oscarpy
31-08 2006, 04:15 AM
Esto que les relatare, ocurrió realmente, en mi adolescencia. Tenía un amigo llamado Gastón, con el cual desde los 6 años nos conocíamos. Después del instituto, nos reuníamos a jugar en su casa o en la mía, que estaban casa por medio. Nuestras pasiones en esa época eran los juegos de mesa, a igual que los deportes, ya que las computadoras aun no estaban difundidas éramos muy competitivos en todos los juegos. Para darle una mayor emoción a esos desafíos, establecíamos prendas que el perdedor debería cumplir si o si, previo a establecerlas de antemano. En ese sentido ambos teníamos como un “honor “, por lo tanto se cumplían al pie de la letra. Pero ese año falleció el padre de Gastón. Por ese motivo su madre se vio obligada a salir a trabajar para poder mantener la casa. Como consecuencia, me lo pasaba en la de Gastón todas las tardes ya que su madre llegaba cerca de las 8 de la noche. Las prendas nos empezaron a resultar demasiado infantiles y empezamos a buscar algo más atrayente. Algunas que recuerdo, era permanecer atado, arrodillarse sobre maíz, quedar desnudo y otras que poco a poco empezaron a carecer de interés. Una tarde de lluvia que la recuerdo muy bien, después de jugar varias partidas a Gastón se le ocurrió decir si podíamos jugar por algo más interesante. Siempre fue el artífice de esto.
-Buena idea - le respondí.
-Por que jugamos- le pregunte, se quedo un rato pensativo y con un poco de timidez me dice
-El perdedor le hará una paja al otro -en ese momento sentí como un cosquilleo por todo el cuerpo.
-De acuerdo -respondí, realmente me gusto la idea
-ok –contesto mi amigo.
Recuerdo que el juego fue a las damas, había un nerviosismo por ambas partes. Durante la partida no se habló palabra, nuestros sentidos estaban puestos en ese juego, había un silencio absoluto durante el juego. mis hormonas se alteraban, trataba de concentrarme en la partida, pero mi mente estaba en otra cosa, creo que Gastón estaba en similar situación. Después de una lucha, perdí la partida.
-Bueno, has perdido, tendrás que pagar la apuesta
-De acuerdo - respondí.
Dejamos la habitación y nos dirigimos al baño apenas en el se bajó la cremallera y sacó su pene que no estaba demasiado parado, lo toqué con un poco de resquemor a pesar de mi excitación, percibiendo como su excitación se acentuaba. Si bien nos habíamos visto desnudos me sorprendió la dimensión que había tomado el pene de Gastón, a pesar de asomar no su totalidad. Tomé con dos dedos el miembro de mi amigo, cerca del glande, e inicie un sube y baja. sentía el calor de su miembro y hasta como vibraba en mis dedos. Eso me producía un cosquilleo interior, mientras sentía como mi propio miembro trataba de liberarse del pantalón. Notaba como el rostro de Gastón se iba poniendo rosado, disfrutando y gozando de esa masturbación. No tardó demasiado en largar un chorro blanco y lechoso que impactó contra la tapa del inodoro. Saqué mi mano y las de Gastón se dirigieron a su falo para evacuar las últimas gotas. Retorne a mi hogar realmente muy caliente, me encerré en el baño y me mandé una fabulosa paja.
A la tarde siguiente regrese a su casa por supuesto que quería mi desquite así que hicimos nuevas partidas, lamentablemente perdí las dos, por consiguiente, debí masturbarlo. Tengo que reconocer que me excitaba hacerlo. Esta vez se sacó los pantalones y vi la totalidad de su verga a full, que disentía con su delgado cuerpo. Era un poco más grande que la mía pero no tan gruesa, esta vez la abracé con mi mano, sin dejar de observarla y, en un ritmo lento y parejo, logré que eyaculara su torrente blanco. Tengo que manifestar que me excitaba hacerlo aunque aparentaba todo lo contrario. Yo estaba recaliente, por que hasta el momento no había ganado, por consiguiente, propuse otra partida, a la que acepto gustoso. Esperaba que esta vez me correspondiera.
