sexygordita
13-07 2006, 08:54 AM
Aún recuerdo como nos conocimos, con fecha exacta y todo, parecía como si nos conociéramos de toda la vida, te dije, y lo mismo te pasó a ti, era como si la vida nos hubiera juntado de nuevo solo que muy pronto nos separaría para siempre. Todas esas horas que pasábamos juntos se nos hacían cortas a la hora de la despedida con la promesa de vernos al día siguiente. Yo pasaba por un mal momento con mi pareja, te lo conté y no encontré mejor consuelo que tus palabras, tú a pesar de estar casado, no dabas muestra de pasarla ni bien ni mal con ella, nunca la mencionaste, siempre prudente y discreto, eso me encantaba de ti. No había noche que pasara sin ver tu rostro aún por la pantalla que mas daba, me llamabas por teléfono para tener sexo... en fin que no hicimos, hasta el punto de pedirme que fuera a tu lado.
Fue una decisión precipitada, agarré mis cuatro cosas que tengo las puse en una maleta, reservé un pasaje solo de ida con destino a la ciudad de New York, directo y sin escalas. Todo el viaje lo hice pensando como seria esa ciudad pintada tan maravillosamente, escenario de innumerables películas, la capital del mundo pues. Un día antes me dijiste… “te voy a hacer el amor en el carro en el estacionamiento del aeropuerto, no sabes las ganas que tengo de hacerte mía” fueron tus palabras, algo dentro de mi se esforzaba por no salir. No sé si era miedo, tal vez porque te había idealizado tanto que tenia miedo a equivocarme contigo... “Señores pasajeros en 5 minutos estamos aterrizando al aeropuerto internacional La Guardia de la ciudad de New York” escuché por el parlante fue entonces que no quería despegarme del asiento, llegar en marzo a esta ciudad, que triste, gris, comienzo de primavera, pero el rezago del invierno todavía queda.
A la salida me esperabas, “Amor” alcancé a escuchar, di la vuelta y eras Tú con esa sonrisa que me desarma por completo. Recogimos las maletas y nos fuimos para el estacionamiento, en el camino “dame un beso” me dijiste y te di junto con el hasta el alma. Me abrazaste con fuerza, cortando mi respiración, “me asfixias” te dije, sonreíste “tú me vuelves loco” fue tu respuesta. Pensando que me harías el amor en el carro, pero dijiste “vamos a un hotel que he reservado para pasar estos días juntos”.
Primera sorpresa, no imaginé que la pasaríamos todo el tiempo los dos solos “ella no está” me dijo “se ha ido de viaje por negocios, regresa dentro de una semana” “ok” le dije sin agregar mas nada. Nos fuimos directo para el hotel, un lugar hermoso, casi en las afueras de nombre Renance, en White Plains, todo perfecto, una habitación lindísima, con una enorme cama que invitaba a ser usada de toda perspectiva. “ya no puedo más” me dijo y comenzó a besarme: primero el cuello, mordía mis orejas, el solo roce de sus labios en mi rostro, me excitaba. Alcancé a tocar su miembro sobre el pantalón, estaba durísimo, tiene unos brazos bien fuertes con los que me tomaba de los hombros y me besaba con mucha fuerza y pasión, calentándome más todavía. Quitó mi suéter dejando mis senos al aire, rara vez uso brassiere, “que hermosos” me dijo, los empezó a besar dándoles unas mordidas, jugando con su lengua, parándolos, hasta ponerlos duritos… hummmmmmm. Yo le bajaba el cierre del pantalón,
“quiero tu verga ahora” le dije.
“espera mami, con calma”
“no… ahora” le dije y se la saqué.
