milibebe
29-12 2006, 11:16 AM
¿A quién no le a pasado alguna vez que la persona con la que estas te dice que no quiere algo y después termina siendo si...?
Joaquín es amigo de la familia, tiene 49 años y es un ser muy amable... por lo menos hasta que yo lo conocí, de paso a su trabajo solía llevarme a mi colegio, pero como suele suceder, los docentes ese día no dieron clases...
- Mira Mili, me gustas y quiero estar contigo, –me dijo de pronto.
Ja,ja,ja,ja,ja,...vaya sorpresa en una mañana fría de agosto, me sorprendió mucho y le dije sin pensar “¿qué es lo que quieres hacer?”. No era provocación, sólo me salieron esas palabras, pero al ver que su coche entraba en un motel, me di cuenta que no fueron las palabras justas.
- Tranquila amor, sólo conversaremos, nada sucederá.
¡¡¡Ja, ja, jaaaaa, sólo conversar!!!, pensé muy nerviosa. Una vez adentro de la habitación se abalanzó sobre mí, desesperado, al punto de asustarme. Bruscamente se prendió de mi cuello y sus manos rápidamente buscaron mi cola apretándola fuertemente, dejándomela colorada y doliendo…
¿¿¿Violación???, ¡¡¡Noooooooo!!!, pensé. En cierta, forma me gustaba la situación, aunque en realidad no lo esperaba. Hacerse la inocente no da, a veces, los resultados que una desea. Pero en este caso, lo deje seguir, aunque siempre tratando de que sus manos no me lastimaran, lo cual por momentos, era imposible.
- ¡¡¡Chupamela!!! -me dijo con una voz agitada y entrecortada, era lógico su excitación superaba la mía miles de veces.
“¡No!”, traté de calmar los ánimos…, nos trabamos en una pequeña lucha al borde de la cama sabiendo que yo llevaría las de perder, y al segundo siguiente estaba siendo penetrada y mis piernas estabas mas que abiertas. En cada envestida dentro de mi ser, sentía como sus genitales golpeaban mi ano y su estómago apretaba fuerte parte de mi cuerpo. Literalmente rompió la camisa que llevaba y sorbió mis pechos con brutalidad y fuerza.
”¡¡Nooo!!” ...era inútil decir palabra alguna, ya estaba dentro mió y se lo permití… Bombeó por un rato largo hasta que por fin, sentí su semen bañar mi interior, lo cual provocó un orgasmo casi inesperado. Dejé que sus jugos salieran hasta el último y se acostó de lado, presurosa me levanté y me fui a lavar. Ninguno había usado protección y mis días estaban al límite, debía prevenir… Decidí entonces, una vez limpia internamente, darme un baño para sacarme la saliva que había dejado en mi cuerpo, en ese momento entra y se mete en la ducha conmigo. Mire su pene y estaba otra vez erecto, (¿milagros del viagra?), no lo se. Me dio vuelta y me puso contra la pared, untó crema de enjuague sobre mi ano, y al mismo instante intentó penetrarme analmente, sin mediar dilatación…
”¡¡Nooo!!” … sentí su glande entrar firme y un pequeño ardor que se incrementaba cada ves más, obligaba a que de mis ojos cayeran lagrimas que se confundían con el agua de la ducha. Lloré casi desesperadamente, pero poco a poco, el ardor se fue convirtiendo en un placer cada ves más intenso y ya no traté de resistirme, lo dejé hacer, una ves más…
Su pene entraba y salía de mi ano… me dolía, me gustaba…; confusiones de una adolescente, pero estaba bien, lo acepté. Cuando sentí que su movimiento se apresuraba, supe que estaba por terminar, de pronto, sacó su pene de mi ano, me dio vuelta y tomándome del pelo me arrodilló
obligándome a chupársela. “¡¡Nooo!!” … y el pene entró en mi boca al segundo que su semen salía fuertemente, ahogándome. Después de terminar, se sentó sobre el costado del baño y me dijo:
“Perdóname Mili, por favor… me descontrolé”, lo miré entre sollozos y lastima y le dije firmemente:
”¡¡¡Nooooooooooo!!!”
