Anonimo
10-12 2002, 08:27 PM
Lo del otro día en el autobús me parece increíble, aún no me lo puedo creer. como iba yo a imaginarme que me iba a suceder algo tan extraordinario a mi ¡y encima en un autobús con bastante gente dentrola historia comenzó así:
el pasado jueves quedé con unos amigos para ir a la playa. fuimos a coger... el autobús a una parada que está cerca de mi casa.
el autobús llegó pronto pero todavía tenia que hacer un poco de tiempo antes de salir. es durante ese tiempo cuando se suben al autobús cuatro tías, una con un tío que supongo fuera su novio y otra acompañada de un crío pequeño. f, uno de los amigos con los que estaba, me dijo: “mira, esa morena de pelo corto es la que le gusta a tu hermano y esa otra morena pero de melena es una guarra que te cagas”.
con esto mi interés se despertó y me fijé atentamente.
era una autentica maravilla, sus pechos eran redondeados, abundantes y firmes, la cadera estrecha y cuando se fue a sentar, en el asiento delante de mi, me mostró un increíble culo que actuó como un potente imán sobre mis manos. me controlé y mis manos no se movieron pero la seguí mirando.
ella se puso de lado para mirar por la ventana y así pude observar su rostro. tenia unos ojos verdes preciosos, una nariz graciosamente respingona y unos labios que decían “cómeme, cómeme” mostraban una boca que, se me antojó, quería comer poyas gordas. los colegas con los que iban no pasaron por alto mi fichada y me miraban sonriendo, como riendose de mi y diciendome “que no, que no te comes una rosca con ella”.
al ver esa expresión en sus rostros me orgullo saltó y me propuse demostrarles de lo que era capaz. me acerqué un poco hacia ella echándome hacia delante, pasé mi nariz por su pelo, percibiendo así un agradable aroma. ella notó ese roce y se movió un poco. yo pasé mi mano por entre sus cabellos llevándola luego hacia el cuello.
me miró, y su cara reflejaba una mezcla de asombro y alago. me acerqué a ella y dije en voz baja:
- ¿cómo te llamas?
- silvia. -¿tienes novio silvia?
-si -y sonríe-, pero me gusta lo que intentas. -¿ese chaval que va con tu amiga le conoce?
- si. - elige, si el se va a callar sigo, sino, lo dejamos y no continúo.
ella se inclinó hacia delante y habló con el chaval:
- de lo que pueda pasar ahora tú no sabes nada. y tú -refiriendose a su amiga- tampoco. de nuevo se volvió a su posición. miré a mis colegas y en sus caras ya no estaba esa sonrisita vacilona. tenían los ojos y la mandíbula salidos de lugar. estaban acojonados.
me acerqué a su cuello y lo acaricié con mi nariz, fui subiendo hacia sus labios entreabiertos y la besé. mi lengua se abrió paso entre sus labios y recorrió toda su boca, entrelazándose con su lengua. le mordía ligeramente el labio inferior mientras de su boca salían profundos suspiros. la posición era muy incómoda, con aquel asiento en medio y medio torcidos, así que la cogí de las manos e hice que se levantara y viniera hacia mi asiento.
me puse con la espalda apoyada en la ventana y ella se colocó entre mis piernas. reanudamos el beso no sin que antes yo hubiera echado una mirada a las caras de mis colegas, daban pena de la baba que se les caía. besaba verdaderamente bien y pronto pasé a besarle por todo el cuello. mientras, ella me acariciaba el pelo y suspiraba.
mis manos agarraban y apretaban su culo produciendo un movimiento de mi lengua parecía un tornado girando en torno a los pezones, oscuros y tiesos. mordí suavemente uno de ellos y un gemido salió de su boca. mi mano derecha bajó hacia su culo, pasando luego hacia la parte delantera y bajando sobre sus bragas.