Es divina, me la metí en la boca y apenas cabía, no es muy larga pero si ancha y perfecta para mi. Se la mamé hasta ver como su mirada se perdía mirando hacia arriba, entonces cojo sus bolas, que hace rato querían ser devoradas por mi boquita (que por cierto complace y sabe hacer muy bien su trabajo) me las paso una por una dentro de mi boca en un mete y saca, les paso lengua como fiera en celo. Este hombre está para comérselo todito. “mami me voy a venir” me dijo. Esa frase me enciende mas y me descontrola por completo “dentro de mi boca” le dije. ufffffffffffffffffffffffffffff… hummmmm mmmmmmmmmmmm, hasta ahora que estoy escribiendo esto, siento ese pene explotar y llenar mi garganta de ese líquido delicioso, hummmmmmmmm. Lo dejé exhausto, “hace tiempo que no me venia así” me dijo… yo sonreí maliciosamente… “te voy a creer” pensé.
Su verga aún estaba medio parada, así que con un poquito de esfuerzo logre levantarla de nuevo para mi deleite ahora. La puse entre mis tetas y con ellas acaricié su pene, suave primero fuerte después, lamía la punta, ahora él se movía, como si estuviera penetrándome por el culito. Mis tetas son grandes y así apretadas como las tenia, con su pene simulaba mi culito, mientras con una mano yo me masturbaba. Oswaldo se dio cuenta y me dijo
“ven para acá mi reina, estando yo acá no precisas masturbarte, yo te voy a coger bien rico, que no vas a olvidarme nunca”
“así!!!!!!...” le dije, “porque no me gusta que me estén retando o aseverando nada”
“así es” me dijo.
“Entonces que esperas” le dije “empieza ya...”
“ahora vas a ver lo que es bueno” me dijo, me acercó besándome hacia la cama, me recostó en ella boca arriba, “ahora mi reina, abre bien tus piernotas, que me vas a sentir por completo”.
Yo reía… pero obedecí… abrí mis ricas piernas y le mostré el hermoso panorama que tengo entre ellas. Cuando vio lo que tenia por delante, me quedó contemplando, miraba a mis ojos, después a mi conchita, y me dijo:
“mi reina estos es lo mas hermoso que he visto en mi vida…”
“solo palabras…” apúrate que esperas me decía yo misma, cuando comienzo a sentir su lengua, acariciando mis labios (conchita) ..
“que rico papi...”
“te gusta…”
“me encanta” le respondía.
Con esa lengua, iba penetrando milímetro tras milímetro hasta llegar a mi clítoris, hummmmmmmmm, la forma como la movía, como si fuera un péndulo del reloj me ponía a mil…
“penétrame” le dije “ya…”
“espera…” me dijo, entonces siento que saca la lengua y comienza a pasármela entre mi culito y la conchita, que rico me excitaba y me dijo “quiero que te orines, que botes en chorritos…”
Yo reía, no entendía lo que me quería decir hasta que en uno de sus masajitos metió sus dedos en mi concha y su lengua en mi hoyito... me hizo temblar, sacudirme… sentí que me iba orinar… se lo dije… “orínate… quiero que te orines…” hayyyyyyyyyy fue algo, increíble, sentí mi cuerpo convulsionar mientras el me cogia, “no puedo mas, ayúdame” le dije. Comenzó a pasarme mas rápido los dedos y me vine. No podía ni tocarme, era como un cortocircuito dentro de mí. Temblando aún, me volteó y me puso en cuatro. “te lo voy a meter por ese culo tan rico que tienes”, yo no pude responder, estaba en shock todavía, cuando siento que con uno de sus dedos empieza a preparar mi hoyito, me lo va metiendo con una crema, resbala, me comienza como a rascar hacia afuera del ano. “que rico” le dije. Entonces comienza a meter la punta de su pene, lo hace rozar primero, chocando en mi hoyo, luego me lo mete, estaba preparada, pensando que me iba a doler, por lo ancho de su pene, pero no fue así, entro casi sin darme cuenta, sentía muy rico, se movía en forma circular, mi culito se contraía, apretando su pene,
“hummmmmmm” decía, lo escuchaba gemir,
“así mami, muévete así…”
Era un festín en mis entrañas, no podía controlarme, mi cuerpo se escarapelaba, sentía todo su pene dentro de mi culo y gocé como nunca. en eso siento que el para, que pasa le dije, saca su pene y así como estábamos, me lo coloca por la vagina:
“quiero venirme dentro de tu vagina” me dijo.
