culoricoccs
31-07 2006, 01:53 PM
Esto me sucedió en una ciudad al sur de Florida, USA.
El día estaba lluvioso y yo con aquellas enormes ganas de ir a la playa para broncearme en hilo dental. Como ya estaba agarrado un buen color de bronceado no quería interrumpir mi rutina, así que me puse mi hilo dental y encima un short muy pequeño y ajustado y me fui a un salón de bronceado. He de aclarar que me gusta exhibir mis piernas torneadas y bronceadas, y de ser posible dejar al descubierto mí hilo dental por encima de los pantalones. Al llegar había varias personas esperando turno para entrar a las cabinas, delante de mí estaba un hombre como de unos 37 años de contextura normal, pelo color castaño y con la piel que ya estaba agarrando un buen color. Al escucharme decir mi nombre, se dio cuenta que soy latino y comenzamos a charlar sobre varias cosas, entre ellas de lo bien que se ve uno bronceado, le dije que yo acostumbro a ir a la playa pero dadas las circunstancias me vine al salón. En eso me doy cuenta él me estaba morboseando, que no me quitaba la vista de mis piernas y de mis nalgas, que están bien duritas y redonditas, en eso me agacho a recoger las llaves de suelo, que las había dejado caer a propósito con la finalidad de cumplir unos de mis fetiches mas ricos, el que me morboseen las nalgas y se den cuenta de mi hilo dental. Al levantarme mi nuevo amigo, sin ningún tipo de pena me pregunto que si me bronceaba en hilo dental a lo que le contesté que me encanta broncearme con mi hilo dental, ya que me gustaba mucho la marca que dejaba en mis nalgas, él se sonrió y no me dijo mas nada.
Al llegar nuestros turnos me dijo que ya que íbamos a salir casi al mismo tiempo, le gustaría seguir charlando conmigo ya que conoció muy pocos latinos en la ciudad. Al entrar en mi cabina me ajusté mi hilo dental para que también dejar una marca blanca en mi pubis el cual siempre llevo depilado. Saliendo ya de mi cabina me encontré a mi amigo en la sala de espera. Que belleza de hombre, todo rojito del bronceado, me dijo que era casado pero que estaba solo en USA esperando que le saliese la visa de residente, que vivía con otro venezolano, que le gustaría ir conmigo a la playa para verme en hilo dental, que el también estaba bronceándose en hilo dental, etc. etc. Total es que me invito a ir a su casa a tomarnos algo, y como el día seguía lluvioso y la tarde aun comenzaba le dije que si, que llevaríamos primero mi carro a mi casa y seguiríamos con el suyo. Una vez que me monte en su carro me dijo que sentía mucha afinidad por mi, empezó a decirme que había descubierto nuevos horizontes en USA con su compañero de casa, que si aquello que si lo otro, total me terminó contando que había encontrado mucho morbo en usar hilos dentales, que los estaba usando a diario. Yo le dije que yo tenía años usando hilos dentales, que me excitaba mucho ver mis nalgas con la marquita del hilo dental.
