chikhot
12-09 2006, 05:29 PM
Este es el primero de muchos relatos que quisiera compartir con ustedes y espero que les guste. Primero que todo, empezaré explicándoles algunas cosas de mi vida:
Soy una chica de 22 años, piel blanca, ojos azules, cabello castaño claro, cuerpo natural con buenas curvas, busto más bien grande y un trasero redondito gracias al gimnasio. A los 18 años me enamoré perdidamente de quien creía que era el amor de mi vida y al sufrir un gran engaño de su parte me liberé totalmente de cualquier atadura, decidí vivir y disfrutar la vida a cada minuto. Lo único que no me permito es salir con hombres casados o comprometidos ya que no quiero causar daño alguno a otra mujer o incluso a mi misma. Desde los 19 años empecé a experimentar con mi sexualidad más abiertamente, sin temor a probar cualquier situación y realmente ha resultado satisfactorio. Han sido casi tres años llenos de muchas gratas experiencias, las cuales les contaré mas adelante.
En la universidad desde el primer semestre tuve dos amigas excepcionales, con las que compartía todo, experiencias buenas o malas y siempre estábamos para apoyarnos las tres. Catalina es alta, delgada, con un cuerpo muy lindo, cabello rojizo, piel blanca también, ojos color miel, y una sonrisa muy linda, ella es súper divertida y extrovertida. Nataly en cambio es de cabello negro, estatura normal, ojos negros y un estilo algo gótico, pero le sienta bien.
Un viernes en la noche, como era costumbre, salimos a bailar las tres, tomamos bastante, bailamos y pasamos un rato muy bueno. Cuando fuimos al baño nos encontramos con una parejita haciendo el amor, ella estaba contra la pared, con las braguitas en el piso y sus senos al aire, mientras él la penetraba violentamente. Las tres no pudimos evitar reírnos e inmediatamente salimos de allí. La verdad aunque nos reímos bastante de aquella situación, en el fondo, a mí me había excitado. Estábamos muy tomadas y no quería llevarlas cada una a su casa ya que vivían algo retiradas, así que les propuse que nos quedáramos en mi casa, mi mamá estaba de viaje donde mi abuela así que teníamos toda la casa a disposición. Al llegar nos acomodamos en mi habitación, yo tenía una botella de ron así que seguimos tomando. El tema de la parejita salió a relucir en varias ocasiones así que la conversación pronto giró en cuanto a temas sexuales, empezamos hablando sobre los chascos que nos habían pasado con nuestras parejas y luego comenzamos a hablar sobre las preferencias y fantasías sexuales de cada una.
-Mi fantasía – les comenté- es besar a una mujer.
-Ah, pero eso es fácil de cumplir -me dijo Naty e inmediatamente me dio un beso. Catalina se rió y nos dijo:
-No me dejen aparte, que me da envidia.
El comentario me sorprendió y vi que Naty también le daba un beso a Cata, la verdad, se que esta primer vez se la agradezco a los tragos porque las tres estábamos bastante ebrias. Nataly se había puesto implantes de silicona y sus senos la verdad llamaban bastante la atención, yo por la escena de la pareja en el baño, los besos y ver a mis dos mejores amigas besándose estaba bastante excitada, me imaginaba disfrutando de las siliconas de Nataly. Los besos se hicieron más constantes y el licor seguía corriendo, el tercer beso que me dio Nataly fue ya con los labios entreabiertos, alcanzando a tocar tímidamente nuestras lenguas. El beso se lo devolví a Cata, también rozando las lenguas y medio mordiendo los labios de ella. De pronto Nataly se paró en la cama y dijo que se iba a cambiar (yo les había prestado una pijama a cada una) lo interesante fue cuando empezó a desvestirse frente a nosotras: primero se quitó el pantalón dejando sus lindas caderas a la vista y una diminuta tanga que cubría lo necesario, luego se quitó la blusa dejando ver sus grandes senos, luego se quitó el brassiere dejando sus lindas tetas a vista de nosotras. Cata y yo estábamos absortas viendo a nuestra amiga. Cata entonces lanzó la pregunta que lo definió todo:
-¿Es cierto que cuando las mujeres se operan, ya no se siente lo mismo? -Naty, entre risas se arrodilló en la cama y nos dijo:
-¿Quieren probar a ver que se siente?