La partida se tomo más del tiempo previsto así que en cualquier momento llegaría su madre. Esta vez logré ganar, nos dirigíamos al baño, baje mi pantalón y ahí la tenia súper erguida. Gastón la aprisionó en su calidad mano, ese suave contacto me excitó aun mas, temblaba de la emoción. Comenzó a agitarla en el preciso momento que oímos la puerta con el “hola” de su madre. Creo que la odié en ese instante. Rápidamente subí mis pantalones, saliendo como cohete del baño. Me despedí bastante nervioso, yendo a mi casa. Me dolían los testículos, no quise masturbarme esa noche, traté de contenerme calmando mi calentura con una ducha fría, quería guardar toda mi leche para que Gastón la evacuara.
Esa noche me dormí pensando en esa paja en manos de Gastón al día siguiente. Llegué a su casa entusiasmado reclamando mi apuesta pero para mi desgracia su madre se había engripado y estaba en cama. Igual me quede en su casa, pero ese día, no hubo ningún tipo de prendas. Resumiendo, pasaron en total 5 días desde la fecha hasta que Gastón cumplió con su prenda. Llegó el momento esperado, una vez en el baño me bajé los pantalones y Gastón comenzó a agitarme mi muy erguida pija. Era delicioso sentir una mano ajena que te tocara hasta llegar a la eyaculación. No tardé en venirme con un poderoso chorro que mancho inodoro, piso, pared, quedando algo en la mano de mí amigo. Ese día lo repetimos dos veces o más, en forma alternada. Gastón empezó a desnudarse, cada vez que me la hacia y, por la manera en que su pija se ponía, era evidente que se excitaba tanto como yo. A medida que lo continuábamos haciendo el juego la apuesta se iba incrementando lentamente. Así que nuestras manos se dirigían a las bolas, caricias en las piernas, leves introducciones en los anos.
Prácticamente jugábamos casi desnudos, realmente era divertido y muy sensual. Dado que Gastón era más osado que yo, propuso de hacer algo más interesante, como dar unas chupaditas antes de la masturbación. No conteste nada, pero no me disgustaba la idea, así que después de un rato la acepté. Perdí el juego esta vez, tumbé a Gastón sobre la alfombra que siempre jugábamos, quite su única prenda y le lamí su rígida pija. Lo hice suavemente, hasta que fui abriendo mi boca para chuparla con lentitud, era una sensación extraña y muy placentera, que rápidamente empecé a deleitarla. Mi lengua comenzó a trabajar sobre su tronco, para después tratar de tragarla, en toda su extensión y grosor. Lo mamé completamente, como si lo quisiera exprimir. Gastón gemía. Chupe y succione hasta que sentí que estaba por venirse, quite mi boca a tiempo, para agitarla hasta que su semen salio a la luz, bañando su pecho y parte de la alfombra.
A partir de ese día los juegos eran más cortos, desde apostar a la carta más alta o al que sacaba el número mayor con los dados. Ese día le tocaba chuparme la pija, fuimos al baño, quito mi bóxer, se arrodillo ante mí y su boca empezó a chuparme mi rígido miembro. Cada chupada era un deleite, su lengua no cesaba de agitarse. Cada succión que me hacia parecía que me arrancaba todo de adentro. Sus dedos apretaban mis glúteos mientras con lentitud uno de sus dedos intentaba introducirlo en mi ano. Estaba a mil, siguió así hasta que no pude más y llene de leche su boca. Casi se ahoga pero continuo hasta quitar la ultima gota de mi falo. Las prendas aumentaban progresivamente, llegamos a la variante de acabar entre las piernas del perdedor, en los partidos que resultaban tablas, nos mandamos un poderoso 69, cosa que repetíamos ante cada empate. Había una cosa, jamás nos besamos, era sexo solamente, a lo que había que perder a veces para obtener mayor placer en otras. No todos los días lo hacíamos, por allí llegaba a pasar una semana o más.
En una de nuestras tantas, sesiones de placer, mientras Gastón me masturbaba pegado a mi espalda, su paquete parecía querer introducirse por mi culo. Lo detuve, indicando que no estaba contemplado, “si lo deseas apostémoslo”. Continúo sobando mi verga sin decir nada más. Así pasaron unos días, hasta que Gastón me hace una nueva apuesta:
-¿Que te parece si apostamos, que el que pierde hace todo lo que el otro propone?
-¿Que es todo lo que el otro propone? pregunte, imaginando a donde arribaría…
-No te hagas el boludo, vos sabes bien que digo., el ganador podrá disponer del cuerpo de su vencido contrincante.
-¿Que quieres decir que lo podrá penetrar por su culo?
-Si le agrada, lo podrá hacer - respondió Gastón, yo sabía que pretendía cogerme al igual que yo a él, a pesar de no comentarlo.
