estaba tan dura y gruesa que me abrió a huevo el ano. Quería decirle que parara, pero esperé hasta que lo sacó, entonces la volvió a meter con más suavidad, sentí que se me adormecían las piernas y el placer me llegó al corazón: me estaba dando un orgasmo con el hermano de mi ex.
La sacó otra vez y se me echó encima, acariciándome cada rincón, se detuvo en mi trasero y lo apretó con sensualidad, hizo que mi verga se parara aun más, hasta que chocó con su ano. Entonces, le dije que me tocaba a mí: se puso igual que yo y se la metí hasta el fondo: dijo que le dolía y la saqué entonces. Después agarré un poco de agua, me la eche en la verga y la volví a meter, se deslizo mas fácil. El seguía jadeando y acelere hasta que ambos nos movíamos con violencia. Como 10 minutos después, se la dejé adentro, y me quedé acostado encima de él. Le bese el cuello, y el seguía acariciándome el culo. Entonces, nos metimos entre unas palmeras como las de Bryan y Ana, y allí nos seguimos besando. Yo me sentía en la luna: Iba a dejar a Clara, a hacerme novio de Emmanuel, íbamos a mudarnos a Cancún, y cogeríamos todas las noches… Con esa verga en mi boca y en mi cuerpo, yo seria feliz. Con sus besos, sus caricias. Seria feliz.
Nos subimos a su cuarto y él se metió al baño a lavar el semen en el cuerpo. Yo estaba tan excitado que tome un desodorante y me lo empecé a meter por el ano, pero me lastimo más que la primera penetración. Entonces, él salio. Se acostó en la cama junto a mí acariciándome y yo le chupé las tetillas. Le pasé la lengua otra vez por los cuadros de su abdomen, y le masajeé esos brazos que me estrechaban contra él. Volvimos a coger, una y otra vez, toda la noche.
Después, despertamos por la mañana como a las 6 y me dio tiempo de cambiar de cuarto antes de que lo notaran. Desde ese momento Emmanuel y yo no mencionamos palabras de lo pasado. Solo una vez, cuando estábamos realmente a solas, nos besamos mientras le hacia una pija, pero preferimos no hablar de eso. Sin embargo, en esas vacaciones no fue la única aventurita que tuve. Los dejo con la duda de quien siguió para otro relato. Ciao!