ektoR
11-11 2006, 05:44 PM
Primero me presentare, mi nombre es Héctor y es el primer relato que escribo, espero que les guste.
Todo empezó cuando me cambiaron de colegio, era el ultimo año de secundaria, al momento de llegar a mi salón asignado, me presentaron al grupo y me sentaron justo detrás de Alejandro, un chico de 1.70 de altura cabello castaño claro, ojos cafés claros, blanco, en fin… bien parecido. A él le gustaba una niña de nombre Thamara pero desde el momento en que llegué Thamara se fijó en mí y terminamos siendo novios. Desde ese día, Alejandro me tomo odio porque le había quitado a la niña que le gustaba desde hace dos años, entonces no nos hablábamos y empezó la rivalidad: quién tenía mejor promedio; quién le gustaba más a las chicas; quién tenía más amigos, etc., competíamos en todo hasta que un día, nos tocó hacer un trabajo de equipo, juntos. Era sobre el día de los muertos y teníamos que crear un altar, éramos cinco compañeros en el grupo y nos tocó a él y a mí, cuidarlo por espacio de una.
Días antes, había comprado la película que la mayoría de ustedes ha de conocer "Secreto en la montaña", la traía en mi mochila y también traía mi teléfono, mi cámara y mi reproductor. Mientras estábamos cuidando el altar, Alejandro me dice: “¿puedes prestarme tu teléfono, necesito hacer una llamada”, le respondo que si y al momento de abrir la mochila, él ve la película y perdiendo el interés en hacer la llamada, dice: “es Secreto en la montaña”, le respondo que si y continúa: “ah, ¿me la puedes prestar?,todavía no la he visto…ándale, préstamela, te la devuelvo mañana”. Le digo que no y agrego: “aparte, no me caes bien, recuérdalo”. Entonces Alejandro plantea una alternativa: “mira, te hago una propuesta, como salimos temprano, vamos a mi casa, la vemos y todos contentos, ¿esta bien?”
Acepté, así que ciando salimos nos fuimos a su casa, al llegar no había nadie. Al poner la película, nos dimos cuenta que no funcionaba el DVD, entonces intentamos con la computadora pero el CD tampoco funcionó así que Alejandro me dice: “pues, no se pudo… usemos la Internet un rato. ¿Quieres ver una porno? Le dije que estaba bien y pone una peli porno hetero entonces, riéndome, le digo: “jajá menudo depravado resultaste ser… a ver, voy a mirar tu historial para ver que paginas ves”, esto lo hizo enojar y me dijo: “ni se te ocurra”
Media hora después, Alejandro va al baño y pues, como dice el dicho "la curiosidad mato al gato" mire en su historial y para mi sorpresa encontré porno gay. Cuando Alejandro volvió entra le dije: “¡eres puto!, volvió a enojarse y me retó diciendo “te dije que no vieras eso, esto queda entre tu y yo” Le dije que estaba bien que yo también lo era, no lo podía creer, y me dice que la verdad era que no lo hubiera imaginado de mí le digo que yo tampoco de él y nos acostamos a platicar de quién nos gustaba en nuestro salón, de otros salones, etc.
Hacía como dos horas que estábamos conversando cuando me dice: “oye, ¿has besado a un hombre?, “yo no, ¿y tú?, -le contesto- “no, tampoco. ¿No quieres intentarlo?” me pregunta. Entonces, de sorpresa me da un beso, uno de los mejores de mi vida, luego empezó a tocarme el pene que ya estaba parado, no es muy grande ni muy chico, para mi edad esta bien (16cm), respondo a sus caricias tocándole su pene también (sin dejar de besarnos) nos quitamos la ropa y el fue directo a mamármela yo nunca había tenido sexo oral, es algo riquísimo. Me pide que le avise cuando estuviera por venirme y yo ya estaba a punto así que se la empiezo a mamar (dicen que las mamadas inexpertas son las mejores).
Mientras nos mamábamos mutuamente, Alejandro me pregunta si soy activo o pasivo y le digo que “inter”, me dice que él también pero que le gustaría ser pasivo. Yo acepté penetrarlo pero como sé que sin crema duele y yo no quería que le doliera, fue a buscar y me unté todo el pene y el ano de él. Comencé lentamente a meterle la y Alejandro emitió un pequeño gemido, entonces fui yendo poco a poco hasta que tuve toda mi verga adentro y me pide que espere unos minutos hasta que le pase el dolor. Le hago caso y cuando ya estaba dispuesto, continúo con la penetración, lentamente, él gemía de dolor y de placer, me pedía que fuera más y más rápido. Luego de unos cinco minutos, me vine dentro de él que también terminó en un hermoso orgasmo. Agotado, le saqué mi pene y nos quedamos acostados, platicando y al final convinimos que en la escuela todo seguiría igual.