En eso puso una mano en mi pierna izquierda y me dijo que le encantaba mi color y mis piernas, que mis nalgas estaban redivinas, siguió con su mano en mi muslo y comenzó a acariciar mi piel. Yo me estaba excitando mucho, le confesé que era bisexual, ya que cuando me veían desnudo lo que querían era jugar con mi culo. Aprovechó la ocasión para llamar a su amigo y decirle que iba con visita y una buena sorpresa. Me advirtió que su amigo acostumbraba ver películas pornos gay y que seguro al llegar lo encontraríamos en el salón masturbándose. Apenas metió su carro en el garaje cerrado nos salimos del carro, y él muy guapetón me abrazo, me agarró las nalgas, metió sus dos manos debajo de mi short y estiraba la tira de mi hilo dental, me decía que delicia, que sabrosura, que ricura de nalgas, en eso sentía yo la inmensa erección de su pene sobre el mió. Logré zafarme y entramos a la casa, cual seria mi grata sorpresa de ver a su amigo boca abajo, con las nalgas levantadas con la ayuda de un cojín, y TREMENDO CONSOLADOR EN SU CULO mientras veía su película porno, era de una orgía un chico boca arriba un guevo en su culo otro en la boca y otros en cada mano. Alberto que así se llamaba ni se inmuto, y Gonzalo (mi nuevo amigo) me dijo que nos quedáramos en hilo dental, para morbosearnos, en eso me pido que ayudara a Alberto con el consolador, yo agarré el artefacto y la daba un mete y saca mientras le agarraba las bolas. en eso pude ver a Gonzalo: vaya que divinidad, todo un lindo ejemplar en hilo dental, bellas piernas, lindo culo y una incipiente marquita triangular en su nalgas, yo me puse en cuatro para besar las bolas de Alberto mientras seguía con el jueguito del consolador, Gonzalo se puso detrás mió y empezó a sobra mis nalgas, me las besaba.
En eso aparto mi hilo dental y empezó a cojérme con la lengua, que lengua, me la metía hasta el fondo, yo sentía sus resoplidos en mis nalgas mientras tanto seguía trabando el culo de Alberto y sus bolas, ya me había metido todo su guevo en mi boca. Gonzalo agarró mi guevo y también se lo metió en la boca, empezó a mamármelo, me metió primero un dedo en el culo, luego dos y yo le grite que máximo tres. No perdí mas tiempo le saque el consolador del culo de Alberto y le metí de un solo golpe mi guevo, el hombre no se inmuto seguía viendo su película porno, vaya carbón tan maniaco, empecé a darle duro con ese mete y saca, tenia ese culo bien dilatado parecía una vagina, en eso Gonzalo me bajo mi hilo dental e hizo lo mismo conmigo: me ensartó el guevo de un tirón, yo grité, me dolía y eso que tenia el culo ya dilatado por su lengua. Total que hicimos un trencito bien rico, no aguanté mas entre el guevo de Gonzalo en mi culo rozando mi próstata y mi guevo apretado en el culo de Alberto me vine, sentí ese chorro de semen, empecé a moverme como un loco, Gonzalo no aguantó más y descargó todo su semen en mi culo. Fue un orgasmo maravilloso, Alberto en eso empezó a botar su leche ya que yo le venia ayudando con mi mano, Gritamos los tres como locos, logré sacar mi guevo del culo de Alberto que lo apretaba como un loco y Gonzalo saco el suyo de mi culo.
En eso momento fue que le vi la cara a Alberto, vaya que expresión la suya, vaya que expresión la mía. Amigos esto no es ficción esta paso de verdad. Cuando Alberto logró verme completamente acostado y desnudo me brinco encima y empozo a besar mis nalgas, sin impórtale nada medio me limpio el agujero y comenzó a cojérme con su legua, se le paro el guevo y en cuatro patas me cojió, me agarraba durísimo por la cintura, en eso Gonzalo se metió debajo y empezó a mamar mi guevo que no tardo mucho en ponerse duro de nuevo, así estuvimos un buen rato, yo con un guevo en el culo que me hacia ver el cielo y mi guevo en una boca maravillosa.
Así pasamos todo el resto de la tarde, en la madrugada ya no teníamos fuerza, nuestros guevos y culos no daban mas. Nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente Gonzalo y yo nos pusimos nuestros hilos dentales y Alberto su short y nos fuimos a la playa. Entre Gonzalo y Alberto me untaron el bronceador en las espaldas y se quedaban mucho tiempo entre mis nalgas y mi hilo dental. Desde ese día somos los tres mosqueteros, todos para uno y uno para todos. Hasta que llegó la esposa de Gonzalo y nuestras escapadas a la playa en hilo dental se hicieron más esporádicas, pero en mi casa siempre hay tiempo para esperarlos, yo vestido únicamente con mi hilo dental.