estaban mojadas y cuando las aparté para poder maniobrar bien con mis dedos, junto con más gemidos aparecieron por su vagina más jugos que empaparon mi mano. mi boca trataba de atrapar y tragar todo un pecho, mi mano izquierda acariciaba el otro y mientras, mi dedo frotaba su clítoris. ella ya no aguantaba sus gemidos y lanzaba grandes exclamaciones.
eché su cuerpo hacia atrás, dejándola tumbada sobre los asientos, y me apoyé en el suelo. mi cara fue bajando de sus pechos hacia su monte de venus. su vello púbico era claro y no muy abundante. jugué un poco con él acariciándolo con mis dedos antes de comenzar en serio.
hundí uno, dos y tres dedos en su vagina mientras mi lengua le acariciaba el clítoris.
se lo mordía y sorbía mientras mis dedos se movían en su interior, frotando su punto g hasta que un orgasmo le recorre el cuerpo. ahora mi lengua sustituye a mis dedos, se hunde en su vagina acariciando sus cálidas paredes. subo mis manos hasta sus pechos y los amaso lentamente. mi lengua sale de su vagina y desciende hacia su culo.
describo círculos concéntricos que se van cerrando hasta que la hundo en su ano. mi poya esta en todo su apogeo ya. me levanto del suelo y coloco a silvia boca abajo en cuclillas, como un perro, dejando su culo a mi total disposición. saco mi poya del pantalón y me la meneo un poco. noto las miradas de mis compañeros y de los demás viajeros del autobús que, por cierto, no se ha movido aún porque el conductor se ha quedado acojonado mirandonos.
me paso esas mirados por el forro y me centro en lo mío. mi glande acaricia sus nalgas y de su boca no cesan de salir gemidos. lentamente voy metiend agotado saco mi polla y me apoyo en el cristal. ella me mira con cara maliciosa y no logro descubrir que trama. pronto me doy cuenta ya que se da la vuelta y mete su cabeza entre mis piernas.
su lengua recorre mi rabo desde los huevos hasta el glande. da pequeños mordiscos y besos por todo lo largo de me verga hasta que se pone dura como una viga. la acaricia con sus manos y la hunde hasta el fondo de su garganta. la hago parar y la hago levantarse. me tumbo y la siento sobre mis piernas.
ella pasa mi glande entre sus labios vaginales suspirando y gimiendo. mientras yo la agarro los pezones y se los pellizco suavemente. acerco su cara y la beso. un beso largo y húmedo. me agarra la verga y se incorpora un poco para luego empalarse lentamente. su cara está desencajada por el placer.
sus labios aprisionan mi poya y noto la calidez de su interior. cabalga sobre mi haciendo que mis cojones choquen con fuerza contra sus nalgas. el ritmos de nuestros cuerpos sube hasta que nos fundimos en un abrazo mientras nue nos quedamos así, tumbados en los asientos hasta que el autobús por fin arranca.
nos incorporamos y nos quedamos sentados mirándonos. nos besamos y su mano baja hasta mi rabo y comienza a menearlo lentamente. cuando ya ha recuperado un poco de forma se agacha entre los asientos y hunde mi entrepierna en su boca, abriendo lentamente sus labios hasta metérsela entera en la boca. hicimos todo el recorrido en esa posición.
yo me propuse aguantar hasta la parada y lo conseguí, no sin esfuerzo. cuando paró el autobús mi leche llenó su boca y se esparció por su cara nos vestimos y salimos corriendo del autobús.
una vez en la parada nos miramos, nos dimos un beso y ella dijo:
-si nos volvemos a ver y voy con mi novio, yo no te conozco de nada.
pero si voy sóla... -si vas sóla nada. ya habrá otro que te quiera echar un polvo. -pero no creo que lo haga tan bien como tú. -eso está claro, pero me da igual. te conformas con lo que puedas. -vale, vale. ya vendrás pidiendo. -no sé. pero si voy pidiendo será cuando estés con tu novio. eso si que podría estar bien..
