Exotica
05-12 2006, 11:26 PM
Era una noche de mucho calor, aún dentro del cine. Traté de buscar un lugar apartado, pero todo estaba ocupado, sólo quedaban unos pocos lugares en las últimas filas.
Me senté y al rato otra mujer se sentó junto a mi, muy a pesar mío, ya que siempre me gustó poder apoyarme en ambos apoyabrazos.
La película era buena y a los 20 minutos ya estaba ensimismada.
Las escenas de sexo eran bastante fuertes, o al menos así lo sentía yo, quizás porque hacía mucho tiempo que no estaba con un hombre.
Cada vez que veía esos cuerpos desnudos mi piel se erizaba. Sentía mis piernas y mis pechos transpirados no se si por el calor ambiente o por las ganas terribles que surgían una vez más. Las mismas ganas que últimamente me quitaban el sueño.
De pronto la mujer que estaba en el asiento de al lado me dice:
-Discúlpame, te sentís mal?
-No, perdóname si te molesté en algún momento. Lo que pasa es que tengo un poco de calor.
-Te entiendo. A mí me pasa lo mismo cuando veo estas películas y estoy sola.
-No. Lo que a mí me pasa es otras cosa. Tengo calor, nada más. Debe hacer como 30 grados afuera.
-Ah! Discúlpame, creí que estas escenas te inquietaban un poco... Me pareció por la forma en que movías las piernas.
Me quedé callada por un instante. La verdad era que esa mujer se había dado cuenta de lo que me pasaba. Pero era una extraña. ¿Por qué habría de contarle algo tan íntimo? Y bueno! Tampoco tenía muchas personas a quien confiarle esto, qué mejor que hablar con alguien a quien ni siquiera le veo bien la cara.
-Tenés razón. La verdad es que estas películas me ponen bastante nerviosa.
-A mí más que nervios me da calentura.
-Bueno, yo no lo diría tan así, pero...
-Pero ¿que?
-Shh. Déjame seguir mirando la película.
Pero cada vez era peor. Bastaba con que una pareja se empezara a besar para que yo cerrara los ojos y recordara esa misma sensación que tenía cuando por las noches me acostaba desnuda y sentía cómo las sábanas frescas tocaban mis partes íntimas.
-Apuesto a que si toco por debajo de tu pollera todo por ahí está bastante húmedo.
-No hace falta que lo toques. Yo te puedo asegurar que cada vez que veo esos cuerpos moviéndose me mojo un poquito más. Y vos? ¿Por qué no me contás cómo andas?
-Yo ya no sé qué hacer! Mi bombacha está muy mojada y lo sé porque me estoy tocado... Hace un rato no aguanté más y me levanté un poquito la pollera. Quise tocarme sólo un poco por arriba de la bombacha en la zona de abajo pero estaba muy húmeda. Me excité todavía más y, abriendo un poco las piernas, me empecé a acariciar el clítoris que está muy duro.
Su voz estaba entrecortada.
Entonces miré de reojo y pude ver que en ese momento que se estaba masturbando. Lentamente yo también deslicé mi mano por debajo de mi pollera sin dejar de mirar la pantalla, aunque ya no prestaba atención a la película.
Sólo recordaba el tiempo que hacía que nadie me penetraba. Mi clítoris también estaba duro y mis labios hinchados y húmedos.
Estaba yo con mis piernas algo abiertas y con uno de mis dedos acariciándome el clítoris cuando siento la mano de mi amiga anónima rozándome la pierna.... No le dije nada y mi silencio aceptó el juego.
Su mano se deslizó y yo sentía cómo me mojaba cada vez más.
Sus dedos rozaron suavemente la zona más húmeda de mi bombacha y se me escapó un gemido de placer cuando me empezó a frotar.
Mi grado de excitación era terrible, necesitaba que me penetraran...
Lentamente introdujo sus dedos dentro mío y ellos entraban y salían sin cesar... El orgasmo fue espectacular....