Pues no fue sino que nos dijera, yo con una maliciosa sonrisa le besé nuevamente los labios y luego me agaché para quedar a la altura de sus senos. Sus pezones rosaditos estaban erectos, Cata me miró, se rió, nos besamos y como si fuera una competencia empezamos cada una a chuparle un seno a Naty. Ella empezó a emitir gemiditos quedados mientras nos animábamos mas a seguirle mamando sus lindas tetas, ya estando más animadas me levanté hacia su boca y la besé intensamente mientras la acariciaba lentamente por su cuello y acariciaba su espalda. Ella ya estaba entregada a sentir placer, lo único que tenía puesto era la tanguita, así que empecé a acariciarle su sexo sobre la tanga, sintiendo lo húmeda que estaba.
Empecé a desvestirme, creo que me ayudaron por que estaba ya bastante tomada, Catalina entonces empezó a besarnos a ambas y a chuparnos las tetas, las dos nos arrodillamos una junto a la otra para que a Cata se le facilitara su labor. Entonces Cata se acostó y empezó a quitarse el pantalón, recuerdo que Naty le haló la blusa y le acabó de desnudar, Cata se puso boca abajo, así que empecé a besarle la espalda, mientras Naty le mordía las caderas y empezaba a meter su lengüita dentro del culo de Cata. Ella solo se estremecía, luego se volteó boca arriba, esta vez Naty quiso chuparle sus senos mientras yo le empezaba a rozar con mis dedos su almejita. Ella solo gemía y se mordía los labios, pero de forma muy suave. Luego empecé a tocarla mas fuerte e introduje dos de mis dedos en su conchita. Estaba calientita, mojadita, deliciosa, ya no esperé más y empecé a chuparle la concha, a saborearla. Cuando me fijé Naty estaba sobre ella poniéndole la almejita en la cara, pude ver como la lengua de Cata sacaba los jugos de Naty que ya gemía mas fuerte, así alcanzó un divino orgasmo mientras se movía sobre la cara de Cata, restregándole todo su sexo y dejando la habitación con ese rico olor de lujuria.
Cata ya iba por su orgasmo también, así que nos centramos en ella, empecé entonces a meterle dos deditos por su concha y dos por el culo, mientras mi lengua seguía satisfaciéndola, Naty la acariciaba, la besaba, le decía cosas al oído, le chupaba las tetas hasta que finalmente Naty explotó en un rico orgasmo viniéndose en mi cara y soltando sus deliciosos juguitos. Ya me tocaba a mi, yo en cambio me acosté sobre Naty, besándola y acariciándonos, mientras Cata me metía un dedito en el culo, luego fueron dos, Naty hacía lo mismo pero en mi conchita, Cata entonces se agachó y empezó a pasarme la lengua por el culo, yo seguí sobre Naty, sintiendo como nuestros senos se tocaban entre sí, y así me vine, grité y gemí durísimo, mientras sentía como me botaba toda entre mis dos mejores amigas. Luego Naty abrió sus piernas y yo metí mi cabeza entre sus piernas, chupándosela con muchas ganas, ya estábamos demasiado locas y Cata repitió la misma posición que había hecho Naty pero esta vez fue ella quien le puso a Naty su almejita en la cara. Ah, que vista, Cata subía y bajaba en la cara de Naty, mientras yo a ella le chupaba las tetas y su conchita, con la otra mano me masturbé viendo esa escena tan cachonda, así terminamos las tres en un orgasmo simultáneo.