y aya que si estuvo bien. me les encontré un día paseando por el parque, me acerqué a ellos y. bueno, esa es otra historia que ya será contada en otra ocasión.
el pasado jueves quedé con unos amigos para ir a la playa. fuimos a coger... el autobús a una parada que está cerca de mi casa.
el autobús llegó pronto pero todavía tenia que hacer un poco de tiempo antes de salir. es durante ese tiempo cuando se suben al autobús cuatro tías, una con un tío que supongo fuera su novio y otra acompañada de un crío pequeño. f, uno de los amigos con los que estaba, me dijo: “mira, esa morena de pelo corto es la que le gusta a tu hermano y esa otra morena pero de melena es una guarra que te cagas”.
con esto mi interés se despertó y me fijé atentamente.
era una autentica maravilla, sus pechos eran redondeados, abundantes y firmes, la cadera estrecha y cuando se fue a sentar, en el asiento delante de mi, me mostró un increíble culo que actuó como un potente imán sobre mis manos. me controlé y mis manos no se movieron pero la seguí mirando.
ella se puso de lado para mirar por la ventana y así pude observar su rostro. tenia unos ojos verdes preciosos, una nariz graciosamente respingona y unos labios que decían “cómeme, cómeme” mostraban una boca que, se me antojó, quería comer poyas gordas. los colegas con los que iban no pasaron por alto mi fichada y me miraban sonriendo, como riendose de mi y diciendome “que no, que no te comes una rosca con ella”.
al ver esa expresión en sus rostros me orgullo saltó y me propuse demostrarles de lo que era capaz. me acerqué un poco hacia ella echándome hacia delante, pasé mi nariz por su pelo, percibiendo así un agradable aroma. ella notó ese roce y se movió un poco. yo pasé mi mano por entre sus cabellos llevándola luego hacia el cuello.
me miró, y su cara reflejaba una mezcla de asombro y alago. me acerqué a ella y dije en voz baja:
- ¿cómo te llamas?
- silvia. -¿tienes novio silvia?
-si -y sonríe-, pero me gusta lo que intentas. -¿ese chaval que va con tu amiga le conoce?
- si. - elige, si el se va a callar sigo, sino, lo dejamos y no continúo.
ella se inclinó hacia delante y habló con el chaval:
- de lo que pueda pasar ahora tú no sabes nada. y tú -refiriendose a su amiga- tampoco. de nuevo se volvió a su posición. miré a mis colegas y en sus caras ya no estaba esa sonrisita vacilona. tenían los ojos y la mandíbula salidos de lugar. estaban acojonados.
me acerqué a su cuello y lo acaricié con mi nariz, fui subiendo hacia sus labios entreabiertos y la besé. mi lengua se abrió paso entre sus labios y recorrió toda su boca, entrelazándose con su lengua. le mordía ligeramente el labio inferior mientras de su boca salían profundos suspiros. la posición era muy incómoda, con aquel asiento en medio y medio torcidos, así que la cogí de las manos e hice que se levantara y viniera hacia mi asiento.
me puse con la espalda apoyada en la ventana y ella se colocó entre mis piernas. reanudamos el beso no sin que antes yo hubiera echado una mirada a las caras de mis colegas, daban pena de la baba que se les caía. besaba verdaderamente bien y pronto pasé a besarle por todo el cuello. mientras, ella me acariciaba el pelo y suspiraba.
mis manos agarraban y apretaban su culo produciendo un movimiento de mi lengua parecía un tornado girando en torno a los pezones, oscuros y tiesos. mordí suavemente uno de ellos y un gemido salió de su boca. mi mano derecha bajó hacia su culo, pasando luego hacia la parte delantera y bajando sobre sus bragas.
estaban mojadas y cuando las aparté para poder maniobrar bien con mis dedos, junto con más gemidos aparecieron por su vagina más jugos que empaparon mi mano. mi boca trataba de atrapar y tragar todo un pecho, mi mano izquierda acariciaba el otro y mientras, mi dedo frotaba su clítoris. ella ya no aguantaba sus gemidos y lanzaba grandes exclamaciones.