El día estaba lluvioso y yo con aquellas enormes ganas de ir a la playa para broncearme en hilo dental. Como ya estaba agarrado un buen color de bronceado no quería interrumpir mi rutina, así que me puse mi hilo dental y encima un short muy pequeño y ajustado y me fui a un salón de bronceado. He de aclarar que me gusta exhibir mis piernas torneadas y bronceadas, y de ser posible dejar al descubierto mí hilo dental por encima de los pantalones. Al llegar había varias personas esperando turno para entrar a las cabinas, delante de mí estaba un hombre como de unos 37 años de contextura normal, pelo color castaño y con la piel que ya estaba agarrando un buen color. Al escucharme decir mi nombre, se dio cuenta que soy latino y comenzamos a charlar sobre varias cosas, entre ellas de lo bien que se ve uno bronceado, le dije que yo acostumbro a ir a la playa pero dadas las circunstancias me vine al salón. En eso me doy cuenta él me estaba morboseando, que no me quitaba la vista de mis piernas y de mis nalgas, que están bien duritas y redonditas, en eso me agacho a recoger las llaves de suelo, que las había dejado caer a propósito con la finalidad de cumplir unos de mis fetiches mas ricos, el que me morboseen las nalgas y se den cuenta de mi hilo dental. Al levantarme mi nuevo amigo, sin ningún tipo de pena me pregunto que si me bronceaba en hilo dental a lo que le contesté que me encanta broncearme con mi hilo dental, ya que me gustaba mucho la marca que dejaba en mis nalgas, él se sonrió y no me dijo mas nada.
Al llegar nuestros turnos me dijo que ya que íbamos a salir casi al mismo tiempo, le gustaría seguir charlando conmigo ya que conoció muy pocos latinos en la ciudad. Al entrar en mi cabina me ajusté mi hilo dental para que también dejar una marca blanca en mi pubis el cual siempre llevo depilado. Saliendo ya de mi cabina me encontré a mi amigo en la sala de espera. Que belleza de hombre, todo rojito del bronceado, me dijo que era casado pero que estaba solo en USA esperando que le saliese la visa de residente, que vivía con otro venezolano, que le gustaría ir conmigo a la playa para verme en hilo dental, que el también estaba bronceándose en hilo dental, etc. etc. Total es que me invito a ir a su casa a tomarnos algo, y como el día seguía lluvioso y la tarde aun comenzaba le dije que si, que llevaríamos primero mi carro a mi casa y seguiríamos con el suyo. Una vez que me monte en su carro me dijo que sentía mucha afinidad por mi, empezó a decirme que había descubierto nuevos horizontes en USA con su compañero de casa, que si aquello que si lo otro, total me terminó contando que había encontrado mucho morbo en usar hilos dentales, que los estaba usando a diario. Yo le dije que yo tenía años usando hilos dentales, que me excitaba mucho ver mis nalgas con la marquita del hilo dental.