Inundé la butaca del cine y me dio un poquito de vergüenza cuando me paré para salir y noté que mi bombacha estaba totalmente mojada.
Me senté y al rato otra mujer se sentó junto a mi, muy a pesar mío, ya que siempre me gustó poder apoyarme en ambos apoyabrazos.
La película era buena y a los 20 minutos ya estaba ensimismada.
Las escenas de sexo eran bastante fuertes, o al menos así lo sentía yo, quizás porque hacía mucho tiempo que no estaba con un hombre.
Cada vez que veía esos cuerpos desnudos mi piel se erizaba. Sentía mis piernas y mis pechos transpirados no se si por el calor ambiente o por las ganas terribles que surgían una vez más. Las mismas ganas que últimamente me quitaban el sueño.
De pronto la mujer que estaba en el asiento de al lado me dice:
-Discúlpame, te sentís mal?
-No, perdóname si te molesté en algún momento. Lo que pasa es que tengo un poco de calor.
-Te entiendo. A mí me pasa lo mismo cuando veo estas películas y estoy sola.
-No. Lo que a mí me pasa es otras cosa. Tengo calor, nada más. Debe hacer como 30 grados afuera.
-Ah! Discúlpame, creí que estas escenas te inquietaban un poco... Me pareció por la forma en que movías las piernas.
Me quedé callada por un instante. La verdad era que esa mujer se había dado cuenta de lo que me pasaba. Pero era una extraña. ¿Por qué habría de contarle algo tan íntimo? Y bueno! Tampoco tenía muchas personas a quien confiarle esto, qué mejor que hablar con alguien a quien ni siquiera le veo bien la cara.
-Tenés razón. La verdad es que estas películas me ponen bastante nerviosa.
-A mí más que nervios me da calentura.
-Bueno, yo no lo diría tan así, pero...
-Pero ¿que?
-Shh. Déjame seguir mirando la película.
Pero cada vez era peor. Bastaba con que una pareja se empezara a besar para que yo cerrara los ojos y recordara esa misma sensación que tenía cuando por las noches me acostaba desnuda y sentía cómo las sábanas frescas tocaban mis partes íntimas.
-Apuesto a que si toco por debajo de tu pollera todo por ahí está bastante húmedo.
-No hace falta que lo toques. Yo te puedo asegurar que cada vez que veo esos cuerpos moviéndose me mojo un poquito más. Y vos? ¿Por qué no me contás cómo andas?
-Yo ya no sé qué hacer! Mi bombacha está muy mojada y lo sé porque me estoy tocado... Hace un rato no aguanté más y me levanté un poquito la pollera. Quise tocarme sólo un poco por arriba de la bombacha en la zona de abajo pero estaba muy húmeda. Me excité todavía más y, abriendo un poco las piernas, me empecé a acariciar el clítoris que está muy duro.
Su voz estaba entrecortada.
Entonces miré de reojo y pude ver que en ese momento que se estaba masturbando. Lentamente yo también deslicé mi mano por debajo de mi pollera sin dejar de mirar la pantalla, aunque ya no prestaba atención a la película.
Sólo recordaba el tiempo que hacía que nadie me penetraba. Mi clítoris también estaba duro y mis labios hinchados y húmedos.
Estaba yo con mis piernas algo abiertas y con uno de mis dedos acariciándome el clítoris cuando siento la mano de mi amiga anónima rozándome la pierna.... No le dije nada y mi silencio aceptó el juego.
Su mano se deslizó y yo sentía cómo me mojaba cada vez más.
Sus dedos rozaron suavemente la zona más húmeda de mi bombacha y se me escapó un gemido de placer cuando me empezó a frotar.
Mi grado de excitación era terrible, necesitaba que me penetraran...
Lentamente introdujo sus dedos dentro mío y ellos entraban y salían sin cesar... El orgasmo fue espectacular....
Inundé la butaca del cine y me dio un poquito de vergüenza cuando me paré para salir y noté que mi bombacha estaba totalmente mojada.