eché su cuerpo hacia atrás, dejándola tumbada sobre los asientos, y me apoyé en el suelo. mi cara fue bajando de sus pechos hacia su monte de venus. su vello púbico era claro y no muy abundante. jugué un poco con él acariciándolo con mis dedos antes de comenzar en serio.
hundí uno, dos y tres dedos en su vagina mientras mi lengua le acariciaba el clítoris.
se lo mordía y sorbía mientras mis dedos se movían en su interior, frotando su punto g hasta que un orgasmo le recorre el cuerpo. ahora mi lengua sustituye a mis dedos, se hunde en su vagina acariciando sus cálidas paredes. subo mis manos hasta sus pechos y los amaso lentamente. mi lengua sale de su vagina y desciende hacia su culo.
describo círculos concéntricos que se van cerrando hasta que la hundo en su ano. mi poya esta en todo su apogeo ya. me levanto del suelo y coloco a silvia boca abajo en cuclillas, como un perro, dejando su culo a mi total disposición. saco mi poya del pantalón y me la meneo un poco. noto las miradas de mis compañeros y de los demás viajeros del autobús que, por cierto, no se ha movido aún porque el conductor se ha quedado acojonado mirandonos.
me paso esas mirados por el forro y me centro en lo mío. mi glande acaricia sus nalgas y de su boca no cesan de salir gemidos. lentamente voy metiend agotado saco mi polla y me apoyo en el cristal. ella me mira con cara maliciosa y no logro descubrir que trama. pronto me doy cuenta ya que se da la vuelta y mete su cabeza entre mis piernas.
su lengua recorre mi rabo desde los huevos hasta el glande. da pequeños mordiscos y besos por todo lo largo de me verga hasta que se pone dura como una viga. la acaricia con sus manos y la hunde hasta el fondo de su garganta. la hago parar y la hago levantarse. me tumbo y la siento sobre mis piernas.
ella pasa mi glande entre sus labios vaginales suspirando y gimiendo. mientras yo la agarro los pezones y se los pellizco suavemente. acerco su cara y la beso. un beso largo y húmedo. me agarra la verga y se incorpora un poco para luego empalarse lentamente. su cara está desencajada por el placer.
sus labios aprisionan mi poya y noto la calidez de su interior. cabalga sobre mi haciendo que mis cojones choquen con fuerza contra sus nalgas. el ritmos de nuestros cuerpos sube hasta que nos fundimos en un abrazo mientras nue nos quedamos así, tumbados en los asientos hasta que el autobús por fin arranca.
nos incorporamos y nos quedamos sentados mirándonos. nos besamos y su mano baja hasta mi rabo y comienza a menearlo lentamente. cuando ya ha recuperado un poco de forma se agacha entre los asientos y hunde mi entrepierna en su boca, abriendo lentamente sus labios hasta metérsela entera en la boca. hicimos todo el recorrido en esa posición.
yo me propuse aguantar hasta la parada y lo conseguí, no sin esfuerzo. cuando paró el autobús mi leche llenó su boca y se esparció por su cara nos vestimos y salimos corriendo del autobús.
una vez en la parada nos miramos, nos dimos un beso y ella dijo:
-si nos volvemos a ver y voy con mi novio, yo no te conozco de nada.
pero si voy sóla... -si vas sóla nada. ya habrá otro que te quiera echar un polvo. -pero no creo que lo haga tan bien como tú. -eso está claro, pero me da igual. te conformas con lo que puedas. -vale, vale. ya vendrás pidiendo. -no sé. pero si voy pidiendo será cuando estés con tu novio. eso si que podría estar bien..
y aya que si estuvo bien. me les encontré un día paseando por el parque, me acerqué a ellos y. bueno, esa es otra historia que ya será contada en otra ocasión.