Por la borrachera no nos dio para más la noche, nos quedamos profundamente dormidas, pero si hubo otras ricas experiencias con ellas después de esto.
Soy una chica de 22 años, piel blanca, ojos azules, cabello castaño claro, cuerpo natural con buenas curvas, busto más bien grande y un trasero redondito gracias al gimnasio. A los 18 años me enamoré perdidamente de quien creía que era el amor de mi vida y al sufrir un gran engaño de su parte me liberé totalmente de cualquier atadura, decidí vivir y disfrutar la vida a cada minuto. Lo único que no me permito es salir con hombres casados o comprometidos ya que no quiero causar daño alguno a otra mujer o incluso a mi misma. Desde los 19 años empecé a experimentar con mi sexualidad más abiertamente, sin temor a probar cualquier situación y realmente ha resultado satisfactorio. Han sido casi tres años llenos de muchas gratas experiencias, las cuales les contaré mas adelante.
En la universidad desde el primer semestre tuve dos amigas excepcionales, con las que compartía todo, experiencias buenas o malas y siempre estábamos para apoyarnos las tres. Catalina es alta, delgada, con un cuerpo muy lindo, cabello rojizo, piel blanca también, ojos color miel, y una sonrisa muy linda, ella es súper divertida y extrovertida. Nataly en cambio es de cabello negro, estatura normal, ojos negros y un estilo algo gótico, pero le sienta bien.
Un viernes en la noche, como era costumbre, salimos a bailar las tres, tomamos bastante, bailamos y pasamos un rato muy bueno. Cuando fuimos al baño nos encontramos con una parejita haciendo el amor, ella estaba contra la pared, con las braguitas en el piso y sus senos al aire, mientras él la penetraba violentamente. Las tres no pudimos evitar reírnos e inmediatamente salimos de allí. La verdad aunque nos reímos bastante de aquella situación, en el fondo, a mí me había excitado. Estábamos muy tomadas y no quería llevarlas cada una a su casa ya que vivían algo retiradas, así que les propuse que nos quedáramos en mi casa, mi mamá estaba de viaje donde mi abuela así que teníamos toda la casa a disposición. Al llegar nos acomodamos en mi habitación, yo tenía una botella de ron así que seguimos tomando. El tema de la parejita salió a relucir en varias ocasiones así que la conversación pronto giró en cuanto a temas sexuales, empezamos hablando sobre los chascos que nos habían pasado con nuestras parejas y luego comenzamos a hablar sobre las preferencias y fantasías sexuales de cada una.
-Mi fantasía – les comenté- es besar a una mujer.
-Ah, pero eso es fácil de cumplir -me dijo Naty e inmediatamente me dio un beso. Catalina se rió y nos dijo:
-No me dejen aparte, que me da envidia.
El comentario me sorprendió y vi que Naty también le daba un beso a Cata, la verdad, se que esta primer vez se la agradezco a los tragos porque las tres estábamos bastante ebrias. Nataly se había puesto implantes de silicona y sus senos la verdad llamaban bastante la atención, yo por la escena de la pareja en el baño, los besos y ver a mis dos mejores amigas besándose estaba bastante excitada, me imaginaba disfrutando de las siliconas de Nataly. Los besos se hicieron más constantes y el licor seguía corriendo, el tercer beso que me dio Nataly fue ya con los labios entreabiertos, alcanzando a tocar tímidamente nuestras lenguas. El beso se lo devolví a Cata, también rozando las lenguas y medio mordiendo los labios de ella. De pronto Nataly se paró en la cama y dijo que se iba a cambiar (yo les había prestado una pijama a cada una) lo interesante fue cuando empezó a desvestirse frente a nosotras: primero se quitó el pantalón dejando sus lindas caderas a la vista y una diminuta tanga que cubría lo necesario, luego se quitó la blusa dejando ver sus grandes senos, luego se quitó el brassiere dejando sus lindas tetas a vista de nosotras. Cata y yo estábamos absortas viendo a nuestra amiga. Cata entonces lanzó la pregunta que lo definió todo:
-¿Es cierto que cuando las mujeres se operan, ya no se siente lo mismo? -Naty, entre risas se arrodilló en la cama y nos dijo:
-¿Quieren probar a ver que se siente?