“no…” le dije “mejor me la tomo... no...” Sin obedecerme, me penetró, una vez dentro, me entregué por completo a sentirlo.
“fuerte papi... mas fuerte”
“si amor” me pellizcaba las nalgas “...que rico… mejor en tu culo” me dijo y me bajó al piso “échate con las piernas en alto”
Levanté mis piernas, la punta de mis pies casi a la altura de mi cabeza, el se para dándome la espalda, y me penetra así… grité como una loca… era un descontrol total. Él apretó duro mis nalgas, yo no aguantaba más... y explotamos a la par. Si gritamos se debió escuchar en todo el hotel porque esa cogida fue tremenda. Dormimos un poco, nos bañamos, jugamos en la ducha a mordernos, me dejó el cuerpo lleno de mordidas.
“vamos a Manhattan” me dijo
“hummmmmmmm, que bien suena eso” le dije.
Eran como las 6 de la tarde… “mis amigas van a morir de la envidia cuando les cuente que estuve en el corazón del mundo” pensé “y al lado de este hombre que mas se podía pedir”. nos fuimos a bailar al copacabana, un salsodromo discoteca muy lindo,
hasta las tres de la mañana. Salimos abrazados, alguien le pasó la voz, se asustó…
“mier…” dijo y me soltó… segunda sorpresa, no imaginé jamás que me haría eso. ´
“es amiga de mi mujer” me dijo,
“ah…” contesté “que bien…” en eso saca el celular
“me ha llamado varias veces” me dijo.
Marcó el número y la llamó, sin importarle que yo estaba a su lado y escuchando. Estúpido, pensé… peor aún, cuando con toda naturalidad, empieza a hablar con ella: que había ido a bailar con unos amigos y que se encontró con Karen la amiga de ella… Yo estaba tan molesta que no había reparado que con ella utilizaba las mismas
palabras que conmigo, “maldito desgraciado” dije en mi mente, por eso que no le costaba decirme mi amor, mi china, te amo, hasta loquita me decía… todo exactamente igual que cuando habla con ella... colgó
“perdóname china” me dijo “pero tenia que hablarle…”
“no te preocupes” le dije…
Pero, lo que no sabia es que la tercera sorpresa… la daria yo. me dejó en el hotel, con el pretexto que tenia que ir a trabajar
“ok” le dije, “anda yo te espero acá, hasta que regreses”
“mi reina” me dijo “toma este número telefónico, es de mi primo, el trabaja de noche y de día hace tours por el centro de Manhattan, llámalo, le dices que eres mi amiga y que cargue a mi cuenta tu paseo”
“ok” le dije “gracias… mi rey”
Le di un beso sonriendo y se fue… claro que me voy a ir… pero ni mas regreso. llamé a la aerolínea, reservé un pasaje para Lima, no había para ese mismo día, para el día siguiente, así que tuve que llamar al primito, para que me lleve a pasear…
“sabes” le dije “que fea es esta ciudad, nunca pensé que lo fuera tanto...”