Luego de establecer las reglas comenzó el juego, que se extendió bastante. La exaltación crecía minuto a minuto, era excitante no saber cual seria tu destino, si, penetrador o penetrado. Ese clímax que se formaba era incitante, el nerviosismo a lo que acontecía, sumado a la concentración en el juego, era algo difícil de describir. Buscamos un juego largo para darle más expectación, que no fuese solamente azar sino que dependiera en gran parte de la habilidad de cada uno de nosotros. Durante el juego me excita la idea de coger a mi amigo, pero también si el lo hacia conmigo, era algo muy dubitativo. Después de una encarnizada lucha tuve la suerte de ganar la partida. Sin perdida de tiempo me desnudé, recosté a Gastón sobre la alfombra boca abajo, quite su calzoncillo, abrí sus piernas y empecé a acariciar su culo, de a poco mi dedo se fue introduciendo en su ano, sentía las exclamaciones de Gastón, me costaba meterlo en su orificio, lo humedecí con mi saliva y la penetración fue inmediata. Veía como su esfínter se iba dilatando. Gastón estaba silencioso, apreciando su agitada respiración. Después de hacerle chupar mi tensa verga lo roté nuevamente boca abajo, haciéndole abrir sus piernas, pidiéndole que levantara bien su culo. En ese instante toqué su verga, que estaba totalmente rígida, percibiendo como se agitaba su respiración ante mis preparativos previos. Ya estaba todo en condiciones, su cavidad estaba preparada.
Acerqué la cabeza de mi miembro a su ano tratando de introducirlo, estaba poco lubricado, escupí mi mano y lo humedecí, esta vez entro la cabeza, un quejido lanzó Gastón, continué metiéndolo, hasta llegar a la mitad. Oía los gemidos de mi amigo que seguramente le ocasionaba dolor… Pero no me importó, ambicionaba penetrarlo. Ya llevaba la mitad cuando empujé de golpe y su conducto recibió la totalidad de mi aparato. Grito de dolor, sin importarme empecé a agitarme en una frenética saca y pone. Lo estaba cogiendo con voracidad. Nunca había tenido ese tipo de sensación, estaba como desbocado. Gastón no paraba de gemir y exclamar. Continuaba en forma desenfrenada, tomándome de su cintura, sentía como su conducto oprimía mi pija, era una sensación alucinante. No tardé mucho más cuando eyaculé borbotones de leche en su parado culo.
Caímos sobre la alfombra, al girar a Gastón noté como había acabado sobre el tapete. Gastón se quedo con las ganas, propuso otra partida rápida, acepte. Volví a ganar penetrándolo nuevamente, sabía que se había quedado caliente al no poder hacerlo, su rostro lo decía todo. Sabía que el día que mi culo fuese su trofeo tendría que bancármela.
Algún día les contare lo que Gastón me hizo cuando perdí, pero será motivo de otro relato.
-Buena idea - le respondí.
-Por que jugamos- le pregunte, se quedo un rato pensativo y con un poco de timidez me dice
-El perdedor le hará una paja al otro -en ese momento sentí como un cosquilleo por todo el cuerpo.
-De acuerdo -respondí, realmente me gusto la idea
-ok –contesto mi amigo.
Recuerdo que el juego fue a las damas, había un nerviosismo por ambas partes. Durante la partida no se habló palabra, nuestros sentidos estaban puestos en ese juego, había un silencio absoluto durante el juego. mis hormonas se alteraban, trataba de concentrarme en la partida, pero mi mente estaba en otra cosa, creo que Gastón estaba en similar situación. Después de una lucha, perdí la partida.
-Bueno, has perdido, tendrás que pagar la apuesta
-De acuerdo - respondí.
Dejamos la habitación y nos dirigimos al baño apenas en el se bajó la cremallera y sacó su pene que no estaba demasiado parado, lo toqué con un poco de resquemor a pesar de mi excitación, percibiendo como su excitación se acentuaba. Si bien nos habíamos visto desnudos me sorprendió la dimensión que había tomado el pene de Gastón, a pesar de asomar no su totalidad. Tomé con dos dedos el miembro de mi amigo, cerca del glande, e inicie un sube y baja. sentía el calor de su miembro y hasta como vibraba en mis dedos. Eso me producía un cosquilleo interior, mientras sentía como mi propio miembro trataba de liberarse del pantalón. Notaba como el rostro de Gastón se iba poniendo rosado, disfrutando y gozando de esa masturbación. No tardó demasiado en largar un chorro blanco y lechoso que impactó contra la tapa del inodoro. Saqué mi mano y las de Gastón se dirigieron a su falo para evacuar las últimas gotas. Retorne a mi hogar realmente muy caliente, me encerré en el baño y me mandé una fabulosa paja.