Nos volvimos a ver durante cinco meses más; Ya les contaré…
Mili
Joaquín es amigo de la familia, tiene 49 años y es un ser muy amable... por lo menos hasta que yo lo conocí, de paso a su trabajo solía llevarme a mi colegio, pero como suele suceder, los docentes ese día no dieron clases...
- Mira Mili, me gustas y quiero estar contigo, –me dijo de pronto.
Ja,ja,ja,ja,ja,...vaya sorpresa en una mañana fría de agosto, me sorprendió mucho y le dije sin pensar “¿qué es lo que quieres hacer?”. No era provocación, sólo me salieron esas palabras, pero al ver que su coche entraba en un motel, me di cuenta que no fueron las palabras justas.
- Tranquila amor, sólo conversaremos, nada sucederá.
¡¡¡Ja, ja, jaaaaa, sólo conversar!!!, pensé muy nerviosa. Una vez adentro de la habitación se abalanzó sobre mí, desesperado, al punto de asustarme. Bruscamente se prendió de mi cuello y sus manos rápidamente buscaron mi cola apretándola fuertemente, dejándomela colorada y doliendo…
¿¿¿Violación???, ¡¡¡Noooooooo!!!, pensé. En cierta, forma me gustaba la situación, aunque en realidad no lo esperaba. Hacerse la inocente no da, a veces, los resultados que una desea. Pero en este caso, lo deje seguir, aunque siempre tratando de que sus manos no me lastimaran, lo cual por momentos, era imposible.
- ¡¡¡Chupamela!!! -me dijo con una voz agitada y entrecortada, era lógico su excitación superaba la mía miles de veces.
“¡No!”, traté de calmar los ánimos…, nos trabamos en una pequeña lucha al borde de la cama sabiendo que yo llevaría las de perder, y al segundo siguiente estaba siendo penetrada y mis piernas estabas mas que abiertas. En cada envestida dentro de mi ser, sentía como sus genitales golpeaban mi ano y su estómago apretaba fuerte parte de mi cuerpo. Literalmente rompió la camisa que llevaba y sorbió mis pechos con brutalidad y fuerza.
”¡¡Nooo!!” ...era inútil decir palabra alguna, ya estaba dentro mió y se lo permití… Bombeó por un rato largo hasta que por fin, sentí su semen bañar mi interior, lo cual provocó un orgasmo casi inesperado. Dejé que sus jugos salieran hasta el último y se acostó de lado, presurosa me levanté y me fui a lavar. Ninguno había usado protección y mis días estaban al límite, debía prevenir… Decidí entonces, una vez limpia internamente, darme un baño para sacarme la saliva que había dejado en mi cuerpo, en ese momento entra y se mete en la ducha conmigo. Mire su pene y estaba otra vez erecto, (¿milagros del viagra?), no lo se. Me dio vuelta y me puso contra la pared, untó crema de enjuague sobre mi ano, y al mismo instante intentó penetrarme analmente, sin mediar dilatación…
”¡¡Nooo!!” … sentí su glande entrar firme y un pequeño ardor que se incrementaba cada ves más, obligaba a que de mis ojos cayeran lagrimas que se confundían con el agua de la ducha. Lloré casi desesperadamente, pero poco a poco, el ardor se fue convirtiendo en un placer cada ves más intenso y ya no traté de resistirme, lo dejé hacer, una ves más…
Su pene entraba y salía de mi ano… me dolía, me gustaba…; confusiones de una adolescente, pero estaba bien, lo acepté. Cuando sentí que su movimiento se apresuraba, supe que estaba por terminar, de pronto, sacó su pene de mi ano, me dio vuelta y tomándome del pelo me arrodilló
obligándome a chupársela. “¡¡Nooo!!” … y el pene entró en mi boca al segundo que su semen salía fuertemente, ahogándome. Después de terminar, se sentó sobre el costado del baño y me dijo:
“Perdóname Mili, por favor… me descontrolé”, lo miré entre sollozos y lastima y le dije firmemente:
”¡¡¡Nooooooooooo!!!”
Nos volvimos a ver durante cinco meses más; Ya les contaré…
Mili