“porqué dices eso” me dijo
“yo me entiendo” le dije
y en verdad que diferente veía ahora New York… sin Oswaldo no era lo mismo, me regresó al hotel como a las cinco empaqué todo, y me salí sin decir nada a nadie, tomé un taxi, y en mi inglés chamusqueado le dije al chofer que me llevará a un hotel cerca al aeropuerto. “muy bien señora” me dijo. Escuchar esas palabras me hicieron volver a la realidad: si, soy una señora… que no tiene por que rebajarse ni dejarse humillar, aunque duele saberse perdida y sin brújula, todo lo que sentía por él se transformo en rabia y dolor. Miré por la ventana del taxi la ciudad se hizo de noche, los avisos de neón, bombardeaban la ciudad, jajajajajaja, el centro del mundo pensé en voz alta. Cuando bajé del taxi, ya en mi habitación, abro las ventanas de par en par. “Que estará pensando él” me dije “estará mal lo que hice, que mas da ya” de nuevo se me vino a la mente “que dirían mis amigas, que estuve en el centro del mundo…
Al diablo, si está ciudad no es más que un pobre perfil de lo que es el resto del mundo… al día siguiente tome al avión rumbo a mi destino... :)
Fue una decisión precipitada, agarré mis cuatro cosas que tengo las puse en una maleta, reservé un pasaje solo de ida con destino a la ciudad de New York, directo y sin escalas. Todo el viaje lo hice pensando como seria esa ciudad pintada tan maravillosamente, escenario de innumerables películas, la capital del mundo pues. Un día antes me dijiste… “te voy a hacer el amor en el carro en el estacionamiento del aeropuerto, no sabes las ganas que tengo de hacerte mía” fueron tus palabras, algo dentro de mi se esforzaba por no salir. No sé si era miedo, tal vez porque te había idealizado tanto que tenia miedo a equivocarme contigo... “Señores pasajeros en 5 minutos estamos aterrizando al aeropuerto internacional La Guardia de la ciudad de New York” escuché por el parlante fue entonces que no quería despegarme del asiento, llegar en marzo a esta ciudad, que triste, gris, comienzo de primavera, pero el rezago del invierno todavía queda.
A la salida me esperabas, “Amor” alcancé a escuchar, di la vuelta y eras Tú con esa sonrisa que me desarma por completo. Recogimos las maletas y nos fuimos para el estacionamiento, en el camino “dame un beso” me dijiste y te di junto con el hasta el alma. Me abrazaste con fuerza, cortando mi respiración, “me asfixias” te dije, sonreíste “tú me vuelves loco” fue tu respuesta. Pensando que me harías el amor en el carro, pero dijiste “vamos a un hotel que he reservado para pasar estos días juntos”.
Primera sorpresa, no imaginé que la pasaríamos todo el tiempo los dos solos “ella no está” me dijo “se ha ido de viaje por negocios, regresa dentro de una semana” “ok” le dije sin agregar mas nada. Nos fuimos directo para el hotel, un lugar hermoso, casi en las afueras de nombre Renance, en White Plains, todo perfecto, una habitación lindísima, con una enorme cama que invitaba a ser usada de toda perspectiva. “ya no puedo más” me dijo y comenzó a besarme: primero el cuello, mordía mis orejas, el solo roce de sus labios en mi rostro, me excitaba. Alcancé a tocar su miembro sobre el pantalón, estaba durísimo, tiene unos brazos bien fuertes con los que me tomaba de los hombros y me besaba con mucha fuerza y pasión, calentándome más todavía. Quitó mi suéter dejando mis senos al aire, rara vez uso brassiere, “que hermosos” me dijo, los empezó a besar dándoles unas mordidas, jugando con su lengua, parándolos, hasta ponerlos duritos… hummmmmmm. Yo le bajaba el cierre del pantalón,
“quiero tu verga ahora” le dije.
“espera mami, con calma”
“no… ahora” le dije y se la saqué.
Es divina, me la metí en la boca y apenas cabía, no es muy larga pero si ancha y perfecta para mi. Se la mamé hasta ver como su mirada se perdía mirando hacia arriba, entonces cojo sus bolas, que hace rato querían ser devoradas por mi boquita (que por cierto complace y sabe hacer muy bien su trabajo) me las paso una por una dentro de mi boca en un mete y saca, les paso lengua como fiera en celo. Este hombre está para comérselo todito. “mami me voy a venir” me dijo. Esa frase me enciende mas y me descontrola por completo “dentro de mi boca” le dije. ufffffffffffffffffffffffffffff… hummmmm mmmmmmmmmmmm, hasta ahora que estoy escribiendo esto, siento ese pene explotar y llenar mi garganta de ese líquido delicioso, hummmmmmmmm. Lo dejé exhausto, “hace tiempo que no me venia así” me dijo… yo sonreí maliciosamente… “te voy a creer” pensé.
