Charly_00
28-11 2006, 01:31 AM
Un número muy importante de la población padece trastornos del deseo y eso, querámoslo o no, afecta en gran medida la salud mental, puesto que en sociedades como la nuestra se espera que los varones siempre quieran y puedan tener relaciones sexuales. Aceptar que la propia compañera tiene más deseos que uno no es cosa fácil y siempre produce una profunda herida a la autoestima.
Al consultorio de terapia sexual llegan una gran cantidad de varones aquejados de fallas en la erección, deprimidos y pidiendo ayuda para: "volver a sentirme hombre". Cansados de no conseguir la erección "por más esfuerzos que hago" empiezan a alejarse de sus parejas, las cuales manifiestan su enojo de diferentes maneras que van desde acusarlos de que tienen una amante hasta de que ya no las quieren.
Lo anterior sólo complica más la situación y la díada se deteriora en forma impresionante. A estas alturas el varón ya probó un sin fin de remedios que se venden en establecimientos naturistas, mercados o se anuncian en los periódicos. La no-respuesta, prometida por cada una de las estrategias antes enunciadas, los sume en una depresión cada vez más grave y sienten perdida su masculinidad.
Quienes nunca controlaron su eyaculación pero que jamás recibieron alguna queja viven felices en la protectora ignorancia. Sin embargo, cuando alguna pareja les señala que no alcanza a disfrutar debido a la velocidad con la que él termina puede preocuparse a tal grado que en casos extremos los sume en cuadros depresivos. La mayoría de las veces adopta el papel de auto observador, es decir, checa cada uno de las acciones previas, concentrándose para evitar el más mínimo roce de su pene contra cualquier parte de la anatomía de su compañera, pero tanta actividad sólo incrementa su ansiedad con lo que su eyaculación será cada vez más rápida. En lo más recóndito de su mente profetiza que eyaculará muy rápido y, por desgracia, se le cumple tal preocupación. Cualquier posibilidad de encuentro sexual se convierte en una segura oportunidad de fracaso, motivo por el cual en un gran número de ocasiones rehuirá todo tipo de intimidad y las relaciones serán cada vez menos frecuentes. El temor al desempeño y la gran carga de ansiedad propiciará que este trastorno evolucione hacia una disfunción eréctil, con el consecuente deterioro de su estado de ánimo.
Sin embargo, hay otro sector aún más desprotegido y es el de los varones con necesidades especiales. Una de las grandes falacias, heredada de la Grecia antigua señala: "mente sana en cuerpo sano" y, de ella, muchos se aprovechan para decir que estas personas no tienen ni deseos ni posibilidades de ejercer su potencial erótico sexual. Nada más alejado de la realidad; el que alguien tenga algún trastorno físico o mental no significa que sea un minusválido sexual. Es en estos hombres donde el peso de la socialización y las exigencias de una masculinidad hegemónica causan mayores estragos.
Conclusiones para abordar la problemática de las disfunciones sexuales en el varón y, por supuesto, en la pareja:
La educación: es básica para que la gente esté informada y pueda saber si tiene alguna problemática, esto significa que en todos los niveles escolares debería contarse con asignaturas sobre sexualidad.
Conferencias: pueden darse en centros de trabajo, espacios de diversión o lugares de encuentro.
Aprovechar los medios de comunicación masiva: televisión, radio, revistas populares, páginas web, pero se requiere emitir los mensajes en un lenguaje comprensible para todos y cada uno de los tipos de público.
En el caso de los varones con necesidades especiales, las estrategias pueden aplicarse incluso cuando asistan a las instancias de salud, en clubes deportivos o centros donde se reúnan con personas que compartan problemas similares, previa capacitación del personal que ahí labora. En vista de que la inmensa mayoría de las instituciones de salud no cuentan con el personal capacitado para atender disfunciones sexuales, lo más conveniente sería establecer convenios con aquellas organizaciones que se dedican a ello y lo hacen de forma profesional, respetuosa y empática.
La salud sexual se relaciona con el bienestar individual, atrás han quedado los tiempos en que se consideraba como pecaminosa la posibilidad de disfrutar los encuentros amorosos y se exigía que estuviesen ligados al fenómeno reproductivo. En épocas como la actual es indispensable prepararse para vivir de forma responsable el potencial erótico sexual propio de nuestra especie.
