hotbis
17-11 2003, 02:38 PM
Después de leer tantos y deliciosos relatos me animé a contar mi historia.
Soy una chica de 18 años y esto me sucedió hace cuatro meses.
En mi casa pasábamos por una difícil situación, entonces mis padres decidieron rentar una de las habitaciones de nuestra casa ya que mis dos hermanos no vivían con nosotros. Yo les dije que aceptaba, siempre y cuando fuera una chica. Lejos de imaginarme lo que iba a pasar, mis padres pusieron el anuncio en un supermercado muy visitado y un día de tantos, llamó la que iba a ser mi gran problema. Un día al llegar a casa, mi mamá me recibió con la noticia de que ya estaba rentado el dormitorio. Se lo habían rentado a una chica que trabajaba como administradora en un bar y al día siguiente ya se instalaría. Bueno, -me dije- ahora voy a tener compañía; generalmente, cuando no voy a la universidad, me la paso casi todo el día sola.
Llego el gran día, yo estaba sola cuando tocaron el timbre, salí y me encontré con la chica, cuando la vi me quedé petrificada… Era una chica muy bonita, se llama Ángela, me pidió que le ayudara a desempacar y yo con gusto lo hice. Tomé una de las cajas y empecé a sacar la ropa que traía, vaya sorpresa, su ropa interior era deliciosa, hilitos dentales de encaje… Ella me miró y me sonrojé, noté que cada vez que me agachaba ella me miraba los pechos… no sé porqué pero sentí que me estaba calentando.
Empezamos a hacernos amigas, ella iba a mi dormitorio y hablábamos de todo, pero siempre me miraba con unos ojos… se quedaba mirando fijamente mi boca. Un buen día entró en el momento que yo iba a ducharme y me preguntó si podía quedarse conmigo dentro del baño mientras yo me duchaba, le contesté que si y ella se sentó en el inodoro mientras hablábamos. Entre charla y charla, me preguntó si podía correr la cortina porque se sentía un poco rara hablando así, le respondí que si y la corrí. Cuando me vio, abrió muy grande los ojos, se levantó y me dijo que quería pasarme el jabón por la espalda, acepté y empezó a enjabonarme. Sentí que su mano cada vez iba más abajo, hasta mis nalgas y eso empezó a calentarme. Ya tenia varios días de no tener sexo y ese día me había levantado bastante caliente. Al sentir su mano, sus caricias, empecé a respirar más rápido, me di cuenta que estaba excitada, muy sutilmente, ella bajó su mano hasta mi trasero.
Me sentía muy confundida, que una mujer estuviera haciéndome esto y que yo me excitara… Ella percibió mi confusión y me dio vuelta, quedamos de frente y como si fuera una escena de película, nos fuimos acercando muy lentamente hasta que nos dimos un beso. Empezó acariciarme los pechos y yo me sentía como en la gloria, yo también empecé a tocárselos, entonces se quito la camiseta, no tenía nada debajo. Sus tetas eran deliciosas, redonditas, sus pezones de color café y grandecitos. Luego bajó su mano y empezó a tocar mi coñito, en ese momento yo ya estaba súper caliente, ella se quitó la enagua que tenía puesta quedando totalmente desnuda. Quise resistirme pero muy dulcemente me dijo: “tranquila amor, disfrútalo” y empezó a bajar con su lengua hasta llegar a mi coño que estaba hirviendo, pasaba la lengua por mi rajita y yo sentía que me desmayaba. Me empezó a meter y mover el dedo en el coño mientras que con su boca me chupaba el clítoris. De un momento a otro estallé en un delicioso orgasmo, ella se levantó y me pidió que le hiciera lo mismo, me puse un poco nerviosa, me gustaba mamar penes pero a una mujer… Sin embargo lo hice, tenía ganas así que empecé a chuaperle los pechos, ella gemía deliciosamente mientras yo iba bajando hasta llegar a su hermoso coño, tenia olor a sexo, rico, se lo chupé y ella gimió más fuerte, eso me ponía más caliente, continué lamiendo y besando su coño hasta que le llegó el orgasmo y me llenó toda la cara con sus jugos, fue delicioso. Me levanté y nos estampamos un beso como nunca había besado a nadie, fue una tarde que nunca voy a olvidar y… ¿saben?, creo que me enamore de Ángela
Soy una chica de 18 años y esto me sucedió hace cuatro meses.