Su verga aún estaba medio parada, así que con un poquito de esfuerzo logre levantarla de nuevo para mi deleite ahora. La puse entre mis tetas y con ellas acaricié su pene, suave primero fuerte después, lamía la punta, ahora él se movía, como si estuviera penetrándome por el culito. Mis tetas son grandes y así apretadas como las tenia, con su pene simulaba mi culito, mientras con una mano yo me masturbaba. Oswaldo se dio cuenta y me dijo
“ven para acá mi reina, estando yo acá no precisas masturbarte, yo te voy a coger bien rico, que no vas a olvidarme nunca”
“así!!!!!!...” le dije, “porque no me gusta que me estén retando o aseverando nada”
“así es” me dijo.
“Entonces que esperas” le dije “empieza ya...”
“ahora vas a ver lo que es bueno” me dijo, me acercó besándome hacia la cama, me recostó en ella boca arriba, “ahora mi reina, abre bien tus piernotas, que me vas a sentir por completo”.
Yo reía… pero obedecí… abrí mis ricas piernas y le mostré el hermoso panorama que tengo entre ellas. Cuando vio lo que tenia por delante, me quedó contemplando, miraba a mis ojos, después a mi conchita, y me dijo:
“mi reina estos es lo mas hermoso que he visto en mi vida…”
“solo palabras…” apúrate que esperas me decía yo misma, cuando comienzo a sentir su lengua, acariciando mis labios (conchita) ..
“que rico papi...”
“te gusta…”
“me encanta” le respondía.
Con esa lengua, iba penetrando milímetro tras milímetro hasta llegar a mi clítoris, hummmmmmmmm, la forma como la movía, como si fuera un péndulo del reloj me ponía a mil…
“penétrame” le dije “ya…”
“espera…” me dijo, entonces siento que saca la lengua y comienza a pasármela entre mi culito y la conchita, que rico me excitaba y me dijo “quiero que te orines, que botes en chorritos…”
Yo reía, no entendía lo que me quería decir hasta que en uno de sus masajitos metió sus dedos en mi concha y su lengua en mi hoyito... me hizo temblar, sacudirme… sentí que me iba orinar… se lo dije… “orínate… quiero que te orines…” hayyyyyyyyyy fue algo, increíble, sentí mi cuerpo convulsionar mientras el me cogia, “no puedo mas, ayúdame” le dije. Comenzó a pasarme mas rápido los dedos y me vine. No podía ni tocarme, era como un cortocircuito dentro de mí. Temblando aún, me volteó y me puso en cuatro. “te lo voy a meter por ese culo tan rico que tienes”, yo no pude responder, estaba en shock todavía, cuando siento que con uno de sus dedos empieza a preparar mi hoyito, me lo va metiendo con una crema, resbala, me comienza como a rascar hacia afuera del ano. “que rico” le dije. Entonces comienza a meter la punta de su pene, lo hace rozar primero, chocando en mi hoyo, luego me lo mete, estaba preparada, pensando que me iba a doler, por lo ancho de su pene, pero no fue así, entro casi sin darme cuenta, sentía muy rico, se movía en forma circular, mi culito se contraía, apretando su pene,
“hummmmmmm” decía, lo escuchaba gemir,
“así mami, muévete así…”
Era un festín en mis entrañas, no podía controlarme, mi cuerpo se escarapelaba, sentía todo su pene dentro de mi culo y gocé como nunca. en eso siento que el para, que pasa le dije, saca su pene y así como estábamos, me lo coloca por la vagina:
“quiero venirme dentro de tu vagina” me dijo.
“no…” le dije “mejor me la tomo... no...” Sin obedecerme, me penetró, una vez dentro, me entregué por completo a sentirlo.