Pues no fue sino que nos dijera, yo con una maliciosa sonrisa le besé nuevamente los labios y luego me agaché para quedar a la altura de sus senos. Sus pezones rosaditos estaban erectos, Cata me miró, se rió, nos besamos y como si fuera una competencia empezamos cada una a chuparle un seno a Naty. Ella empezó a emitir gemiditos quedados mientras nos animábamos mas a seguirle mamando sus lindas tetas, ya estando más animadas me levanté hacia su boca y la besé intensamente mientras la acariciaba lentamente por su cuello y acariciaba su espalda. Ella ya estaba entregada a sentir placer, lo único que tenía puesto era la tanguita, así que empecé a acariciarle su sexo sobre la tanga, sintiendo lo húmeda que estaba.
Empecé a desvestirme, creo que me ayudaron por que estaba ya bastante tomada, Catalina entonces empezó a besarnos a ambas y a chuparnos las tetas, las dos nos arrodillamos una junto a la otra para que a Cata se le facilitara su labor. Entonces Cata se acostó y empezó a quitarse el pantalón, recuerdo que Naty le haló la blusa y le acabó de desnudar, Cata se puso boca abajo, así que empecé a besarle la espalda, mientras Naty le mordía las caderas y empezaba a meter su lengüita dentro del culo de Cata. Ella solo se estremecía, luego se volteó boca arriba, esta vez Naty quiso chuparle sus senos mientras yo le empezaba a rozar con mis dedos su almejita. Ella solo gemía y se mordía los labios, pero de forma muy suave. Luego empecé a tocarla mas fuerte e introduje dos de mis dedos en su conchita. Estaba calientita, mojadita, deliciosa, ya no esperé más y empecé a chuparle la concha, a saborearla. Cuando me fijé Naty estaba sobre ella poniéndole la almejita en la cara, pude ver como la lengua de Cata sacaba los jugos de Naty que ya gemía mas fuerte, así alcanzó un divino orgasmo mientras se movía sobre la cara de Cata, restregándole todo su sexo y dejando la habitación con ese rico olor de lujuria.
Cata ya iba por su orgasmo también, así que nos centramos en ella, empecé entonces a meterle dos deditos por su concha y dos por el culo, mientras mi lengua seguía satisfaciéndola, Naty la acariciaba, la besaba, le decía cosas al oído, le chupaba las tetas hasta que finalmente Naty explotó en un rico orgasmo viniéndose en mi cara y soltando sus deliciosos juguitos. Ya me tocaba a mi, yo en cambio me acosté sobre Naty, besándola y acariciándonos, mientras Cata me metía un dedito en el culo, luego fueron dos, Naty hacía lo mismo pero en mi conchita, Cata entonces se agachó y empezó a pasarme la lengua por el culo, yo seguí sobre Naty, sintiendo como nuestros senos se tocaban entre sí, y así me vine, grité y gemí durísimo, mientras sentía como me botaba toda entre mis dos mejores amigas. Luego Naty abrió sus piernas y yo metí mi cabeza entre sus piernas, chupándosela con muchas ganas, ya estábamos demasiado locas y Cata repitió la misma posición que había hecho Naty pero esta vez fue ella quien le puso a Naty su almejita en la cara. Ah, que vista, Cata subía y bajaba en la cara de Naty, mientras yo a ella le chupaba las tetas y su conchita, con la otra mano me masturbé viendo esa escena tan cachonda, así terminamos las tres en un orgasmo simultáneo.
Por la borrachera no nos dio para más la noche, nos quedamos profundamente dormidas, pero si hubo otras ricas experiencias con ellas después de esto.