En eso puso una mano en mi pierna izquierda y me dijo que le encantaba mi color y mis piernas, que mis nalgas estaban redivinas, siguió con su mano en mi muslo y comenzó a acariciar mi piel. Yo me estaba excitando mucho, le confesé que era bisexual, ya que cuando me veían desnudo lo que querían era jugar con mi culo. Aprovechó la ocasión para llamar a su amigo y decirle que iba con visita y una buena sorpresa. Me advirtió que su amigo acostumbraba ver películas pornos gay y que seguro al llegar lo encontraríamos en el salón masturbándose. Apenas metió su carro en el garaje cerrado nos salimos del carro, y él muy guapetón me abrazo, me agarró las nalgas, metió sus dos manos debajo de mi short y estiraba la tira de mi hilo dental, me decía que delicia, que sabrosura, que ricura de nalgas, en eso sentía yo la inmensa erección de su pene sobre el mió. Logré zafarme y entramos a la casa, cual seria mi grata sorpresa de ver a su amigo boca abajo, con las nalgas levantadas con la ayuda de un cojín, y TREMENDO CONSOLADOR EN SU CULO mientras veía su película porno, era de una orgía un chico boca arriba un guevo en su culo otro en la boca y otros en cada mano. Alberto que así se llamaba ni se inmuto, y Gonzalo (mi nuevo amigo) me dijo que nos quedáramos en hilo dental, para morbosearnos, en eso me pido que ayudara a Alberto con el consolador, yo agarré el artefacto y la daba un mete y saca mientras le agarraba las bolas. en eso pude ver a Gonzalo: vaya que divinidad, todo un lindo ejemplar en hilo dental, bellas piernas, lindo culo y una incipiente marquita triangular en su nalgas, yo me puse en cuatro para besar las bolas de Alberto mientras seguía con el jueguito del consolador, Gonzalo se puso detrás mió y empezó a sobra mis nalgas, me las besaba.
En eso aparto mi hilo dental y empezó a cojérme con la lengua, que lengua, me la metía hasta el fondo, yo sentía sus resoplidos en mis nalgas mientras tanto seguía trabando el culo de Alberto y sus bolas, ya me había metido todo su guevo en mi boca. Gonzalo agarró mi guevo y también se lo metió en la boca, empezó a mamármelo, me metió primero un dedo en el culo, luego dos y yo le grite que máximo tres. No perdí mas tiempo le saque el consolador del culo de Alberto y le metí de un solo golpe mi guevo, el hombre no se inmuto seguía viendo su película porno, vaya carbón tan maniaco, empecé a darle duro con ese mete y saca, tenia ese culo bien dilatado parecía una vagina, en eso Gonzalo me bajo mi hilo dental e hizo lo mismo conmigo: me ensartó el guevo de un tirón, yo grité, me dolía y eso que tenia el culo ya dilatado por su lengua. Total que hicimos un trencito bien rico, no aguanté mas entre el guevo de Gonzalo en mi culo rozando mi próstata y mi guevo apretado en el culo de Alberto me vine, sentí ese chorro de semen, empecé a moverme como un loco, Gonzalo no aguantó más y descargó todo su semen en mi culo. Fue un orgasmo maravilloso, Alberto en eso empezó a botar su leche ya que yo le venia ayudando con mi mano, Gritamos los tres como locos, logré sacar mi guevo del culo de Alberto que lo apretaba como un loco y Gonzalo saco el suyo de mi culo.
En eso momento fue que le vi la cara a Alberto, vaya que expresión la suya, vaya que expresión la mía. Amigos esto no es ficción esta paso de verdad. Cuando Alberto logró verme completamente acostado y desnudo me brinco encima y empozo a besar mis nalgas, sin impórtale nada medio me limpio el agujero y comenzó a cojérme con su legua, se le paro el guevo y en cuatro patas me cojió, me agarraba durísimo por la cintura, en eso Gonzalo se metió debajo y empezó a mamar mi guevo que no tardo mucho en ponerse duro de nuevo, así estuvimos un buen rato, yo con un guevo en el culo que me hacia ver el cielo y mi guevo en una boca maravillosa.
Así pasamos todo el resto de la tarde, en la madrugada ya no teníamos fuerza, nuestros guevos y culos no daban mas. Nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente Gonzalo y yo nos pusimos nuestros hilos dentales y Alberto su short y nos fuimos a la playa. Entre Gonzalo y Alberto me untaron el bronceador en las espaldas y se quedaban mucho tiempo entre mis nalgas y mi hilo dental. Desde ese día somos los tres mosqueteros, todos para uno y uno para todos. Hasta que llegó la esposa de Gonzalo y nuestras escapadas a la playa en hilo dental se hicieron más esporádicas, pero en mi casa siempre hay tiempo para esperarlos, yo vestido únicamente con mi hilo dental.