A la tarde siguiente regrese a su casa por supuesto que quería mi desquite así que hicimos nuevas partidas, lamentablemente perdí las dos, por consiguiente, debí masturbarlo. Tengo que reconocer que me excitaba hacerlo. Esta vez se sacó los pantalones y vi la totalidad de su verga a full, que disentía con su delgado cuerpo. Era un poco más grande que la mía pero no tan gruesa, esta vez la abracé con mi mano, sin dejar de observarla y, en un ritmo lento y parejo, logré que eyaculara su torrente blanco. Tengo que manifestar que me excitaba hacerlo aunque aparentaba todo lo contrario. Yo estaba recaliente, por que hasta el momento no había ganado, por consiguiente, propuse otra partida, a la que acepto gustoso. Esperaba que esta vez me correspondiera.
La partida se tomo más del tiempo previsto así que en cualquier momento llegaría su madre. Esta vez logré ganar, nos dirigíamos al baño, baje mi pantalón y ahí la tenia súper erguida. Gastón la aprisionó en su calidad mano, ese suave contacto me excitó aun mas, temblaba de la emoción. Comenzó a agitarla en el preciso momento que oímos la puerta con el “hola” de su madre. Creo que la odié en ese instante. Rápidamente subí mis pantalones, saliendo como cohete del baño. Me despedí bastante nervioso, yendo a mi casa. Me dolían los testículos, no quise masturbarme esa noche, traté de contenerme calmando mi calentura con una ducha fría, quería guardar toda mi leche para que Gastón la evacuara.
Esa noche me dormí pensando en esa paja en manos de Gastón al día siguiente. Llegué a su casa entusiasmado reclamando mi apuesta pero para mi desgracia su madre se había engripado y estaba en cama. Igual me quede en su casa, pero ese día, no hubo ningún tipo de prendas. Resumiendo, pasaron en total 5 días desde la fecha hasta que Gastón cumplió con su prenda. Llegó el momento esperado, una vez en el baño me bajé los pantalones y Gastón comenzó a agitarme mi muy erguida pija. Era delicioso sentir una mano ajena que te tocara hasta llegar a la eyaculación. No tardé en venirme con un poderoso chorro que mancho inodoro, piso, pared, quedando algo en la mano de mí amigo. Ese día lo repetimos dos veces o más, en forma alternada. Gastón empezó a desnudarse, cada vez que me la hacia y, por la manera en que su pija se ponía, era evidente que se excitaba tanto como yo. A medida que lo continuábamos haciendo el juego la apuesta se iba incrementando lentamente. Así que nuestras manos se dirigían a las bolas, caricias en las piernas, leves introducciones en los anos.
Prácticamente jugábamos casi desnudos, realmente era divertido y muy sensual. Dado que Gastón era más osado que yo, propuso de hacer algo más interesante, como dar unas chupaditas antes de la masturbación. No conteste nada, pero no me disgustaba la idea, así que después de un rato la acepté. Perdí el juego esta vez, tumbé a Gastón sobre la alfombra que siempre jugábamos, quite su única prenda y le lamí su rígida pija. Lo hice suavemente, hasta que fui abriendo mi boca para chuparla con lentitud, era una sensación extraña y muy placentera, que rápidamente empecé a deleitarla. Mi lengua comenzó a trabajar sobre su tronco, para después tratar de tragarla, en toda su extensión y grosor. Lo mamé completamente, como si lo quisiera exprimir. Gastón gemía. Chupe y succione hasta que sentí que estaba por venirse, quite mi boca a tiempo, para agitarla hasta que su semen salio a la luz, bañando su pecho y parte de la alfombra.
