anomis
05-10 2006, 06:08 PM
Buenas tardes tengan todos ustedes, perdón por la tardanza pero hasta ahora no tuve tiempo de escribir otro de los muchos encuentros que he tenido con mi tía Anel y con algunas más que entre los dos hemos gozado mutuamente, hasta el punto de no ser sólo dos sino mucho más que eso....
Así que, comenzaré este encuentro inesperado con Anel y con alguien que ni siquiera podía imaginar. Imagínense a una de sus hermanas también, hoy ya no lo veo como algo inalcanzable, sino como algo maravilloso...
Describiré nuevamente a mi tía y por su puesto a su hermana Laura, o mejor dicho Laurita como cariñosamente le llamaban en la familia de mi tía, Anel es una mujer chaparrita, mide 1.55 mts. pero con unos tremendos y hermosos pechos, unas caderas deliciosamente formadas así como su culo blanquecino tan hermoso, pues este culo no era el típico de color negro, ya que ella es una mujer de tez blanca, sobre todo, sobresalían sus senos tan enormes para su estatura, pero era una conjunción perfecta con lo de más de su cuerpo. Sin embargo, otra de las cosas que me excitaba en demasía a parte de sus enormes tetas, era su cara, que a pesar de sus años no dejaban palidecer su belleza mezcla de unos labios carnosos, una mirada que delataba lujuria con sus ojos color miel y su pelo de alguna manera excitantemente esponjado como era de mi gusto, pues me recordaba a aquellas mujeres de los años 70 y 80, las vedettes.
En lo que respecta a Laurita, ella tenía casi las mismas características de mi tía, teta, culo y cadera grande; pero lo que hacía la diferencia entre Anel y su hermana, era que Laura poseía más piernas que ella, al igual que el peinado que ella utilizaba, pues a diferencia de mi tía, Laura acostumbraba a alisarse el cabello y peinarse de trenzas o de una sola trenza. Obviamente Laura era más joven que mi tía, solo por unos años, pero igualmente era una mujer madura y experta en todos los sentidos, esto puede comprobarlo por lo que les voy a contar…
Resulta que después de haber tenido nuestro primer encuentro sexual, Anel y yo seguíamos frecuentándonos cada vez más, hasta el punto que me fui a vivir a su casa pero siendo muy cuidadosos de que sus hijos y mi prima no se dieran cuenta de los nuestro, pues a pesar de que ella era mi obsesión sexual desde hace mucho tiempo, respetaba por supuesto el papel de Madre y de Tía ante los demás.
Cada oportunidad que teníamos para estar solos en la casa lo aprovechábamos al máximo, teniendo como regla complacer los deseos del otro, haciendo de cada encuentro sexual una fantasía hecha realidad. Así poníamos en práctica cada fantasía, por poner un ejemplo, si a ella se le ocurría o tenía la fantasía de ser una maestra que le enseña a su pupilo a ser educado lo llevábamos a cabo, terminando en una aventura sexual deliciosamente indescriptible. Algunas veces, ella se vestía como una maestra de escuela, pero con la diferencia que usaba una minifalda que no dejaba nada a la imaginación y yo actuaba como el alumno morboso que solo quería verle las piernas y llegar a admirar su ropa interior y ella hacía todo lo posible para que yo me excitara aún más pues cruzaba las piernas despacio dejándome ver sus calzones o de repente dejaba caer el gis al suelo y con la blusa que no alcanzaba a cumplir la función de no dejar ver nada, más bien lo contrario, pues sus tetas eran enormes y su brassier se notaba entre cada botón. Eso lo hacía totalmente a propósito pues sabía que me excitaba demasiado… esto lo explico para que comprendan como manejábamos nuestros encuentros sexuales, o más bien les llamaré: juegos sexuales.
Un día en que sus hijos y mi prima habían ido a visitar a un familiar lejano, ella se excusó de no ir porque se sentía mal, obviamente no era verdad y yo también me excusé poniendo como pretexto los exámenes de la Facultad, así que, sin que sospecharan, tuvimos el tiempo y el espacio completamente para nosotros dos.
En cuanto llevé a sus hijos y a mi prima la que si era de sangre, pues sus demás hijos que eran tres, dos hombres y una mujer, eran de otro matrimonio, mayores que mi prima y ya casados. Luego de la despedida en el aeropuerto, aceleré el auto para dirigirme a la casa de mi tía con el fin de que tuviéramos sexo todo el día. Yo me encontraba súper excitadísimo, porque ya habían pasado dos semanas en que no encontrábamos el momento de coger, sumado a que antes de salir de la casa, mi tía me dijo al oído: “hoy vamos a tener algo totalmente diferente a lo que hemos hecho”, esto, como ustedes comprenderán, rondaba en mi cabeza desde que me lo dijo, pues por más que trataba de adivinar qué era, no logré ni siquiera sospechar qué tramaba esta vez.