“fuerte papi... mas fuerte”
“si amor” me pellizcaba las nalgas “...que rico… mejor en tu culo” me dijo y me bajó al piso “échate con las piernas en alto”
Levanté mis piernas, la punta de mis pies casi a la altura de mi cabeza, el se para dándome la espalda, y me penetra así… grité como una loca… era un descontrol total. Él apretó duro mis nalgas, yo no aguantaba más... y explotamos a la par. Si gritamos se debió escuchar en todo el hotel porque esa cogida fue tremenda. Dormimos un poco, nos bañamos, jugamos en la ducha a mordernos, me dejó el cuerpo lleno de mordidas.
“vamos a Manhattan” me dijo
“hummmmmmmm, que bien suena eso” le dije.
Eran como las 6 de la tarde… “mis amigas van a morir de la envidia cuando les cuente que estuve en el corazón del mundo” pensé “y al lado de este hombre que mas se podía pedir”. nos fuimos a bailar al copacabana, un salsodromo discoteca muy lindo,
hasta las tres de la mañana. Salimos abrazados, alguien le pasó la voz, se asustó…
“mier…” dijo y me soltó… segunda sorpresa, no imaginé jamás que me haría eso. ´
“es amiga de mi mujer” me dijo,
“ah…” contesté “que bien…” en eso saca el celular
“me ha llamado varias veces” me dijo.
Marcó el número y la llamó, sin importarle que yo estaba a su lado y escuchando. Estúpido, pensé… peor aún, cuando con toda naturalidad, empieza a hablar con ella: que había ido a bailar con unos amigos y que se encontró con Karen la amiga de ella… Yo estaba tan molesta que no había reparado que con ella utilizaba las mismas
palabras que conmigo, “maldito desgraciado” dije en mi mente, por eso que no le costaba decirme mi amor, mi china, te amo, hasta loquita me decía… todo exactamente igual que cuando habla con ella... colgó
“perdóname china” me dijo “pero tenia que hablarle…”
“no te preocupes” le dije…
Pero, lo que no sabia es que la tercera sorpresa… la daria yo. me dejó en el hotel, con el pretexto que tenia que ir a trabajar
“ok” le dije, “anda yo te espero acá, hasta que regreses”
“mi reina” me dijo “toma este número telefónico, es de mi primo, el trabaja de noche y de día hace tours por el centro de Manhattan, llámalo, le dices que eres mi amiga y que cargue a mi cuenta tu paseo”
“ok” le dije “gracias… mi rey”
Le di un beso sonriendo y se fue… claro que me voy a ir… pero ni mas regreso. llamé a la aerolínea, reservé un pasaje para Lima, no había para ese mismo día, para el día siguiente, así que tuve que llamar al primito, para que me lleve a pasear…
“sabes” le dije “que fea es esta ciudad, nunca pensé que lo fuera tanto...”
“porqué dices eso” me dijo
“yo me entiendo” le dije
y en verdad que diferente veía ahora New York… sin Oswaldo no era lo mismo, me regresó al hotel como a las cinco empaqué todo, y me salí sin decir nada a nadie, tomé un taxi, y en mi inglés chamusqueado le dije al chofer que me llevará a un hotel cerca al aeropuerto. “muy bien señora” me dijo. Escuchar esas palabras me hicieron volver a la realidad: si, soy una señora… que no tiene por que rebajarse ni dejarse humillar, aunque duele saberse perdida y sin brújula, todo lo que sentía por él se transformo en rabia y dolor. Miré por la ventana del taxi la ciudad se hizo de noche, los avisos de neón, bombardeaban la ciudad, jajajajajaja, el centro del mundo pensé en voz alta. Cuando bajé del taxi, ya en mi habitación, abro las ventanas de par en par. “Que estará pensando él” me dije “estará mal lo que hice, que mas da ya” de nuevo se me vino a la mente “que dirían mis amigas, que estuve en el centro del mundo…
Al diablo, si está ciudad no es más que un pobre perfil de lo que es el resto del mundo… al día siguiente tome al avión rumbo a mi destino... :)