A partir de ese día los juegos eran más cortos, desde apostar a la carta más alta o al que sacaba el número mayor con los dados. Ese día le tocaba chuparme la pija, fuimos al baño, quito mi bóxer, se arrodillo ante mí y su boca empezó a chuparme mi rígido miembro. Cada chupada era un deleite, su lengua no cesaba de agitarse. Cada succión que me hacia parecía que me arrancaba todo de adentro. Sus dedos apretaban mis glúteos mientras con lentitud uno de sus dedos intentaba introducirlo en mi ano. Estaba a mil, siguió así hasta que no pude más y llene de leche su boca. Casi se ahoga pero continuo hasta quitar la ultima gota de mi falo. Las prendas aumentaban progresivamente, llegamos a la variante de acabar entre las piernas del perdedor, en los partidos que resultaban tablas, nos mandamos un poderoso 69, cosa que repetíamos ante cada empate. Había una cosa, jamás nos besamos, era sexo solamente, a lo que había que perder a veces para obtener mayor placer en otras. No todos los días lo hacíamos, por allí llegaba a pasar una semana o más.
En una de nuestras tantas, sesiones de placer, mientras Gastón me masturbaba pegado a mi espalda, su paquete parecía querer introducirse por mi culo. Lo detuve, indicando que no estaba contemplado, “si lo deseas apostémoslo”. Continúo sobando mi verga sin decir nada más. Así pasaron unos días, hasta que Gastón me hace una nueva apuesta:
-¿Que te parece si apostamos, que el que pierde hace todo lo que el otro propone?
-¿Que es todo lo que el otro propone? pregunte, imaginando a donde arribaría…
-No te hagas el boludo, vos sabes bien que digo., el ganador podrá disponer del cuerpo de su vencido contrincante.
-¿Que quieres decir que lo podrá penetrar por su culo?
-Si le agrada, lo podrá hacer - respondió Gastón, yo sabía que pretendía cogerme al igual que yo a él, a pesar de no comentarlo.
Luego de establecer las reglas comenzó el juego, que se extendió bastante. La exaltación crecía minuto a minuto, era excitante no saber cual seria tu destino, si, penetrador o penetrado. Ese clímax que se formaba era incitante, el nerviosismo a lo que acontecía, sumado a la concentración en el juego, era algo difícil de describir. Buscamos un juego largo para darle más expectación, que no fuese solamente azar sino que dependiera en gran parte de la habilidad de cada uno de nosotros. Durante el juego me excita la idea de coger a mi amigo, pero también si el lo hacia conmigo, era algo muy dubitativo. Después de una encarnizada lucha tuve la suerte de ganar la partida. Sin perdida de tiempo me desnudé, recosté a Gastón sobre la alfombra boca abajo, quite su calzoncillo, abrí sus piernas y empecé a acariciar su culo, de a poco mi dedo se fue introduciendo en su ano, sentía las exclamaciones de Gastón, me costaba meterlo en su orificio, lo humedecí con mi saliva y la penetración fue inmediata. Veía como su esfínter se iba dilatando. Gastón estaba silencioso, apreciando su agitada respiración. Después de hacerle chupar mi tensa verga lo roté nuevamente boca abajo, haciéndole abrir sus piernas, pidiéndole que levantara bien su culo. En ese instante toqué su verga, que estaba totalmente rígida, percibiendo como se agitaba su respiración ante mis preparativos previos. Ya estaba todo en condiciones, su cavidad estaba preparada.
Acerqué la cabeza de mi miembro a su ano tratando de introducirlo, estaba poco lubricado, escupí mi mano y lo humedecí, esta vez entro la cabeza, un quejido lanzó Gastón, continué metiéndolo, hasta llegar a la mitad. Oía los gemidos de mi amigo que seguramente le ocasionaba dolor… Pero no me importó, ambicionaba penetrarlo. Ya llevaba la mitad cuando empujé de golpe y su conducto recibió la totalidad de mi aparato. Grito de dolor, sin importarme empecé a agitarme en una frenética saca y pone. Lo estaba cogiendo con voracidad. Nunca había tenido ese tipo de sensación, estaba como desbocado. Gastón no paraba de gemir y exclamar. Continuaba en forma desenfrenada, tomándome de su cintura, sentía como su conducto oprimía mi pija, era una sensación alucinante. No tardé mucho más cuando eyaculé borbotones de leche en su parado culo.
Caímos sobre la alfombra, al girar a Gastón noté como había acabado sobre el tapete. Gastón se quedo con las ganas, propuso otra partida rápida, acepte. Volví a ganar penetrándolo nuevamente, sabía que se había quedado caliente al no poder hacerlo, su rostro lo decía todo. Sabía que el día que mi culo fuese su trofeo tendría que bancármela.
Algún día les contare lo que Gastón me hizo cuando perdí, pero será motivo de otro relato.