Llegué a la casa, por la prisa había olvidado mis llaves así que toqué el timbre como desesperado porque ya anhelaba morder sus tetas, venirme en su cara y en su pelo, cogerla por el culo o que me mamara hasta secarme el miembro… por nombrar algunas de las tantas cosas que quería hacerle.
No me imaginaba lo que me esperaba, ella abrió desde adentro, con el control remoto, pues la puerta era de cerradura electrónica y puede abrirse desde el panel de control en la sala. Casi como un niño corrí los metros que separaban el garaje de la sala, pensando que mi tía me esperaba con alguna vestimenta diferente, pero no fue así, al no verla subí corriendo a su recamara, pero tampoco estaba, esto me empezaba a excitar más, porque pensé que estaba ahora con la fantasía de las escondidas para encontrarla y como premio coger en algún rincón de la casa. Así, empecé a buscarla por las habitaciones y tampoco la hallé, pensé en la cocina, yo estaba con la verga casi a punto de reventar debajo del pantalón que llevaba y al llegar a la cocina, efectivamente encontré a mi tía Anel, pero no estaba sola…
Estaba su hermana Laura y en cuanto la vi, mi excitación casi me obliga a venirme enseguida pues mi tía se había puesto un traje sastre color negro de esos que ahora las mujeres utilizan muy pegados, notaba que su traje mantenía con esfuerzo todo en su lugar y se pegaba deliciosamente a sus culo haciéndolo ver más grande de lo que era y delineaba perfectamente sus piernas con su silueta. Bajo el saco, mi tía traía una blusa casi transparente y el brassiere de color negro dejaba ver el hermoso encaje con el que estaba fabricado haciendo más evidente el tamaño de sus tetas y apuesto a que si intentaba abrochar el saco sobre esos pechos, no lo hubiera conseguido. Su conjunto lo completaban unas zapatillas de tacón alto de color negro, con una perfecto maquillaje de colores vivos, colores pastel que la hacían verse más cachonda de lo que yo la había visto y conocido hasta ahora, su pelo, un maravilloso algodón esponjado de color café claro, terminando con un lápiz labial de color rojo intenso o como le llaman, rojo invitación.
Sentada en el banco contiguo del minibar, estaba Laura que no se quedaba atrás para nada en cuanto a la vestimenta, sólo que ella traía un conjunto igual de traje sastre pero de color blanco y con una falda perfectamente ajustada a sus piernas unos centímetros más arriba de las rodillas, combinaba la falda con unas medias de esas que hacen brillar las piernas y que dan mas volumen a la vista de quien las ve. Su blusa de color rojo sangre era muy escotada en forma de V, lo que afortunadamente dejaba ver gran parte de sus tetas de igual tamaño que las de mi tía, completaba el atuendo con saco del mismo color de la falda. Su peinado constaba solo de una trenza y su color de tinte era la perfecta combinación de su blusa pues era pelirrojo y acentuaba más la blancura de su piel, su cara era más fina que la de mi tía, lo que le daba un aspecto más juvenil de lo que su edad podía darle. Laura llevaba un maquillaje discreto, solo polvo y un poco de rubor, lo que hacía verla más fresca.
Parecía como si se hubieran vestido para ir a alguna reunión de ejecutivos o a una fiesta formal y pensé que así, lo que conseguirían no sería únicamente llamar la atención de hombres, sino también de mujeres, pues las dos se veían perfectamente ensabanables o lo que era lo mismo, se veían como dos mujeres buscando machos y hembras.
Al verme, las salude resaltando tanto su belleza como su ropa, sin darme cuenta aún, tonto de mi, que llevaba una tremenda erección y las dos miraron mi palo a todo lo que da, mi tía, comprendiendo mi situación dijo en tono gracioso:
- Hijo, creo que si sales así a la calle… una de dos o te meten a la cárcel por indecente, o las mujeres van a querer comerte todito…
Laura reía a carcajadas sin dejar de observar mi miembro por encima de mi pantalón, sintiendo un poco de vergüenza, pedí disculpas argumentando que no era mi intención ser un obsceno con dos mujeres tan hermosas, dueñas de unos exquisitos cuerpos y puse de manifiesto que era la reacción natural ante dos beldades y la falta de una novia. Esto obviamente no me preocupaba en nada por mi tía, pero si quería ver la reacción de Laura ante mi comentario. Sin dejar de reír, las dos se levantaron de los bancos para darme una copa y fue mi tía que habló por las dos:
- Sobrino, este día quiero que vayamos con mi hermana a divertirnos, que nos lleves a cenar, a bailar, a que nos hagas sentir como dos adolescentes y después… lo que la suerte y el destino nos marque, porque mi hermana viene de visita hasta que regresen tus primos y no podemos dejar pasar esta ocasión tan especial.