Todo empezó cuando me cambiaron de colegio, era el ultimo año de secundaria, al momento de llegar a mi salón asignado, me presentaron al grupo y me sentaron justo detrás de Alejandro, un chico de 1.70 de altura cabello castaño claro, ojos cafés claros, blanco, en fin… bien parecido. A él le gustaba una niña de nombre Thamara pero desde el momento en que llegué Thamara se fijó en mí y terminamos siendo novios. Desde ese día, Alejandro me tomo odio porque le había quitado a la niña que le gustaba desde hace dos años, entonces no nos hablábamos y empezó la rivalidad: quién tenía mejor promedio; quién le gustaba más a las chicas; quién tenía más amigos, etc., competíamos en todo hasta que un día, nos tocó hacer un trabajo de equipo, juntos. Era sobre el día de los muertos y teníamos que crear un altar, éramos cinco compañeros en el grupo y nos tocó a él y a mí, cuidarlo por espacio de una.
Días antes, había comprado la película que la mayoría de ustedes ha de conocer "Secreto en la montaña", la traía en mi mochila y también traía mi teléfono, mi cámara y mi reproductor. Mientras estábamos cuidando el altar, Alejandro me dice: “¿puedes prestarme tu teléfono, necesito hacer una llamada”, le respondo que si y al momento de abrir la mochila, él ve la película y perdiendo el interés en hacer la llamada, dice: “es Secreto en la montaña”, le respondo que si y continúa: “ah, ¿me la puedes prestar?,todavía no la he visto…ándale, préstamela, te la devuelvo mañana”. Le digo que no y agrego: “aparte, no me caes bien, recuérdalo”. Entonces Alejandro plantea una alternativa: “mira, te hago una propuesta, como salimos temprano, vamos a mi casa, la vemos y todos contentos, ¿esta bien?”
Acepté, así que ciando salimos nos fuimos a su casa, al llegar no había nadie. Al poner la película, nos dimos cuenta que no funcionaba el DVD, entonces intentamos con la computadora pero el CD tampoco funcionó así que Alejandro me dice: “pues, no se pudo… usemos la Internet un rato. ¿Quieres ver una porno? Le dije que estaba bien y pone una peli porno hetero entonces, riéndome, le digo: “jajá menudo depravado resultaste ser… a ver, voy a mirar tu historial para ver que paginas ves”, esto lo hizo enojar y me dijo: “ni se te ocurra”
Media hora después, Alejandro va al baño y pues, como dice el dicho "la curiosidad mato al gato" mire en su historial y para mi sorpresa encontré porno gay. Cuando Alejandro volvió entra le dije: “¡eres puto!, volvió a enojarse y me retó diciendo “te dije que no vieras eso, esto queda entre tu y yo” Le dije que estaba bien que yo también lo era, no lo podía creer, y me dice que la verdad era que no lo hubiera imaginado de mí le digo que yo tampoco de él y nos acostamos a platicar de quién nos gustaba en nuestro salón, de otros salones, etc.
Hacía como dos horas que estábamos conversando cuando me dice: “oye, ¿has besado a un hombre?, “yo no, ¿y tú?, -le contesto- “no, tampoco. ¿No quieres intentarlo?” me pregunta. Entonces, de sorpresa me da un beso, uno de los mejores de mi vida, luego empezó a tocarme el pene que ya estaba parado, no es muy grande ni muy chico, para mi edad esta bien (16cm), respondo a sus caricias tocándole su pene también (sin dejar de besarnos) nos quitamos la ropa y el fue directo a mamármela yo nunca había tenido sexo oral, es algo riquísimo. Me pide que le avise cuando estuviera por venirme y yo ya estaba a punto así que se la empiezo a mamar (dicen que las mamadas inexpertas son las mejores).
Mientras nos mamábamos mutuamente, Alejandro me pregunta si soy activo o pasivo y le digo que “inter”, me dice que él también pero que le gustaría ser pasivo. Yo acepté penetrarlo pero como sé que sin crema duele y yo no quería que le doliera, fue a buscar y me unté todo el pene y el ano de él. Comencé lentamente a meterle la y Alejandro emitió un pequeño gemido, entonces fui yendo poco a poco hasta que tuve toda mi verga adentro y me pide que espere unos minutos hasta que le pase el dolor. Le hago caso y cuando ya estaba dispuesto, continúo con la penetración, lentamente, él gemía de dolor y de placer, me pedía que fuera más y más rápido. Luego de unos cinco minutos, me vine dentro de él que también terminó en un hermoso orgasmo. Agotado, le saqué mi pene y nos quedamos acostados, platicando y al final convinimos que en la escuela todo seguiría igual.