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View Full Version : Andrea ii


Anonimo
10-12 2002, 08:27 PM
Andrea, como ya conté en el último capítulo, gozó con la nueva experiencia. retraída al principio, vergonzosa y arisca, pasó a una entrega total a las caricias de luisa y mías. es más, abandonando su habitual pasividad se atrevió en ocasiones a acariciar tímidamente a luisa, que era quien la tenía cohibida... con su presencia no esperada.

quedamos en reunirnos al día siguiente. aquel día, que era sábado, yo quería que andrea se soltara, que pasara de ser sujeto pasivo a realizar una mayor actividad hacia su pareja. ya he dicho que andrea se sometía a mi con adoración. esperaba mis caricias como la planta que se abre a la lluvia vivificadora.

me recibía, se empapaba de mi y me abrazaba llena de temblores y murmullos. y yo quería más. por la mañana llegó andrea más temprano. venía contenta, llena de alegría. me trajo un ramo de rosas como regalo y me contó que eran para celebrar que hacía un mes que nos conocíamos. me abrazo y me dijo que sus padres le habían dado permiso para pasar el fin de semana con una amiga.

tenía dos días para mí... ¡para las dos! dijo entre risas. hablamos largamente. le conté lo que quería de ella. asintió tímidamente. a continuación inició una febril actividad por todo el apartamento, llevando una cosa de un sitio a otro, mullendo los cojines, corriendo y descorriendo las cortinas. todo ello canturreando canciones, lo que denotaba su contento y su nerviosismo por partes iguales.

al fin se metió en el cuarto de baño a ducharse. pasado un largo tiempo me llamó. - ¡yaiza, yaiza, por favor, ven a ayudarme!

entré. allí estaba ella completamente desnuda y sentada en una banqueta. tenía la zona del pubis llena de jabón y una maquinilla de afeitar en la mano. había intentado afeitarse el pelo del pubis y no tenía ninguna práctica.

- ¡ayúdame, por favor, que yo sola no me aclaro!

en parte sentí su decisión, pues aquella negra alfombra ensortijada era muchas veces almohada donde descansaba mi frente. pero también debía reconocer que impedía utilizar sin inquietudes los trajes de baño, amen de otras razones. así que emprendí la tarea.

- ¡pues ya verás como te va a picar hasta que te acostumbres!

fui rasurando muy despacio. y muy despacio también se me fue mostrando una nueva visión. su protuberante sexo se deshizo de impedimentos; se alzó desnudo y lujurioso ofreciendo placeres sin cuento. allí estaba, abierto a mis besos, invitación que aproveché sin problemas...

¡vaya con andrea! finalmente quedó con un breve mechón, una rizada tira negra que más que mechón parecía una flecha que señalara la dirección del lugar a donde había que ir para gozar. luego nos fuimos al salón y nos sentamos a charlar. a las doce llegó luisa. al sonar el timbre andrea dio un salto.

se llevó la mano a la boca y me miró. luego se puso de pie y fue a abrir la puerta, dando paso a luisa cargada de paquetes. en cuanto se deshizo de ellos poniéndoles en la mesilla de entrada, andrea la saludó con un profundo beso en la boca, un beso que se prolongó bastante tiempo al ser correspondido con ansia por luisa, una vez pasada la sorpresa.

luego me levanté yo y besé a luisa, mientras andrea repartía besos a las dos. y allí quedamos en el medio del salón, abrazadas, turbadas y sumidas en un mareo delicioso del que nos desprendimos muy a nuestro pesar, pues había que ser realistas y no hacer las cosas sin reflexión. nos sentamos algo alejadas unas de otras, pues nos atraíamos con solo rozarnos.

proyectamos almorzar ya avanzada la tarde, utilizando las viandas y golosinas que trajo luisa, en unión de las que yo tenía preparadas. nos afanamos en su preparación. nos duchamos. para andrea fue la tercera ducha de la mañana, pues ya lo había h

finalizadas estas labores nos pusimos a descansar.

nos servimos unas copas de vino añejo y pequeños platos con aceitunas rellenas y otras menudencias, y nos pusimos a hablar de multitud de cosas. andrea hacía de anfitriona, y nos iba llenando los vasos mientras se movía nerviosa de un lado para otro. aquel relax tuvo un doble efecto: en primer lugar nos hizo reprimir el primer empuje de llevarlo todo sin control, a lo loco, y en segundo lugar nos fue dotando de un hondo deseo interior que afloraría en cualquier momento más encauzado y con más ansia que el primero.

andrea fue quien encendió la mecha. cuando nos servía rozaba nuestras manos con las suyas ardientes, y nos miraba. nosotras nos hacíamos las desentendidas, pero una vez ya no pudo más. se sentó a mi lado y comenzó a besarme mientras me entreabría la bata. sus manos acariciaron mis pechos donde rotaron de forma similar a como lo hacía yo con ella, lo que comenzó a alterarme mientras luisa venía impetuosa sobre nosotras.

no tuve más remedio que levantarme rápidamente y conducirlas hacia la alcoba donde se ofrecía acogedora mi enorme cama de dos por dos. me lancé en ella dejando a un lado la bata, seguida por las otras dos que formaron un revoltillo de brazos y piernas entrelazados. allí, desnudas las tres nos contemplamos jadeantes.

ya les he dicho que luisa y yo no empleamos el día anterior todas nuestras armas con andrea, pues queríamos iniciarla poco a poco en nuestro mundo. hoy, cuando veíamos que ya tomaba iniciativas y se encontraba más relajada, consideramos que era el momento de aprender cosas nuevas. y empezamos. yaiza estaba tendida de espaldas y me besaba.