¿Especial?, ¿qué demonios quería decir mi tía con eso?. Por supuesto, no lo voy a negar, por un momento pensé en la maravillosa idea de que mi tía quería hacer un trío y qué mejor que con una de sus hermanas que estaba igual de apetecible que ella. Sin embargo, al hablar nuevamente, Anel dijo de tajo:
-Quiero que Laurita (así le llamaba cariñosamente a su hermana), conozca en este día a una persona que la haga feliz como nunca lo han hecho y qué mejor que ir a algún bar o a alguna discoteca para conocerlo.
Esto me desarmo por completo, era como si mi tía me hubiera cortado de tajo el pensamiento de un trío. Resignado y con la erección ya baja por su comentario, le dije que estaba bien, que me dieran tiempo de arreglarme. Para eso, eran como las tres de la tarde, así que sin mucha prisa me bañé y me arreglé con la mayores ganas posibles, pues mis desánimos eran muchos para un día, primero la privacidad con la que íbamos a contar ya no iba a ser posible, y en segunda la posibilidad de que formáramos un trío se desvaneció de inmediato.
Al decirles que estaba listo, ya habían dado las 3:40 p.m. una hora todavía muy temprano para algún antro, así que les pregunté a dónde les gustaría ir y de mutuo acuerdo las dos mencionaron que deseaban ir a comer a un restaurante discreto, por lo que les sugerí uno, solo que lo que no sabían y deseoso de llevar a cabo mis planes sexuales, las llevé a uno donde se juntan regularmente gente sexualmente activa, eso lo sé porque alguna vez acudí en compañía de una amiga lesbiana y ella me confesó la doble función del restaurante, comer y ligar.
Bueno dejo hasta aquí esta aventura, porque tengo que ir a comer… espero que hoy mismo anexe la segunda de las tres partes de esta aventura.... Saludos a todos y si lo van a hacer háganlo con precaución… bye
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Eduardo Cuevas D. (Alias anomis)
Así que, comenzaré este encuentro inesperado con Anel y con alguien que ni siquiera podía imaginar. Imagínense a una de sus hermanas también, hoy ya no lo veo como algo inalcanzable, sino como algo maravilloso...
Describiré nuevamente a mi tía y por su puesto a su hermana Laura, o mejor dicho Laurita como cariñosamente le llamaban en la familia de mi tía, Anel es una mujer chaparrita, mide 1.55 mts. pero con unos tremendos y hermosos pechos, unas caderas deliciosamente formadas así como su culo blanquecino tan hermoso, pues este culo no era el típico de color negro, ya que ella es una mujer de tez blanca, sobre todo, sobresalían sus senos tan enormes para su estatura, pero era una conjunción perfecta con lo de más de su cuerpo. Sin embargo, otra de las cosas que me excitaba en demasía a parte de sus enormes tetas, era su cara, que a pesar de sus años no dejaban palidecer su belleza mezcla de unos labios carnosos, una mirada que delataba lujuria con sus ojos color miel y su pelo de alguna manera excitantemente esponjado como era de mi gusto, pues me recordaba a aquellas mujeres de los años 70 y 80, las vedettes.
En lo que respecta a Laurita, ella tenía casi las mismas características de mi tía, teta, culo y cadera grande; pero lo que hacía la diferencia entre Anel y su hermana, era que Laura poseía más piernas que ella, al igual que el peinado que ella utilizaba, pues a diferencia de mi tía, Laura acostumbraba a alisarse el cabello y peinarse de trenzas o de una sola trenza. Obviamente Laura era más joven que mi tía, solo por unos años, pero igualmente era una mujer madura y experta en todos los sentidos, esto puede comprobarlo por lo que les voy a contar…
Resulta que después de haber tenido nuestro primer encuentro sexual, Anel y yo seguíamos frecuentándonos cada vez más, hasta el punto que me fui a vivir a su casa pero siendo muy cuidadosos de que sus hijos y mi prima no se dieran cuenta de los nuestro, pues a pesar de que ella era mi obsesión sexual desde hace mucho tiempo, respetaba por supuesto el papel de Madre y de Tía ante los demás.
