Ares_
04-11 2006, 10:52 AM
Les voy a contar como descubrí mi sádico gusto por las tr@ns.
A pesar de que he tenido varias novias, siempre me intrigó el tema de las chicas tr@ns.
Un día, estando sin compromisos y con algo de dinero, decidí aventurarme a experimentar. Esa noche, salí como a las 10 de la casa, prendí el carro y me fui a un sitio del que había escuchado como "bar de ambiente". Al llegar noté que era un bar común, pero lleno de hombres (todos gays) y solo algunas mujeres (en su mayoría lesbianas).
A decir verdad, me parecía bastante grotesco tirar con un hombre, pero la idea no era tan escandalizante si tenia gruesas tetas y buenas nalgas.
Al cabo de un rato desprecie varios abordajes masculinos, cabe decir, había buenos prospectos pero obviamente me querían coger, pero era yo quien quería coger!. Una hora mas tarde, cuando ya estaba resignado a ser la hembra de algún prospecto, una morena me aborda y susurra en mi oido: Yo se lo que quieres...
Mi corazón dio un vuelco, volteé, la detalle y dije: parece que si.
Tomamos unas copas mientras nos íbamos acariciando. Llevaba una falda jean, con piernas muy bien rasuradas. De pronto el morbo me obligaba a detallar su falda, sentía el irrefrenable deseo de ver como su guevo (pija) se erectaba mientras la acariciaba, pero en medio de la oscuridad nada pude ver. Si pude a trasluz, ver como los pezones de sus grandes tetas se ponían duros.
Después de tres tragos, me dijo: Vamos a bailar, lo cual no desprecié. En ese momento tocaban un merengue suave. Aproveche para recostarme de cuerpo mientras bailábamos. Ahí si, pude sentir su guevo erecto y lo acercaba mas al mío (que estaba por salirse del pantalón). Agarre sus dos nalgas con mis manos, la bese en el cuello lentamente y le dije: creo que es hora de irnos.
Fuimos a un motel cercano. Ya en el carro me venia masturbando lentamente, sin dejarme acabar. En ese momento noté que era mas femenina de lo que pensaba, note sus manos delgadas y sus hombros estrechos, cejas felinas y delicados labios (no era una cualquiera).
Una vez en la habitación, nos besamos sentados en la cama mientras la desvestía. Recogí su largo cabello negro mientras le quitaba el escote. Al final sus inmensos senos descansaron en mis labios, con pezones duros y latentes. Fui bajando mi lengua mientras le iba quitando la falda, hasta descubrir un delicado hilo dental que cubría su ígneo paquete.
Estaba perfectamente rasurada, con un dibujo triangular de sus vellos. Su pene era de unos 6 o 7 cms., estaba semierecto. Al principio noto que no quería mamarlo y se volteó... me enseño sus grandes y hermosas nalgas... nalgas latinas. Su culo quedo al aire, pidiendo una acción inmediata. Mi guevo, más grande y rojo que ninguna vez anterior, lo introduje con calma suavidad, a lo que ella respondió con un bajo pero extenso gemido (imagino que por mis 18 cms.). Ese gemido me excito aun más.
Lentamente la cogí en sus cuatro patas. Luego me acostó y ella se coloco encima. Agarro mi guevo con una de sus manos, y aterrizó levemente sobre el. Logre sentir su culo hirviendo, sentía como ella naturalmente se lubricaba, ella era mi hembra. Mientras subía y bajaba, sus senos danzaban en el aire, a lo que respondí con suaves caricias para cada uno de ellos.
Gemía como niña, mientras su guevito en su sube y baja, tocaba mi abdomen. Cambie de posición para mamarle sus tetas. La senté en mis piernas con mi guevo adentro. En delicados contorneos, senti como danzaba sus nalgas sobre mi guevo, y eso me excito aun más. Poco a poco aumenté el ritmo de mis movimientos y logre sentir como sus tetas rozaban contra mi sudado pecho, gemía junto a ella, sus piernas chocaban con las mías, sus nalgas rebotaban... nos miramos a los ojos, y acabamos juntos.
Luego nos acostamos de nuevo y ella me llevó la cabeza hasta su pija, estaba blanca de acabarse encima, la mamé sin desprecio y con gusto. Esto me volvió a excitar, la volteé y puse mi guevo entre sus tetas, y me masturbé a la rusa, acabando en su cara.
Terminada mi segunda acabada, no fuimos al jacuzzi gigante. Nos besamos sin freno entre la espuma. Entre sus besos y caricias, senti como sus manos buscaban mi culo; inicialmente la desprecie y me dijo: tranquilo que lo mío es pequeño. Me puso en cuatro patas, levemente me masturbo con sus dedos en mi ano, hasta que de pronto senti su pequeño pene en mi culo. Esto me llevó a un nuevo placer, sus contorneos eran delicados, casi inexpertos, se recostó sobre mi, senti sus tetas en mi espalda (una especie de masaje oriental), comenzó a metérmelo con mas fuerza y hasta el fondo, hasta que senti el liquido caliente en mis entrañas; sin darme cuenta yo también había acabado.
Mas tarde me comentó que se había operado los senos hace unos seis años, y que llevaba ocho años tomando hormonas, razón por la cual me resultó tan femenin@.