Escrito sacado de:
http://www.par.net.py/sexualidad/hombres/trastornos_deseo.html
Al consultorio de terapia sexual llegan una gran cantidad de varones aquejados de fallas en la erección, deprimidos y pidiendo ayuda para: "volver a sentirme hombre". Cansados de no conseguir la erección "por más esfuerzos que hago" empiezan a alejarse de sus parejas, las cuales manifiestan su enojo de diferentes maneras que van desde acusarlos de que tienen una amante hasta de que ya no las quieren.
Lo anterior sólo complica más la situación y la díada se deteriora en forma impresionante. A estas alturas el varón ya probó un sin fin de remedios que se venden en establecimientos naturistas, mercados o se anuncian en los periódicos. La no-respuesta, prometida por cada una de las estrategias antes enunciadas, los sume en una depresión cada vez más grave y sienten perdida su masculinidad.
Quienes nunca controlaron su eyaculación pero que jamás recibieron alguna queja viven felices en la protectora ignorancia. Sin embargo, cuando alguna pareja les señala que no alcanza a disfrutar debido a la velocidad con la que él termina puede preocuparse a tal grado que en casos extremos los sume en cuadros depresivos. La mayoría de las veces adopta el papel de auto observador, es decir, checa cada uno de las acciones previas, concentrándose para evitar el más mínimo roce de su pene contra cualquier parte de la anatomía de su compañera, pero tanta actividad sólo incrementa su ansiedad con lo que su eyaculación será cada vez más rápida. En lo más recóndito de su mente profetiza que eyaculará muy rápido y, por desgracia, se le cumple tal preocupación. Cualquier posibilidad de encuentro sexual se convierte en una segura oportunidad de fracaso, motivo por el cual en un gran número de ocasiones rehuirá todo tipo de intimidad y las relaciones serán cada vez menos frecuentes. El temor al desempeño y la gran carga de ansiedad propiciará que este trastorno evolucione hacia una disfunción eréctil, con el consecuente deterioro de su estado de ánimo.
Sin embargo, hay otro sector aún más desprotegido y es el de los varones con necesidades especiales. Una de las grandes falacias, heredada de la Grecia antigua señala: "mente sana en cuerpo sano" y, de ella, muchos se aprovechan para decir que estas personas no tienen ni deseos ni posibilidades de ejercer su potencial erótico sexual. Nada más alejado de la realidad; el que alguien tenga algún trastorno físico o mental no significa que sea un minusválido sexual. Es en estos hombres donde el peso de la socialización y las exigencias de una masculinidad hegemónica causan mayores estragos.
Conclusiones para abordar la problemática de las disfunciones sexuales en el varón y, por supuesto, en la pareja:
La educación: es básica para que la gente esté informada y pueda saber si tiene alguna problemática, esto significa que en todos los niveles escolares debería contarse con asignaturas sobre sexualidad.
Conferencias: pueden darse en centros de trabajo, espacios de diversión o lugares de encuentro.
Aprovechar los medios de comunicación masiva: televisión, radio, revistas populares, páginas web, pero se requiere emitir los mensajes en un lenguaje comprensible para todos y cada uno de los tipos de público.
En el caso de los varones con necesidades especiales, las estrategias pueden aplicarse incluso cuando asistan a las instancias de salud, en clubes deportivos o centros donde se reúnan con personas que compartan problemas similares, previa capacitación del personal que ahí labora. En vista de que la inmensa mayoría de las instituciones de salud no cuentan con el personal capacitado para atender disfunciones sexuales, lo más conveniente sería establecer convenios con aquellas organizaciones que se dedican a ello y lo hacen de forma profesional, respetuosa y empática.
La salud sexual se relaciona con el bienestar individual, atrás han quedado los tiempos en que se consideraba como pecaminosa la posibilidad de disfrutar los encuentros amorosos y se exigía que estuviesen ligados al fenómeno reproductivo. En épocas como la actual es indispensable prepararse para vivir de forma responsable el potencial erótico sexual propio de nuestra especie.
Escrito sacado de:
http://www.par.net.py/sexualidad/hombres/trastornos_deseo.html