Cada oportunidad que teníamos para estar solos en la casa lo aprovechábamos al máximo, teniendo como regla complacer los deseos del otro, haciendo de cada encuentro sexual una fantasía hecha realidad. Así poníamos en práctica cada fantasía, por poner un ejemplo, si a ella se le ocurría o tenía la fantasía de ser una maestra que le enseña a su pupilo a ser educado lo llevábamos a cabo, terminando en una aventura sexual deliciosamente indescriptible. Algunas veces, ella se vestía como una maestra de escuela, pero con la diferencia que usaba una minifalda que no dejaba nada a la imaginación y yo actuaba como el alumno morboso que solo quería verle las piernas y llegar a admirar su ropa interior y ella hacía todo lo posible para que yo me excitara aún más pues cruzaba las piernas despacio dejándome ver sus calzones o de repente dejaba caer el gis al suelo y con la blusa que no alcanzaba a cumplir la función de no dejar ver nada, más bien lo contrario, pues sus tetas eran enormes y su brassier se notaba entre cada botón. Eso lo hacía totalmente a propósito pues sabía que me excitaba demasiado… esto lo explico para que comprendan como manejábamos nuestros encuentros sexuales, o más bien les llamaré: juegos sexuales.
Un día en que sus hijos y mi prima habían ido a visitar a un familiar lejano, ella se excusó de no ir porque se sentía mal, obviamente no era verdad y yo también me excusé poniendo como pretexto los exámenes de la Facultad, así que, sin que sospecharan, tuvimos el tiempo y el espacio completamente para nosotros dos.
En cuanto llevé a sus hijos y a mi prima la que si era de sangre, pues sus demás hijos que eran tres, dos hombres y una mujer, eran de otro matrimonio, mayores que mi prima y ya casados. Luego de la despedida en el aeropuerto, aceleré el auto para dirigirme a la casa de mi tía con el fin de que tuviéramos sexo todo el día. Yo me encontraba súper excitadísimo, porque ya habían pasado dos semanas en que no encontrábamos el momento de coger, sumado a que antes de salir de la casa, mi tía me dijo al oído: “hoy vamos a tener algo totalmente diferente a lo que hemos hecho”, esto, como ustedes comprenderán, rondaba en mi cabeza desde que me lo dijo, pues por más que trataba de adivinar qué era, no logré ni siquiera sospechar qué tramaba esta vez.
Llegué a la casa, por la prisa había olvidado mis llaves así que toqué el timbre como desesperado porque ya anhelaba morder sus tetas, venirme en su cara y en su pelo, cogerla por el culo o que me mamara hasta secarme el miembro… por nombrar algunas de las tantas cosas que quería hacerle.
No me imaginaba lo que me esperaba, ella abrió desde adentro, con el control remoto, pues la puerta era de cerradura electrónica y puede abrirse desde el panel de control en la sala. Casi como un niño corrí los metros que separaban el garaje de la sala, pensando que mi tía me esperaba con alguna vestimenta diferente, pero no fue así, al no verla subí corriendo a su recamara, pero tampoco estaba, esto me empezaba a excitar más, porque pensé que estaba ahora con la fantasía de las escondidas para encontrarla y como premio coger en algún rincón de la casa. Así, empecé a buscarla por las habitaciones y tampoco la hallé, pensé en la cocina, yo estaba con la verga casi a punto de reventar debajo del pantalón que llevaba y al llegar a la cocina, efectivamente encontré a mi tía Anel, pero no estaba sola…
Estaba su hermana Laura y en cuanto la vi, mi excitación casi me obliga a venirme enseguida pues mi tía se había puesto un traje sastre color negro de esos que ahora las mujeres utilizan muy pegados, notaba que su traje mantenía con esfuerzo todo en su lugar y se pegaba deliciosamente a sus culo haciéndolo ver más grande de lo que era y delineaba perfectamente sus piernas con su silueta. Bajo el saco, mi tía traía una blusa casi transparente y el brassiere de color negro dejaba ver el hermoso encaje con el que estaba fabricado haciendo más evidente el tamaño de sus tetas y apuesto a que si intentaba abrochar el saco sobre esos pechos, no lo hubiera conseguido. Su conjunto lo completaban unas zapatillas de tacón alto de color negro, con una perfecto maquillaje de colores vivos, colores pastel que la hacían verse más cachonda de lo que yo la había visto y conocido hasta ahora, su pelo, un maravilloso algodón esponjado de color café claro, terminando con un lápiz labial de color rojo intenso o como le llaman, rojo invitación.