De vez en cuando nos vemos para repetir la experiencia. Hasta el momento la llamo Dinorah.
A pesar de que he tenido varias novias, siempre me intrigó el tema de las chicas tr@ns.
Un día, estando sin compromisos y con algo de dinero, decidí aventurarme a experimentar. Esa noche, salí como a las 10 de la casa, prendí el carro y me fui a un sitio del que había escuchado como "bar de ambiente". Al llegar noté que era un bar común, pero lleno de hombres (todos gays) y solo algunas mujeres (en su mayoría lesbianas).
A decir verdad, me parecía bastante grotesco tirar con un hombre, pero la idea no era tan escandalizante si tenia gruesas tetas y buenas nalgas.
Al cabo de un rato desprecie varios abordajes masculinos, cabe decir, había buenos prospectos pero obviamente me querían coger, pero era yo quien quería coger!. Una hora mas tarde, cuando ya estaba resignado a ser la hembra de algún prospecto, una morena me aborda y susurra en mi oido: Yo se lo que quieres...
Mi corazón dio un vuelco, volteé, la detalle y dije: parece que si.
Tomamos unas copas mientras nos íbamos acariciando. Llevaba una falda jean, con piernas muy bien rasuradas. De pronto el morbo me obligaba a detallar su falda, sentía el irrefrenable deseo de ver como su guevo (pija) se erectaba mientras la acariciaba, pero en medio de la oscuridad nada pude ver. Si pude a trasluz, ver como los pezones de sus grandes tetas se ponían duros.
Después de tres tragos, me dijo: Vamos a bailar, lo cual no desprecié. En ese momento tocaban un merengue suave. Aproveche para recostarme de cuerpo mientras bailábamos. Ahí si, pude sentir su guevo erecto y lo acercaba mas al mío (que estaba por salirse del pantalón). Agarre sus dos nalgas con mis manos, la bese en el cuello lentamente y le dije: creo que es hora de irnos.
Fuimos a un motel cercano. Ya en el carro me venia masturbando lentamente, sin dejarme acabar. En ese momento noté que era mas femenina de lo que pensaba, note sus manos delgadas y sus hombros estrechos, cejas felinas y delicados labios (no era una cualquiera).
Una vez en la habitación, nos besamos sentados en la cama mientras la desvestía. Recogí su largo cabello negro mientras le quitaba el escote. Al final sus inmensos senos descansaron en mis labios, con pezones duros y latentes. Fui bajando mi lengua mientras le iba quitando la falda, hasta descubrir un delicado hilo dental que cubría su ígneo paquete.
Estaba perfectamente rasurada, con un dibujo triangular de sus vellos. Su pene era de unos 6 o 7 cms., estaba semierecto. Al principio noto que no quería mamarlo y se volteó... me enseño sus grandes y hermosas nalgas... nalgas latinas. Su culo quedo al aire, pidiendo una acción inmediata. Mi guevo, más grande y rojo que ninguna vez anterior, lo introduje con calma suavidad, a lo que ella respondió con un bajo pero extenso gemido (imagino que por mis 18 cms.). Ese gemido me excito aun más.
Lentamente la cogí en sus cuatro patas. Luego me acostó y ella se coloco encima. Agarro mi guevo con una de sus manos, y aterrizó levemente sobre el. Logre sentir su culo hirviendo, sentía como ella naturalmente se lubricaba, ella era mi hembra. Mientras subía y bajaba, sus senos danzaban en el aire, a lo que respondí con suaves caricias para cada uno de ellos.
Gemía como niña, mientras su guevito en su sube y baja, tocaba mi abdomen. Cambie de posición para mamarle sus tetas. La senté en mis piernas con mi guevo adentro. En delicados contorneos, senti como danzaba sus nalgas sobre mi guevo, y eso me excito aun más. Poco a poco aumenté el ritmo de mis movimientos y logre sentir como sus tetas rozaban contra mi sudado pecho, gemía junto a ella, sus piernas chocaban con las mías, sus nalgas rebotaban... nos miramos a los ojos, y acabamos juntos.
Luego nos acostamos de nuevo y ella me llevó la cabeza hasta su pija, estaba blanca de acabarse encima, la mamé sin desprecio y con gusto. Esto me volvió a excitar, la volteé y puse mi guevo entre sus tetas, y me masturbé a la rusa, acabando en su cara.
Terminada mi segunda acabada, no fuimos al jacuzzi gigante. Nos besamos sin freno entre la espuma. Entre sus besos y caricias, senti como sus manos buscaban mi culo; inicialmente la desprecie y me dijo: tranquilo que lo mío es pequeño. Me puso en cuatro patas, levemente me masturbo con sus dedos en mi ano, hasta que de pronto senti su pequeño pene en mi culo. Esto me llevó a un nuevo placer, sus contorneos eran delicados, casi inexpertos, se recostó sobre mi, senti sus tetas en mi espalda (una especie de masaje oriental), comenzó a metérmelo con mas fuerza y hasta el fondo, hasta que senti el liquido caliente en mis entrañas; sin darme cuenta yo también había acabado.
Mas tarde me comentó que se había operado los senos hace unos seis años, y que llevaba ocho años tomando hormonas, razón por la cual me resultó tan femenin@.
De vez en cuando nos vemos para repetir la experiencia. Hasta el momento la llamo Dinorah.