En mi casa pasábamos por una difícil situación, entonces mis padres decidieron rentar una de las habitaciones de nuestra casa ya que mis dos hermanos no vivían con nosotros. Yo les dije que aceptaba, siempre y cuando fuera una chica. Lejos de imaginarme lo que iba a pasar, mis padres pusieron el anuncio en un supermercado muy visitado y un día de tantos, llamó la que iba a ser mi gran problema. Un día al llegar a casa, mi mamá me recibió con la noticia de que ya estaba rentado el dormitorio. Se lo habían rentado a una chica que trabajaba como administradora en un bar y al día siguiente ya se instalaría. Bueno, -me dije- ahora voy a tener compañía; generalmente, cuando no voy a la universidad, me la paso casi todo el día sola.
Llego el gran día, yo estaba sola cuando tocaron el timbre, salí y me encontré con la chica, cuando la vi me quedé petrificada… Era una chica muy bonita, se llama Ángela, me pidió que le ayudara a desempacar y yo con gusto lo hice. Tomé una de las cajas y empecé a sacar la ropa que traía, vaya sorpresa, su ropa interior era deliciosa, hilitos dentales de encaje… Ella me miró y me sonrojé, noté que cada vez que me agachaba ella me miraba los pechos… no sé porqué pero sentí que me estaba calentando.
Empezamos a hacernos amigas, ella iba a mi dormitorio y hablábamos de todo, pero siempre me miraba con unos ojos… se quedaba mirando fijamente mi boca. Un buen día entró en el momento que yo iba a ducharme y me preguntó si podía quedarse conmigo dentro del baño mientras yo me duchaba, le contesté que si y ella se sentó en el inodoro mientras hablábamos. Entre charla y charla, me preguntó si podía correr la cortina porque se sentía un poco rara hablando así, le respondí que si y la corrí. Cuando me vio, abrió muy grande los ojos, se levantó y me dijo que quería pasarme el jabón por la espalda, acepté y empezó a enjabonarme. Sentí que su mano cada vez iba más abajo, hasta mis nalgas y eso empezó a calentarme. Ya tenia varios días de no tener sexo y ese día me había levantado bastante caliente. Al sentir su mano, sus caricias, empecé a respirar más rápido, me di cuenta que estaba excitada, muy sutilmente, ella bajó su mano hasta mi trasero.
Me sentía muy confundida, que una mujer estuviera haciéndome esto y que yo me excitara… Ella percibió mi confusión y me dio vuelta, quedamos de frente y como si fuera una escena de película, nos fuimos acercando muy lentamente hasta que nos dimos un beso. Empezó acariciarme los pechos y yo me sentía como en la gloria, yo también empecé a tocárselos, entonces se quito la camiseta, no tenía nada debajo. Sus tetas eran deliciosas, redonditas, sus pezones de color café y grandecitos. Luego bajó su mano y empezó a tocar mi coñito, en ese momento yo ya estaba súper caliente, ella se quitó la enagua que tenía puesta quedando totalmente desnuda. Quise resistirme pero muy dulcemente me dijo: “tranquila amor, disfrútalo” y empezó a bajar con su lengua hasta llegar a mi coño que estaba hirviendo, pasaba la lengua por mi rajita y yo sentía que me desmayaba. Me empezó a meter y mover el dedo en el coño mientras que con su boca me chupaba el clítoris. De un momento a otro estallé en un delicioso orgasmo, ella se levantó y me pidió que le hiciera lo mismo, me puse un poco nerviosa, me gustaba mamar penes pero a una mujer… Sin embargo lo hice, tenía ganas así que empecé a chuaperle los pechos, ella gemía deliciosamente mientras yo iba bajando hasta llegar a su hermoso coño, tenia olor a sexo, rico, se lo chupé y ella gimió más fuerte, eso me ponía más caliente, continué lamiendo y besando su coño hasta que le llegó el orgasmo y me llenó toda la cara con sus jugos, fue delicioso. Me levanté y nos estampamos un beso como nunca había besado a nadie, fue una tarde que nunca voy a olvidar y… ¿saben?, creo que me enamore de Ángela