Sentada en el banco contiguo del minibar, estaba Laura que no se quedaba atrás para nada en cuanto a la vestimenta, sólo que ella traía un conjunto igual de traje sastre pero de color blanco y con una falda perfectamente ajustada a sus piernas unos centímetros más arriba de las rodillas, combinaba la falda con unas medias de esas que hacen brillar las piernas y que dan mas volumen a la vista de quien las ve. Su blusa de color rojo sangre era muy escotada en forma de V, lo que afortunadamente dejaba ver gran parte de sus tetas de igual tamaño que las de mi tía, completaba el atuendo con saco del mismo color de la falda. Su peinado constaba solo de una trenza y su color de tinte era la perfecta combinación de su blusa pues era pelirrojo y acentuaba más la blancura de su piel, su cara era más fina que la de mi tía, lo que le daba un aspecto más juvenil de lo que su edad podía darle. Laura llevaba un maquillaje discreto, solo polvo y un poco de rubor, lo que hacía verla más fresca.
Parecía como si se hubieran vestido para ir a alguna reunión de ejecutivos o a una fiesta formal y pensé que así, lo que conseguirían no sería únicamente llamar la atención de hombres, sino también de mujeres, pues las dos se veían perfectamente ensabanables o lo que era lo mismo, se veían como dos mujeres buscando machos y hembras.
Al verme, las salude resaltando tanto su belleza como su ropa, sin darme cuenta aún, tonto de mi, que llevaba una tremenda erección y las dos miraron mi palo a todo lo que da, mi tía, comprendiendo mi situación dijo en tono gracioso:
- Hijo, creo que si sales así a la calle… una de dos o te meten a la cárcel por indecente, o las mujeres van a querer comerte todito…
Laura reía a carcajadas sin dejar de observar mi miembro por encima de mi pantalón, sintiendo un poco de vergüenza, pedí disculpas argumentando que no era mi intención ser un obsceno con dos mujeres tan hermosas, dueñas de unos exquisitos cuerpos y puse de manifiesto que era la reacción natural ante dos beldades y la falta de una novia. Esto obviamente no me preocupaba en nada por mi tía, pero si quería ver la reacción de Laura ante mi comentario. Sin dejar de reír, las dos se levantaron de los bancos para darme una copa y fue mi tía que habló por las dos:
- Sobrino, este día quiero que vayamos con mi hermana a divertirnos, que nos lleves a cenar, a bailar, a que nos hagas sentir como dos adolescentes y después… lo que la suerte y el destino nos marque, porque mi hermana viene de visita hasta que regresen tus primos y no podemos dejar pasar esta ocasión tan especial.
¿Especial?, ¿qué demonios quería decir mi tía con eso?. Por supuesto, no lo voy a negar, por un momento pensé en la maravillosa idea de que mi tía quería hacer un trío y qué mejor que con una de sus hermanas que estaba igual de apetecible que ella. Sin embargo, al hablar nuevamente, Anel dijo de tajo:
-Quiero que Laurita (así le llamaba cariñosamente a su hermana), conozca en este día a una persona que la haga feliz como nunca lo han hecho y qué mejor que ir a algún bar o a alguna discoteca para conocerlo.
Esto me desarmo por completo, era como si mi tía me hubiera cortado de tajo el pensamiento de un trío. Resignado y con la erección ya baja por su comentario, le dije que estaba bien, que me dieran tiempo de arreglarme. Para eso, eran como las tres de la tarde, así que sin mucha prisa me bañé y me arreglé con la mayores ganas posibles, pues mis desánimos eran muchos para un día, primero la privacidad con la que íbamos a contar ya no iba a ser posible, y en segunda la posibilidad de que formáramos un trío se desvaneció de inmediato.
Al decirles que estaba listo, ya habían dado las 3:40 p.m. una hora todavía muy temprano para algún antro, así que les pregunté a dónde les gustaría ir y de mutuo acuerdo las dos mencionaron que deseaban ir a comer a un restaurante discreto, por lo que les sugerí uno, solo que lo que no sabían y deseoso de llevar a cabo mis planes sexuales, las llevé a uno donde se juntan regularmente gente sexualmente activa, eso lo sé porque alguna vez acudí en compañía de una amiga lesbiana y ella me confesó la doble función del restaurante, comer y ligar.
Bueno dejo hasta aquí esta aventura, porque tengo que ir a comer… espero que hoy mismo anexe la segunda de las tres partes de esta aventura.... Saludos a todos y si lo van a hacer háganlo con precaución… bye
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Eduardo Cuevas D. (Alias anomis)