luisa comenzó a pasarle la lengua por su vulva ya mojada, para poco a poco irse situando entre sus piernas y subir poco a poco hasta el ombligo, que besó y lamió. andrea se agitaba y gemía mientras luisa trasladaba su lengua a los pezones, a los prietos pechos, al cuello y a la boca, donde la introdujo para iniciar una trepidante danza con la de andrea.

se besaban, se chupaban y se mordían como posesas. andrea estaba toda abierta y luisa la cubría moviendo sus caderas lentamente, muy lentamente, hasta que andrea tuvo un sobresalto. ¡acababa de sentir el clítoris de luisa!

los que han leído el último capítulo de ""todo empezó sobre ruedas"", sabrán que yo también di un respingo igual cuando en la escuela de enfermeras lo sentí en similares condiciones.

era como un pequeño pene de casi cinco centímetros, que al salir del pliegue que lo ocultaba me hizo sentir un espectacular orgasmo. y lo mismo le pasó a andrea. se quedó quieta, mirándome atónita, con los brazos caídos a lo largo de su cuerpo, mientras luisa seguía moviéndose lentamente para poco a poco ir acelerando su ritmo.

andrea sentía que algo estaba rozando su vulva, las ninfas y penetrando en su vagina, y a pesar de haberse quedado quieta en el primer momento, instintivamente abrió más las piernas, se balanceó suavemente mientras luisa empujaba y rompió en un brutal orgasmo pleno de gritos y humedades. eran gritos como nunca había proferido, gritos a pleno pulmón que luisa trató de apagar con sus besos, pero que se unieron a los suyos en un dúo ensordecedor.

yo me masturbaba. andrea fue rápidamente al sexo de luisa. miró el enhiesto clítoris y comenzó a gemir. miraba como alucinada; lo examinó, lo tocó y empezó a chuparlo entre resuellos. luisa estaba otra vez casi a punto de correrse, hasta que yo, casada de hacer de espectadora, entré en liza besando la espalda de andrea, las suaves caderas de andrea que se estremecían por el nuevo orgasmo de luisa que se dejó caer exhausta en la cama.

entonces andrea fue para mi sola. le di la vuelta y la puse sobre mí con su sexo rezumante sobre mi boca. un sexo pleno de olores y sabores que sentía vibrar y que activé aún más con mi lengua. mis manos acariciaron sus caderas, se introdujeron en el canal que las separa y con un rápido movimiento dejé al descubierto el ano que comencé a ensalivar con mi lengua.

sentí el respingo de andrea, ya que aquella zona le había sido respetada hasta ahora. aquel era su día de sorpresas. quedó expectante mientras yo insistía lamiendo, dando breves golpitos con la punta de la lengua, y haciéndola girar en una suave penetración. alzó su busto hasta entonces apoyado en mi vientre; hizo palanca con sus brazos para levantarse y acercar más a mi boca el pequeño reducto y casi se sentó sobre mi cara para facilitarme la tarea.

gritaba casi como lo hizo con luisa: movía las caderas y volvió a sentir un nuevo orgasmo entre convulsiones. cayó también en la cama. pero luisa, ya recuperada, comenzó a actuar nuevamente. se levantó, fue hacia el salón y volvió con un objeto que ocultó tras su espalda. se echó en la cama junto a andrea y mostró el objeto: ¡era un enorme consolador en forma de pene! andrea se refugió temblorosa en mis brazos lanzando miradas con ojos espantados a luisa.

Ésta trató de calmarla. - ¡no tengas miedo, andrea! esto es otra fuente de placer. mira. y poniéndolo en marcha comenzó a pasarlo por el dorso de su mano. - ¡ves, es un vibrador! ¡acércate y verás!

y la atrajo hacia sí. andrea se resistió, pero entre los tirones de luisa y los empujones míos, quedó entre las dos boca arriba con todos los miembros estirados.

entonces luisa continuó pasando el vibrador por sus hombros, ya muy cerca de andrea, por el brazo, posado sobre andrea, que ya sintió las vibraciones... - ¿te das cuenta? ¡es una cosa deliciosa!

fue acercándose más, hasta que puso el vibrador ante andrea para muy lentamente situarlo a pocos centímetros de su pecho.

andrea miraba aquella forma perturbadora y sentía el suave ronroneo del motor y el hormigueo que ya llegaba a su pecho. luisa lo fue bajando hasta que acarició el pezón que ya se alzaba tembloroso en su busca. lo froto suavemente, pasó al otro que ya estaba endurecido y vibrante, lo giró bajo los senos.

y entonces inició un recorrido alucinante. bajo hasta el ombligo y el inicio de las ingles; siguió por las caderas, muslos, piernas y pies para luego hacer el recorrido a la inversa. vibró en la parte interior de los muslos abiertos y temblorosos, subiendo hasta cerca del sexo, pero sin tocarlo, trepó otra vez por las ingles y caderas hasta llegar al pecho...

¡y volvió otra vez a desandar el camino! andrea rugía, movía la cabeza violentamente a los lados, un estertor salía de sus labios y sus miembros todos se agitaban en convulsiones. luisa, apiadada, y ya casi finalizado el segundo rec

¿pero ustedes se creen que andrea había aprendido todo? ¡pues no, ya verán....

!

(continuará)

quien quiera algo de mí que me mande un emilio. natalianax@hotmail.com